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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2018

Guatemala
Mafias, hipocresa y palo

Marcelo Colussi
Rebelin


El Estado contrainsurgente surgido durante la guerra interna no desapareci una vez firmada la paz el 29 de diciembre de 1996. Las estructuras creadas en el transcurso del conflicto se mantuvieron intactas.

A la sombra de ese Estado, nacieron y crecieron estructuras paramilitares encargadas de la feroz represin que, en el marco de la Guerra Fra y la Doctrina de Seguridad Nacional, sirvieron para detener el avance del comunismo internacional, representado por los movimientos revolucionarios alzados en armas. Esas estructuras, adems de su trabajo policaco-militar de represin interna, fueron cobrando relativa autonoma, convirtindose con el tiempo en un poder econmico, y por tanto poltico. Ligadas a negocios dudosos (narcoactividad, contrabando, trfico de personas, de armas, lavado de activos, tala ilegal de maderas finas en la selva petenera, agencias de seguridad), movindose con criterios mafiosos, ganaron cada vez ms espacio en la dinmica nacional. Formada originalmente por cuadros castrenses, fueron encontrando diversos aliados en su accionar: empresariado nacional, polticos que le hacan los favores, alcaldes vidos de ascenso social.

Como poder econmico en s mismo (nuevos ricos con aspiraciones aristocrticas), esos sectores desarrollaron un poder poltico significativo. Con el retorno a la democracia en 1986, estos ltimos aos formaron varios partidos polticos: el Frente Republicano Guatemalteco -FRG- (en el poder con Alfonso Portillo de presidente y Efran Ros Montt como presidente del Congreso), el Partido Patriota (en el poder con Otto Prez Molina en la presidencia), el actual Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nacin), con Jimmy Morales en la casa de gobierno. Sin dudas, esos sectores ascendentes representan un poder en la dinmica nacional, llegando a mover no menos de un 10% del PBI a travs de todas sus ramificaciones comerciales.

No constituyen abiertamente una afrenta a los grupos oligrquicos tradicionales (terratenientes de viejo cuo, sectores industriales y de servicios modernizantes), sino que mantienen una relacin de paralelismo con ese poder econmico representado en el Comit Coordinador de Asociaciones Agrcolas, Comerciales, Industriales y Financieras -CACIF-. Hoy da, dado aquello de money is money (dinero es dinero), hay un pacto donde confluyen sectores tradicionales de alcurnia con nuevos ricos advenedizos, pues empresarios, militares y polticos en definitiva defienden todos por igual el sistema de vida occidental y cristiano (lase: capitalismo).

Pero no deja de haber luchas intracapitales, interoligrquicas. Quin dijo que en la derecha no hay problemas internos, peleas a muerte, contradicciones? Eso no es patrimonio de la izquierda, en absoluto! Esos enfrentamientos se ven hoy en la divisin establecida en torno a si acompaar la agenda de Estados Unidos (agenda interesada, obviamente) de apoyar, o no, la lucha contra la corrupcin.

Corrupcin e impunidad son constantes en la historia nacional. No nacieron con los gobiernos militares; se remontan a una larga historia que viene de la colonia y de un parasitario y burocrtico sistema colonial instaurado siglos atrs por Espaa. Esos vicios se perpetuaron en el tiempo, y hoy estn presentes en la dinmica cotidiana. Ellos son los que posibilitaron una guerra interna tan cruenta sin posteriores responsables (impunidad) y estructuras mafiosas que crecieron exponencialmente (corrupcin). De hecho, el Estado est hoy virtualmente secuestrado por esas mafias. La persecucin establecida por la CICIG y el Ministerio Pblico solo removi una primera capa superficial; la enfermedad es profunda.

Hoy asistimos a un Pacto de Corruptos donde grupos empresariales, militares y polticos se cuidan mutuamente, siempre como mafias. Las ltimas medidas del gobierno evidencian la desesperacin por la eventual continuidad de las investigaciones en torno a las prcticas corruptas. De ah todas las medidas que se han visto estos das, terminando con las acusaciones del presidente Jimmy Morales en el seno mismo de Naciones Unidas contra la CICIG como presunto causante de la inestabilidad poltica que se vive.

La hipocresa no tiene lmites. Como elementos distractores, estos das aparecieron nuevas controversias: la lucha contra el aborto, por ejemplo. O el no ingreso de la banda Marduk, por supuesta influencia satnica. Nuestra ignorancia est planificada por una gran sabidura, dijo Scalabrini Ortiz. Los distractores (espejitos de colores?) siguen a la luz del da. Y si no alcanzan, vienen los palazos (20 dirigentes campesinos asesinados estos meses).

Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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