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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2018

Lo pblico, lo privado & El machismo
Riesgo extremo

Miguel Lorente Acosta
www.publico.es

El autor destaca que lo grave de las palabras en privado del juez y la fiscal no es lo que dicen, sino el significado social que tienen y sobre todo las referencias culturales desde donde las dicen. La gran estrategia del machismo es separar lo privado de lo publico. As el juez se puede justificar que es una conversacin privada y llamar " bicho y manipuladora" a una mujer vctima de la violencia machista. As la violencia de gnero queda como conducta de lo privado diciendo "son asuntos de pareja" y se le quita toda su base cultural desde donde se sustenta y que ademas permite que algunos jueces y fiscales en lo privado hagan esos comentarios. Al final nos hacen creer que el machismo es conducta individual, negando lo que es verdaderamente, una cultura que atraviesa todo estamento y relacin en nuestra sociedad.


Si ustedes creyeran que una seta es venenosa, la comeran? Si pensaran que un perro es peligroso, lo acariciaran? Y si consideraran que una mujer es un bicho, manipuladora y una hija de puta, le daran la razn en su demanda?. Est claro que no, que ni comeran la seta, ni acariciaran al perro, ni decidiran a favor de esa hija de puta, y menos an cuando las referencias para considerarla de ese modo slo parten de lo que se ha conocido de ella como vctima de violencia de gnero a travs de la instruccin del caso. Est claro que si el resultado de la investigacin es que una vctima es un bicho y una hija de puta, difcilmente la sentencia ser a su favor.

No deja de ser paradjico que la Justicia ciega se imponga en una sala de vistas. Lo terrible de lo sucedido en una de esas salas, no se limita a los calificativos vertidos por el juez sobre la vctima de violencia de gnero con la participacin de la fiscal y de la abogada judicial, lo ms dramtico es el significado que guarda dicha conducta y las justificaciones que se han dado por parte del propio juez y de alguna asociacin de jueces, demostrando que el peso del machismo est antes y va ms all de las palabras y los hechos.

Todo se basa en las referencias establecidas por el machismo para integrar los hechos dentro de la realidad, bien como algo intrascendente o bien como algo excepcional. Si en esa distorsin de la realidad no sera posible que situaciones como la observada en la grabacin pudieran darse.

La primera trampa parte de la estrategia bsica del machismo basada en la separacin de lo pblico y lo privado como espacios inconexos y con reglas propias para cada uno de ellos. Esa es la idea que lleva a que ante la violencia de gnero se diga que es problema de pareja y que los trapos sucios se lavan en casa, y que luego se argumente que llamar a una vctima bicho, manipuladora e hija de puta forma parte de una conversacin privada. La segunda trampa es hacer creer que lo que se dice en ese contexto privado nada tiene que ver con lo pblico, de manera que por un lado se separan los escenarios y por otro se escinden las conductas, situacin que permite decir que un juez puede insultar a una vctima y luego darle la razn, lo mismo que se afirma que un maltratador puede ser un buen padre.

El machismo es cultura, no conducta, y como cultura tiene dos grandes instrumentos para imponer su modelo y visin de la realidad. Por un lado, determinar los acontecimientos que forman parte de ella para que todo suceda como est previsto que ocurra, y por otro, darle significado para evitar que se produzcan conflictos que cuestionen el modelo. La violencia de gnero existe porque forma parte de la normalidad impuesta del machismo. Y cuando se produce algn conflicto a partir de alguna de las circunstancias que la acompaan, se recurre a los mitos y estereotipos creados por el propio machismo para explicar lo ocurrido, los mismos que llevan a que un juez pueda llegar a decir de una vctima que es un bicho, una manipuladora y una hija de puta.

Nada de eso es anecdtico. Toda esa construccin influye en las decisiones profesionales, tanto en la Administracin de Justicia como en Sanidad, en la actuacin de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o en cualquier otro mbito. Bern Turvey, especialista de Ciencias de la Conducta del FBI, defini dos procesos que influyen en los profesionales a partir de las referencias sociales y culturales que actan sobre las personas implicadas en la investigacin, tanto sobre el agresor como sobre la vctima. Estos procesos son la deificacin y el envilecimiento.

El primero consiste en crear una imagen positiva y favorable de la persona investigada, y el segundo justo lo contrario, ponerla en mal lugar y cuestionarla o responsabilizarla de lo ocurrido. Y lo que sucede con frecuencia en violencia de gnero es un envilecimiento de la vctima y una deificacin del agresor, una combinacin perversa que lleva, entre otros factores, a que slo se condene al 5% de todos los maltratadores y a decir que el 80% de las denuncias son falsas.

Nada de lo ocurrido debe extraarnos en una sociedad en la que el asesinato anual de 60 mujeres y 4 nios y nias, y el maltrato de 600.000 mujeres bajo la mirada de 840.000 menores que conviven con ellas, es un problema grave para el 19% de la gente (CIS, septiembre 2018). Esa normalidad es el verdadero riesgo extremo para las mujeres.

La respuesta ante esa realidad es sencilla para el machismo: hay mucha mala mujer dispuesta a todo para quitarle la casa los nios y la paga a los buenos hombres que lo han dado todo por ellas. Esa es la injusticia que debemos erradicar.

Valga tambin esta crtica como reconocimiento a tantos jueces y juezas que cada da realizan un gran trabajo para hacer prevalecer la Justicia sobre le machismo y su violencia.


Fotograma del vdeo en el que el juez se burla con la fiscala y letrada de la vctima de violencia machista. SER


Fuente: https://blogs.publico.es/dominiopublico/26707/riesgo-extremo/





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