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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2018

Un anlisis de la controversia desencadenada por el libro La trampa de la diversidad, de Daniel Bernab
Es posible hoy el debate racional, crtico y constructivo entre las izquierdas?

Miguel Muiz
Rebelin/Mientras tanto


De qu le sirve poder dudar

a quin no puede decidirse?

Puede actuar equivocadamente

quien se contente con razones demasiado escasas,

pero quedar inactivo ante el peligro

quien necesite demasiadas.

T, que eres un dirigente, no olvides

que lo eres porque has dudado de los dirigentes.

Permite, por lo tanto, a los dirigidos

dudar.

Bertolt Brecht, Loa de la duda


Este artculo no es un resumen ni un comentario crtico del libro, as que las referencias a su contenido, y al entorno social y poltico, sern las mnimas necesarias para enmarcar la controversia. Su objetivo es reflexionar sobre la dinmica que esta obra ha desencadenado entre una parte de las izquierdas, trmino con el que designo a las personas y colectivos que, desde diferentes planteamientos y en diferentes mbitos, trabajamos para cambiar el orden neoliberal imperante y sus brutales consecuencias.

El origen de La trampa de la diversidad (en adelante La trampa) se puede conocer a travs de la informacin de la web literaria de la editorial Akal; para formarse una opinin tambin es interesante leer el artculo de La Marea que dio origen a la obra.

Hace ms de un mes, en una breve nota consider que La trampa interpelaba de manera explcita, por lo que es necesario leer el libro para formarse una opinin. Esta observacin, que puede parecer una perogrullada, se hace necesaria porque el nivel de agresividad e insultos que ha provocado en las redes sociales parece haber sido elevado (no tengo Twitter para comprobarlo), ya que no hay entrevista al autor en que no se mencione; lo mismo ha sucedido en blogs, revistas y diarios en internet. Se han producido juicios tajantes no en base a lo que el libro dice, sino a lo que los autores de tales juicios han ledo que dicen que dice, en algn caso alardeando incluso expresamente de ello.

La controversia puede ayudar a la difusin (a finales de septiembre va por la quinta edicin), pero es negativa para que sea un documento de reflexin y debate colectivo. Una controversia con formas y contenidos de expresin que el animador confeso de La trampa, Pascual Serrano, denunciaba hace aos en una obra clave, La comunicacin jibarizada, que nunca lleg a generar ni una mnima parte del ruido que ha generado sta.

El contenido central del libro, dejando a un lado los tres primeros captulos, sobre el proceso que ha llevado a la situacin actual, se puede sintetizar de muchas maneras; yo lo planteo en 11 puntos:

a) el orden neoliberal impuesto ha sido asumido como algo natural desde una parte de las izquierdas, que con sus polticas ha legitimado una versin progresista del mismo;

b) esa asuncin se manifiesta en la hegemona transversal del discurso posmoderno en dos claves: individualismo y relativismo;

c) la encarnacin social de a) y b) es la denominada clase media, categora que tambin se ha difundido como referencia para un amplio abanico de personas de varias clases sociales en oposicin a una clase trabajadora fragmentada hasta el mnimo mediante privatizaciones, deslocalizaciones, reconversiones y cambios en la produccin y servicios;

d) la imposicin del referente clase media (u otras categoras abstractas, como la gente o el pueblo) se refuerza porque las izquierdas han marginado los conflictos de redistribucin (materiales) frente a los conflictos de representacin, centrando su poltica sobre todo en el lenguaje y lo simblico;

e) esta poltica da prioridad al discurso de la identidad frente al discurso de la inclusin como elemento identificador, y a un tipo de activismo banal ms preocupado por las formas y la difusin que por los contenidos y la continuidad;

f) todo ello conduce a desdear la condicin de clase trabajadora, que se considera como una identidad ms, un grave error porque la condicin de trabajadora integra, y relaciona, a cada persona con su base material, siendo transversal a todas las identidades;

g) el orden neoliberal trabaja para reducir la diversidad de identidades a consumos y estilos de vida diferenciadores vinculados a bienes;

h) al relegar los conflictos de redistribucin, las izquierdas han abandonado a amplios sectores sociales, vctimas directas del saqueo y las desigualdades que impone el neoliberalismo;

i) ese abandono lleva a una parte de esos sectores subalternos a apoyar a fuerzas de la ultraderecha, que combinan un discurso de aparente redistribucin con un uso inteligente del conflicto de representacin para fomentar la xenofobia y el racismo;

j) para hacer frente a esa amenaza es necesario que las izquierdas creen un discurso inclusivo, que integre la diversidad dentro de polticas de redistribucin que hagan visibles los conflictos materiales y de clase, en lugar de dejar el campo a la demagogia de la ultraderecha;

k) que las izquierdas den prioridad slo a las polticas de la diversidad es caer en una trampa fomentada desde el neoliberalismo subordinndose a la ideologa posmoderna: fragmenta el discurso y aleja de ellas a las clases subalternas golpeadas por las polticas neoliberales.

Parte de los mecanismos con los que funciona esa trampa se analizan en el libro.

Cabe destacar que el autor deja bien claras dos cosas. Primera, que el libro no es un estudio cientfico, algo imposible por las exigencias de tiempo que requerira una obra as; se trata, como l mismo reconoce, de un panfleto propagandstico documentado. Segunda, que el libro no va contra las polticas de representacin (contra la diversidad), sino contra los peligros de divisin que encierra su uso y abuso exclusivo. Esta muestra de honestidad intelectual debera servir para relativizar la crtica a las limitaciones que tiene la obra, para centrarse en la alarma que provoca y el debate que plantea. Lo lgico sera abrir un debate sobre los mecanismos de la trampa, algo que muchas personas que hemos dedicado tiempo al activismo voluntario hemos percibido en varias ocasiones, pero por qu iba a ser as de sencillo?

La polmica desatada evidencia las dificultades de mantener un debate crtico, racional y constructivo entre las izquierdas. Lo sucedido es, valga la paradoja, la mejor ilustracin del acierto de lo que denuncia La trampa, y transmite una cierta desesperanza, considerando la gravedad de los conflictos y la destruccin social y ecolgica que las izquierdas deben afrontar y, especialmente, la amenaza creciente de las ultraderechas.

La trampa fue publicado el 30 de abril de 2018, y para redactar este artculo he revisado unos 32 textos, entre entrevistas, artculos de opinin o reseas, hasta mediados de septiembre (la relacin detallada aparece al final), pero me he centrado en tres textos, los que considero que marcan pautas: los de Alberto Garzn y Juan Carlos Monedero. Como ejemplo introductorio, dos artculos que no tratan de la obra pero que hacen referencia a su trasfondo. Comenzar por estos ltimos.

El 19 de mayo, Boaventura de Sousa era entrevistado en el diario digital El Salto. De su entrevista destaco esta declaracin:

[] la tragedia de nuestro tiempo es que la dominacin est unida, es decir, el capitalismo acta junto con el colonialismo y el patriarcado, y la resistencia est fragmentada. Las mujeres luchan contra el patriarcado pero se olvidan del colonialismo, del racismo o del capitalismo. Los sindicatos, cuando luchan en contra del capitalismo, se olvidan del racismo y se olvidan del patriarcado... Estamos muy fragmentados.

Lgicamente hay mucho ms, pero esta opinin muestra la conciencia compartida de que las cosas no van bien, y de que la fragmentacin es una de las causas.

El segundo artculo fue publicado el 27 de enero en El Confidencial, y es de Alberto Garzn; en l reflexiona sobre los malos resultados obtenidos en las elecciones en Catalua. Tiene un ttulo significativo, Por qu las clases populares no votan a la izquierda y qu hacer para conseguirlo, y cuenta con un prrafo igual de significativo:

[] Como hemos explorado en otro lugar, el perfil de ese votante es el de una persona desempleada, poco cualificada, muy expuesta a la competencia econmica internacional y con sentimientos nacionalistas que se realzan como una forma de proteccin ante esa situacin general de vulnerabilidad. El problema general, por lo tanto, es que la izquierda no est siendo capaz de atraer a las personas ms afectadas por la crisis y por la globalizacin neoliberal, y ese lugar lo estn ocupando los partidos de derechas cuyos proyectos, adems, tienen en muchos casos un espritu reaccionario, racista y antidemcrata.
La tesis que defiendo aqu es que el problema no est en cmo representar a las clases populares sino en cmo ser parte de esas clases populares. Durante dcadas la izquierda poltica europea se ha ido desconectando de los estratos sociales ms bajos con discursos cada vez menos vinculados a sus problemas cotidianos al tiempo que ha abandonado la construccin de redes sociales en barrios, vecindarios y centros de trabajo. En lugar de eso la izquierda ha concentrado su actividad en la participacin en diferentes ciclos electorales y ha basado su crecimiento electoral en los sectores ideologizados de las autoconsideradas clases medias. Mientras eso suceda, la globalizacin ha ido transformando las relaciones econmicas y de clase en los pases desarrollados, empobreciendo a las clases populares y haciendo descender de escalones a parte de la clase media. Este proceso est lejos de acabar.

Ambas citas se complementan, y la reflexin de Garzn es importante por el papel que sus opiniones han jugado en la polmica.

El 22 de junio, Eldiario.es public una larga entrevista con Daniel Bernab sobre La trampa; el 24 de junio, en la seccin Tribuna abierta del mismo medio, aparece un extenso artculo de Alberto Garzn criticando el libro; el 1 de julio, Bernab publica una respuesta a dicha crtica, y el 6 de julio Garzn vuelve a intervenir con otro extenso artculo.

Este intercambio es significativo, no slo por el peso poltico de Garzn y porque ser lo nico (junto con la aportacin de Monedero, que mencionar despus) que se acerque a un debate directo, sino porque marcar un antes y un despus en la polmica por su proyeccin, sus contenidos y sus formas. La proyeccin: muchas de las crticas a La trampa publicadas a lo largo de julio y agosto citarn a Garzn como referente, en la mayora de los casos sin entrar en lo que expone en sus artculos. Los contenidos: Garzn dedica sus dos extensos artculos a explicar cuestiones que no aparecen en el libro, cuestiones sin duda importantes, complejas, que exigiran mucho ms que esos dos artculos para su desarrollo, pero cuestiones que implican cosas diferentes de las que plantea La trampa; lo importante es que Garzn elude (en el primer artculo) todo lo que La trampa expone, y que tambin elude (en el segundo) la respuesta de Bernab al primer artculo. Las formas: lo ms desagradable es el tono. Garzn no se expresa como corresponde a un compaero de izquierdas preocupado por un conflicto compartido y por el auge de la ultraderecha, sino como si Bernab fuese un adversario poltico hostil, al que hay que rebatir demostrando sus limitaciones y su ignorancia.

Hay que leer los tres artculos para valorar no slo lo que aqu he expuesto, sino tambin las limitaciones y los desvos de la respuesta de Bernab al primer artculo; algo que refleja la parte ms dbil de su libro: la abusiva referencia a la cultura audiovisual estadounidense como vehculo explicativo.

Este intercambio a medias es una primera muestra de falta de racionalidad y crtica constructiva, de ausencia de respeto al contenido sobre el que se est opinando. Como muestra, el prrafo final del primer artculo de Garzn:

[] Al fin y al cabo, Bernab aborda problemas muy reales, muchos de los cuales no he tenido espacio para resear (como el del tipo de compromiso militante, la espectacularizacin de la poltica, el mercado de consumo en general, etc.) pero que requieren una respuesta adecuada y contundente de la izquierda. Pero, honestamente, creo que el planteamiento de este libro no ayuda a ello.

Escribir problemas muy reales, muchos de los cuales no he tenido espacio para resear, como punto final de un artculo de ms de cinco mil palabras que elude el contenido de la obra que critica (Bernab no parece querer llegar a ninguna conclusin poltica tan fuerte como sus hiptesis, escribe), no es racional, ni constructivo ni respetuoso con el objeto de su crtica.

Segunda muestra. En el segundo artculo, Garzn, consciente del tono impropio hacia el autor que imper en el primero, desliza un comentario positivo: Como se ha visto recientemente en el debate con el escritor Daniel Bernab, a quien hay que agradecer su amabilidad y disposicin militante as como haber reabierto este debate (...); pero no hay nada ms: lo que sigue es un texto de 3.600 palabras dedicado a explicar las tesis del propio Garzn sobre las clases sociales; nuevamente elude el contenido de La trampa y la respuesta de Bernab. El penltimo prrafo es incluso peor que el ltimo del primer artculo:

Y es que, adems, de los conflictos de clase hay otros muchos otros conflictos que no son de clase, y que a veces tienen implicaciones sociales incluso ms fuertes y algunos de ellos son identitarios, como el nacionalismo. La izquierda tiene que atender todos ellos. El problema emerge cuando se subraya slo uno de ellos (sea el animalismo, el obrerismo o cualquier otro). Pero no hay ninguna trampa, o no diferente de la que podra existir con el sindicalismo o la tecnologa. No en vano el sindicalismo puede animar una huelga general revolucionaria pero tambin un pacto social para desmovilizar la calle; la tecnologa puede ayudar a mejorar la coordinacin de una organizacin pero tambin ayudar a la represin y censura del pensamiento; y la subida legal del SMI puede incrementar la conciencia de clase o reducir el ansia revolucionaria. Hay trampas en cada uno de esos instrumentos? No menos que en las polticas de identidad, que pueden servir para mejorar la imagen de una banquera pero tambin para desmontar el represivo sistema judicial. Mi opinin es que si todo puede ser una trampa entonces es que no hay trampa. [Las negritas son mas.]

Debate cerrado. Descalificacin sin paliativos; para qu se ha molestado el autor en escribir este libro? El conflicto no existe.

Recordemos el salto entre ambas citas. Bernab aborda problemas muy reales, muchos de los cuales no he tenido espacio para resear [...] Pero, honestamente, creo que el planteamiento de este libro no ayuda a ello y Mi opinin es que si todo puede ser una trampa entonces es que no hay trampa. Esta contradiccin es una muestra ms de la ausencia de racionalidad y crtica constructiva que la polmica ha puesto de manifiesto en una parte de las izquierdas.

Todos los libros interpelan, pero La trampa interpela directamente a unos mbitos definidos: feministas, ecologistas, activistas en identidades de gnero, pacifistas, animalistas, vegetarianos/veganos, a las personas que sintonizan con esos mbitos y, especialmente, a colectivos de activistas voluntarios, activistas profesionales, profesionales de la poltica (tanto cargos electos como personas que desempean trabajos remunerados relacionados con esos cargos) y periodistas, escritoras y escritores, personas que se ganan la vida opinando y reflexionando desde y para las izquierdas, como el propio autor.

Tercera muestra. Una parte de esas personas han percibido el debate que plantea La trampa como una agresin; de ah que emitan juicios de intencin sobre el libro rechazando lo que el texto dice exactamente. Aunque dice no ir contra la diversidad, el libro es un ataque a la diversidad; este argumento es muy repetido (sin aportar ninguna prueba) en artculos y comentarios.

Aunque menos extenso que los artculos de Garzn, el anlisis que desarrolla Juan Carlos Monedero en su blog Comiendo tierra, y la entrevista grabada a Bernab que lo acompaa, son representativos. Monedero se muestra respetuoso con lo que seran unas pautas de debate basadas en razonamientos y crticas constructivas: se sealan debilidades del libro y un olvido, pero tambin se apuntan aciertos. Pero tanto el artculo como la entrevista son ilustrativos de otro de los lmites del debate: el lmite del s, pero....

Cuarta muestra: el miedo. El s, pero... alude al qu dirn: especula con las formas en que la gente (o una parte concreta de la sociedad que se considera afn) puede percibir un contenido ms all del acierto y veracidad de lo explicado. Se trata de algo que, como activista, he experimentado en determinados mbitos y campaas: no es positivo para una causa explicar o abundar en verdades que exceden los lmites del consenso que el ncleo que vertebra esa causa ha determinado. Son verdades inoportunas, aunque afecten a la causa, verdades que provocan un reflejo defensivo. El s, pero... sirve para destacar el contenido del pero, no el contenido del s.

Una parte de la diversidad interpelada la forman movimientos que han logrado el derecho a ser reconocidos en las ltimas dcadas, y desde una parte de las personas que participan en ellos el libro es interpretado como un ataque al xito de haber conquistado la visibilidad. Algo que no es cierto, como el autor repite en varias ocasiones, pero hay una cuestin de fondo: el xito de unos movimientos que persiguen transformaciones sociales no consiste en anteponer su visibilidad a todo. La visibilidad no es un fin en s misma, sino un medio para que se produzcan las transformaciones necesarias. Mientras la victoria se reduzca a cultivar la propia existencia del colectivo, se crean las bases para el predominio de una zona de confort, aquellos espacios de identidad compartidos con personas afines y que protegen de las hostilidades, de los conflictos con el exterior.

Quinta muestra. La trampa se percibe como una amenaza para las zonas de confort, y la respuesta a esa supuesta amenaza es colgar una etiqueta como forma de cierre. La repeticin de dicha etiqueta se convierte en una justificacin de la negativa a debatir. Por ejemplo, la reivindicacin de un obrerismo estrecho, la mitificacin de un pasado sindical, es una de las falsas etiquetas que se han adjudicado a La trampa, pero no es la nica.

Las cinco muestras forman parte de algo que debera ser preocupante: una hegemona que impone una concepcin de lo polticamente correcto, codificada siempre dentro de las coordenadas de la posmodernidad y el pensamiento neoliberal [1].

En mi anlisis he descartado caricaturas y desprecios al libro que provienen de las derechas. Aqu el consenso es otro. Me he centrado en los medios que se podran considerar como progresistas. Las cinco muestras negativas que he descrito se reproducen en la mayora de los artculos crticos a lo largo de julio, agosto y septiembre. Es cierto que no todos los artculos, opiniones y entrevistas sobre La trampa caen en las actitudes que he analizado. Existe una parte que se manifiesta desde el respeto al libro y cindose a lo que expone; que reflejan preocupacin, y que valoran las ideas en s mismas, sin juicios de intencin; que dan predominio al s por delante del pero..., y que no ponen etiquetas. Si estas actitudes se mantienen y se hacen mayoritarias an se tendr una oportunidad.

Pero, para que estas actitudes se conviertan en mayoritarias, es necesario analizar las otras, las negativas, las que impiden debatir.

Tenemos dos consecuencias. Una, la necesidad de un debate sobre la trampa que se tiende a las izquierdas para atomizarlas y alejarlas de la base social que sufre los conflictos de distribucin, que es algo muy real. Dos, la manera de desarrollar debates racionales, crticos y constructivos entre las izquierdas, algo tan difcil como necesario si se quieren implementar los cambios necesarios y hacer frente al auge de las ultraderechas y sus peligrosas implicaciones.

Finalmente, narrar mi vivencia personal de la trampa de la diversidad, y sobre La trampa, puede ser ilustrativo.

A raz de la publicacin y la lectura del libro, publiqu la referencia en Rebelion.org que ya he mencionado y la difund por correo electrnico entre mis contactos y las listas en las que participo. Durante semanas no hubo respuesta; finalmente, a mediados de agosto, un compaero contest en una lista con un mensaje que reproduca el penltimo prrafo del segundo artculo de Alberto Garzn, aquel que conclua diciendo que si todo era una posible trampa, nada lo era en realidad.

Como respuesta puse un enlace a una iniciativa que se interroga sobre los motivos por los que no se logran resultados tras aos de lucha, y expliqu un episodio personal que poda ser un ejemplo de los mecanismos en que se basaba la trampa de la diversidad. Escrib:

A principios de los noventa se realizaron encuentros del movimiento ecologista en Catalua. Se intentaba crear una coordinacin que nunca llego a funcionar. Un compaero de aquella poca, Carlos, se llamaba, en dos de las asambleas a las que yo asist hizo una propuesta aparentemente sencilla y que a todo el mundo le pareci bien: se trataba de consensuar una nica reivindicacin y dedicar a ella un trabajo en comn de todos los grupos durante una semana al ao, o cada seis meses, o un da al mes, o cada dos meses; algo que nos uniera a todos en algo comn durante un tiempo concreto a determinar. En ese da (o semana) todos dejaban su campo de activismo aparcado y hacan la campaa acordada. Luego seguan a lo suyo.
En esas asambleas estaban los "grandes" grupos de Catalua, con fuertes vnculos con la Generalitat, grupos locales y comarcales, plataformas de defensa de esto y aquello (un ro, una montaa, un espacio...), grupos que trabajaban temas sectoriales (energa, residuos, agua, animales, costas...), las grandes campaas contra el Quart Cintur, la incineradora o el vertedero tal, etc., etc., a todas y todos nos pareci una idea excelente... Que nunca se concret en nada.

Envi el mensaje. La sorpresa vino cuando otra/o compaera/o de la lista intervino de manera tajante: opin que no haba intervenido antes para no extender el debate sobre un libro que, como activista y miembro de movimientos de identidad de gnero, le pareca un insulto escrito desde la ignorancia de alguien que vive en un mundo heteronormativo y heterocispatriarcal. Y que, adems, aquella lista no era el lugar para realizar ese debate.

Respond con el recordatorio de que yo haba introducido el debate desde un ejemplo del ecologismo, y que poner etiquetas al libro no ayudaba a debatir. Le coment la ausencia de debate existente en Catalua por las etiquetas adjudicadas desde los respectivos nacionalismos, espaol y cataln, a cualquier persona que se manifestaba; lo que impeda dilogar, creando dos bloques incomunicados.

En su respuesta, la/el compaera/o interviniente se neg a opinar ms sobre el libro, reiter que aquella lista no era el lugar para debatir y calific de opiniones personales (no compartidas) los argumentos que planteaba en mis mensajes.

En mi ltimo mensaje le interrogu sobre su agresividad injustificada, insist en la necesidad de debatir dentro del respeto a la pluralidad en lo que afectaba al movimiento ecologista, en que se deban colocar los argumentos por delante de las etiquetas a personas o ideas, y repet que las descalificaciones globales que cierran el debate no eran buenas para ningn movimiento.

Y ya no hubo respuesta, ni de esa persona ni de ninguna otra de la lista; excepto el compaero que envi el mensaje con la cita de Garzn, que hizo una ltima intervencin mostrando su desacuerdo con el libro (sin concretar exactamente en qu), pero haciendo un llamamiento a mantener el dilogo.

Fue esta experiencia la que me anim a leer la mayor cantidad posible de intervenciones en torno a La trampa. Considero que este breve intercambio de mensajes en una lista de correo sintetiza la dificultad existente para que colectivos y personas que trabajamos juntos por cambios sociales (en este caso, adems, ecolgicos) podamos mantener debates racionales, crticos y constructivos sobre cuestiones que nos afectan.

Teniendo en cuenta que las noticias sobre avances de la ultraderecha en elecciones y sondeos, en pases de la muy democrtica Europa, se multiplican mientras escribo este artculo, cerrar los debates no hace presagiar un futuro muy optimista.


Nota

[1] https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/26/manuel-monereo-dictacura-politicamente-correcto-italia-decreto-dignidad /


Lista de artculos ordenados cronolgicamente

27/1/2018; Alberto Garzn:

https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2018-01-27/por-que-las-c...

29/3/2017; Daniel Bernab:

https://www.lamarea.com/2017/03/29/la-trampa-la-diversidad-una-critica-d...

26/4/2018; presentacin del libro en la web editorial:

http://www.nocierreslosojos.com/daniel-bernabe-trampa-diversidad/

19/5/2018; Boaventura de Sousa, entrevista de Pablo Elorduy:

https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-boaventura-sousa-tr...

5/6/2018; Pascual Serrano:

http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=7996

6/6/2018; Oscar Pazos:

http://geospa.blogspot.com/2018/06/151-la-trampa-de-la-diversidad-y-la.html

21/6/2018; Joaquim Martnez Garca:

https://poderpopular.info/2018/06/21/la-trampa-de-la-trampa-de-la-divers...

22/6/2018; Entrevista a D. Bernab por Andrs Gil:

https://www.eldiario.es/politica/activismo-exagerar-diferencias-individu...

24/6/2018; Alberto Garzn:

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Critica-critica-diversidad_6_7857...

30/6/2018; Carlos Mozo:

https://aueconomialternativa.wordpress.com/2018/06/30/ellos-viven-nosotr...

1/7/2018; Daniel Bernab:

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/voz-atomizada-respuesta_6_7881811...

6/7/2018; Alberto Garzn:

https://www.eldiario.es/tribunaabierta/proposiciones-clase-trabajadora-a...

11/7/2018; Juan Soto Ivars:

https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2018-07-11...

14/7/2018; entrevista a D. Bernab, annima:

http://www.agitacion.org/2018/07/14/entrevista-a-daniel-bernabe-autor-de...

18/7/2018; Fernando Broncano:

http://ctxt.es/es/20180718/Firmas/20916/Fernando-Broncano-libro-La-tramp...

21/7/2018; Montero Glez:

https://www.eldiario.es/zonacritica/diversidad-trampantojos_6_794830526....

21/7/2018; Vctor Lenore:

https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-07-21/daniel-bernabe-la-tram...

28/7/2018; entrevista a D. Bernab, por Javier Cavanilles:

https://valenciaplaza.com/noticia3126

3/8/2018; Marta [email protected]:

https://medium.com/@teclista/lo-que-he-aprendido-del-libro-de-daniel-bernab-sin-haber-ledo-el-libro-de-daniel-bernab-89fe1b572e67

3/8/2018; Juan Carlos Monedero:

https://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2018/08/03/la-trampa-de-la...

8/8/2018; Jorge Lago:

https://ctxt.es/es/20180808/Firmas/21123/Jorge-Lago-Espaa-clase-15M-identidad-politica-izquierda.htm

8/8/2018; Pastora Filigrana Garca:

https://ctxt.es/es/20180808/Firmas/21149/Pastora-Filigrana-Garcia-divers...

11/8/2018; P. Fontela:

http://www.tintaroja.es/cultura/1747-polemica-en-el-libro-qla-trampa-de-...

13/8/2018; Edu Galn:

https://www.zendalibros.com/manifiesto-contra-la-trampa-de-la-diversidad/

14/8/2018; Miguel Alhambra Delgado:

https://observatoriconflicteurba.org/2018/08/14/sobre-la-polemica-mediat...

15/8/2018; Diego S. Domingo Porqueras:

https://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21199/Diego-Santo-Domingo-Porqueras-c...

15/8/2018; Jorge Garca Molina:

https://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21198/Jorge-Garcia-Molina-alternativa...

17/8/2018; Cecilia Romero:

http://www.lostiempos.com/actualidad/opinion/20180817/columna/trampa-div...

23/8/2018; ngel Ferrero:

https://www.elsaltodiario.com/laplaza/resena-trampa-diversidad

23/8/2018; entrevista a D. Bernab por Ana Iris Simon:

https://www.vice.com/es/article/mb44pv/daniel-bernabe-la-trampa-de-la-di...

26/8/2018; Eduald Espluga:

https://www.playgroundmag.net/lit/la-trampa-de-la-diversidad-el-menor-de...

29/8/2018; Jacinto Morano e Isabel Serra:

https://ctxt.es/es/20180829/Firmas/21377/Jacinto-Morano-Isabel-Serra-Dan...

6/9/2018; Vctor Muia Fano:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246129

14/9/2018; Clara Ramas:

https://ctxt.es/es/20180912/Firmas/21707/democracia-feminismo-nancy-fras...

17/9/2018; Juan Domingo Snchez Estop:

https://ctxt.es/es/20180912/Firmas/21721/Juan-Domingo-Sanchez-Estop-Clar...

21/9/2018; Salvador Lpez Arnal:

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=246775

[Miguel Muiz Gutirrez es miembro de Tanquem Les Nuclears-100% RENOVABLES, del Collectiu 2020 LLIURE DE NUCLEARS y del Moviment Ibric Antinuclear a Catalunya. Mantiene la pgina de divulgacin energtica www.sirenovablesnuclearno.org]

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-172/ensayo/es-posible-hoy-el-debate-racional-critico-y-constructivo-entre-las-izquierdas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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