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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2018

Crisis en el sector estatal cubano
Las manzanas de la discordia abren la Caja de Pandora

Domingo Amuchstegui
Cuba Posible


Un periodista de nombre Iroel Snchez lo vio todo. Ante sus propias narices, y a plena luz del da, vio cmo en el centro comercial (en divisas) La Puntilla, un comprador privado adquira unas 15,000 manzanas de un solo golpe, en cajas de cien unidades. Lo denunciaba en un artculo publicado en el sitio Cubadebate y en el diario Granma despus, destacando la rpida evacuacin de las cajas en un transporte del Estado. En ningn caso el periodista intervino para detener o aclarar la legalidad o no de la operacin, o advertir a las autoridades del centro (no a una simple empleada) de lo que estaba ocurriendo. No reclam la intervencin del sindicato o del ncleo del Partido. Tampoco cruz la calle y se dirigi a las oficinas centrales de CIMEX (en el edificio Sierra Maestra), a slo unos pasos. La publicacin del artculo adquira proporciones de escndalo maysculo, se converta en la comidilla del da; la que aumentaba con el anuncio de las sanciones menores de despido a los empleados y funcionarios civiles de menor rango (la empresa rectora, propietaria y administradora de La Puntilla es CIMEX, una empresa comercial de las FAR). En las secciones de comentarios en lnea de Cubadebate y de Granma se publicaron unos 600 comentarios -una cifra enorme- de personas criticando lo sucedido.

Pero, tanto el periodista en sus artculos, como la posicin oficial al decretar las sanciones menores de despido, adjudicaban el grueso de la responsabilidad criminal al fomento y prcticas habituales de corrupcin de parte del sector privado. La empresa CIMEX aseguraba en su comunicado pblico que sus 35,000 trabajadores estn comprometidos en el enfrentamiento a las indisciplinas e ilegalidades. Resulta, por tanto, que el enemigo es el comprador privado. Y hacia ste se enfila la crtica oficial y unos pocos de los comentarios antes mencionados. La mayora de los comentarios apuntan el dedo acusador hacia la corrupcin reinante en el inmenso y sper inflado sector estatal.

Estn equivocados los que suscriben estos comentarios? Ciertamente no. Lo ocurrido en La Puntilla no es causa, sino efecto, de un sistema econmico repleto de distorsiones que da origen a mil formas y esquemas de corrupcin; y del cual los principales beneficiarios no son los particulares o privados, sino el funcionariado o mandarinato estatal que lo propicia (para nutrir sus bolsillos y el de sus familiares). Y si no, que me digan cuntos cientos de funcionarios estatales (de todos los niveles) no han cado presos y han sido juzgados y sancionados en estos ltimos tiempos. Es un secreto a voces, y es esto lo que predomina en esos comentarios de opinin pblica.

Hace unos pocos meses atrs, el periodista de la revista Bohemia y ex-director de Granma, Lzaro Barredo, public una serie de reportajes bien documentados y reveladores; todos centrados en casos de corrupcin mltiple. Los reportajes no incluan manzanas, pero demostraban una enorme escala de corrupcin a lo largo y ancho de la economa estatal y sus beneficiarios particulares. Los reportajes pasaron sin pena ni gloria, pero constituyeron una evidencia descarnada del grado de generalizacin de la corrupcin. Entonces no provoc escndalo, ni suscit 600 comentarios. Ahora, las manzanas de la discordia abren la Caja de Pandora.

Si se ofrece en un mercado estatal cualquier mercanca liberada, eso quiere decir que no hay lmite en la compra que cualquier cliente vaya a hacer. En La Puntilla no haba anuncio alguno o cartel que estableciera que slo se poda comprar una o cinco cajas de manzanas por cliente. Acaparamiento? Dnde se definen los contornos o lmites de semejante figura legal? S se legisla contra el acaparamiento, pero en abstracto. En ninguna legislacin o regulacin actual se definen sus contornos; queda a discrecin arbitraria de la autoridad. Y la definicin de acaparamiento es un subproducto pseudo-jurdico que intenta operar en una economa caracterizada por las escaseces. Adems, en un pas tropical como Cuba, las frutas deberan abundar hasta saturar los mercados. Esto no ocurre hasta hoy, y entonces genera, en su forma ms aberrante, los fenmenos de acaparamiento y especulacin. Tambin hay que preguntarse a quin se le ocurre importar manzanas cuando un mango manzano o biscochuelo es ms sabroso y nutritivo (cien veces ms) que una manzana. Si se hace necesario para turistas y diplomticos, entonces hgase de manera dirigida.

En los comentarios publicados a los que he hecho mencin (y me pregunto cuntos se quedaron sin publicar) se repite con insistencia en una cuestin central: si el Gobierno cubano ha autorizado, desde hace dcadas, el llamado Trabajo por Cuenta Propia (TCP), incluyendo restaurantes, diversos servicios, y otros junto a arrendatarios y cooperativas agrcolas y no-agropecuarias, de dnde se deben abastecer regularmente, y en una escala creciente, esta suma de actividades y proyectos no estatales? Si el Estado autoriza un restaurante o un plomero, un carpintero o albail, un finquero u otros tantos, ello supone disponer, adquirir, comprar, un sinfn de alimentos, herramientas, materiales de construccin, diversos equipos, combustibles, prstamos bancarios, etc. Y quin si no el Estado podr suministrar, de manera estable y a precios razonables, todos esos medios? Y si el Estado no lo hace, qu pasa entonces? Se entroniza un crculo vicioso de compra de artculos robados del monopolio estatal de casi todo, de mercado negro o economa sumergida que se entrelaza con la economa estatal y sus administradores; mxime cuando en la casi totalidad de los casos los salarios oficiales del sector estatal no alcanzan para los gastos regulares de las familias. La explosin de corrupcin, entonces, se desata en proporciones increbles, como nunca antes.

Durante ms de una dcada se han estado escuchando voces reclamando que un elemento clave para atenuar semejantes niveles de corrupcin -adems de la restructuracin econmica integral- es el establecimiento de una red nacional de ventas mayoristas y de alquiler de maquinarias y equipos, que tendera a reducir notablemente los chanchullos, robos, desvos e ilegalidades de todo tipo. Muchas ofertas en este sentido se han hecho por compaas extranjeras, pero ninguna ha sido aceptada. No menos importante sera que este sector no-estatal pudiera acceder al comercio exterior mediante canales oficiales.

Parecera una obstinacin suicida el continuar negndose a asumir una poltica consistente en esta direccin. Al discutir por qu no se hace, algunos economistas cubanos en la Isla razonan en que es una manera de mantener atado de pies y manos al creciente sector no estatal (privado), no permitirle crecer y desarrollarse. Yo apunt a otra razn no menos vlida: si una poltica tal de suministros mayoristas y acceso al comercio exterior no se aplica, es por la sostenida resistencia de la burocracia estatal y su funcionariado, que no ha dejado de nutrir sus bolsillos y los de sus familiares con semejantes esquemas de corrupcin, robo, mercado negro, economa sumergida y venta de influencias.

En mis andanzas por el barrio de Cayo Hueso, siempre escuch frmulas muy sabias. Una que no olvido es la siguiente: el que roba va preso; al que le roban se va (se le despide); y al que permite el robo hay que echarle ms tiempo (una condena mayor). Tal sabidura popular no se aplic ni en los reportajes de Lzaro Barredo, ni en el artculo de Iroel Snchez sobre las manzanas de La Puntilla; pero sirvi para mostrarnos, una vez ms, la envergadura que ha alcanzado esta distorsin tremenda en la economa estatal cubana de hoy.

Fuente: http://cubaposible.com/las-manzanas-la-discordia-abren-la-caja-pandora-crisis-sector-estatal-cubano/



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