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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2018

Nadie sin hogar

Carmen Alemany Panadero
mientras tanto


Las personas sin hogar son uno de los colectivos ms vulnerables de nuestra sociedad. Nuestro sistema de proteccin social no es suficiente para garantizar el derecho a una vida digna a quien lo ha perdido todo. La Constitucin dice que Espaa es un estado social y democrtico de Derecho. Sin embargo, una persona puede verse privada del ejercicio efectivo de casi todos sus derechos si no dispone de vivienda.

Al ser arrojadas a la calle, estas personas pierden el acceso a muchos de sus derechos ms bsicos: su derecho a la integridad fsica y moral, su derecho a la intimidad, a la seguridad personal, a empadronarse y votar, a la proteccin de la salud, la vivienda, el trabajo o la seguridad social. Las personas sin hogar sufren agresiones frecuentes, contraen enfermedades por la dureza de sus condiciones de vida, no siempre reciben la atencin sanitaria adecuada y su esperanza de vida se reduce en 30 aos con respecto a la de la poblacin general, segn recoge la Estrategia Nacional Integral, que cifra su esperanza de vida en 4252 aos.

Las personas suelen terminar en la calle tras una serie de acontecimientos encadenados. La prdida del empleo, la ruptura de los vnculos familiares, la ruptura de los vnculos sociales, problemas de salud mental o adicciones, suelen suceder de forma encadenada e interrelacionada. Por ejemplo, la prdida del empleo puede suponer tensiones familiares que terminen en ruptura; y la prdida de los lazos familiares puede causar una fuerte depresin o alcoholismo que acaben causando la prdida del empleo. Cuando la persona se ve en la calle, muchos conocidos se alejan y muchas amistades se diluyen.

En la Comunidad de Madrid residen 2.576 personas sin hogar, segn el censo elaborado por esta Comunidad en colaboracin con el Ayuntamiento de Madrid en diciembre de 2016. De ellas, 919 duermen en la calle y el resto en albergues. Este censo indica que el 56,6% por ciento han sufrido agresiones, y el 44% tiene problemas crnicos de salud. La mayora son varones y en los ltimos aos ha aumentado el nmero de jvenes sin hogar, segn el Observatorio Europeo de Sinhogarismo.

La vivienda es mucho ms que cobijo y abrigo, mucho ms que cuatro paredes o un lugar donde dormir. Es el lugar donde desarrollamos nuestra vida, que organizamos y decoramos segn nuestra personalidad, donde desarrollamos nuestras relaciones ms cercanas y donde podemos mostrarnos como somos. La vivienda es un marco de referencia para construir y desarrollar una vida. Las personas sin hogar pierden, de este modo, buena parte de su identidad. Adems, suelen ser vctimas de agresiones, violencia, vejaciones e indiferencia. Rara vez suele alguien pararse a darles conversacin o a preguntarles cmo se encuentran o si necesitan algo, a excepcin de algunos profesionales del Samur Social o voluntarios de organizaciones sin nimo de lucro. Las personas sin hogar slo se relacionan en igualdad con otras personas sin hogar. Su integridad fsica y moral no est garantizada debido a las agresiones que sufren, tampoco su derecho a la intimidad (es difcil tener intimidad cuando se duerme en la calle). La mayora no dispone de propiedad privada. Muchos no estn empadronados y no tienen tarjeta sanitaria.

El odio o rechazo a las personas pobres se conoce con el nombre de aporofobia. Se trata de un neologismo recientemente aceptado por la RAE. Las personas sin hogar son frecuentes vctimas de delitos por aporofobia. Segn datos del Observatorio de Delitos de Odio contra Personas sin Hogar, HATENTO, en Espaa el 47% de las personas sin hogar ha sufrido algn tipo de agresin. Las mujeres sin hogar sufren ms agresiones que los varones. Las personas con problemas de alcoholismo tambin sufren un mayor nmero de episodios violentos. En un 40,7% de los casos, los agresores llevaban algn objeto intimidatorio como palos, porras, piedras y botellas. Muchas de las agresiones tienen lugar de noche por lo que las personas duermen en constante alerta. Entre las lesiones ms habituales se hallan las contusiones, rotura de huesos, prdida de piezas dentales y secuelas emocionales. Un 63% de las vctimas no acudieron a ningn tipo de servicio especializado, por no confiar en recibir ayuda ni en la utilidad de dichos servicios.

En lo que se refiere al acceso a servicios o espacios pblicos, este informe tambin seala la discriminacin que sufren las personas sin hogar. En ocasiones no se les permite la entrada a una cafetera aunque piensen pagar el caf, porque entran con su carrito de pertenencias. O en un establecimiento pblico, se les dice que el aseo es para clientes, no para indigentes (aunque muchos abonan su caf y por tanto son clientes tambin). Tambin denuncian un trato vejatorio por parte de algunos agentes de la polica, con dao de pertenencias y agresiones fsicas.

Entre las causas del desarrollo del odio por aporofobia se encuentran los prejuicios, el estigma de la exclusin o el desconocimiento de su realidad. El rechazo y la intolerancia estallan en violencia. Para algunos agresores, las agresiones fsicas les ayuda a mantener una ilusin de superioridad sobre la otra persona (Chakraborti, 2011). El informe de Hatento recoge declaraciones lamentables como las de ngel Pelluz, abogado defensor de un acusado por agresin, a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid: Esto no son personas humanas. No han trabajado en su vida. Son cnceres de la sociedad. Yo, si tengo un cncer, el mdico no me pone paos calientes: me lo extirpa. Pues esto es igual.

Asimismo, el informe tambin recoge las expresiones proferidas por los agresores durante los episodios de victimizacin:Aqu no puedes dormir porque das mala imagen; vete a dormir al vertedero; fuera de aqu, tirado de mierda, te vamos a matar; vete aqu o te vamos a dar una paliza; hijo de puta, vagabundo, hay que eliminaros o si volvemos a verte por aqu te quemamos vivo, borracho del barrio; asqueroso, yonqui de mierda; guarro, mierda, jdete; eres una escoria humana; mendigo de mierda; vagabunda, guarra; o eres una vergenza para Espaa.

Muchas personas sin hogar han muerto asesinadas a manos de sus agresores. Personas con nombre y apellidos, como Lucrecia Prez, asesinada en Aravaca por ser pobre y por el color de su piel; Mara Rosario Endrinal, que fue quemada viva en un cajero automtico de Barcelona; Sonia Palmer, apaleada hasta la muerte en el parque de la Ciudadela de Barcelona; o Antonio Micol, que falleci con el crneo destrozado y apualado en Madrid. A Rafael Santamara, le reventaron el crneo en una paliza y, aunque no muri, estuvo en coma varias semanas, perdi la movilidad en parte de su cuerpo y el habla.

La red de servicios y recursos dirigidos a este colectivo presenta numerosas carencias. Los recursos sociales son insuficientes para las necesidades, tanto en nmero de plazas como en la duracin mxima de la estancia. Asimismo, los recursos tienen carcter asistencial, es decir, van orientados a cubrir la necesidad inmediata, pero no ofrecen medidas y acciones para facilitar la reintegracin social. No se trata nicamente de aumentar las plazas en los albergues, sino de complementar los recursos residenciales con medidas de insercin social, como itinerarios personalizados y atencin integral a nivel sanitario, nutricional, relacional, formativo, laboral, y social; as como una labor preventiva y de deteccin de los casos de riesgo. Tambin queda mucho por hacer para la mejora de la atencin frente a los delitos de odio. Es necesario incrementar la confianza en las instituciones, la polica y la justicia, acercar estas instituciones a las personas sin hogar, con ayuda de las organizaciones y profesionales especializados.

Algunos programas innovadores ofrecen medidas diferentes del tradicional albergue. El modelo Housing First (la vivienda primero) ofrece a la persona sin hogar un hogar individual como primera medida, sin tener que pasar por albergues u otros recursos. En Espaa lo aplica la Fundacin RAIS con su programa Hbitat. Incluye vivienda individual y apoyo profesional. Ni el apoyo ni la permanencia en la vivienda estn condicionados al cumplimiento de objetivos de intervencin social, pero s existen unos compromisos bsicos, como aceptar la visita del profesional de apoyo, contribuir a los gastos de la vivienda si se dispone de ingresos, o mantener buenas relaciones con los vecinos. Los resultados estn siendo excelentes, con un 100% de xito, segn la organizacin.

Otro programa es el Housing Led, tambin de la Fundacin RAIS, que ofrece una vivienda compartida provisional, para personas con ingresos bsicos y que se encuentran en riesgo de exclusin. Se trata de personas que necesitan un apoyo temporal para recuperarse y tienen buena integracin social y laboral. Jvenes sin hogar en transicin a su vida adulta o personas adultas que han sufrido un revs de la vida pueden beneficiarse de este programa.

Otras organizaciones cuentan tambin con recursos especficos, que si bien continan sin ser suficientes para cubrir las necesidades, son de gran utilidad para muchas personas. Las entidades de la Red FACIAM disponen de algunos albergues y pisos de acogida, la empresa Grupo 5 gestiona ANI  Alojamiento No Institucionalizado con apoyo, por adjudicacin del Ayuntamiento de Madrid. Critas cuenta con el centro CEDIA 24 horas en Madrid, y otros centros en otras comunidades, y Mensajeros de la Paz ofrece un piso de acogida con seis plazas con apoyo y acompaamiento. EAPN cuenta con una gua de recursos residenciales.

RAIS cuenta tambin con el Centro de Acogida Carmen Sacristn, para personas sin hogar con enfermedades o convalecientes. Para las personas que han sido operadas, reciben quimioterapia, cuidados paliativos o padecen alguna dolencia, puede hacerse complicado seguir correctamente su tratamiento estando en la calle. El Centro cuenta con 60 plazas y tiene seis casas con entradas independientes, con tejado a dos aguas para dar sensacin de casa tradicional, y con cocinas y baos comunes en cada mdulo y un huerto que cuidan ellos mismos.

Tambin existen programas para acompaar a estas personas en el final de sus vidas. Arrels Fundaci ha creado La Barca de Caronte, un equipo que evita la soledad de las personas sin hogar al morir. El equipo est formado por un trabajador y tres voluntarios. Cuando fallece una persona sin hogar, en la calle, en el hospital o en un hostal, el equipo se pone en contacto con la familia y con los servicios funerarios, elabora un recordatorio, y acuden al entierro profesionales, usuarios y voluntarios de la organizacin. Esta actividad pretende dignificar el final de la vida, la despedida y el recuerdo de estas personas. En ocasiones la familia reacciona y acude a la llamada, en otras ocasiones no. Pero nunca falta una despedida digna y sentida para la persona que se va.

Carmen Alemany Panadero es trabajadora social y periodista

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-172/notas/nadie-sin-hogar



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