Portada :: Brasil :: Elecciones en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2018

Brasil vota el prximo domingo ante la ominosa reaparicin de las Fuerzas Armadas como actor poltico
Una eleccin excepcional

Ernesto Lpez
El Cohete a la Luna


La historia produce hechos y procesos nicos e irrepetibles. Puede haber parecidos de familia como se percibe, por ejemplo, en los movimientos sudamericanos de independencia del siglo XIX. Pero en el fondo de los fondos subsiste siempre una singularidad indescartable: los recorridos y avatares transitados por los diversos pases sudamericanos desde aquel entonces lo certifican. Hay, no obstante, momentos excepcionales derivados de situaciones o acontecimientos diversos, entre otros: las consecuencias de una guerra, el padecimiento de una dictadura, el desarrollo de una dura crisis econmica o la navegacin de una coyuntura poltica cuya resolucin puede marcar el rumbo de una poca.

Brasil atraviesa en la actualidad una situacin excepcional; en lo que sigue, tratar de examinarla.

El prximo domingo 7 de octubre se realizarn all elecciones generales. Se elegir presidente y vice mediante un sistema de doble vuelta (el segundo turno ser el 28 de octubre); dos tercios del Senado (53 de 81 senadores, mandato por 8 aos); la totalidad de la Cmara de Diputados (513 escaos, mandato por 4 aos); todos los gobernadores estaduales (26) ms el de Brasilia (mandatos por 4 aos), que se eligen tambin por doble vuelta, y sus respectivas asambleas legislativas unicamerales (4 aos en todos los casos); y la totalidad de las autoridades municipales: alcaldes y concejales (tambin 4 aos en ambos casos). Est en juego, entonces, la totalidad de los cargos pblicos electivos del Poder Ejecutivo en los niveles nacional, estadual y municipal y, con la excepcin de un tercio de los senadores, la totalidad de los cargos legislativos tambin.

Esta coyuntura electoral, que seguramente alumbrar nuevos escenarios, es tributaria de cuatro rasgos excepcionales:

Primero. Se ha venido desarrollando un intervencionismo meditico-judicial que en una primera fase involucr a algunos altos dirigentes del PT entonces gobernante y desaloj de la presidencia a Dilma Rousseff, acusada de una insignificante redistribucin de asignaciones presupuestarias. Y en una segunda, apunt a impedir que Lula pudiese participar como candidato presidencial y a agrietar las posibilidades de xito de un PT obligado a competir con un candidato alternativo. Como se sabe, tanto el impeachment de Dilma que determin su salida anticipada del gobierno en agosto de 2016, cuanto el procesamiento y ulterior condena de Lula, que dieron como resultado su encarcelamiento, fueron de una desvergonzada insustancialidad jurdica.

Segundo. Se ha producido un rpido y vigoroso cambio de posiciones en las Fuerzas Armadas brasileas, en particular, de su Ejrcito. Desde una concepcin presta a considerar la posibilidad de construir una autonoma estratgica de Brasil, y celosa de procurar el resguardo tanto de la Amazonia (verde) como de la Amazonia Azul (el Atlntico Sur y su riqueza ictcola y petrolera), pasaron a otra de reconsideracin de su relacin con los Estados Unidos y de reacomodamiento y realineamiento. De este viraje se ha desprendido, por un lado, la habilitacin por primera vez de maniobras militares combinadas en el punto amaznico que conecta a Brasil, Colombia y Per, de fuerzas militares de los tres pases junto a efectivos del Comando Sur de los Estados Unidos, el ao pasado. El motivo: adiestrarse para la lucha contra el narcotrfico. Y por otro, la apertura de la explotacin privada de petrleo en el llamado Pre-Sal, en el Atlntico Sur.

Pero adems de lo anterior y ms importante los uniformados brasileos han retomado un papel tutelar respecto del sistema poltico. Es decir, han vuelto al intervencionismo militar clsico practicado con fruicin en pocas anteriores. En septiembre del ao pasado, el general Antonio Hamilton Mouro, an en actividad, sostuvo en una conferencia dada en un crculo masnico paulista: O las instituciones solucionan el problema poltico por la accin del Poder Judicial retirando de la vida pblica a estos elementos envueltos en todos los ilcitos o entonces nosotros tendremos que imponer eso. Entonces, si tuviera que haber habr [intervencin militar, E.L.]. Pero hoy consideramos que las aproximaciones sucesivas tendrn que ser hechas. Lo dicho por Mouro se ha ido cumpliendo puntualmente. Hubo otras definiciones pblicas en el mismo sentido efectuadas por el jefe del Ejrcito brasileo, general Eduardo Villas Boas (recojo algunas de ellas en mi nota El papel tutelar de los militares en Brasil, publicada aqu el 8 de abril de este ao), algunas incluso muy recientes. Todas apuntan en la misma direccin.

Tercero. Se ha producido una frmula presidencial compuesta por el capitn retirado Jair Bolsonaro diputado que en la votacin que destituy a Dilma invoc al coronel Brilhante Ustra, destacado torturador de la ltima dictadura brasilea y el recin mencionado general Mouro. Una dupla que cuenta con el pleno apoyo del Ejrcito y protagoniza un hecho hasta donde s, no registrado en la historia poltica sudamericana desde el siglo XX en adelante: dos militares candidateados como presidente y vice.

Cuarto. Lo que forzadamente podra denominarse el centro poltico brasileo se encuentra virtualmente evaporado. El ya nonagenario Fernando Henrique Cardoso convoc a una asociacin de partidos de centro para enfrentar la polarizacin entre el Partido Social Liberal (Bolsonaro) y el PT, con muy escaso xito hasta ahora.

Merece ser mencionado, adems, como parte del complejo contexto electoral brasileo, el habitual y nada excepcional injerencismo de la gran potencia del norte, materializado a travs de su embajada, del Comando Sur y de los lazos e influencias que ha ido construyendo en estos aos el Departamento de Justicia norteamericano sobre el Poder Judicial brasileo.

As las cosas, el intervencionismo jurdico-meditico opera en estrecha colaboracin con el militar: entre ambos han prohijado una novedosa va paragolpista que ha desalojado, perseguido y obstruido al PT, en beneficio de los candidatos verde-oliva. Avanza lo anunciado casi sin reparos por el general Mouro: limpiar el camino a travs de la va judicial mediante aproximaciones sucesivas y se mantiene como reaseguro la posibilidad de una intervencin militar directa. El centro est casi desarticulado. Son pocos ya los ciudadanos que se confunden respecto de los partidos que lo representan: han apoyado la opcin paragolpista y no hay lavandina que pueda blanquear ese comportamiento. El PT, por su parte, busca procesar el duro golpe que le signific la exclusin de Lula. Ha rearmado su frmula presidencial, que encabeza ahora Fernando Haddad (foto principal), y ha vuelto a la batalla.

Conforme a la ltima encuesta levantada por IBOPE (22 y 23 de septiembre), el rengln presidencial est encabezado por Bolsonaro (28%), Haddad (22%), Ciro Gomes (Partido Democrtico Trabalhista, 11%), Gerardo Alckmin (8% Partido Socialdemcrata Brasileo), y Marina Silva (5% Red Solidaria), que renen el 74% de las preferencias. Los votos en blanco equivalen a un 12%; el resto se reparte entre los otros candidatos y los indecisos (14%).

Bolsonaro permanece con el mismo porcentaje que tena en la encuesta anterior de IBOPE (12 a 18 de septiembre); Haddad creci 6%, Gmez se mantuvo en 11%, Alckmin subi 1% y Silva baj 1%; en blanco un 12% y el resto de los otros candidatos y los indecisos se mantienen en 14%. Desde que se incorpor a la contienda presidencial, Haddad no ha cesado de crecer; los restantes cuatro se mantienen casi sin variacin. El candidato militar pierde en segunda vuelta con Haddad (37% a 43%), con Gomes (35% a 46%) e incluso con Alckmin (36% a 41%); y empata con Marina Silva (39%-39%). A lo que cabe agregar que Bolsonaro tiene en el ltimo de los sondeos indicados un 46% de rechazo y Haddad slo un 30%.

Bolsonaro, debido a una agresin sufrida recientemente, no ha podido hasta ahora participar de la campaa electoral (esto tambin es excepcional), mantiene al da de hoy un alto nivel de rechazo, no parece tener la posibilidad de crecer mucho ms all de su porcentaje actual y pierde en segunda vuelta ante sus tres inmediatos seguidores. Haddad por el contrario contina ampliando su caudal, ha conseguido un cierto traspaso de los votos que anteriormente juntaba Lula y tendra la posibilidad de crecer un poco ms en el segmento de los indecisos. Y como se ha indicado ya y corroboran encuestas de otras empresas especializadas derrotara en segunda vuelta a Bolsonaro. El PT da as muestras de una capacidad de sobrevivencia que es asimismo excepcional.

Falta poco ms de una semana para la primera vuelta. De sobra se sabe que no corresponde ni conviene arriesgar vaticinios. Pero se puede decir que la flecha ya est en el aire, quiz para llenarse de sol si el diablo no mete la cola.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/una-eleccion-excepcional/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter