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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2018

Una visin popular sobre la institucionalidad, la gobernabilidad y la Repblica

Mariano Massaro
Rebelin


La primaca de las instituciones por sobre la dinmica social y su articulacin parece ser un paradigma en boga. La remembranza del concepto de la Repblica aplica de igual forma a dicha dicotoma. Nadie reniega de ello, por el contrario, pero la alquimia comunicacional funge como una apropiacin de los conceptos a favor del usufructo de los sectores sociales poderosos. Una visin que disocia las instituciones estatales de las personas que estn regidas por sus consecuencias. Esta mirada conlleva una racionalidad que propone una superioridad tica de las primeras respecto de las segundas, un alejamiento de la barbarie social en funcin de la fortaleza de las instituciones. La perdurabilidad y cosificacin como valor en s, con independencia de sus consecuencias.

ste discurso ha sido inoculado por diversos actores polticos que exceden a la coalicin de gobierno e incluso llega al vecindario del PJ ms ortodoxo. Es un discurso sesgado que a su tiempo busca travestir el derecho que le asiste al pueblo de poner en tensin la arquitectura dada. Esta lnea de pensamiento abreva de un hilo conductor que niega y esconde tensiones ontolgicas del devenir de una sociedad.

Cualquier lgica alternativa de desautorizar la existencia de tales conflictos es una coartada discursiva de los sectores que incrementan sus beneficios sobre tal plataforma.

La gobernabilidad es presentada como un valor abstracto y oponible al reclamo genuino de quienes son afectados por las polticas que emanan de dicha gobernabilidad. El ataque a la Repblica es la respuesta defensiva cuando diversos actores sociales presionan exigiendo la modificacin del rumbo econmico. El neologismo grieta, discurre en el mismo andarivel. Aclaro que este neologismo se plantea en trminos lingsticos, puesto que tensin, oposicin, enfrentamiento de intereses es el esquema fundante de la Repblica, en tanto la Carta Magna instituye el sistema partidos polticos para la existencia de la misma Repblica. Partidos polticos que representan diversos grupos de inters. La argentinidad no existe como tal, pese a los esfuerzos intelectuales de diversas corrientes doctrinarias. El dilogo y el consenso en boca de los intelectuales orgnicos de las derechas encuentra su basamento en las teoras asociativas con un desprestigio per se de lo disociativo. Una lectura alternativa de esta idea dejara en evidencia que el punto de partida es una verdad dada, indiscutible, superior, que requiere para su implementacin de la asociacin de todos los actores polticos, obviando la existencia de intereses contrapuestos y preparando el terreno para la ms sublime puesta en escena de las derechas: hacer que los oprimidos acten intereses que no le son propios.

Existe una trazabilidad histrica, incluso previa a la constitucin de la Argentina como estado nacin, de la presencia de dos polos que condensan intereses y cosmovisiones antagnicas, pese a la victoria militar del puerto sobre los territorios, del librecambismo respecto al proteccionismo, de la imposicin de un modelo de acumulacin por sobre criterios distributivos, de los opresores y los oprimidos, jams la faccin vencida lo fue en trminos absolutos, con las consecuentes recidivas a travs de la lucha poltica, las cuales lograron abrir ventanas temporales para redisear el esquema impuesto. Esto que los charlatanes de feria etiquetan como grieta, remite a este hecho fctico histrico que no ocurre en casi ningn lugar del mundo. El empate hegemnico es un patrimonio de la historicidad de nuestras propias luchas.

Una filosofa poltica madura contemplara el concepto de argentinidad con una visin dinmica, exponiendo que tal cosa sera el estado de correlacin de fuerza de los diversos intereses en pugna. Una cristalizacin necesaria para asir un concepto. Estas disquisiciones son el prembulo para discutirlo en contexto, para brindarle una materialidad poltica que solvente como este debate superestructural opera concretamente en la realidad.

Gobernabilidad:

La brusca devaluacin del peso, buscada en parte por el gobierno, sumado al desmejoramiento de todas las variables macro y micro econmicas y, al cambio de humor social, condujeron desde una tensin cambiaria a una crisis econmica, puesto que todos esos factores instituyeron una crisis irremontable de confianza respecto del liderazgo del presidente Macri, as como de la capacidad de pago de capital y servicios de deuda. Tal crisis de confianza se profundiz al punto de echar a rodar una crisis poltica que es el escenario en el cual nos encontramos.

Frente a la actual crisis poltica, el discurso central de la coalicin de gobierno y de los sectores aliados dentro del PJ exige gobernabilidad. Aqu me detengo. Qu implica la gobernabilidad? El oficialismo lo dimensiona como la posibilidad de cierta estabilidad poltica, no econmica, que le permita continuar ejerciendo el poder, es decir, implementando las polticas de su agenda estratgica. Ahora bien, quin es vctima directa de tales polticas, no le asiste la posibilidad, en trminos polticos, de resistir, de enfrentar, de intentar ejercer acciones que impidan la profundidad del dao que se ocasiona? A mi entender, s, le asiste. Con lo cual, el concepto de gobernabilidad no reposa en facilitar con actitud pasiva la reproduccin de un estado de cosas, sino que la gobernabilidad es un producto que debe ser generado, producido, expandido por quien ejerce el poder estatal a travs de sus actores. Es el resultado de la racionalidad, de la coherencia y de la justicia de las polticas aplicadas.

Ms all del vnculo existente entre el gobierno nacional y sus gobernados, descolla el vnculo entre gobernantes nacionales y provinciales, donde sus representaciones son dismiles, mxime, si sus posiciones devienen de proyectos polticos, al menos en principio, opuestos. Cmo descifrar el concepto de gobernabilidad en un vnculo de tales caractersticas? Quiz, ambas visiones compartan algo: la bsqueda y la necesidad de reproducirse, es decir, de generar las condiciones para desarrollar polticas que mejoren sus condiciones de reproduccin. No podemos dejar de evaluar, desde la lgica de los caudillos provinciales, que parte trascendente de este fenmeno, implica un escenario donde ningn jugador pueda disputar su propia base de representacin. Conseguirlo cuesta, y la fotografa de los consensos para el presupuesto 2019 lo corroboran. Pragmatismo dixit.

La Repblica:

La Repblica para los ciudadanos resulta un axioma apetecible. Dirigentes oficialistas de blondas cabelleras vociferan a travs de infinitas bocas de expendio comunicacionales la diatriba de la Repblica. El meta mensaje es menos digno: la Repblica para los ciudadanos con derechos. Esto, no es un concepto que sobrevuele el acervo de la totalidad de la poblacin. Es entonces una acepcin del concepto de Repblica acotada y elitista. Repblica en boca de la coalicin de gobierno implica el derecho de exigir y ejercer la defensa de las instituciones a travs de las cuales despliegan su agenda/poltica contra toda oposicin. Es el reclamo existencial de la superioridad de su agenda por sobre los reclamos de los agendados. No estamos frente a una reivindicacin de tipo liberal sobre el significado de la acepcin de Repblica. Prueba irrefutable de ello es la descomposicin de los balances al instituir como presidente la Corte Suprema de la Nacin, al abogado de uno de los grupos econmicos ms poderosos del pas. El mismo jurista que fue designado por decreto presidencial violando toda legislacin y reduciendo las instituciones a polvo. No es el punto central, porque la Repblica para ellos significa otra cosa. Tampoco contemplan una visin de Repblica en la cual sea reprochable que los CEOs de las empresas ms importantes representen diversos ministerios en las reas donde anteriormente actuaban en la esfera privada. El choque de intereses, segn esta visin no lesiona a la Repblica. En su boca, Repblica es solo una coartada, una buena por cierto, de la cual el amplio campo popular debera tomar nota para comenzar su recuperacin conceptual.

La Repblica implica desde esta visin un concepto que intenta vincularse con lo emotivo, lo sensible, aquello que no tiene repuesto, como si la democracia corriese riesgo en las ocasiones en que las lites ven hostigar a la Repblica. La democracia que supimos conseguir se pone en riesgo si agreden la institucin presidencial, ergo, si acosan al presidente. Sin embargo, desde esa visin no existira erosin de la democracia, y por consiguiente de la Repblica, el hecho de una estafa colosal al romper el contrato electoral, al incumplir, la coalicin de gobierno, una lista interminable de promesas. Lo planteo a ttulo ilustrativo buscando el divorcio definitivo de la apropiacin de un trmino por parte de las derechas y la culpa social que lleva a algunos sectores medios a respaldarlos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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