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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2018

La peor tirana

Jaime Richart
Rebelin


En todo escrito que se precie ha de haber concisin y elegancia. Tambin, o quiz con mayor motivo, en los que hablan del ejercicio abominable del poder en toda su extensin. Aunque para este caso conviene aadir bizarra, pues el eufemismo y la metfora para el caso son recursos retricos superfluos, como las margaritas son alimento inapropiado para el puerco. Pero ahora, en este escrito, por una complejidad nauseabunda inaudita en un pas de la postmodernidad como es Espaa, no puedo ser ni elegante ni conciso a pesar de que, lo reconozco, todo puede reducirse a una sola idea. Pero el intelectual, tiende a hacer inteligible lo complejo y a hacer complejo lo simple. Por eso me disculpo, porque ahora, por momentos, me constituyo en intelectual y de la simple idea corrupcin de proporciones siderales que padece este pas, voy a hacer una apretada y sumaria descripcin. Confo en que el lector no sea muy severo al juzgarme...

En la Espaa que vivimos el ejercicio abusivo del poder no est asociado ahora a una dictadura personal. Esta claro. Pero s a una dictadura de la clase econmica y social predominante. El despotismo est repartido entre muchos; muchos incrustados en las instituciones del Estado en proporcin de la variable electoral. Sin embargo, no es tanto el nmero como el pelaje de los que ocupan los rganos decisorios, es decir, los puestos clave de los que, amparados en la ley o en el aforamiento pero frisando o cayendo sin ms en el delito, muestran ante los dems un atrevimiento que a menudo retrae a los polticos que no son de su misma catadura. Y si eso ocurre cuando enfrente estn los que no son de su partido, qu no harn cuando actan junto a los suyos... La prueba es que cuando un miembro del partido ha denunciado la fechora de sus conmilitones, el denunciante es perseguido por el aparato del propio partido como las bandas de forajidos o las mafias persiguen a quienes les traicionan...

El ejemplo estructural del ejercicio abusivo del poder est en la cabeza de todos: el metdico saqueo de las cargas pblicas durante al menos dos o tres dcadas a cargo de esa formacin compuesta bsicamente por herederos del franquismo y de oportunistas sin ideologa slo hbiles para el negocio turbio aprovechados por aquellos. Pero aparte de este fondo de pantalla, los ejemplos ms calientes del poder abusivo son: en primer lugar, la actitud desafiante del cabecilla actual del partido conservador en un caso de flagrante impostura y engao acadmicos que l mismo protagoniza; en segundo lugar y relacionado con ello, la presunta connivencia del poder judicial a travs de la fiscala y de miembros del alto tribunal que o no le juzgar y si lo hace ser para exonerarle; y en tercer lugar (aunque habra que haber empezado por esto), el modo de tratar el poder ejecutivo y el judicial el conflicto cataln...

Y en este asunto hay que decir muy alto que no es necesario ser cataln, tener familia o intereses en Catalunya para ser intelectualmente honesto y despojar de todas sus razones a esos poderes que se envilecen. Pues este conflicto no es cuestin de simple ideologa. Pero si se afirma que lo es, ser una ideologa de esas que matan a caonazos las hormigas, pues no puede ser otra distinta la que no permiti en absoluto un referndum, vinculante o no, acerca de la voluntad de un territorio expresada en las urnas. Por eso me pronuncio. Mi propsito de objetividad y de mesura, ausentes en la mentalidad de los verdugos que estn al frente inmerecido de la nacin a la que hasta ahora pertenece aquel territorio, significa que las aspiraciones de Catalunya y de dos millones de catalanes han puesto a prueba la calaa de los espa oles que manejan de uno u otro modo al pas entero. Esto es lo que me preocupa... precisamente como espaol.

Hay que hacer historia. Primero, tanto el poder gubernamental como el judicial malogran el Estatut por medio de un tribunal , el constitucional, politizado hasta la n usea , que parece m s un tribunal de orden p blico franquista que un tribunal de instancia neutral y as ptico cuyo equivalente no existe en pa s alguno de la Uni n Europea. Luego el ejecutivo aborta la intencin de un refer ndum para despejar, como el caso de Escocia o de Quebec, la voluntad del pueblo catal n medida en votos y no en sondeos demoscpicos de agencias privadas . Y por fin remata su miserable proceder acusando de delito de rebeli n , pese a no haber precedido violencia de ninguna clase, a las cabezas visibles de una declaraci n de independencia. Declaracin que responde ms al asco y la repulsa del pueblo cataln hacia el poder central que le hizo objeto de humillacin al desvirtuar el Estatut, que a una intencin real dependiente de una mayora cualificada que a todas luces no pareca existir; delito de rebelin, por cierto, que tribunales suizos, alemanes y belgas ni aprecian ni secundan en las resoluciones que por distintos motivos han debido formular desde que estall el conflicto.

Y es que esto es el cuento de nunca acabar... Todo empez en 1978 con una Constitucin cocinada por 7 "padres" que el pueblo no eligi, inspirada por el propio dictador para sucederse a s mismo. Desde entonces ha sido un suma y sigue de canalladas, de expolios, de cacicadas, de franquismo puro y duro y de traiciones al espritu de la verdadera democracia. Y lo que es peor, en la magistratura y la justicia...

Ahora lo del lder del partido conservador que se autodenomina de centro, lo del fiscal, lo del Supremo, lo de ese instituto privado del demonio enquistado en la universidad... Todo verdaderamente insoportable De verdad segu imos deseando seguir siendo espaoles de esa catadura? De verdad no se comprend e que 2 millones de catalanes se nieguen a seguir siendo espa oles?

Porque, despus de presenciar en presente histrico dcadas de desmanes, de saqueo metdico de las arcas pblicas, no slo por parte de polticos incontables sino tambin por parte de miembros de la monarqua, lleg el turno de la justicia que ha debido ir rindiendo cuentas de su verdadero fuste en el enjuiciamiento de todo eso. Aunque la medida ms precisa de la calaa tanto de los gobiernos anteriores como de los polticos que controlan la justicia y los jueces que completan su control, la da el conflicto cataln. Es entonces cuando se ha puesto al descubierto que a diferencia de lo que ocurre en el parlamento donde las fuerzas polticas opuestas se encuentran frente a frente y ms o menos muestran su verdadero pensamiento (aunque a menudo est velado y ms tarde se revele su falsa o su debilidad una vez en el poder), la justicia contiene en su estructura las mismas o parecidas fuerzas ideolgicas entre sus jueces; ideologa que a cadauno determina su tarea de interpretar las leyes y aplicarlas. Y en esa correlacin de fuerzas son los conservadores del espritu franquista los que ganan por goleada...

Es sabido por distintos conductos que la realidad es, para unas cuestiones polidrica y para otras dual, como lo es la propia naturaleza del proceso jurdico penal que gravita en torno al principio contradictorio. Sin tecnicismos ms all de los imprescindibles eso quiere decir que todo delito o supuesto delito va a ser sometido al juzgarse a por lo menos dos puntos de vista: el del fiscal, por un lado, y el del abogado defensor, por el otro. Lo que a su vez significa que la verdad material, la que se depura en el procedimiento, la que se supone est expuesta al castigo o a la absolucin de un individuo admite la valoracin penal y tica en un recorrido que va desde distintos grados de culpabilidad hasta la absolucin. Lo que a su vez significa que esa verdad, como todo, depende del color del cristal con que se mire...

Y aqu est la prueba de fuego de lo que el asunto cataln representa en Espaa en este aspecto, pues la manera desptica de tratarlo el poder central primero y el poder judicial predominante despus demuestra que al amparo de las leyes, leyes elegidas previamente para fundamentar decisiones que, vistas de cerca, resultan arbitrarias, se ha ejercido la tirana. Y al decir de Montesquieu , la peor tirana es la que se ejerce a la sombra de las leyes. Justo la que sucede en Espaa...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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