Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2018

Parque de la insumisin, parque del olvido

VV.AA.
Rebelin


En septiembre del ao 2012, pasados escasos 3 meses desde que se produjera el traslado de las personas presas en la antigua crcel de Pamplona a la macro crcel de la Colina de Santa Luca, desde Salhaketa observamos con incredulidad y estupor la rapidez con la que se procedi al derribo de la crcel vieja. Ello a pesar de las voces que pedan un debate sobre el futuro uso del inmueble, y mientras que en otras ciudades del Estado los antiguos edificios destinados a crceles hasta fechas recientes estaban siendo reutilizados y transformados en espacios pblicos.

Con este rpido derribo se logr eliminar de la memoria urbana la antigua crcel de Pamplona que haba formado parte de la ciudad durante ms de 100 aos. Ahora, 6 aos despus, asistimos igual de rpido a su eliminacin de la memoria social.

En la anterior legislatura, con el anterior alcalde de la ciudad, presentamos por registro a l dirigido, una solicitud para la colocacin de una placa o una estatua en el solar del barrio de San Juan donde durante ms de 100 aos estuvo ubicada la crcel de Pamplona. En aquella peticin explicbamos que encontrbamos dos motivos fundamentales para ello.

Por un lado, que aquel haba sido un lugar donde para muchas personas se haban producido momentos de angustia y dolor, un lugar donde familiares haban fallecido y donde, tras sus muros, a lo largo de ese Siglo se haban quedado vidas enteras, que merecan por lo menos un recuerdo de su ciudad. Nunca tuvimos mucha esperanza en que este argumento fuese aceptado, pues la empata hacia personas presas y familiares, no abunda en nuestra sociedad, y menos lo haca en aquel Ayuntamiento.

Por ello, ofrecamos una segunda razn, una razn histrica. En aquel lugar se haban producido varios hitos relevantes para Pamplona: las ltimas ejecuciones de personas ajusticiadas en nuestra ciudad, la reapertura del mdulo de mujeres por acuerdo unnime del Parlamento Foral, una enorme cantidad de proyectos y de profesionales que trabajaron tras sus muros -incluido el primer psiquiatra de la sanidad pblica-, la primera sentencia que oblig a una crcel a tener intercambio de jeringuillas y que forz a Instituciones Penitenciarias a que dicho programa se implantara en todo el Estado e ntimamente relacionado con esto ltimo, la estancia del colectivo de insumisos que consiguieron acabar con el ejrcito obligatorio.

No sabemos qu fue de aquella instancia a la que nunca se nos contest, pero tenamos esperanzas de que el Ayuntamiento del cambio acertara a realizar alguna accin que permitiera un recordatorio de manera transversal a todo lo expuesto, que por lo menos no dejara a nadie fuera del recuerdo. Esta semana nos damos cuenta de que no va a ser as.

En el solar en el que se encontraba ubicada la antigua crcel de Pamplona hasta el ao 2012, se va colocar una estatua o placa en recuerdo de aquellos insumisos que cumplieron all condena y ser el futuro parque de la insumisin. Cien aos de castigos, van a reducirse tan solo a aquellos antimilitaristas que pagaron patio en esa nefasta institucin junto con otras personas que, parece, no merecen ser recordadas.

Desde Salhaketa nos resulta muy difcil criticar que se dedique un espacio a la insumisin en nuestra ciudad. Los lazos que nos unen, el respeto mutuo y el cario que los dos movimientos nos tenemos es imborrable. Muchos de los logros en Salhaketa han sido fruto de aquellos aos y gran parte del mrito es tambin de movimientos como el MOC (Movimiento de Objecin de Conciencia). Creemos que, precisamente la experiencia penitenciaria de los insumisos, hizo nacer en ese movimiento la conviccin anti-carcelaria, y el trabajo que Salhaketa comparti con ellos nos hizo anti-militaristas.

Por ello, aunque podemos equivocarnos, creemos que estarn a nuestro lado todos aquellos insumisos y sus familias al sealar que el recuerdo debera englobar a muchas ms personas, porque cien aos de castigos no tienen un nico reflejo, porque el dolor compartido no tiene un solo nombre.

Esperbamos de este Ayuntamiento del cambio que honrase a la insumisin cambiando nombres como el de la Avenida del Ejrcito o las calles dedicadas a Generales, y que adems fuera capaz de no llevar al olvido a quienes no tuvieron voz, pero compartieron el patio y el castigo con ellos.

Manuel Ledesma, Paz Francs, June San Millan, Libertad Francs, Jon Igartua, Zurie Redondo, Iranzu Baltasar y Lorena Alemn, miembros de Salhaketa Nafarroa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter