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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2018

La desvergenza del Fondo Monetario Internacional

Fernando Luengo Escalonilla
EconoNuestra


Como si formramos parte de un engranaje que gira una y mil veces alrededor del mismo eje; como si el tiempo, perezoso, se resistiera a avanzar; como si estuviramos condenados eternamente a contemplar la misma desgastada imagen. Esta es la abrumadora sensacin que tengo cuando escucho o leo los diagnsticos y las recomendaciones de los economistas y los responsables del Fondo Monetario Internacional (FMI). Inquieta pensar el enorme poder que concentra esta institucin para hipotecar las polticas de los gobiernos y vencer las resistencias de los pueblos.

Digo diagnsticos y debera decir recetas de supuesta validez universal, cualquiera que sea el pas y el continente donde se apliquen; y digo recomendaciones cuando resulta ms apropiado decir imposiciones, pues, como es sabido, la hoja de ruta establecida por esta institucin es la referencia o la excusa utilizada por los gobiernos para justificar la implementacin de polticas socialmente regresivas y es la llave que abre (o cierra) el grifo de la financiacin internacional.

El documento elaborado por la delegacin de economistas del FMI -del que ya conocemos un breve pero sustancioso avance se centra, sobre todo, en las pensiones y el mercado de trabajo; temas, por lo dems, (obsesivamente) recurrentes en sus informes. Sugieren prudencia y moderacin y advierten (amenazan) sobre los peligros de desviarse de la hoja de ruta que tanto el FMI como las instituciones comunitarias, al alimn, han bendecido.

Si las pensiones crecen al ritmo del ndice de precios al consumo -es decir, si el gobierno se comprometiera con el muy moderado objetivo de preservar su capacidad adquisitiva- nos advierten de que tendra un coste financiero insostenible e insoportable, que recaera sobre unas arcas muy debilitadas. Se omite (deliberadamente) que s hay recursos y que estos se encuentran en la enorme cantidad de dinero y riqueza que concentran las elites (de las que los dirigentes del FMI forman parte).

Si los salarios no prosiguen su senda de moderacin (un trmino ms adecuado es el de represin), entonces se resentira el potencial de creacin de empleo de nuestra economa, que el FMI ensalza (aunque la mayor parte del mismo sea basura). Tambin en este caso se omite (ms por ideologa que por ignorancia) que precisamente los bajos salarios estn en la causa de la destruccin de puestos de trabajo y de la consolidacin de una cultura empresarial depredadora y conservadora.

Si las reformas de los mercados de trabajo han dado tan buenos resultados en trminos de contencin salarial (empobrecimiento de los asalariados) y de empleo (indecente), habra que perseverar en el mismo camino, con ms decisin si cabe, flexibilizando (desregulando) todava ms las relaciones laborales, resistiendo los intentos de redefinicin de las mismas en el sentido de empoderar a los trabajadores. Pero es este empoderamiento, el pleno ejercicio de la negociacin colectiva y de los derechos ciudadanos dentro de las empresas donde est la clave de la modernizacin del tejido productivo y del aumento de la productividad.

El tramposo discurso oficial proclamaba (fuegos de artificio, como siempre) que, pasados los aos ms duros de la crisis, superada la recesin, una vez que la economa recuperara el crecimiento, habra margen para redistribuir y mejorar la situacin del conjunto de la ciudadana, especialmente de los ms vulnerables. El blablabla de siempre, adornado en esta ocasin de la sofisticacin tcnica de los muy distinguidos economistas fondomonetaristas. En realidad, las cartas estn repartidas y las reglas del juego perfectamente establecidas para que el saqueo contine, qu siga la fiesta! Este es el mensaje del FMI.

Una ltima consideracin (un brindis al sol, lo reconozco). Tendra un gran valor pedaggico conocer las retribuciones, en dinero y en especie, as como los fondos de pensin contratados (seguramente privados o respaldados por el FMI) de los economistas que integran y encabezan las delegaciones de esta institucin. Ellos y la directora de la misma, Christine Lagarde, forman parte de una casta de privilegiados extraordinariamente bien pagados que habitan, respiran y contemplan con desdn y arrogancia al resto de los mortales desde su confortable urna de cristal.

Fernando Luengo es economista y miembro del Crculo de Chamber de Podemos. Blog Otra Economahttps://fernandoluengo.wordpress.com Twitter: @fluengoe

Fuente: https://blogs.publico.es/econonuestra/2018/10/04/la-desverguenza-del-fondo-monetario-internacional/

 

 



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