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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2018

El fenmeno del cowangry en la nueva poltica

Jorge Majfud
Rebelin


Una de las interpretaciones ms slidas, casi una obviedad, tanto en los socilogos de izquierda como de derecha, es la lectura marxista de la realidad donde los procesos materiales, como la economa y la produccin, influyen de manera decisiva en los procesos psicolgicos, morales, polticos, ideolgicos y culturales. La reinstauracin de la esclavitud en Texas a mediados del siglo XIX, debido al reemplazo de la lana por el algodn en Europa, su abolicin legal, unas dcadas despus, por la nueva industrializacin en los estados del norte de Estados Unidos, el ingreso de la mujer a las fbricas y tantos otros fenmenos no podran explicarse sin este factor.

Pero la realidad es siempre ms compleja de lo que quisiramos. En su pluri dimensionalidad, otros, como Max Weber e, incluso, varios pensadores marxistas del siglo XX (Gramsci, Althusser) analizaron cmo esta avenida es de ida y vuelta: los procesos culturales tambin influyen decisivamente en el resto de la realidad, incluida la economa, el poder militar, etc.

Por estas razones, por esta tradicin analtica tan largamente estudiada y elaborada, resulta casi una hereja imaginar siquiera que una realidad social puede estar definida por procesos puramente psicolgicos, como la angustia, la frustracin, la rabia, la depresin, tal como observamos actualmente en, al menos, medio planeta. Uno siempre tiende a pensar que esas expresiones no son ms que eso, expresiones, sntomas, consecuencias, y que las causas estn en otro lado. Cuando echamos una mirada a la base material de la sociedad, enseguida vemos lo ms obvio, una realidad que nadie puede negar sin contradecir la mayora de los datos: el radical desbalance entre quienes trabajan o simplemente sobreviven y quienes acaparan la mayora de los frutos de una sociedad y una civilizacin que ha sufrido mucho para llegar al grado de progreso cientfico, tecnolgico y social a la que ha llegado y que, de repente, parece al borde de un colapso, tanto social como ecolgico.

Esas razones infraestructurales son innegables. No obstante, podemos hacer un esfuerzo para enfocarnos en la cultura de las ltimas dcadas y tratar de explicar los nuevos fenmenos, como el regreso del orgullo fascista, apenas un siglo despus de que comenzara a producir las dos mayores guerras mundiales que el centro del poder, del desarrollo, sufri en la Era Moderna (si no contamos los silenciados holocaustos de los pueblos colonizados).

Sin tiempo (ni histrico ni personal) como para hacer un anlisis basado en datos duros, no me queda ms remedio que especular con algunas observaciones y una hiptesis.

Me refiero al factor psicolgico que ha invadido la dinmica social. Como ya propusimos hace unos aos, este factor se ha magnificado con el fenmeno de las redes sociales y las nuevas tecnolgicas del anonimato o de la identificacin a distancia, creando un individuo o una caracterstica personal que podramos llamar cowangry. Por mltiples razones, el neologismo en ingls no puede ser traducido sin debilitarlo.

Cowangry podra ser la clara mezcla de cobarda (cowardice) y rabia (anger) y, al mismo tiempo, ilustrarse con la rabia vacuna (cow angry), esos pobres animales que se ordean cada da, que rara vez se revelan y, cuando se revelan, sus patadas son tan inefectivas e intrascendentes que no tienen otro efecto que una soga ms firme entre las patas.

Este elemento psicolgico siempre existi, pero estuvo controlado por un mnimo sentido de la responsabilidad, esa misma que hasta hoy muestran dos personas que piensan diferente, pero se encuentran cara a cara y se imponen ciertos lmites, propios de seres civilizados. Sin ese elemento de responsabilidad social en las redes sociales, el cowangry se reprodujo en los ltimos aos de forma exponencial. Pero su efecto no se limit a los espacios virtuales.

El antiguo sistema de democracia representativa, donde los individuos expresan sus opiniones a travs del voto, se parece increblemente al sistema de las redes sociales donde cada individuo, annimo o identificado, acta impune o protegido por la plena distancia. De igual forma, la conciencia de que su opinin o posicin poltica y social tiene un efecto mnimo, infinitesimal, a la hora de votar, su reaccin debe ser lo ms extrema posible para compensar o mitigar esa debilidad sumada a la frustracin que produce no solo la realidad econmica sino sus mismos intentos vanos de agresin personal.

Cuando el cowangry vota en el sistema tradicional, no solo siente la frustracin de la desigualdad econmica que ama, sino tambin la ineficiencia o la debilidad de su voz, por lo que necesita apoyar a candidatos que expresen toda esa rabia tribal prometiendo palo y metralla con los que no estn de acuerdo. Considerando que la izquierda se feminiz en la segunda mitad del siglo XX (anticolonialismo, feminismo, derechos de homosexuales y lesbianas, comprensin hacia los pobres, hacia los perdedores, etc.), que la derecha se mantuvo en el poder mundial pudiendo recurrir a un nivel todava racional, frio, calculado, dulcemente propagandstico (Coca-Cola, la chispa de la vida), ahora la opcin del cowangry no poda ser otra que la derecha fascista, nacionalista, machista, tribal; la del ganador que percibe que ya no lo es o ha dejado de ser el colonizador, el semental (estamos asistiendo al genocidio de la raza blanca), la del macho encolerizado despus que la borrachera abandona el clmax de la euforia.

En cualquier caso, es una postura extrema pero aun as vaciada del valor real de los verdaderos activistas sociales. El compromiso del cowangry es frgil, precario, puede desaparecer con un solo click, como el mismo individuo con sus mltiples identidades (definicin clsica del manitico), todo lo cual nunca elimina su frustracin sino que, por el contrario, la amplifica y la potencia para un retorno an ms virulento e igualmente inefectivo.

Hasta que el cowangry vota por un candidato que promete cambiar los argumentos racionales por unos insultos y unos cuantos balazos (Trump, Bolsonaro, y un largo etctera), no para resolver los problemas del pas, de la sociedad, sino para vengarse de todos aquellos que opinan, piensan o sienten diferente al cowangry.

El cowangry est dispuesto a empobrecerse, a morirse de hambre si es necesario, pero nunca a perder en una disputa dialctica, ideolgica.

El cowangry es un fenmeno psicolgico que ha desplazado la sociologa, pero que, de durar en el tiempo, se convertir en una caracterstica cultural que definir una poca. Lo que, desde un punto de vista social y poltico, significa que apenas se agote la droga de la extrema derecha se podra pasar, luego de un retorno de la moderacin, a una extrema izquierda tan visceral como la derecha, no racional, como forma de recuperar la necesidad que el cowangry siente por patear la mesa, no porque el mundo sea injusto, sino porque prefiere sufrir cualquier tipo de injusticia antes que ser dialctica y psicolgicamente derrotado por el adversario que, generalmente, aunque no siempre, es otro cowangry.

As como la mentalidad de la iglesia que se absorbe desde pequeos (creer es prueba de la verdad) o la del estadio de ftbol (la pasin es prueba de que tengo razn) se traslada a la poltica con efectos catastrficos, confundiendo morrones con jalapeos, as esta batalla traslada sus dimensiones puramente psicolgicas a la sociedad toda empezando por las antiguas urnas.

El espectculo se parece mucho al brote de lo que se conoci como vaca loca (mad cow) que, como un mal augurio, asust al mundo en los aos 90. Cowangry es la furia del cobarde, la furia de la vaca, la cow-angry.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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