Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2018

Frente a dictadores e imperialismos: solidaridad con los pueblos

Julien Salingue
Viento Sur


El 17 de septiembre, Irn, Rusia y Turqua se ponan de acuerdo para establecer una zona desmilitarizada ruso-turca en la provincia de Idlib, considerada como el ltimo bastin de la insurreccin siria contra Bachar al-Assad. Si se puede comprender el alivio que se manifiesta entre la gente preocupada por las consecuencias potencialmente desastrosas de la ofensiva de gran amplitud que se estaba preparando, sera apresurado concluir que algn tipo de vuelta a la calma en Siria, igual que en el resto de la regin, se est produciendo.

El acuerdo del 17 de septiembre trata sobre el establecimiento, de aqu al 15 de octubre, de una zona desmilitarizada de una anchura de entre 15 y 20 km, que debera servir de zona tampn entre las fuerzas del rgimen y la insurreccin. Rusia y Turqua habran encontrado un acuerdo sobre el trazado de las fronteras de esta zona, que pasara a estar bajo control de unidades del ejrcito turco y de la polica militar rusa. Las personas combatientes (y las armas pesadas) deberan evacuar la zona a fin, segn las palabras de Lavrov, ministro ruso de asuntos exteriores, de evitar que prosigan los disparos desde la zona de desescalada de Idlib sobre las posiciones de las fuerzas sirias y la base rusa de Hmeimim.

Nada est arreglado

El acuerdo, que Francia se ha apresurado a saludar, ha permitido quizs evitar provisionalmente un ensimo bao de sangre. Pero no est claro en absoluto, y las declaraciones de Lavrov lo confirman, un compromiso por parte del rgimen. En efecto, no es porque este ltimo nos ha acostumbrado a las peores atrocidades que la anulacin (el retraso?) de la ofensiva sobre Idlib debe ser interpretada como un gesto de buena voluntad. Se trata en realidad, bajo la amigable presin del padrino ruso, de evitar una crisis diplomtica regional, incluso internacional, cuando est ya claro para el conjunto de las grandes potencias que el conflicto sirio ser arreglado conforme a las condiciones de Putin, es decir, con el mantenimiento del rgimen de Assad.

Uno de los dignos representantes de ese rgimen, el responsable de los servicios de informacin del ejrcito del aire Jamil al-Hassan, declaraba este verano, en una reunin ante varias decenas de oficiales, lo siguiente: Una Siria con 10 millones de personas fiables, obedientes a sus dirigentes es mejor que una Siria con 30 millones de vndalos. [] Tras ocho aos, Siria no aceptar la presencia de clulas cancerosas, stas sern completamente extirpadas. Por su parte, el 25 de septiembre, el viceministro sirio de asuntos exteriores, Faisal Mekdad, declaraba: Igual que hemos vencido en todas las dems partes de Siria, seremos ah tambin victoriosos. El mensaje es muy claro para quienes esto concierne: iremos a Idlib, ya sea mediante la guerra o por medios pacficos. Lo que viene a decir que a largo, incluso a medio plazo, nada est arreglado (sobre la poltica del gobierno sirio, ver el artculo que reproducimos ms abajo ndt).

Reconstruir una solidaridad internacional

Basta, en efecto, con coger un poco de perspectiva y mirar el resto de la regin para darse cuenta de que quienes quieren (hacer) creer en un posible retorno de la estabilidad por la fuerza bruta se engaan enormemente, y dan pruebas de un culpable y criminal desprecio por los pueblos de la regin. Las injerencias extranjeras, el refuerzo de los autoritarismos y el clima de guerra fra entre Irn y Arabia Saudita son en efecto sntomas de una profundizacin de la crisis regional abierta por los levantamientos del invierno 2010-2011.

En Turqua, el nacionalismo autoritario de Erdogan no logra ocultar las fuertes contradicciones sociales que debilitan al rgimen, cuyo ejemplo ms reciente es la huelga obrera de las obras del tercer aeropuerto de Estambul y la solidaridad de la que ha disfrutado frente a la represin feroz del rgimen. Adems, y esto a pesar de la terrible ofensiva turca contra Afrin en enero pasado, las fuerzas kurdas de Rojava continan siendo un elemento de desestabilizacin para los planes de Erdogan y sus aliados.

En Irak, pas devastado por la invasin de 2003, la guerra civil que sigui y la incuria de las autoridades corruptas y que han jugado la carta confesional, se han desarrollado movilizaciones de amplitud, siguiendo el ejemplo de Basora donde las manifestaciones de masas contra la pobreza y por el reparto de las riquezas han derivado recientemente en disturbios, incluyendo el incendio del consulado de Irn, sin embargo considerado como quien mueve las bambalinas en Irak.

Del lado de Yemen, en fin, la sangrienta guerra llevada a cabo por la coalicin dirigida por Arabia Saudita, que ha llevado a una catstrofe humanitaria sin precedentes, es un ejemplo trgico de la incapacidad de las potencias regionales para recuperar el control de una situacin que se les escapa, de facto, desde 2010-2011.

En Siria como en otros lugares, los factores que provocaron los levantamientos de 2010-2011 siguen presentes y, si no se trata de caer en una visin mecanicista que pretendera que las mismas causas desembocaran siempre en los mismos efectos, no hay duda de que los pueblos de la regin no han dicho todava su ltima palabra. Y algo es cierto: la solidaridad internacional, aunque no est forzosamente de moda, incluso en la izquierda, es una de las urgencias del momento, a fortiori en un pas imperialista como Francia, cuyas responsabilidades son inmensas, entre otras y en particular debido a su papel de aprovisionador de armas a todos los carniceros de la regin, en primer lugar de los cuales est Arabia Saudita que hace su guerra sucia contra Yemen por medio de armas y de tecnologas made in France.


https://npa2009.org/actualite/international/face-aux-dictateurs-et-aux-imperialismes-solidarite-avec-les-peuples-du



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