Portada :: Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2018

Notas urgentes para la discusin
La demanda martima boliviana y la debacle de la izquierda latinoamericana

Maximiliano Rodrguez
Rebelin


Si existe un veneno especialmente nocivo con el cual la burguesa de todos los pases intoxica la conciencia de las clases trabajadores, con desastrosas consecuencias para sus luchas y su proyecto histrico (el socialismo), ese es precisamente el nacionalismo. Este constituye un poderoso as bajo la manga al que constantemente los capitalistas echan mano.

La fraseologa nacionalista pareciese lograr el milagro de la transformacin del agua en vino. Con ella toda diferencia social se esfuma por arte de magia. Todos somos uno, un solo pas unido por una causa comn justa, en este tipo de temas no hay derecha e izquierda, etc., son todas frases preconcebidas del extenso arsenal nacionalista con el que las clases dominantes pregonan una y otra vez.

Hacerle frente a la intoxicacin nacionalista resulta extremadamente difcil, y no pocas veces por no decir la mayora genera confusiones, vacilaciones y hasta deserciones en el campo revolucionario. Por lo mismo, los embates chovinistas de las clases dominantes ponen especialmente a prueba la solidez poltico-ideolgica y madurez de los revolucionarios. Se requiere firmeza de principios junto con lucidez y audacia poltica para enfrentar estas duras pruebas que la burguesa pone en frente, y que lamentablemente no todos logran pasar.

La miseria de la izquierda chilena

Es difcil encontrar otro episodio en la historia del continente en que las distintas expresiones del progresismo y de la izquierda latinoamericana hayan tocado fondo tan ignominiosamente como ha sucedido recientemente durante el proceso de la demanda presentada por el Estado boliviano contra el chileno ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, y que culmin este lunes 1 de octubre con la lectura del fallo definitivo por parte de dicho tribunal.

El contenido del fallo en s mismo es una cuestin secundaria. Lo trgico de la situacin en verdad es el cmo las principales expresiones de la izquierda en Chile y Bolivia terminaron haciendo estrepitosamente agua. Ninguna de las dos se salv.

En Chile, lo que se denomina como izquierda es un abanico extremadamente amplio que comprende una variopinta fauna de organizaciones y exticos personajes. En el ala derecha de esta izquierda estn sus expresiones institucionalizadas. Por una parte, los viejos partidos del reformismo obrero (PC y PS) y, por otra, el nuevo chiche de la recientemente remozada democracia burguesa chilena surgido directamente de la primavera de los movimientos sociales: el Frente Amplio.

Como expresiones bien comportadas de institucionalidad burguesa, que aspiran en lo inmediato a recuperar o a ser gobierno, sus principales representantes levantan posiciones de estadistas, de polticos serios respecto de la reivindicacin martima de Bolivia. Pueden poner uno u otro matiz, llamar a no politizar el tema, a que prime la cordura entre los pases, etc., pero al final del da ponen por sobre todo los intereses generales de Chile. Por lo mismo terminan bailando al ritmo de la burguesa chilena y sus expresiones polticas ms consecuentes. Romper con los lugares comunes del chovinismo burgus les significara en lo inmediato perder votos en la prxima eleccin y frustrar sus aspiraciones gubernamentales.

Estas expresiones de la izquierda chilena nos proveen constantemente de hermosas postales. La ltima es la de los presidentes de ambas cmaras del legislativo, los socialistas Maya Fernndez y Carlos Montes, siguiendo el minuto a minuto de la lectura del fallo en el palacio de La Moneda y acompaando al presidente en su posterior conferencia de prensa, previos abrazos de celebraciones por el contenido de la sentencia.

Pero esta no es la nica que quedar para la posteridad. Ya en la ronda de alegatos de marzo pasado resultaba pattica cmo los principales dirigentes y parlamentarios comunistas escondan sus cabezas cual avestruces ante los emplazamientos del gobierno. Se miraban unos a otros, remitiendo las responsabilidades de Poncio a Pilatos, y de Pilatos a Poncio. Hoy todo lo que tenemos de este partido se atreve a levantar en defensa del internacionalismo proletario es una firme y decidida opinin preliminar (sic) de los comunistas /1 que se limita a una declaracin de buenas intenciones sobre las relaciones entre Chile y Bolivia. Ese es el partido cuyos militantes cantan, puo en alto, La Internacional en sus reuniones partidarias? Returcete Lenin en la vitrina a la que te releg la burocracia estalinista!

El Frente Amplio tambin nos leg bellas postales, como aquella genial y delirante propuesta presentada en el marco de las ltimas primarias presidenciales del representante de los sectores de izquierda al interior del bloque de canjear kilmetro cuadrado por kilmetro cuadrado con Bolivia para dar solucin a su mediterraneidad.

De dichas expresiones de la izquierda chilena no se puede ni se podr esperar nada. No hay absolutamente ningn proyecto emancipador para las clases trabajadoras que pueda salir de ah.

A la izquierda de dicha izquierda podemos encontrar una serie de comentaristas y francotiradores que levantan posiciones basados en genuinos sentimientos de hermandad latinoamericana, pero que en general pecan de una ingenuidad supina. Algunos ponen todo su ingenio a trabajar en eventuales soluciones, como zonas de administracin tri partita /2, otros apelan a la justicia que supuestamente el derecho internacional pueda establecer al respecto, o simplemente formulan lacnicos llamados al gobierno para que negocie y establezca relaciones de buena fe con Bolivia.

Sin cuestionar las genuinas intenciones detrs de estas propuestas, constituyen ellas verdaderas soluciones al problema poltico que plantea la demanda martima boliviana? La respuesta es no. El laberinto jurdico internacional no lleva a ninguna. Este es un simple rodeo y vueltas sobre reflexiones metafsicas que no busca ni tiene cmo alterar sustancialmente los equilibrios polticos de la arena internacional. Adems, por qu esa fiebre leguleya a la que extensos sectores de la izquierda han adherido como solucin mgica a una serie de problemas, incluidos los de la geopoltica? Como si el derecho no fuese sino el ordenamiento consagrado en ley que los vencedores imponen sobre los vencidos.

Por otra parte, qu se logra haciendo llamados a gobiernos burgueses para que negocien de buena fe entre ellos cuando precisamente ellos son la expresin concentrada de los intereses del gran capital? Por el contrario, lo que debe suponerse es que cualquier negociacin que se pueda llevar a cabo entre ellos no podr ser sino y no puede ser de otro modo una negociacin entre bandidos con la pistola sobre la mesa (segn la expresin leninista). Un fallo en sentido distinto al que finalmente adopt la CIJ solo habra dado otros elementos a la burguesa chilena para escamotear su espritu y recurrir a artimaas para urdir intrigas que solo podran llevarnos a un punto quiz peor que el actual (por ejemplo, azuzar la enemistad entre Per y Bolivia dndole salida al mar a este ltimo pas a travs de los territorios peruanos anexionados por Chile en la Guerra del Salitre). No hay puntada sin hilo que el gran capital de. Qu podra obligar a un gobierno burgus a actuar de una forma distinta cuando tiene a todas las expresiones polticas marchando y cantando tras el bombo del chovinismo y las clases trabajadoras se encuentran atomizadas y desarmadas en lo poltico-ideolgico?

Por ltimo, an ms a la izquierda, se encuentran una infinidad de referentes organizativos autodenominados revolucionarios, los cuales, aparte de sus respectivas autodenominaciones, lo nico que comparten en comn en relacin a la cuestin aqu tratada es su exasperante esterilidad poltica, derivada de su inmadurez y escasa o nula capacidad para actuar orgnicamente entre las masas trabajadoras. Escasamente este tipo de problemticas figura en sus discusiones internas, por lo mismo no se encuentran resoluciones programticas cuando efectivamente hay un programa medianamente pensado y elaborado al respecto.

En este campo, suelen encontrarse declaraciones que denuncian la gran propiedad capitalista predominante en los territorios bolivianos usurpados por Chile, buscando bsicamente desmitificar la versin burguesa de que estamos en presencia de territorios de todos los chilenos. Se trata sin duda de un avance que sita la problemtica sobre una base de intereses de clases, pero que ante la cuestin concreta del qu hacer inmediatamente aparecen los ehm, los peros, los se trata de un tema complejo, etc. Nunca logran dar con una frmula concreta dirigida a la accin poltica de las masas que vaya ms all de la genrica consigna de Mar para Bolivia, esto a pesar de la realizacin de sesudos anlisis previos /3.

Como se ve, el paisaje no puede ser ms desolador en todo el espectro de las expresiones de la izquierda chilena. Esto es lo que a final de cuentas explica que el chovinismo burgus pueda avanzar sin mayor resistencia en Chile que la que enfrentara una divisin Panzer frente a un grupo de campesinos premunidos de coliges. Cual moderno Csar, Piera y sus huestes derechistas, con el trnsfuga del ministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero como lugarteniente, solo tuvieron que venir, ver y vencer en esta coyuntura.

El gobierno boliviano y la crisis de la izquierda latinoamericana

Si bien la tarea primordial de los revolucionarios en Chile es dirigir sus crticas a su propio gobierno, a la burguesa de su pas y a las miserables expresiones de la izquierda que aqu predominan; ello, sin embargo, no debiese ser razn para inhibir la crtica del resto de la izquierda latinoamericana, especialmente del actuar del gobierno boliviano.

Aqu no hay mucho -por no decir nada- que se pueda rescatar de la actuacin del gobierno de Evo Morales. Esto con el agravante de que a diferencia del gobierno de Piera se trata de un gobierno de izquierda que se pavonea de ser revolucionario, progresista, socialista, etc., o al menos sus ms fervientes seguidores lo presentan como tal. Sus ms altos representantes (el vicepresidente Garca Linera) van de pas en pas predicando la buena nueva, aprovechando de dictar ctedra sobre estrategia revolucionaria.

Sin embargo, la realidad es que toda su actuacin durante el proceso se ajust al ms pedestre de los gobiernos burgueses de la regin. Prcticamente se atuvo al pie de la letra a cada una de las prcticas que prescribe manual estndar de poltica exterior chovinista que todo gobernante burgus tiene como lectura de cabecera: promocin de payasescas demostraciones nacionalistas (bandera de 200 kilmetros); versiones oficiales de la historia especialmente hechas para la ocasin, basadas adems en dudosas fuentes (Batalla de Canchas Blancas); y cruzadas de unidad nacional con todo el espectro de la poltica boliviana, que terminaron en la amnista por parte de Evo Morales a los ex presidentes procesados por corrupcin Carlos Mesa y del banzerista Jorge Quiroga, todo para asegurar la unidad ejemplar de los bolivianos (sic).

Resulta vergonzoso que un gobierno de izquierda, que supuestamente debera abogar por la hermandad latinoamericana, mantenga a orillas del Titicaca un monumento a Abaroa (antepasado por lo dems de Luksic, uno de los ms grandes capitalistas chilenos actuales) con un mural de un soldado boliviano de la Guerra del Salitre (mal llamada del Pacfico) matando a bayonetazos a otro chileno, bajo el lema: Lo que un da fue nuestro, nuestro otra vez ser. Agrrense rotos que aqu entran los Colorados de Bolivia /4. Es lamentable porque con toda seguridad ambos soldados de dicho mural no fueron sino miembros del bajo pueblo de la poca (rotos y cholos, respectivamente) usados como carne de can por sus clases dominantes, y que si lograron sobrevivir a la guerra muy probablemente quedaron con graves secuelas fsicas y psicolgicas/5.

Dicha guerra fue la peor calamidad a la que hayan podido ser arrastrados los pueblos de Chile y Bolivia. Hasta hoy este acontecimiento representa un retroceso que no ha podido superarse en la conciencia de las clases trabajadoras de los respectivos pases, conspirando constantemente contra la causa de la hermandad latinoamericana. No hay nada valioso que de ella se pueda rescatar y de la cual se pueda hacer apologa. Esto vale tanto para las campaas de rapia que la oligarqua chilena llev a cabo como para las pobres y desorganizadas respuestas blicas de su par boliviana. Da lo mismo quien empez la confrontacin, cual venci y cual fue derrotado, cual pas termin anexionando y cual mutilado en su territorio; el origen y naturaleza oligrquica de la guerra es la misma en ambos lados. Por ello, no viene al caso el cuento de nacin agredida, y de herosmo a partir de dicha situacin, que el gobierno boliviano ha construido con tal o cual batalla con las que la desesperada oligarqua trataba de salvar algo del desastre militar al que haba arrastrado a su pas.

Al igual que en Chile, en Bolivia las clases trabajadoras no deben prestarse para acciones patrioteras ni cruzadas de unidad nacional impulsadas por ningn gobierno, por ms progresista y revolucionario que se presente. Este tipo de coyunturas son precisamente el momento para dejar en evidencia la responsabilidad histrica que les compete a las clases dominantes bolivianas en la prdida de salida al mar del pas, no de exculpar a sus actuales representantes tras campaas de unidad nacional.

Era la ocasin de aclarar que la mediterraneidad de Bolivia no es la causa de la pobreza que afecta a sus clases trabajadoras, sino del rgimen de explotacin capitalista que rige en el pas. De polticos burgueses corruptos que saquean el pas, como precisamente los que amnisti Evo Morales. Todo esto, sin embargo, pertenece a las cuentas que el pueblo boliviano deber ajustar con sus clases dominantes a su debido momento.

La cuestin aqu es: qu avance en los niveles de conciencia revolucionaria, socialista, de la clase trabajadora boliviana significaron todas estas acciones del gobierno? La respuesta es ninguna. Por el contrario, es un retroceso Qu ganaba el pueblo boliviano viendo al Tuto Quiroga haciendo causa comn con el Presidente Morales en La Haya? Naturalmente nada.

Lo nico que en verdad termin cimentando el gobierno boliviano con su actuar fue avanzar a pasos agigantados en el retorno de la derecha neoliberal, retrgrada, colonialista, fascista, etc. (adjetivos nunca faltan) al poder. Naturalmente no van a faltar los intelectuales latinoamericanos de izquierda (a lo Harnecker, Boron, Sader, Garca Linera), devenidos asesores gubernamentales, lloriqueando por cruzadas anti-neoliberales y llamando a no perder lo avanzado pese a todos los errores cuando la derecha est tocando las puertas de la Casa Grande del Pueblo.

El caso es que nunca los sesudos anlisis de estos intelectuales logran explicar el por qu entre tantos avances se termina retrocediendo estrepitosamente al mismo punto desde donde se comenz. Nunca logran llevar a cabo un anlisis consecuente de la dialctica de la lucha de clases que conecte con la naturaleza de estos gobiernos. Al final terminan echando mano a un vulgar realismo poltico en defensa de las conquistas de los gobiernos progresistas /6, consecuencia lgica de pasar gato por liebre, caracterizando como socialista o revolucionario a un rgimen poltico que no responde ms que a un capitalismo perifrico de rentismo popular. La vulgaridad terica pasa necesariamente la cuenta a la prctica poltica.

Sumando y restando, y evaluado ya ni siquiera desde la perspectiva del socialismo y la revolucin, sino desde el ms plido y descafeinado progresismo, el gobierno de Evo Morales no pas la prueba. Naufrag estrepitosamente. Mostr que no es sino uno ms dentro de los pedestres gobiernos burgueses de la regin. Amistoso y progre, s; pero burgus al fin y al cabo.

Las consecuencias polticas

Ahora en ambos pases se vendrn las necesarias consecuencias de la borrachera chovinista con la que los gobiernos intoxicaron a sus respectivos pueblos.

En Bolivia se tratar de una dolorosa resaca provocada por el fallo adverso que encontr la demanda presentada por el gobierno ante la Corte de La Haya. Naturalmente los buitres de la derecha, y el resto de los partidos burgueses bolivianos, aprovecharn de hacer lea del rbol cado con este estrepitoso fracaso, pero as es el juego que el mismo gobierno decidi jugar. Apost todas sus fichas al nacionalismo y a la unidad con los partidos polticos de la burguesa, y perdi; abriendo de paso las puertas de par en par al retorno de la derecha al gobierno. Es una dialctica que ya se viene repitiendo una y otra vez con este tipo de gobiernos en otros pases de la regin (Argentina, Brasil, Ecuador).

Eso por un lado y en lo inmediato. Sin embargo, los fracasos estrepitosos de las cruzadas chovinistas desenmascaran trgicamente a ojos de las masas la estafa poltico-ideolgica que el nacionalismo significa para sus propios intereses. Por lo mismo, estos fiascos de los gobiernos burgueses abren tambin escenarios de los que sabiendo leerlos bien se pueden sacar enormes provechos para el avance en los niveles de conciencia y organizacin de las clases trabajadoras. Esto es algo que la izquierda en Bolivia debe tratar capitalizar para evitar que la posta nacionalista sea simplemente tomada por otra expresin burguesa, que eventualmente podra ser incluso peor a la que levant el actual gobierno.

En Chile, en tanto, el cuadro es sombro. Aqu no habr resaca, sino continuacin de la borrachera chovinista que insuflar nuevos aires a la burguesa chilena, la cual se mostrar ms envalentonada y enseoreada ante el pas y la regin. En lo inmediato, este triunfo afirmar al pierismo como la fraccin conductora de la poltica burguesa chilena. Al tener comiendo de su mano a todo el espectro poltico, y con el apoyo popular tras el triunfo, el gobierno queda liberado de manos y con un cheque en blanco a favor para avanzar en otros frentes de su agenda programtica.

El triunfo en La Haya proporciona tambin combustible para el afianzamiento de las expresiones ms putrefactas de la descomposicin social burguesa. En concreto, la serie de grupos y personajes fascistoides que hace un tiempo han comenzado a pulular en el ambiente poltico.

Qu hacer?

La misin inmediata del socialismo es la liberacin espiritual del proletariado de la tutela de la burguesa, que se expresa a travs de la influencia de la ideologa nacionalista.

Rosa Luxemburgo: La crisis de la socialdemocracia

Ahora bien, ante la capitulacin tan vergonzosa de la izquierda y el progresismo frente al chovinismo, cul debera ser la posicin de la izquierda revolucionaria? Qu debera decirle esta a las clases trabajadoras de Chile?

Este es un mbito de crucial importancia para la izquierda revolucionaria chilena. Uno en el cual simplemente no puede titubear ni mostrar vacilaciones. Es una verdadera prueba de fuego. Si no la pasa es mejor que derechamente baje las banderas del socialismo.

A nuestro juicio, la posicin de los revolucionarios chilenos no puede ser otra que abogar por una salida soberana de Bolivia al mar mediante la restitucin inmediata y sin condiciones a Bolivia y Per de los territorios anexionados por Chile en la guerra salitrera.

Esta es una reivindicacin que no debe avergonzar a ningn militante revolucionario. Al contrario, el nico motivo de verdadera vergenza es prestarse para la defensa de territorios logrados a costa de la rapia capitalista y ayudar directa o indirectamente a su justificacin.

En lo poltico esta es una reivindicacin que para su materializacin requiere el ascenso de los trabajadores a condicin de clase dominante en la sociedad chilena. No hay otra forma de ponerla en prctica. Esto lo deben tener claro las hermanas clases trabajadoras de los pases vecinos, en especial la boliviana. Siendo el laberinto jurdico internacional y las negociones entre gobiernos burgueses caminos que no llevan a ninguna parte, la otra alternativa dentro del orden capitalista para que Bolivia acceda al mar sera la aventura militar; cosa que, si bien hoy no est a la orden del da, hay que evitar bajo cualquier circunstancia.

Ahora bien, adoptar el programa de restitucin territorial inmediata e incondicional para la cuestin de la demanda martima boliviana le plantea un conjunto de serios desafos a los revolucionarios chilenos.

En primer lugar, una reivindicacin as pone, sin duda, en lo inmediato en minora a las posiciones revolucionarias en la sociedad chilena, incluso dentro de los mismos sectores populares. Sin embargo, hay que tener miedo a remar contra la corriente? En absoluto, especialmente si lo que est en juego son los intereses ms fundamentales de las clases trabajadoras: la hermandad internacional. De hecho, all est el elemento de audacia que toda poltica revolucionaria requiere. En este caso, el no dejarse llevar por el fervor chovinista del momento.

Todo depende adems de los objetivos que finalmente se busquen. Naturalmente esta reivindicacin no forma parte de un programa para ganar votos, acceder al gobierno o sostener una bancada parlamentaria. Por el contrario, forma parte de una consigna inserta en un programa y estrategia de conquista del poder por las clases trabajadoras. Por tanto, sacada de dicho contexto no tiene sentido. Revela adems el concepto de sociedad que subyace en los programas y lneas de accin de las organizaciones revolucionarias en contraste con otras expresiones de izquierda: internacionalismo versus provincialismo chovinista burgus.

En lo orgnico plantea tambin una serie de desafos. Levantar una reivindicacin de tales caractersticas no es un juego. Frente al Estado chileno significa exponerse a la acusacin de traicin a la patria, que en circunstancias ms difciles puede llegar incluso a poner en riesgo la vida de los militantes que hagan agitacin a partir de ella. Tampoco quedan descartados ataques personales de fanticos nacionalistas y/o de acciones encubiertas de los aparatos represivos.

Significa lo anterior que se debiese renunciar (o al menos moderar) a levantar dicha reivindicacin y a educar a las clases trabajadoras en ella? En absoluto. Solo deben tomarse desde ya todos los resguardos pertinentes para no exponer innecesariamente a la militancia.

Si los revolucionarios chilenos educan y logran que la clase trabajadora internalice y acte en consecuencia con la reivindicacin de la restitucin inmediata e incondicional de los territorios usurpados por Chile, alcanzaran una estatura poltico-moral en los terrenos de la diplomacia internacional y la geopoltica regional jams conocidos ni pensables por la diplomacia burguesa. La estatura de la clase obrera chilena se agigantara hasta el infinito frente a toda la mezquindad de la variopinta fauna de politicuchos burgueses, politicastros de izquierda y burcratas del derecho internacional. Demostrara con hechos prcticos, no con declaraciones de buenas intenciones, que el criterio ms sagrado y nico que debe primar en la relacin entre naciones es la hermandad. Que el derecho fundado sobre la imposicin de las armas sobre los vencidos es un sinsentido barbrico del capitalismo.

Esta reivindicacin es el ms potente llamado e incentivo con que el proletariado chileno puede contribuir en la prctica a la lucha revolucionaria y socialista en Latinoamrica. En efecto, la restitucin territorial inmediata e incondicional hara evaporarse de la conciencia de sus clases hermanas en Bolivia -y tambin de Per todo resto de anti chilenismo, base ltima del chovinismo y de las cruzadas de unidad nacional. Su burguesa quedara privada de su principal bandera nacionalista. El fin del denso velo ideolgico nacionalista que nubla la conciencia popular hara que finalmente la vecina clase trabajadora boliviana dirija su mirada hacia sus propios explotadores, y no hacia Chile.

Por tanto, la reivindicacin por la restitucin inmediata e incondicional de los territorios anexionados por Chile como solucin a la demanda martima boliviana es la nica que hace justicia desde el punto de vista histrico y que se ajusta a los principios de hermandad entre las clases trabajadoras latinoamericanas. Es tambin la mejor opcin poltico-estratgica que tienen las clases trabajadoras chilenas, siendo un impulso directo a las luchas populares en Amrica Latina. Finalmente, es la nica que permite a los revolucionarios chilenos sortear con xito la prueba de fuego del nacionalismo burgus, y ante el cual el resto de las expresiones de la izquierda y el progresismo fracasaron estrepitosamente.

www.puntofinalblog.cl



Nota: Parte importante de los argumentos aqu expuestos han sido desarrollado previamente en http://cctt.cl/2018/03/23/la-izquierda-chilena-ante-la-salida-de-bolivia-al-mar/

1/ Vase http://www.pcchile.cl/npcchile/2018/10/01/sobre-el-fallo-de-la-cij-de-la-haya-la-opinion-preliminar-de-los-comunistas/

2/Vase por ejemplo http://www.politika.cl/2018/10/01/mar-para-bolivia-el-fa-entre-la-integracion-y-el-chauvinismo/

3/ Un ejemplo ilustrativo de este tipo de anlisis que proliferan en el sector es del doctorando Sergio Gonzlez. Despus de un pormenorizado comentario de los desarrollos epistemolgicos y ontolgicos de las Relaciones Internacionales y del Derecho Internacional, el futuro doctor en Estudios Latinoamericanos se pregunta: En definitiva, el pueblo chileno, y ms en especfico, la izquierda y la clase obrera chilena qu debe hacer, pensar y socializar respecto a este conflicto? Y aqu empiezan a aparecer los: seguramente es la pregunta ms compleja de responder, el abordaje debe ser con base histrica, perspectiva de futuro, en base al dilogo y la hermandad entre pueblos, etc., todas declaraciones de buenas intenciones pero que al final del da dejan a las clases trabajadoras donde mismo empezaron. Entonces, para qu formularse preguntas que no podemos resolver?, por qu darle pretensiones poltico-programticas a un simple escrito acadmico?, no ser mejor quedarse en el mbito de reflexiones estrictamente acadmicas sobre los desarrollos epistemolgicos y ontolgicos de las Relaciones Internacionales y del Derecho Internacional? Vase https://www.convergenciamedios.cl/2018/09/chile-y-bolivia-en-la-haya-elites-intereses-y-estrategias-dominantes/ y https://www.convergenciamedios.cl/2018/10/fallo-la-haya-cuestionantes-dialogo/

4/Vase https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:BoliviaChile.jpg

5/Vase http://www.theclinic.cl/2011/10/16/mutilados-por-la-patria/

6/Ilustrativo de esta forma de razonar es por ejemplo la defensa de Boron a la pandilla Ortega-Murillo en Nicaraga, la cual por momentos lisa y llanamente raya en el chantaje. Vase http://cctt.cl/2018/07/20/crisis-politica-en-nicaragua-atilio-boron-responde-manuel-cabieses/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter