Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2018

Macri, Ayn Rand y el Newman
El arquitecto

Gabriela Cerruti
Revista Anfibia


No ley muchos libros en su vida: le aburren la literatura y la historia y pocas novelas le atraen, pero las obras de Ayn Rand, El manantial, primero, y La rebelin de Atlas, despus, fueron determinantes en su paso del mundo empresarial al poltico. Con qu otros materiales se construy el Macri presidente? Qu queda de las influencias desarrollistas y ultraliberales de sus padres? Cunto influy su socializacin en el Cardenal Newman? Un fragmento de Big Macri. Del cambio al FMI (Planeta), de la periodista y diputada Gabriela Cerruti.

Mauricio Macri se ech a rer. Estaba desnudo, al borde de un risco. Abajo, a mucha distancia, yaca el lago. Las rocas se elevaban hacia el cielo sobre las aguas inmviles, como una explosin de granito que se hubiese helado en su ascensin. El agua pareca inmutable; la piedra, en movimiento. Pero la piedra tena la detencin que se produce en ese breve momento de la lucha en que los antagonistas se encuentran y los impulsos se detienen en una pausa ms dinmica que el movimiento. La piedra reluca baada por los rayos del sol. El lago era solamente un delgado anillo de acero que cortaba las rocas por la mitad. Las rocas continuaban, inalterables, en la profundidad. Comenzaban y terminaban en el cielo, de manera que el mundo pareca suspendido en el espacio, semejando una isla que flotara en la nada, anclada a los pies del hombre que estaba sobre el risco.

Mauricio Macri es Howard Roark.

No es un secreto, claro, pero nadie le presta suficiente atencin cuando seala una y otra vez que El manantial es el libro que cambi su vida. El que reley una y otra vez. El que le regal a Juliana Awada para decirle que estaba enamorado. El mismo que le sugiri leer a cada uno de sus ministros cuando se sumaron al gabinete. Un rito de iniciacin. La vicepresidenta Gabriela Michetti puede decir que lo supo antes que nadie: ya se lo haba regalado cuando le pidi que lo acompaara como vicejefa de gobierno.

No ley muchos ms libros en su vida: le aburren la literatura y la historia. Pocas novelas le atraen, pero las obras de Ayn Rand, El manantial, primero, y La rebelin de Atlas, despus, son la biblia de su religin.

Su hroe es dice Roark. El arquitecto individualista, envidioso, que no negocia ni un milmetro sus creencias y sus ideas, que fue capaz de destruir un edificio con sus obreros adentro porque no iba a ceder a las crticas ni a las perspectivas de otros sobre lo que l tena que hacer o decir. El que cree que el altruismo destruy a la humanidad y que el egosmo es la fuerza que la salvar. El que divide la sociedad entre creadores y parsitos, y cree que la hidalgua es un invento para debilitar la fuerza de los buenos.

Por eso nunca recibe consejos, de absolutamente nadie. Cuando toma sus grandes decisiones, se encierra en s mismo mientras finge que escucha, o convierte las conversaciones en intercambios triviales para as no dar el brazo a torcer. Est dispuesto a llegar hasta el final por lo que cree y no atiende a las advertencias cuando le plantean catstrofes por venir. As creci, dice Macri una y otra vez. As se prepar para ser presidente. Sin dudas, sin miedos.

Qu le voy a tener miedo a estos dice.

Con un gesto leve del mentn seala la ventana y deja que la mirada se suspenda en algn punto allende la Plaza de Mayo.

Qu le voy a tener miedo a nadie Si crec con el peor enemigo pegado a mi espalda. Y encima era mi pap.

Con esa conviccin, Macri ingres a la Casa de Gobierno el 10 de diciembre de 2015 para llevar adelante desde all el proyecto liberal ms ambicioso de la historia argentina que se haya puesto en marcha desde finales del siglo XIX. El mismo modelo que a lo largo de casi dos siglos defendieron los sectores empresarios, terratenientes y financieros ligados al capital internacional, e impulsaron mediante gobiernos democrticos o dictaduras militares. Y ahora, por primera vez, se despliega tras un triunfo en elecciones democrticas, y de la mano de un lder nacido, educado y formado en una familia fruto de la burguesa empresaria y la derecha oligrquica tradicional.

Para hacerlo, Macri no tuvo empacho en refundarse a s mismo.

En algunos meses destruy a su familia paterna y construy una nueva, glamorosamente perfecta, exhibida como trofeo en los medios de comunicacin y las redes sociales. Le inici a su padre un juicio por insania hasta hacerlo renunciar a todos sus bienes; mientras la familia lloraba la muerte de su hermana mayor, Sandra, l intern a su hermana menor, Florencia, en una clnica psiquitrica. Se distanci de su hermano Mariano y puso a su hermano Gianfranco a cargo de los negocios compartidos. Se rode de sus amigos del colegio Cardenal Newman y de las relaciones sociales de su madre, Alicia Blanco Villegas. Transform las empresas heredadas de su padre en fondos de inversin, transfiri las acciones de sus constructoras a testaferros e hizo que sus principales socios, su primo Angelo Calcaterra y su amigo Nicols Caputo, hicieran lo mismo.

Cambiaron de socios y diseminaron sus valores y propiedades en mltiples fondos de inversin y en empresas radicadas en parasos fiscales para que sus fortunas y sus negocios resultaran imposibles de rastrear.

Comenz as el intento ms potente de la derecha argentina desde el proyecto de refundacin nacional de la dictadura militar que desaloj a un gobierno constitucional el 24 de marzo de 1976. Los sectores empresarios, mediticos y financieros que haban administrado el Estado por medio de golpes militares, conspiraciones y alianzas con los sectores gobernantes o formando parte activa pero disimulada dentro de los partidos populares, por primera vez en la historia reciente llegaron al gobierno elegidos por los votos de la ciudadana y representados por un hijo dilecto, nacido, formado y educado en ese grupo social, poltico y econmico.

Desde el 10 de diciembre de 2015 Mauricio Macri instaur un gobierno con prcticas totalitarias que avanz sobre el control total de la Justicia, manipul la conversacin pblica y privada y reprimi la protesta popular, sin ser totalitario. Un gobierno al mismo tiempo extremadamente liberal en lo econmico, hijo prdigo del capitalismo financiero y el flujo de capitales lquidos, pero que en la poltica eligi el abuso de los decretos de necesidad y urgencia y la persecucin a los opositores. El mismo patrn de otros gobiernos en los mrgenes del Estado de derecho ahora sostenido por el marketing moderno y el uso intensivo de las herramientas del Big Data y la poltica 2.0.

Economa lquida, poltica condensada

El laboratorio argentino no fue ajeno al clima de poca en el mundo. El auge del capitalismo financiero, con sede en los grandes centros de inversin, donde la Bolsa y las acciones reemplazan a las fbricas y los obreros, se instal en la Argentina con la misma cuota de fascinacin por parte de los sectores del poder y de resistencia por parte de las clases populares que en el resto del continente.

El neoliberalismo a ultranza, con recetas y propuestas casi calcadas de los programas llevados adelante durante los aos 80 en el centro del capitalismo mundial, fue al mismo tiempo una definicin ideolgica nunca revisada de la elite del poder en la Argentina y el lugar que la nueva fase de la economa mundial asignaba. Si la oligarqua argentina de finales del siglo XIX se pens como el granero del mundo, el macrismo en el gobierno se proclam el supermercado del mundo. En definitiva, un proveedor de materias primas, ya sean producto de la tierra, de las nuevas industrias digitales o mucho ms estratgicamente de los recursos naturales abundantes en el amplio territorio argentino, y cada vez ms protegidos en otras geografas.

En la Argentina de Cambiemos, el ciclo de liberalismo econmico a ultranza se impuso desde el primer da con la apertura del comercio, el endeudamiento externo (cuyo extremo se observ en el regreso al Fondo Monetario Internacional [FMI] luego de catorce aos de independencia econmica), la quita de retenciones e impuestos a las clases altas, el gobierno del Banco Central, la extranjerizacin de los recursos naturales y los negocios estratgicos de la mano de la familia y los amigos presidenciales. En pocas semanas se tomaron todas las medidas necesarias para retirar al Estado de aquellos lugares de control u organizacin de la economa donde las fuerzas del mercado operan solas a favor de los dueos de la propiedad, la tierra y los negocios, a la vez que se emple el brazo duro ejecutor para aquellas reas donde fue necesaria la intervencin para garantizar las ganancias del grupo en el gobierno.

Se levantaron las restricciones al movimiento de capital, se desregul el mercado financiero local, se liber el comercio exterior, se quitaron los subsidios a los servicios pblicos y se eliminaron las retenciones a los cultivos y exportaciones industriales. La transferencia de recursos al agro fue automtica y la poblacin la pag desde el primer da con alimentos ms caros.

Se ingres en una espiral de economa lquida, un festival de bonos, acciones, dlares, deuda, que creci hasta convertirse en crisis y corridas que terminaron por llevar a la Argentina, una vez ms, al FMI y a reiniciar el camino de endeudamiento y dependencia de los organismos internacionales de crdito que marc el siglo XX. ()

Malo, pero nico

Un modelo liberal que en su prctica concentra la riqueza en pocas manos no puede convencer al conjunto de la sociedad de que lo que est pasando es bueno: se empea, entonces, en convencerla de que es lo nico posible. O que todo lo dems sera mucho peor.

El acoso a la oposicin y la estigmatizacin de los gobiernos kirchneristas y sus funcionarios formaron parte de esta construccin de otro culpable de todos los males, causa y justificacin de los problemas actuales. La realidad que viene a ofrecer el gobierno no genera esperanzas y, por eso, hay que convencer de que es la nica posible y que el resto es el infierno tan temido.

Como sostiene el ingls Mark Fisher, el realismo capitalista nos inculca que reducir nuestras expectativas es un precio relativamente bajo que hay que pagar por quedar protegidos del terror. Citando a Alain Badiou, agrega que se nos presenta como si fuera algo perfecto un estado de cosas brutal y profundamente desigual, en el que toda existencia se somete a ser evaluada en trminos puramente monetarios. Y como el orden establecido no se puede describir como perfecto o maravilloso, sus defensores conservadores prefieren venir a decirnos que todo lo dems fue, es o sera horrible.

Los globos de colores, las sonrisas y los modos casuales quedaron perimidos apenas las primeras medidas de gobierno despertaron confrontacin y enojo. Para cuando lleg la crisis fundacional, las buenas ondas ya formaban parte de un manual perimido. La imagen de felicidad devino insustentable, describi Alejandro Grimson. Ese optimismo habilita ms reclamos sociales. Para acallarlos hace falta describir a la Argentina como si acabara de ser bombardeada y destruida en una guerra. Y esa, argument, result la paradoja del macrismo: Slo puede existir por el furioso antikirchnerismo, pero esa misma furia es la que limita su amplitud, su discurso y su proyeccin.

No hay pasado ni presente. Solo hay futuro. Aunque algunos de los funcionarios provienen de las mismas familias patricias que a finales del siglo XIX y principios del XX in- tentaron instalar el modelo liberal de granero del mundo, tampoco se busca all una referencia histrica de identidad. Porque el capitalismo financiero necesita ser virtual, ajeno a la realidad y, por lo tanto, a la historia.

Hay un momento que ilustra como una ancdota perfecta este discurso fundante: los prceres, que a lo largo de la historia ilustraron los billetes en circulacin, fueron reemplazados por animales. Queremos que haya seres vivos, explic el jefe de Gabinete Marcos Pea. En la residencia de Olivos, el mismo da en que la Armada daba por muertos a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan, desaparecido en aguas del sur, el presidente proclamaba: A pesar de las tragedias, de los problemas, que siempre hay, el mundo igual avanza.

Es la promesa de algo inasible en el futuro lo que sostiene polticas que causan dolor y desesperacin en el presente. El futuro y el repudio al pasado, sin lmites de poca ni lmites histricos. Nunca se hizo nada bien: no hay utopa pasada en que reflejarse. Delirio psicolgico tambin de quien debe negar su historia y su pasado y vivir con una nueva mscara. El relato histrico de la Argentina reciente, con sus tragedias y sus luchas, es el espejo roto en que Macri y sus funcionarios saben que no pueden mirarse porque no les gusta, ni les sirve, la imagen de ellos mismos que les devuelve.

Esto no podra lograrlo sin antes emprender la tarea de un desmontaje de los lugares de mayor densidad simblica e ideolgica, lugares en torno a los cuales el peronismo, y luego el kirchnerismo, produjeron y replantearon la novedosa articulacin entre pueblo y nacin, expresada sobre todo a lo largo de los tres ltimos gobiernos, escribi el socilogo Daniel Santoro. La herencia de smbolos nacionales se cambi por fotos de familia con fondos naturales. As, se exhibe un territorio a explorar, libre de cualquier prejuicio ideolgico, purgado de las molestas pretensiones del que viene con opiniones propias, agreg. Ingrvidos, sin el peso de las herencias simblicas, podremos ingresar al fin, con la naturalidad del buen salvaje, al paraso naturalizado del poder global financiero.

En un proyecto global en que el deseo es sustituido por el dinero y la burguesa nacional por fondos de inversin sin nombre, sin territorio y sin obreros, la etapa superior del capitalismo ya no es el imperialismo, sino el capitalismo financiero. El gobierno mundial est ejercido por una fluctuacin semitica informtica de nmeros que van y vienen, acumulados en pocas manos, y queda desechada la idea de crecimiento y distribucin como parangn con la felicidad social. Por eso no hay presente, ni pasado. Y el futuro es una palabra sin contenido, ni territorio, ni utopa. No hay testigos de ese futuro que nos propone el nuevo liberalismo.

El liberalismo autoritario

Mauricio Macri quiere ser Roark. Como l, divide el mundo entre creadores y parsitos. Cree que los creadores viven impulsados por el egosmo y los parsitos, por el altruismo. Sabe de memoria pasajes del discurso final de Roark frente al tribunal que lo juzg por haber dinamitado el edificio, el que interpret Gary Cooper en la versin de Hollywood del libro que dio origen al objetivismo como idea filosfica. Una mala novela, dicen los crticos, pero la ms leda y la ms influyente en la historia de una generacin de estadounidenses.

La devocin por El manantial y las ideas de Ayn Rand parecen haber inclinado finalmente la balanza en la lucha entre las distintas influencias que acompaaron el crecimiento de Macri y termin por dar sustento ideolgico al modelo econmico y poltico de Cambiemos en el gobierno. Rand lleg a sus manos como un legado de Ricardo Zinn, el hombre al que la familia de su madre Alicia Blanco Villegas design su mentor poltico e ideolgico para cuidarlo dentro de las empresas de su padre. Fue la disputa entre las influencias ms desarrollistas de la rama Macri y la ms liberal a ultranza de la rama Blanco Villegas y los amigos del Cardenal Newman, el grupo con el que transit buena parte de su vida.

Zinn era el gerente general del Grupo Socma encargado de la educacin de Mauricio. Fue quien dise, junto con Jos Alfredo Martnez de Hoz, el programa econmico del gobierno militar, pero pas a la historia argentina por ser el mentor del Rodrigazo, el estallido econmico que termin con el gobierno peronista de 1973, llamado as en alusin al ministro de Economa en ese momento, Celestino Rodrigo, de quien Zinn era la mano derecha. Como asesor econmico de la dictadura militar se populariz por su advertencia Hay que achicar el Estado para agrandar la nacin, y dio sostn ideolgico a las juntas militares con el libro La refundacin de la Repblica.

La Famiglia estall a mediados de la dcada de 1990, cuando Franco Macri se convenci de que Zinn y los Blanco Villegas estaban acordando con los capos de la Fiat en Italia para sacarle sus empresas y ponerlas en manos de Mauricio.

Fue entonces cuando Mauricio Macri estuvo secuestrado durante diez das en un hecho del cual nunca se encontraron los culpables, que termin resuelto por una mediacin del nuncio italiano Ubaldo Calabresi con sus misteriosos secuestradores y en el que el mismo Macri, desde su cautiverio, pidi siempre hablar con su amigo Nicols Caputo y nunca con su padre.

Cuando fue liberado, Franco ech a los Blanco Villegas de las empresas y Zinn muri en un misterioso accidente, cuando su avin se estrell contra las montaas en Bolivia.

Mauricio decidi entonces ser dirigente de Boca, lejos de los negocios y de Franco.

Fue en ese momento decisivo de su vida cuando recorri una y otra vez el legado de Zinn. Antes de morir, su mentor haba creado la filial argentina de Junior Achievement, una organizacin destinada a propagar las ideas del liberalismo ms ortodoxo, y una fundacin de estudio y formacin en la obra de Rand y Friedrich von Hayek, el economista de la escuela austraca que llev sus ideas ultraliberales al Chile del dictador Augusto Pinochet.

El egosmo de Rand y la defensa del mercado como imperativo de Hayek.

Dcadas ms tarde, en los primeros dos aos de su gobierno, Macri gener en pocos meses el paisaje necesario para implementar el liberalismo autoritario en su versin nacional. La expresin caracteriza a quienes, para llevar adelante el proyecto ms liberal en trminos econmicos, necesitan instalar el autoritarismo poltico. Es un concepto que surge de los debates de juristas durante la Repblica de Weimar, que sostuvieron algunos como Hermann Heller. El liberalismo autoritario encarna las mismas ideas que la escuela austraca, de la mano de Hayek primero y de Milton Friedman luego, llev adelante en Chile durante Pinochet, y que volvieron a poner de moda los republicanos del Tea Party en los Estados Unidos.

En 1981, el diario El Mercurio le pregunt a Hayek cul era su opinin sobre las dictaduras. Respondi que, como instituciones a largo plazo, no le parecan bien. Pero una dictadura puede ser un sistema necesario para un perodo de transicin, matiz. A veces es necesario que un pas tenga, por un tiempo, una u otra forma de poder dictatorial. Como usted comprender, es posible que un dictador pueda gobernar de manera liberal. Y tambin es posible para una democracia el gobernar con una total falta de liberalismo. Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un gobierno democrtico donde todo liberalismo est ausente. Su impresin agreg era que en Amrica del Sur habra una transicin del gobierno dictatorial a un gobierno liberal.

La actualidad de la caracterizacin de Heller del liberalismo autoritario qued plasmada durante la crisis europea de la primavera de 2015, la cada del gobierno griego, el colapso financiero y el surgimiento de los movimientos de resistencia. Un proceso que busc la despolitizacin de la economa, dejando en manos del Banco Central europeo las decisiones, pero que garantiz ese liberalismo a ultranza con formas cada vez ms autoritarias, que obligaron a hablar no solo ya de dficits en la democracia, sino de la creacin de verdaderos Estados de excepcin.

Trasladado a la Argentina, el concepto presenta un Estado que aparentemente se achica, amparado en un relato segn el cual su sobredimensionamiento es culpable del dficit, la inflacin y la crisis econmica, pero que al mismo tiempo se hace fuerte para garantizar las polticas impuestas por el mercado y defenderlas de los embates por la resistencia de quienes pierden derechos y recursos en la nueva distribucin de la riqueza, una ciudadana que se debe mantener fuera del modelo.

Para Heller, en una Alemania que vea ceder al Estado de derecho frente al avance del nacionalismo, el Estado total cualitativo es supuestamente el Estado total que dibuja una lnea tajante de separacin frente a la economa, aunque gobernando, por otro lado, con los ms fuertes instrumentos militares y los medios de manipulacin de masas, que, en aquella poca, eran apenas la radio y el cine. Esta paradoja no es tal, sino la forma de disimular la realidad: el Estado liberal es fuerte en su funcin de proteccin del mercado y de la economa frente a exigencias democrticas de redistribucin de la riqueza o que interfieran con su voluntad de eliminar del mercado determinadas necesidades sociales, y es dbil en su relacin con el mercado en cuanto espacio designado para que el capital busque de manera autnoma su beneficio: la poltica de gobierno debe proteger, y si es necesario extender, sin traer a colacin problemas como la definicin de este proceso econmico. Esta bipolaridad del Estado liberal construye un Estado autoritario en lo social y en lo poltico para garantizar el orden econmico de la acumulacin del capital, sintetiz.

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/cronica/el-arquitecto/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter