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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2018

Sobre el himno nacional cubano. A propsito del Proyecto de Constitucin

Pedro de Jess
La Cosa


El artculo 4 del Proyecto de Constitucin que los cubanos discutimos reza: Los smbolos nacionales son la bandera de la estrella solitaria, el himno de Bayamo y el escudo de la palma real.

Nada hay de reprochable, al parecer, en la expresin.

Los comentarios que siguen esperan demostrar que, sin embargo, resultara muy pertinente la introduccin de ciertos cambios relacionados con el nombre y las particularidades ortotipogrficas con que se hace referencia a nuestro himno nacional.

Para empezar, revisemos los textos constitucionales anteriores donde se menciona la composicin.

Tanto en la Constitucin de 1940 donde primero se registra como en la Ley Fundamental de 1959 dice: El himno nacional es el de Bayamo, compuesto por Pedro Figueredo.

Para hablantes y lectores cubanos medianamente competentes en la lengua espaola resulta claro que en esa oracin la pieza se designa a travs de una construccin que indica procedencia, parafraseable como el himno que naci en Bayamo, el himno que por vez primera se cant en Bayamo, etc. Si se tratara de un ttulo, los redactores y editores del texto tenan, en la poca, otras dos opciones vlidas para indicarlo el uso de comillas o de la letra cursiva, las cuales desdearon. O bien: Himno de Bayamo. O bien: Himno de Bayamo.

Pudiera pensarse, acaso, que ambas formas fueron desestimadas para evitar la repeticin de la palabra himno en el enunciado; la primera vez, como sustantivo comn o genrico (El himno nacional es); la segunda, como parte de una expresin denominativa con valor de nombre propio ( el Himno de Bayamo / Himno de Bayamo).

Los motivos, no obstante, parecen ser otros.

En la Constitucin de 1976 se introduce un pequeo cambio: la referencia al himno se integra en una enumeracin, aparece por vez primera junto a otros smbolos:

Los smbolos nacionales son los que han presidido por ms de cien aos las luchas cubanas por la independencia, por los derechos del pueblo y por el progreso social:

la bandera de la estrella solitaria;

el himno de Bayamo;

el escudo de la palma real.

Considerando que el sustantivo genrico que antecede a la enumeracin es smbolos, ya no cabe suponer que el recurso de las comillas o las cursivas fue desechado con el propsito de eludir la repeticin de la palabra himno. Se colige, en consecuencia, que la expresin el himno de Bayamo no recibi el tratamiento grfico apropiado a las denominaciones de obras o creaciones musicales por razones ajenas al cuidado del estilo.

Desconocimiento de las normas ortotipogrficas? Simple inobservancia? No creo.

Ntese que los sintagmas con que se designan los tres smbolos tienen la misma estructura: un sustantivo comn antecedido por artculo (la bandera, el himno, el escudo) y un complemento preposicional que alude, en cada caso, a un elemento caracterstico del smbolo (de la estrella solitaria, de Bayamo, de la palma real). Son expresiones descriptivas con alcance identificativo, pero no valen, en rigor, como nombres propios: ni el de la bandera, ni el del escudo, ni el del himno.

Por tanto, es obvio que se ha preferido homogeneizar la referencia al himno, asentando sus seas en igualdad de condiciones con los smbolos restantes, ignorando el hecho de que, a diferencia de estos, el himno es una creacin msico-verbal cuyo autor le asign un ttulo, La bayamesa.

Se impone, entonces, una pregunta: por qu nuestras constituciones y ahora el Proyecto, que, en lneas generales, hereda la pauta de redaccin de 1976 para este artculo se lo han escamoteado una y otra vez?

Se afirma que ha sido por causa de la cancin homnima, de tema amoroso, estrenada en el propio Bayamo casi veinte aos antes que la marcha de Perucho. El reconocido intelectual Ambrosio Fornet me ha confesado que en su infancia y adolescencia (dcadas del treinta y el cuarenta del pasado siglo) cuando en Bayamo se hablaba de La bayamesa, a nadie se le hubiera ocurrido pensar en el himno; se pensaba en la cancin de Cspedes y Fornaris.[1]

En tal sentido, hay que tener en cuenta el modo eminentemente oral en que la tradicin patritica independentista del siglo xix hubo de trasmitir el himno, as como el hecho de que solo en 1900 se conoci pblicamente la existencia de la partitura autgrafa de Perucho, y de que transcurri ms de un decenio para que su propietaria, Adela Morel, la donara, en 1912, al Museo Nacional, y se reprodujera el documento en un medio de verdadero alcance masivo, la revista El Fgaro.

No obstante, un importantsimo rgano de prensa decimonnico intent conservar, de alguna manera, el nombre original de la pieza. Jos Mart, como parte de su labor para aunar voluntades y encauzar los sentimientos patrios de los cubanos hacia la guerra necesaria, moviliz el capital simblico que el himno representaba, publicando su letra, no solo en las pginas de Patria donde insert, adems, la partitura encargada al msico camageyano Emilio Agramonte, sino en la clebre antologa Los poetas de la guerra (1893), que prolog.

En todas las partituras del himno difundidas por el peridico martiano[2] la composicin se titula La bayamesa. No sucede as, sin embargo, ni en la letra publicada en verso en el nmero 81, correspondiente al 10 de octubre de 1893,[3] ni en la antologa: en ambos documentos se lee, en maysculas, EL HIMNO DE BAYAMO.

Aparte de los cuatro nmeros de Patria que reproducen la letra y/o la msica, hemos encontrado, aleatoriamente, otros en los cuales se alude a la marcha de Figueredo con una tercera variante: Himno bayams. Aunque la mayora de las veces se utiliza Himno de Bayamo, con este nombre alternan los otros dos (La bayamesa e Himno bayams). Y lo curioso es que las alternancias pueden coincidir en un mismo nmero.[4] Interesante es, adems, que entre las menciones halladas, solo unas pocas se delimitan con cursivas y/o comillas.[5] En otras, tambin escasas, es nicamente el empleo de la mayscula para el grafema inicial de la palabra himno el recurso que las destaca.[6]

Este ser un comportamiento que trascender al siglo xx, tanto en lo relativo a la denominacin de la pieza, como a las particularidades grficas de su reflejo en la escritura.

As, en la prensa de las postrimeras del xix e inicios del xx aparece unas veces Himno bayams y otras Himno de Bayamo.[7] En consonancia, mientras Jos Marn Varona titula Himno bayams su polmica versin musical de 1899, en las didascalias del sainete Arriba con el himno!, escrito y representado en 1900, el autor bufo Ignacio Sarachaga prefiere anotar Himno de Bayamo.[8]

En los testimonios sobre la ltima contienda que publican Bernab Boza y Jos Mir Argenter, en 1906 y 1909, respectivamente, la composicin se identifica como Himno bayams,[9] al igual que en La lira cubana, antologa de cantos populares organizada por Regino Boti que debi gozar de una apreciable circulacin en la poca, si se considera que en 1919 contaba con cuatro ediciones.[10]

Por lo contrario, Adela Morel, en carta dirigida a Fernando Figueredo Socarrs sobrino de Perucho y que El Fgaro publica en junio de 1912, adopta Himno de Bayamo, a pesar de su diferencia con el ttulo autografiado por el autor en la partitura que durante aos ella haba custodiado. Ntese el empleo de mayscula inicial en la palabra himno como nico recurso para el resalte de la expresin denominativa:

Muy Sr. mo: hace algn tiempo pensaba enviar al Museo Nacional de la Habana (por no haberlo en Camagey) la copia indita que para m escribi del Himno de Bayamo su seor to Perucho en la gloriosa dcada del 68, y al resolverme al fin a donar este precioso recuerdo nada ms natural que sea Vd., su sobrino querido, el comisionado en mi nombre para hacer entrega de este obsequio a dicho museo.[11]

El propio Fernando Figueredo consumado divulgador del himno y de la historia de la primera guerra habla sin distingos de La bayamesa y del Himno de Bayamo. Pero, mientras para este apela a la misma opcin grfica que Adela Morel, para aquella utiliza comillas:

All [en la finca Santa Mara] se cantaba, se bailaba, se jugaba prendas [] All sentado al piano se haca aplaudir el genial Lino Coca, con sus originales producciones, all arrancaba el sin par Malabas, sus ms dulces trinos a su inimitable flauta y all, Pedro Figueredo, levantaba los espritus al son de su grandioso himno de guerra La Bayamesa.

En una de las visitas del presidente Cspedes, en que Perucho se hizo aplaudir como msico y como poeta, la srta. Adela Morel [] le suplic a Figueredo le facilitara una copia del Himno de Bayamo y l, complaciente siempre, tom un papel, lo paut y en menos tiempo que se necesita para dar las gracias, traz esta copia, fiel reproduccin del canto de guerra, que, como Rouget de Lisle, ha popularizado su nombre.[12]

Muy parecido ocurre, dcadas ms tarde, con un estudioso de los smbolos patrios, Enrique Gay-Calb, tanto en sus palabras durante la sesin solemne celebrada en la Academia de Historia de Cuba el 24 de febrero de 1945, como en el libro Las banderas, el escudo y el himno de Cuba, de 1956. En ambos documentos La bayamesa aparece correctamente delimitada como nombre propio, bien entrecomillada, bien en cursivas; mientras que Himno de Bayamo sigue destacndose solo mediante la mayscula inicial.[13]

En su valiosa conferencia de 1954 Flora Mora, una infatigable y acrrima impugnadora de las modificaciones experimentadas por el himno, apenas alude una vez a La bayamesa. El resto de las ocasiones una veintena emplea Himno de Bayamo. Incluso afirma: En cuanto se firm la capitulacin de la Ciudad Monumento, Figueredo dio a conocer la letra de su blica marcha y desde entonces recibi el nombre de Himno de Bayamo.[14] Pero como Fernando Figueredo y Gay-Calb la musicloga opta por las comillas para delimitar el ttulo que Perucho dio a la composicin y se atiene solo a la mayscula inicial para el nombre adquirido en voz del pueblo.

En conclusin: sea la homonimia del ttulo del himno y el de la cancin dedicada a Luz Vzquez, sea el carcter esencialmente transformador de la apropiacin popular sobre las creaciones que son patrimonio colectivo, sean ambas u otras razones, lo cierto es que, aunque en la primera mitad del siglo xx se continu identificando la pieza de Perucho como La bayamesa y como Himno bayams, fue Himno de Bayamo la forma que acab imponindose. Sin embargo, no tuvo un tratamiento grfico que la sealara, inobjetablemente, en cuanto ttulo, en contraste con lo observado respecto de La bayamesa.

Aos despus del triunfo revolucionario, en el Decreto 74 del Comit Ejecutivo del Consejo de Ministros, emitido el 22 de agosto de 1980, que declara el 20 de octubre como Da de la Cultura Nacional, la obra vuelve a referirse igual que la bautiz su autor.[15] Tambin en la resea histrica que circul entre los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular previo al V perodo ordinario de sesiones de la Segunda Legislatura,[16] efectuado los das 21 y 22 de diciembre de 1983, cuando se discuti y aprob la Ley 42 de ese ao, De los Smbolos Nacionales.

En franca discordancia, se distribuy otro documento para el trabajo parlamentario: una carpeta en rstica que contena, adems de la letra en verso y la partitura para voz y piano, una partitura para banda y otra para orquesta.[17] En todas esas representaciones se lee: HIMNO DE BAYAMO. Como suceder, una vez publicada la ley, en la partitura que se le anexa en la edicin especial de la Gaceta Oficial de la Repblica de Cuba del 27 de diciembre de ese ao.

Este breve panorama de citas y datos, hilvanado tras mucho tiempo de averiguacin, permite comprender que los legisladores cubanos han tenido, en la Repblica y en la Revolucin, que enfrentarse al escabroso dilema de fijar una expresin denominativa que identifique adecuadamente a nuestro himno en las normativas jurdicas, sobre todo en los textos constitucionales, y que no han salido airosos porque han heredado de modo acrtico las alternancias y vacilaciones que acompaan no solo al nombre en s, sino a las particularidades grficas de su reflejo en la escritura.

Este es el momento de resolver de una vez un problema de larga data.

En primer lugar, considero que no debe desecharse el nombre con que, preferentemente y desde el siglo xix, el pueblo asumi la pieza. Pero su tratamiento ortotipogrfico debe ser coherente y evidenciar, sin margen a duda, que se trata de un ttulo. Tras la contumaz resistencia a registrarlo de esa manera en todos nuestros textos constitucionales se adivina el prurito de saber que no es su nombre original. No lo es, en efecto; pero es el que los cubanos, por convencin, le hemos dado. Y no hemos de sentir vergenza de reconocerlo en cuanto tal. Por consiguiente, y segn las normas editoriales contemporneas, lo idneo ser escribir en cursivas la expresin ntegra y con mayscula inicial su primera palabra: Himno de Bayamo. Es, desde todo punto de vista, inconcebible que sigamos asentndolo con una expresin de carcter descriptivo que informa donde surgi y se cant por vez primera, pero no le concede la dignidad de un verdadero ttulo, el que se ha ganado.

Al propio tiempo, estimo de suma importancia que tambin se mantenga en la redaccin La bayamesa. Porque es el ttulo original, y as reza en la nica partitura autografiada por el autor que se conserva. Y porque sin l, se enajena del himno una parte significativa de su historia y de la historia de nuestra nacin, la que atae, sobre todo, a los vnculos de los conspiradores independentistas del Comit Revolucionario de Bayamo con los ideales polticos de la Revolucin Francesa y la cancin patritica La marsellesa.

En resumen, el artculo 4 de la nueva Constitucin de la Repblica debera quedar as: Los smbolos nacionales son la bandera de la estrella solitaria, La bayamesa o Himno de Bayamo y el escudo de la palma real.

Rescribindolo de ese modo, se cumplira con la historia de Cuba y se cumplira con las convenciones ortotipogrficas vigentes para los textos escritos en lengua espaola.

Notas:

[1] Testimonio va correo electrnico, 7 de marzo de 2017.

[2] En los nmeros 16 (25 de junio de 1892), 50 (21 de febrero de 1893) y 82 (14 de octubre de 1893).

[3] En el nmero 16, adems de publicarse la letra en partitura, se insert una representacin en verso. Aunque se relaciona sin ttulo, aparece en el interior de un texto que la nombra expresamente La bayamesa.

[4] En el nmero 33: La Bayamesa, himno de Bayamo e himno bayams. En los nmeros 58 y 83: Himno Bayams, himno Bayams y el himno de Bayamo. (Las expresiones se citan por la ortotipografa original en esta y en las sucesivas notas al pie.)

[5] Solo cinco menciones: La Bayamesa (nro. 3), La Bayamesa (nro. 33), Himno de Bayamo (nro. 82), Himno de Bayamo (nro. 152), Himno Bayams (nro. 83).

[6] Solo tres menciones: A los acordes vibrantes del Himno de Bayamo, que coreaba la concurrencia, A los acordes del Himno de Bayamo, desfil Mximo Gmez (nro. 108); A los acordes del Himno de Bayamo entraba en el saln (nro. 109).

[7] los nios cantaron himnos patriticos, sobre todo el de Bayamo y el de la invasin (Patria, 27.2.1900); Todos estos espectculos sern amenizados por la banda de msica que tocar el Himno Bayams (La Aurora, 24.2.1901); para or tocar el Himno de Bayamo en las iglesias (Patria, 7.2.1900); El Himno bayams [] es del pueblo cubano (La Nacin, 31.5.1900); Si se nos preguntara cul es la nota dominante en esta hora singular diramos que esa nota es la del Himno Bayams (El Independiente, febrero de 1899). Apud Marial Iglesias, Las metforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902, Ediciones Unin, La Habana, 2010, pp. 81, 86, 103, 104, 179.

[8] Rine Leal, comp., Teatro bufo del siglo XIX. Antologa, t. II, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1975, pp. 283, 314, 329.

[9] tocando el himno bayams (Bernab Boza, Mi diario de la guerra, t. I, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001, p. 113); el eco de nuestras montaas el himno bayams (d., p. 171); a los sones del Himno bayams (Jos Mir Argenter, Crnicas de la guerra, t. I, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1970, p. 379); al son del Himno bayams (id., p. 427). Incluso pueden utilizar otra expresin, tambin descriptiva: Todo el tiempo que dur este acto, la banda de msica que pertenece al cuartel general del lugarteniente tocaba el himno de Perucho Figueredo (Bernab Boza, op. cit., p. 50).

[10] Regino Boti, comp., La lira cubana, [4. ed.], pp. 129, [Imprenta La Imperial], [Guantnamo] [1919].

[11] Apud Fernando Figueredo, La Bayamesa, El Fgaro, 23 de junio de 1912, p. 373

[12] Ibdem.

[13] le puso como nombre La Bayamesa; una versin del Himno de Bayamo, El Himno de Bayamo; la historia del Himno de Bayamo. (Enrique Gay-Calb, La bandera, el escudo y el himno. Trabajo ledo por el Acadmico de Nmero Dr. Enrique Gay-Calb en la sesin solemne celebrada el 24 de febrero de 1945, Academia de la Historia de Cuba, Imprenta El Siglo XX, La Habana, 1945, pp. 35, 36, 37); vibr en los aires La Bayamesa; El Himno de Bayamo, preparado. (Enrique Gay-Calb, Las banderas, el escudo y el himno de Cuba, pp. 29-51, Sociedad Colombista Panamericana, La Habana, 1956, pp. 30, 31).

[14] Flora Mora, Necesidad de cubanizar el Himno Nacional. Extranjerismos y adulteraciones que se han ido introduciendo al Himno de Bayamo de Pedro Figueredo (1819-1870), folleto, Imprenta San Pedro Villalta y Hno, La Habana, 1954, p. 6.

[15] Reconocemos en el Himno Nacional de Cuba, nuestra Bayamesa, el smbolo; y el pueblo enton por vez primera nuestro Himno Nacional, La Bayamesa. EcuRed, El Da de la Cultura Nacional Cubana.

[16] Destacados compaeros intelectuales de la msica, estiman que debe mantenerse como oficial la versin de La bayamesa, de la cual dignamente es autor Pedro Figueredo y coautor por su introduccin de 16 compases, armonizacin e instrumentacin, Rodrguez Ferrer. Apud Delio Orozco Gonzlez, Notas para repensar el Himno Nacional de Cuba, Revista Clave, ao 3, nro.1, 2001. Consultado en: www.academiahistoria.cu

[17] Himno de Bayamo. Himno Nacional de Cuba. Letra y partituras, carpeta en rstica con las siguientes seas en portada: AN/2L/V POS/DIC. 83 DOC. 2 ANEXO 3. Las siglas indican que es el Anexo 3 de los documentos de trabajo del V Perodo Ordinario de Sesiones de la Segunda Legislatura de la Asamblea Nacional, en diciembre de 1983, Egrem, Editora Musical de Cuba, La Habana. Consultada en la Sala de Msica de la Biblioteca Nacional.

Pedro de Jess (Fomento, 1970). Escritor. Mster en Estudios Lingsticos-Editoriales Hispnicos por la Universidad Central de Las Villas. Licenciado en Letras por la Universidad de La Habana. Ha publicado los libros de relatos Cuentos Frgidos (Olalla, Madrid, 1998; Unin, La Habana, 2000; City Lights Book, San Francisco, USA, 2002), La sobrevida (Letras Cubanas, La Habana, 2006; Dilogos Book, New Orleans, USA, 2014) y La vida apenas (Bokeh, Leiden, 2017). Tambin la novela Sibilas en Mercaderes (Letras Cubanas, La Habana, 1999; Ocano, Mxico, 2002), el cuaderno de poesa Granos de mudez (Luminaria, Sancti Spritus, 2009, 2016) y el libro de ensayo Imagen y libertad vigiladas. Ejercicios de retrica sobre Severo Sarduy (Letras Cubanas, 2014). Su investigacin Lengua, verso e historia en el himno nacional cubano ser presentada en la Feria Internacional del Libro de La Habana en 2019, como parte del catlogo de Editora Abril. Ha recibido, entre otros reconocimientos, la Distincin por la Cultura Nacional (2015), el Premio de la Academia Cubana de la Lengua (2015), el Premio Alejo Carpentier (cuento, 2006; ensayo, 2014) y el Premio de la Crtica Literaria (2014).

Fuente: http://jcguanche.wordpress.com/2018/10/03/sobre-el-himno-nacional-cubano-a-proposito-del-proyecto-de-constitucion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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