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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2018

La clase social a debate

Antonio Antn
Rebelin

Extracto de la Comunicacin presentada en el Congreso Internacional Pensar con Marx hoy en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), 2 a 6 de octubre de 2018


La clase social o el pueblo han adquirido nueva relevancia sociolgica y poltica. No solo para la explicacin de los nuevos procesos sociopolticos presentes. Sino como interpretacin de los mecanismos que influyen en el campo social y poltico y profundizacin normativa y estratgica para la transformacin socioeconmica, cultural e institucional. Se ha superado el simple anlisis convencional reducido al sujeto individual y su expresin electoral, por una visin ms compleja de las interacciones sociales y los actores colectivos.

Clase social objetiva y subjetiva

El elemento fundamental para un anlisis de clase objetiva, partiendo de la relevancia de la situacin material en las relaciones sociales y econmicas, es el de la posicin de dominio, control o posesin respecto de los medios de produccin (y distribucin y reproduccin) y la fuerza de trabajo, incluida la capacidad de decisin y gestin productiva y de los recursos humanos (y su relacin con los educativos y familiares).

Esta idea de clase social, por sus condiciones objetivas, anclada tambin en el (neo)marxismo de influencia weberiana (representado por E. O. Wright), aborda mejor la realidad sustantiva de las posiciones de explotacin y poder en las relaciones econmicas y productivas. Es significativa la diferencia entre la posesin y el control efectivo y la situacin derivada de la propiedad jurdica.

No obstante, esa realidad objetiva todava no constituye una clase social, concebida como actor sociopoltico. Todo lo ms, como algunos autores, podramos hablar de clase latente, ya que el aspecto principal a dilucidar es la conexin no mecnica, y mediada por distintos mecanismos sociales e institucionales, de esa condicin real de explotacin y subordinacin con su actitud sociopoltica y cultural respecto de las lites dominantes.

Podemos simplificar la realidad de tres grandes clases sociales objetivas, con fuerte segmentacin interna: dominantes, medias y trabajadoras. Con la diferenciacin interna de las clases medias, en el actual contexto de crisis, se produce la formacin, por un lado, de un bloque de poder, al que se incorporan capas acomodadas (20%) (y el aval de sectores populares conservadoras), y, por otro lado, las clases populares (trabajadoras y medias estancadas o descendentes) (80%).

Respecto de su configuracin subjetiva debemos renovar la clsica idea de conciencia de clase, como sentido de pertenencia e identidad colectiva. Los contenidos y referencias han cambiado, empezando por la palabra clase (que vuelve a resurgir), pero persisten elementos de diferenciacin. Existen percepciones de la existencia de las tres clases fundamentales, con tres niveles distintos respecto del estatus socioeconmico y la posicin de poder y dominacin o bien de subordinacin: lites dominantes (poder establecido, casta, clase gobernante, poderosos, 1%...), capas medias (acomodadas y ascendentes) y gente comn o popular (clases trabajadoras, ms o menos precarizadas, y clases medias estancadas o descendentes).

No hay una conciencia profunda de pertenencia de clase y existen muchos rasgos transversales o interclasistas y mucha fragmentacin interna en cada una de ellas; pero s existen rasgos diferenciadores entre las tres tendencias, aun con fuertes segmentaciones (incluido en el consumo, el ocio y la cultura).

Aunque hay sectores conservadores y acomodaticios, la mayora popular en Espaa tiene una cultura democrtica y de justicia social que, ante la crisis socioeconmica y las polticas de austeridad, se ha reafirmado en la indignacin cvica y la exigencia de cambios de progreso frente a los poderosos. Es decir, ha reforzado su actitud popular o de clase respecto del poder. Aparte del fenmeno del nacionalismo independentista cataln y la reaccin espaolista, no ha habido una masiva reaccin populista indeterminada que enlace con una opcin autoritaria-regresiva de derecha extrema. La polarizacin se da entre continuismo neoliberal y autoritario en los mbitos institucional, territorial y de las polticas socioeconmicas, o cambio de progreso, democrtico y social.

Por tanto, hay tres tendencias sociopoltico-culturales globales: conservadoras-continuistas; intermedias-moderadas y adaptativas; ciudadana crtica o cvica democrtico-igualitaria. Son asimilables a derecha, centro e izquierda social, con la distorsin del socioliberalismo y la ambivalencia del PSOE.

El determinismo economicista o de clase es un idealismo

Para el anlisis de clase, no es adecuada la posicin de la prioridad a la propiedad (no la posesin y el control) de los medios de produccin la estructura econmica- que explicara la conciencia social y el comportamiento sociopoltico. Tampoco es acertada la idea de la inevitabilidad histrica de la polarizacin social, la lucha de clases y la hegemona de la clase trabajadora. El error estructuralista es establecer una conexin necesaria entre pertenencia objetiva, consciencia y accin. El enfoque marxista-hegeliano de clase objetiva (en s) y clase subjetiva (para s) tiene limitaciones. 

La clase trabajadora o popular se forma como sujeto al practicar la defensa y la diferenciacin de intereses, demandas, cultura, participacin, respecto de otras clases (el poder dominante). La situacin objetiva, los intereses inmediatos, no determinan la conformacin de la conciencia social (o de clase), las demandas, la accin colectiva y los sujetos. Es clave la mediacin institucional-asociativa y la cultura ciudadana, democrtica, de justicia social y derechos humanos (o su contrario reaccionario)

Hay que partir de la experiencia y el comportamiento social sobre la base de intereses compartidos, demandas colectivas, relaciones sociales y expresin cultural. Estos aspectos son claves para la formacin de las clases o el pueblo en cuanto son sujetos colectivos, como pertenencia o identidad y prctica social, o sea los agentes o sujetos sociopolticos. No hay que quedarse en la clase objetiva (en s), considerando que la conciencia puede venir por aadidura, espontneamente o de la accin y el discurso de lites polticas, y desde ah construir la clase (para s).

La existencia de una clase, un pueblo, una nacin o un gran sujeto social debe comprobarse en la experiencia de la gente, en el comportamiento pblico, en la prctica social y cultural diferenciada, aunque no llegue a conflicto social abierto (lucha de clases) o est combinado con consensos o acuerdos. La conciencia social de clase (subalterna o dominada) se conforma, sobre todo, con la participacin popular masiva y solidaria en el conflicto por intereses comunes frente a los de las clases dominantes.

El idealismo discursivo en la construccin de pueblo

En la relacin entre intereses e ideas y frente al determinismo, tampoco sirve el otro extremo del idealismo discursivo o el culturalismo presente en la teora populista y otras corrientes postmodernas. Contiene una sobrevaloracin del discurso y el liderazgo apropiado para construir movimiento popular. Infravalora las condiciones sociohistricas y estructurales, las mediaciones institucionales, las costumbres en comn, la experiencia compartida de los actores, as como la teora crtica y la estrategia democrtico-igualitaria vinculadas a esos procesos.

Analizo una cita con enfoque populista de un reconocido autor: No son los intereses sociales los que construyen sujeto poltico. Son las identidades: los mitos y los relatos y horizontes compartidos (Twitter Errejn, 2-4-2016).

Las identidades colectivas no son previas al conflicto, a la prctica social, y las que construyen el sujeto. Ellas mismas se crean en ese proceso y lo refuerzan. Los componentes subjetivos, los mitos, relatos u horizontes, son fundamentales para conformar un movimiento popular en la medida que son compartidos por la gente. Entonces, con esa incorporacin, se transforman en fuerza social, en capacidad articuladora y de cambio.

Pero no es la subjetividad, las ideas (por s solas), en abstracto, las que construyen el sujeto poltico. Sino que son los actores reales, en su prctica sociopoltica y de conflicto, en los que se encarnan determinada cultura tica y proyectos colectivos y en un contexto concreto, los que se convierten en sujetos polticos y transforman la realidad.

As, esa segunda frase, sin esta precisin, denotara una sobrevaloracin de la capacidad articuladora del discurso, de las ideas transmitidas por una lite, en la construccin del sujeto poltico. La consecuencia es que se infravalora el devenir relacional de la gente, de sus condiciones materiales, su experiencia y su cultura; el sujeto no se puede disociar (solo analticamente) de su posicin social, sus vnculos y su identidad colectiva.

Es la gente concreta, sus diferentes capas con su prctica social, quien articula su comportamiento sociopoltico para cambiar la realidad. Y lo hace, precisamente, desde una interpretacin y valoracin de su situacin social de subordinacin o desigualdad, con un relato o un juicio tico, que le da sentido. Es la experiencia humana de unas relaciones sociales, vivida, percibida e interpretada desde una cultura y unos valores, y teniendo en cuenta sus capacidades asociativas, la que permite a los sectores populares articular un comportamiento y una identificacin con los que se configura como sujeto social o poltico. Su estatus, su comportamiento y su identidad estn interrelacionados mutuamente.

La teora populista de E. Laclau, en relacin con este tema de la construccin del sujeto, tiene una gran insuficiencia: su ambigedad ideolgica. O sea, es incompleta y necesita ir acompaada de una ideologa o estrategia particular que explique el carcter de los contendientes, el sentido poltico de su antagonismo y su proyecto de cambio. Ello da lugar a los distintos populismos (de extrema derecha, derecha, centro, izquierda, nacionalistas).

En el plano analtico y transformador es central explicar y apoyar (o no) el proceso de identificacin y construccin de un sujeto, llamado pueblo, precisamente por su papel, significado u orientacin poltico-ideolgica, es decir, por su dinmica emancipadora-igualitaria (o nacionalista, xenfoba y autoritaria). Lo que critico de la teora de Laclau es, precisamente, que se queda en la lgica poltica de unos mecanismos, como la polarizacin y la hegemona, pero que son indefinidos en su orientacin igualitaria-emancipadora si no se explicita el carcter sustantivo de cada uno de los dos sujetos en conflicto (amigo/enemigo) y el sentido de su interaccin.

La segunda insuficiencia de Laclau es que parte del proceso de conformacin de las demandas democrticas de la gente como algo dado; y a partir de ah expone toda su propuesta (equivalencias, discurso, articulacin) para transformarlas en demandas populares frente a la oligarqua. Sin embargo, la explicacin y el desarrollo de ese primer paso es clave, ya que est condicionado por todo lo que expreso como relevante para mi enfoque crtico: condiciones, estructura, cultura, experiencia, conflictos de los actores y su sentido emancipador-igualitario. El segundo paso se convierte en constructivista o idealista.

Pero, adems, Laclau admite ese constructivismo, esa independencia de las condiciones materiales y relacionales de la gente y los actores, porque lo considera una virtud (como superador del marxismo o estructuralismo). Como efecto pndulo de su crtica al determinismo, se pasa a otro extremo idealista (como Touraine), que prioriza como causa explicativa el cambio cultural del sujeto individual. En ese eje estructura/agencia- me pongo en el medio, en su interaccin, en la importancia de la experiencia de la gente (como Thompson), aun con sus lmites

En conclusin, se ha abierto una nueva etapa sociopoltica en Espaa. El cambio se conforma con la suma e interaccin de tres componentes: 1) La situacin y la experiencia popular de empobrecimiento, sufrimiento, desigualdad y subordinacin. 2) La participacin cvica y la conciencia social de una polarizacin (social y democrtica) entre responsables con poder econmico e institucional y mayora ciudadana. 3) La conveniencia, legitimidad y posibilidad prctica de la accin colectiva progresista, articulada a travs de los distintos agentes sociopolticos y la conformacin de un electorado indignado, representado mayoritariamente por Unidos Podemos y sus aliados, junto con la posibilidad de acuerdos progresistas ms amplios.

En definitiva, en la construccin de la identidad de clase o pueblo, del sujeto popular transformador, hay que combinar los dos planos intereses (populares) y discursos (emancipadores)- de la experiencia popular y la cultura cvica, junto con la afirmacin (no la indefinicin) del primer polo, progresivo o republicano, de cada eje: abajo / arriba; igualdad / desigualdad; libertad / dominacin; democracia / oligarqua; solidaridad / segregacin.

Antonio Antn. Profesor de Sociologa de la Universidad Autnoma de Madrid

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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