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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2018

Contra Bolsonaro en las calles y en las urnas

Claudio Katz
Rebelin


Si se confirman las dos candidaturas que llegarn al ballotage, casi toda la izquierda de Brasil apoyar a Hadad contra Bolsonaro. Las razones de esta decisin son evidentes para cualquier demcrata o militante social. Pero esa definicin ha suscitado en Argentina algunos pronunciamientos que sugieren la abstencin [2] .

Los argumentos son semejantes a los expuestos frente a otras elecciones latinoamericanas, donde las diferencias entre los potenciales presidentes estaban ms desdibujadas. La denuncia de esas similitudes y el rechazo a la resignacin frente al mal menor indujeron al voto en blanco. Ahora se repite la misma postura, sin notar lo que entraa Bolsonaro.

El ex capitn manifiesta pblicamente su defensa de los dictadores, los torturadores y los asesinos de presos polticos. Exige la eliminacin de los derechos laborales y exhibe sin ningn pudor sus posturas machistas, homofbicas y despectivas hacia los negros e indgenas. Retoma los fantasmas del anticomunismo para propiciar la mano dura contra los opositores. Despotrica contra los sindicatos, reclama la anulacin del aguinaldo y aplaude la flexibilizacin laboral.

Todo indica que no se quedar en las palabras. Anticip su desconocimiento de un veredicto adverso de las urnas y sus allegados proponen la intervencin del ejrcito si Haddad llega a la presidencia. Lo secunda en la frmula un general retirado que reclama esa tutela militar para perpetuar el golpismo institucional.

 Bolsonaro sintoniza con el despliegue de tropas en las favelas y con la declaracin del estado de sitio frente a la huelga de los camioneros. Sus discursos concuerdan con el clima que rode al asesinato de Marielle Franco y al tiroteo de los militantes que acompaan a Lula.

La figura ms reaccionaria de las ltimas dcadas promueve tambin la desregulacin de la tenencia de armas, para legitimar el acaparamiento de tierras a punta de pistola. Exige ms coercin en el pas que alberga la tercera poblacin carcelaria del mundo y que padece un promedio de 175 asesinatos por da.

Se puede ser situar en el mismo plano a este fantico derechista con el candidato del PT? La victoria de Bolsonaro tendra las mismas consecuencias que el triunfo de Haddad? Los partidarios de la equiparacin evitan responder a estos interrogantes.

El peligro a la vista

Los sugerentes del voto en blanco estiman que Bolsonaro es visto como fascista aventurero y provocador por el gran capital [3] . Pero no aclaran si comparten esa evaluacin. Tampoco definen si esa caracterizacin atempera la amenaza que supone la conversin del capitn en primer mandatario. Si se acepta que ese individuo puede deslizarse hacia alguna modalidad de fascismo, el voto en blanco es un suicidio.

El peligro que entraa Bolsonaro es reconocido en todas las convocatorias a combatirlo con movilizaciones unitarias. Esos llamados seran redundantes si fuera equivalente a Haddad. Como resulta obvio que ambos candidatos se ubican en polos contrapuestos, ningn simpatizante de la izquierda duda donde ubicarse.

Qu sentido tiene sostener una batalla en las calles prescindiendo del cuarto oscuro? Hay que repudiar al represor en el primer terreno y proclamar la indiferencia en el segundo? Las movilizaciones no buscan justamente impedir su victoria en los comicios?

El principal argumento contra el voto a Haddad es el programa y la trayectoria pro-capitalista del PT. Se estima que repetir (o acentuar) la poltica econmica regresiva que implement Dilma. Tomando en cuenta esos antecedentes, algunas organizaciones de izquierda presentan candidatos propios en la primera vuelta. Pero lo que se discute ahora no es esa diferenciacin, sino la postura frente al ballotage.

Los potenciales auspiciantes de la abstencin enumeran las capitulaciones del PT frente a la derecha. Recuerdan, por ejemplo, que antes del golpe el propio Temer secundaba a Dilma. Pero no es lo mismo la inconsecuencia frente al fascismo que la encarnacin de esa desgracia. Es muy distinto vacilar, conciliar o acobardarse frente al enemigo que compartir su rol. Ignorar las diferencias entre Haddad y Bolsonaro puede conducir a un horror sin retorno.

Otra justificacin para negar el voto al PT es lo ocurrido en diversas elecciones latinoamericanas. Especialmente los casos de Macri-Scioli o Moreno-Lasso suscitaron grandes divergencias [4] . Pero no hay que comparar peras con manzanas. Cada eleccin exige una evaluacin especfica. La inexistencia de una regla general es corroborada por la propia trayectoria de los crticos actuales del PT, que votaron a Lula en sus primeras presentaciones.

El ballotage con Bolsonaro presenta ciertas semejanzas con la reciente eleccin del delfn de Uribe en Colombia. Ese resultado afianz la campaa de asesinatos de militantes, que los paramilitares consuman con el amparo del estado. Desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC han sido ultimados 385 dirigentes sociales. No es poco lo que se juega en este tipo de comicios.

 Bolsonaro no es un neoliberal ms de los tantos que pululan en Amrica Latina. Alienta una variante extrema de ese modelo. Su ministro de economa sera un afamado banquero (Paulo Guedes), que ya anunci la profundizacin de las reformas laborales y previsionales iniciadas por Temer. Aspira a consolidar el poder del 10% de privilegiados que concentra el 43% de la riqueza nacional.

El gendarme troglodita ya aline a todas las formaciones del conservadurismo tradicional y se nutre de los sectores medios que sostuvieron el golpe contra Dilma. Su ascenso electoral ilustra la radicalizacin reaccionaria de ese segmento, que est furioso con las tibias reformas insinuadas por el PT. No slo propician una gran venganza contra los sindicatos. Arremeten contra los pobres que se atrevieron a levantar la cabeza, en un pas signado por normas de sumisin gestadas durante el pasado esclavista.

Bolsonaro promueve la criminalizacin de los desamparados. Como el fin de la dictadura fue negociado en Brasil sin ninguna penalidad para los militares, tiene abierto el campo para ensalzar a los gendarmes.

Su espantosa retrica debera alcanzar para definir un voto por el PT en el ballotage. Esa eleccin no implica aprobar las posturas de Haddad, sino rechazar la llegada de Bolsonaro. No es lo mismo evaluar las potencialidades fascistas de ese caverncola en el llano, que lidiar con sus atropellos desde la presidencia.

Al cabo de tantas experiencias es inadmisible equiparar las dos opciones que disputaran la segunda vuelta. Sera nefasto repetir el error cometido por los comunistas alemanes, que subestimaron al nazismo y asimilaron a los adversarios socialdemcratas con el enemigo principal (social-fascistas). El desastre posterior se midi en baos de sangre. 

La incidencia sobre Argentina

Un curioso argumento a favor de la abstencin es el rechazo que genera Bolsonaro entre los grandes medios del establishment mundial (como la revista The Economist). Se omite que esa oposicin no es compartida por los sectores de la alta burguesa brasilea que orquestaron el golpe, incentivaron el encarcelamiento de Lula y auspician la represin para asegurar el ajuste. Conviene recordar que la irrupcin de un ultraderechista siempre gener discrepancias entre los poderosos. Pero esas prevenciones no impidieron la llegada de Hitler o Mussolini al gobierno.

En cualquier caso las posturas de la izquierda no se deberan forjar recogiendo opiniones en la prensa hegemnica. Los alineamientos por arriba siempre obedecen a motivaciones ajenas a los oprimidos. El rechazo por abajo a Bolsonaro simplemente deriva del peligro que supone para los trabajadores. No es necesario zambullirse en la lectura de los medios internacionales para arribar a esa elemental conclusin.

La izquierda que objeta el voto por Haddad recuerda la mutacin regresiva que tuvo el PT durante su gobierno. Ese partido convalid el poder de las clases dominantes y se neg a implementar las transformaciones sociales que esperaban las mayoras. El desengao frente a esa frustracin nutri el ascenso de la derecha.

Pero ese acertado retrato omite la hostilidad posterior de los mismos grupos dominantes hacia el PT. Si el idilio inicial hubiera continuado, no se habra consumado el golpe contra Dilma y el encarcelamiento de Lula. Los sugerentes del voto en blanco han quedado encandilados por ocurrido en la primera etapa, sin registrar los sucesos posteriores.

A Lula no lo encerraron por su favoritismo hacia los bancos y los grandes contratistas, sino por su tolerancia de las conquistas obreras que la burguesa pretende demoler. Los acaudalados proscriben al lder del PT porque simboliza esas mejoras y obstruye la restauracin conservadora.

El dirigente que recorri nuevamente el pas con discursos combativos, difiere del gobernante que apuntal los negocios de los principales empresarios. El poltico hostigado por O Globo no es el mismo que enalteca la tapa del Time. Una diferencia semejante y muy familiar a cualquier argentino se registr con Pern. El mandatario perseguido por los gorilas en 1955, estaba muy distanciado del presidente que inaugur en 1975 la represin en gran escala.

Con el cambio del ltimo ao Lula recompuso su imagen, recuper electorado y seguramente ganara los comicios en curso. Por eso ha logrado consumar en tiempo rcord, una impresionante transferencia de votos hacia Haddad.

El desconocimiento de este viraje impide comprender el nuevo escenario y participar en la defensa de Lula contra sus perseguidores. Ese despiste condujo en Argentina a la inaccin frente a las protestas contra su detencin. Los exponentes ms extremos de la misma desubicacin directamente celebraron el encarcelamiento.

La eleccin brasilea tendr un gran impacto sobre toda la regin. Un triunfo de Bolsonaro apuntalara la restauracin neoliberal y una victoria de Haddad contendra esa andanada. Este mismo contraste sera mayor en nuestro pas.

Macri ya tantea un camino semejante al transitado por el derechista. Aspira a imitarlo en el despliegue represivo y en los atropellos jurdicos. Toda la farsa de los Cuadernos intenta repetir con Cristina la proscripcin que padece Lula.

Si Bolsonaro accede a la presidencia, el lder del PRO subir la apuesta de su reeleccin con mayor complicidad de los medios y la justicia. Buscar tambin reforzar una base social reaccionaria con discursos agresivos.

Por el contrario, un eventual triunfo de Haddad agravara el aislamiento y deterioro de Macri. Los medios oficialistas ya perciben esa eventual adversidad. En medio del monumental fracaso econmico de Cambiemos se generalizara la percepcin de un prximo fin del macrismo. Esa sensacin asumira una dimensin ms explosiva, si el triunfo del PT afianza las incipientes propuestas de anular la legislacin aprobada con Temer, introducir una ley de medios y preparar una asamblea constituyente.

Pocas veces la trayectoria de Brasil estuvo tan emparentada con el futuro de Argentina. Ambos pases transitan por el mismo desfiladero y por los mismos escenarios contrapuestos. En los dos pases la esperanza rivaliza con el espanto. Los aciertos de la izquierda frente a esa disyuntiva sern premiados y sus errores no tendrn disculpa.


Notas

Claudio Katz, Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz  

[2] Aguirre, Facundo. Pactar con los golpistas. La Izquierda Diario, 26-9-2018.

[3] Heller, Pablo. Brasil, en vsperas de las elecciones, Prensa Obrera, 27-9-2018

[4] Altamira, Jorge. Scioli, Correa, Lula y Bolsonaro, Pgina 12, 2-10-2018.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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