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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2018

Quines y cmo manipulan los resultados electorales en EE.UU.?

Fernando M. Garca Bielsa
Rebelin


Las elecciones parciales para congresistas federales, gobernadores y otros, que tendrn lugar dentro de un mes, el prximo 6 de noviembre, han devenido tambin terreno para que sectores de la oligarqua y la gran prensa corporativa de EEUU den nuevo impulso a su manipulada campaa de denuncias de una supuesta pretensin rusa de alterar resultados electorales en unas u otras regiones del pas.

Desde hace casi dos aos y con creciente intensidad los grandes medios de difusin estadounidenses y poderosos crculos polticos han reiterado, una y otra vez, que ha habido una injerencia rusa en los asuntos internos del pas y que ese pas tiene capacidad, dicen, para alterar por medios digitales los resultados electorales, as como que por esa va habran fabricado el triunfo de Donald Trump.

Se ha desatado todo un escndalo que denominan RusiaGate para poner al controvertido presidente a la defensiva, lo que es tambin un subterfugio para revivir la guerra fra, confundir a la poblacin mediante el miedo, y mantener las tensiones internacionales que sirven a quienes lucran con la produccin de armamento blico.

Por supuesto, tal campaa pasa por alto la gigantesca y aeja manipulacin made in USA de los resultados electorales en ese pas, uno de los elementos que muestra la falsedad del pretendido carcter democrtico del sistema y de la sociedad estadounidense, y que revela el doble estndar tan habitual en la poltica en el vecino del norte, as como el desprestigio del sistema electoral y de los partidos polticos en ese pas.

El descrdito est extendido en primer lugar entre la propia poblacin. Como se conoce, la concurrencia a las urnas cada cuatro aos en las elecciones presidenciales es ligeramente superior al 50% de los electores, mientras que en las de medio trmino, como las que se efectuarn ahora, la asistencia de votantes est en torno al 36%.

La extendida apata y desconfianza en el gobierno y sus instituciones se debe, entre otras razones, a la permanente interferencia y artimaas por parte del duopolio partidista, de los plutcratas y financistas de las costosas campaas y los comits de accin poltica corporativos, adems de los propios medios de prensa monoplicos, entre otros.

No es ocioso recordar que siempre ha habido segmentos importantes de las clases poseedoras del pas que reiteradamente han buscado limitar el nmero y las capas de personas que deben ser parte del proceso poltico, intensin que se manifestaba ya en muchos de los prceres fundadores de la repblica.

Existe una correlacin entre el nivel de ingresos y de registros, as como de participacin de los votantes. No es por gusto que, mientras ms pobres los estadounidenses, menos participan en el proceso democrtico.

Como un ejemplo de manipulacin descomunal de resultados, con el contubernio de instancias oficiales y jurdicas, es bueno tener presente el gran robo electoral en las elecciones del ao 2000. En aquella ocasin mediante mltiples fraudes le fue otorgada la victoria y la presidencia a George W. Bush hijo, principalmente con la adulteracin de los conteos de votos en la Florida, que resultaban determinantes. Hay serias sospechas que cuatro aos despus Bush habra sido reelecto tambin mediante fraudes en Ohio y otros estados.

Ya como algo que se repite en las elecciones de ese pas y a todos los niveles, es notable la prctica habitual y los recursos que se emplean para dificultar la asistencia a las urnas de las clases populares y las minoras, e incluso impedir o hacer ms difcil su registro electoral, y hacer purgas en los listados de electores para armar de alguna manera los posibles resultados de las votaciones.

En cada eleccin que tiene lugar en el pas, y en todas sus regiones, hay siempre un nmero considerable de votantes que, al momento de presentarse para ejercer su voto, encuentran que sus nombres no aparecen en las listas del registro de votantes.

No nos referimos a un dato menor o marginal, ni a la necesaria y correcta actualizacin de los listados. Por ejemplo, en 2013, las personas con derecho al voto en Virginia se redujeron cuando cerca de 39,000 de ellos fueron removidos supuestamente debido a que las autoridades se apoyaron en estadsticas defectuosas para determinar que nombres deban ser borrados. En 2016 en Nueva York la junta electoral excluy equivocadamente ms de 200,000 nombres.

Se seala que en las elecciones de 2014 y 2016 casi 16 millones de personas fueron excluidas de los listados. Se constat que los afroamericanos, los latinos y asiticos son marcados y removidos de las listas de electores en mucho mayor grado que los anglosajones y personas de piel blanca. Es bastante extendido el criterio que todo ello responde a intensiones deliberadas. Ninguna regin del pas est inmune a estos rejuegos.

Ante esas artimaas y ardides del sistema fuerzas populares desarrollan acciones de distinto tipo y a nivel poltico en torno al derecho al sufragio, la integracin de las mesas de votacin, la alteracin de resultados en las mquinas de votacin y el hecho de que en la mayor parte del pas el proceso electoral adolece de una falta casi total de vas para verificar los datos de la votacin.

No obstante, en muchos lugares en las barriadas pobres y de minoras siguen siendo habilitados locales de votacin menos asequibles, hay menor cantidad de mquinas de votacin y es donde se crean las ms largas y demoradas colas para sufragar.

Muchas de esas prcticas estn respaldadas por la ley y hasta por la Corte Suprema, que en el 2013 abri la puerta para que se d marcha atrs a varias de las provisiones de la Ley de Derecho al Voto que fuera lograda en 1965 mediante movilizaciones masivas en el pas. Como resultado de esta reciente decisin varios estados han modificado los procedimientos electorales sin supervisin federal.

Los cambios demogrficos en el pas, ahora con una mayor diversidad racial, han estimulado la creatividad de los defensores del status quo. Bajo la guisa de establecer programas de mayor seguridad en las votaciones y de evitar el fraude, los partidos establecidos, aunque principalmente los republicanos, promueven y justifican toda suerte de triquiuelas que favorezcan el predominio oligrquico.

Bien sea por desinters, o por rechazo a las lites polticas o por los obstculos para registrase y participar, o por el descrdito del sistema de partidos, el hecho es que unos 56 millones de personas con edad para sufragar nunca se han registrado para votar.

Reiteradas quejas ha habido respecto a leyes que hacen engorroso el proceso para convertirse en un "votante registrado". O sea, que para registrarse electoralmente en muchos lugares se requiere ms de un da de gestin, a veces en locaciones alejadas, se exige demasiado papeleo, o son excesivamente estrictas al demandar de los electores pruebas de ciudadana y otros documentos. Se evidencia que este tipo de procedimientos desalientan o desmoralizan la participacin de las minoras tnicas.

Asimismo, la intimidacin a los votantes por distintos medios [incluyendo la amenaza fsica en los lugares de votacin] se ha incrementado a la par con la creciente participacin poltica de las llamadas minoras.

Sumemos a lo anterior que, a nivel de los estados, los partidos que controlan la mayora en las legislaturas recurren a artificios al disear interesadamente y a su conveniencia el contorno y la composicin poltico social de los distritos electorales. Entre esos clculos est la intensin de restar peso o concentracin mayoritaria de las clases sociales y sectores de la poblacin tnica ms humildes. A veces ello se expresa en enjaular y en otras partir a la mitad las barriadas de esas poblaciones para restarle peso, impacto o representacin propia.

Numerosas trabas y regulaciones existen tambin para garantizar el rejuego y la exclusividad bipartidista; ni los demcratas ni los republicanos quieren a nadie estructurando partidos al margen del duopolio bipartidista.

Para ello han construido un laberinto de leyes discriminatorias y onerosas para dificultar la inscripcin de candidatos alternativos en las boletas, exigencia de nmeros excesivos de firmas para ello y otros obstculos. El alto costo de las campaas electorales y para trasladarse en ese gran pas, contratar personal y lograr visibilidad resultan difciles, adems de que los medios de difusin solo dan cobertura a los partidos del sistema: demcrata y republicano.

Asimismo tienen lugar acciones y decisiones sesgadas o torcidas por parte de funcionarios y juntas electorales (que en cada uno de los estados del pas estn controladas por los demcratas o por los republicanos), junto con reglas que posibilitan mayor acceso a fondos federales a los dos grandes partidos, y otras.

Se han aplicado atropellos y hasta ilegalidades como marginacin por los medios de difusin, exclusin para participar en los debates televisados, campaas difamatorias y hasta el sabotaje y la violencia. Incluso, la forma como se formulan las encuestas de opinin socava la capacidad de los opositores y las fuerzas independientes.

Por otra parte, en el ambiente actual dirigido a reverdecer la guerra fra, ambos partidos establecidos emulan en sus posturas belicistas. Se ha informado acerca de la alta cantidad de candidatos nominados por los demcratas para las elecciones del mes prximo que provienen de los crculos militares o de los aparatos de inteligencia: aproximadamente la mitad de los que aspiran por los 102 distritos claves con los que aspiran a obtener la mayora en la Cmara de Representantes.

Resumiendo: Es sumamente dudoso que exista una significativa adulteracin fraudulenta fornea de los dispositivos y resultados electorales. Se trasluce que existe una maniobra e intensin poltica con el tema. Pero resulta claro que no es realmente la voluntad popular libremente expresada la que determina dichos resultados.

Es el poder del dinero, el diseo maoso y calculado de las circunscripciones electorales, la parcialidad de los funcionarios, el manoseo de los listados, las manipulaciones de los medios de prensa, y mucho ms, lo que determina no solo quienes controlan el Congreso, las legislaturas y gobiernos de los estados y toda una gama de cargos electivos a lo largo del pas, sino incluso quienes, en ltima instancia y en buena medida, determinan quien accede a la presidencia en los Estados Unidos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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