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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2018

Burguesa argentina sin partidos para gobernar

Luis Bilbao
Amrica XXI


No es algo nuevo. Impacta ahora porque est a la vista de todos: la burguesa argentina no tiene partidos con los cuales ejercer institucionalmente el poder.

Recomponer esos instrumentos es una de las tres tareas principales del frente amplio burgus que acompaa a Mauricio Macri. Las otras son sanear la economa desde el punto de vista de las necesidades del capital y limpiar al menos la fachada del Establo de Augas en que se ha convertido el sistema institucional, incluyendo al conjunto empresarial de las clases dominantes.

Aquellos tres eslabones rotos del poder burgus chirriaron a punto de estallar en las ltimas semanas. Polticos y portavoces del gran capital observaron azorados la aceleracin de la crisis mientras la intelectualidad y la prensa no atin siquiera a describir el curso de los acontecimientos. A cambio, se limita a chismes y naderas repetidas ad nauseam por comentaristas de apariencia seria.

El aparato poltico cruje como si fuera a desplomarse. Una catarata de juicios, delaciones y arrepentimientos tiene procesados a medio centenar de ex altos funcionarios y empresarios principales, la mayora de ellos ya encarcelados y el resto en la lista de espera, por una operacin de saqueo expuesta ante los ojos de la nacin. La ex presidente Cristina Fernndez est acusada de encabezar la banda delictiva.

Se acumulan pruebas para develar un mecanismo sin precedentes de exaccin de riquezas por cifras milmillonarias en dlares. Nadie entre los acusados esboza una defensa, excepto intentar presentarse como vctimas de represalias polticas. El conjunto social no lo entiende as. Detalladas denuncias de empresarios, delaciones minuciosas de ex funcionarios, suman montaas de documentos incriminatorios imposibles de desmentir.

Para agregar ridculo al escarnio, un ejrcito de ex secretarios de Fernndez y Nstor Kirchner, corre cada da a tribunales para denunciar con fruicin a sus ex jefes y acaso obtener algn beneficio procesal por haber participado en el mecanismo y por su propio enriquecimiento ilcito. Sus revelaciones asombran y repugnan: cados en desgracia sus seores, se abalanzan sobre ellos como caranchos.

Todava falta demasiado por descubrir: el papel de gobernadores, intendentes, sindicalistas, legisladores, jueces, polticos de prcticamente todos los partidos, cientos de otros empresarios, periodistas, consultores, clrigos. Difcil pensar que se llegue al fondo: es el sistema mismo el que est corrodo hasta la mdula. Por eso la prensa comercial y sus analistas balbucean en sordina o directamente callan.

En ese clima surrealista la proximidad de elecciones presidenciales empuja a los aparatos polticos a buscar frmulas mgicas para contrarrestar la disgregacin general, hallar un discurso (relato, se le llama ahora) capaz de ganar voluntades y arrastrarlas hacia las urnas para dar siquiera un lapso de sobrevida al sistema, con el actual elenco o con el recambio de peronismo dispuesto a seguir con el programa inexorable del gran capital.

En lugar de bipartidismo, triple alianza del siglo XXI

El hecho es que el gobierno de Cambiemos afronta la reaparicin potenciada de la crisis que hizo estallar al pas en 2001: vertical cada del poder adquisitivo del salario, devaluacin superior al 100% y consecuente disparada de precios, hondo malestar social, recesin aguda con altsima inflacin. A la vez, diferencias tajantes separan este perodo de los idus del siglo XX: no hay un movimiento obrero en pie de lucha; durante los ltimos 15 aos el ministerio de Trabajo y las cpulas sindicales han logrado fragmentar y corromper al extremo las estructuras sindicales; la situacin econmica dista de la que haba provocado la mantencin de la convertibilidad, aunque en perspectiva histrica es ms grave.

Como ha sido expuesto en oportunidades anteriores (Argentina en descomposicin; Desconcierto general; Cmo evoluciona la coyuntura, etc), el conjunto de la gran burguesa ha formado un frente amplio en respaldo de Mauricio Macri. Ese frente lo integra adems el conjunto de los partidos y fracciones comprometidas con el capital, las cpulas sindicales y cabos sueltos de prcticamente todas las instituciones del sistema. Sectores de estos aparatos tienen la posibilidad de movilizar el descontento social y a la vez ponerle lmites precisos. Es tal la magnitud del descontento subterrneo que en modo alguno podra descartarse una explosin espontnea que rompiera todos los frgiles diques de contencin.

Cambiemos seguir con su plan de recomposicin capitalista, con ms o menos disturbios entre sus mltiples componentes electoralmente hegemonizados por la socialdemocracia desdibujada en la UCR. Si el creciente malestar social llegara a un estallido, esta coalicin se fragmentara y desaparecera como posibilidad de victoria electoral en 2019. All tendra alguna chance el peronismo que hoy, precisamente en esa perspectiva, toma distancia de Cristina Fernndez.

Con todo, sa no es la perspectiva ms probable: tiene mil tentculos el pulpo que atrapa la voluntad popular y es amplio como nunca antes en la historia nacional el acuerdo de instancias procapitalistas convencidas de que se trata de la ltima oportunidad para sanear el sistema o entrar en un descontrolado torbellino sin fin.

En la hiptesis de que el proyecto en curso mantenga su rumbo sin una conmocin social que lo desbarate, la burguesa impondr su plan y es esperable que para cuando comience la campaa de las previas para elegir candidatos, la economa haya recuperado su ritmo, con profusin de obras pblicas y un alud de crditos hipotecarios.

En tal presuncin, es improbable que el peronismo fragmentado y en gran medida desmoralizado- pueda hallar un candidato expectable capaz de vencer al oficialismo. Por su lado Cristina Fernndez puede constitucionalmente presentarse como candidata (incluso en caso de estar procesada y detenida). Consultores ad hoc repiten cada da que el escndalo de la corrupcin no afecta electoralmente su figura. Esas afirmaciones muestran dos obviedades: la fauna consultoril desprecia a la poblacin; una porcin apetecible de lo saqueado est siendo utilizada para pagar encuestas a medida y a los periodistas y comentaristas que las propagan. Sin desconocer el papel destructivo de los medios de incomunicacin sobre la conciencia colectiva, se puede afirmar que la revelacin del mecanismo de corrupcin impacta muy duramente en las masas y contribuye incluso a ocultar el mayor y ms oneroso saqueo sufrido por el pas: la plusvala diariamente robada a los trabajadores y la fabulosa succin de riquezas de la nacin en favor del capital financiero internacional.

Como sea, el panorama electoral se encamina hoy hacia la presentacin de tres coaliciones principales (Cambiemos, Peronismo Federal (con apoyo de la CGT), Unidad Ciudadana, con respaldo de los desprendimientos de la CGT), con ms la segura aparicin de un bloque denominado de centro izquierda (restos del partido Socialista, flecos del GEN de Margarita Stolbizer, remanentes de Libres del Sur); otro bloque nacional y popular que, si resiste su convergencia con Cristina Fernndez lnea que propugna la sigla PC y un puado de sindicalistas en desbandada) reiterar el penoso desempeo de las ltimas elecciones. Finalmente, dos o ms agrupamientos de izquierda supuestamente en condiciones de ganar algunos cargos legislativos, pero en ningn caso cambiar la relacin de fuerzas entre las clases y torcer el rumbo poltico.

Este panorama ya est diseado. No se percibe a nadie que quiera de verdad hacer estallar este esquema, an cuando espordicamente levanten la consigna de que Macri renuncie ya.

En este panorama, Cambiemos (con Macri como candidato o en su defecto con la actual gobernadora de Buenos Aires, Mara Eugenia Vidal), tendra chance de salir victorioso y quedar en condiciones, entonces s, de aplicar en toda su magnitud el plan de saneamiento estructural capitalista, por supuesto con el respaldo de las formaciones burguesas perdidosas en las elecciones.

Con mayor o menor demora, la crisis capitalista mundial combinada con la inexistencia de herramientas slidas para que la burguesa ejerza su poder, llevar a un choque con las mayoras oprimidas. En la ms feliz de las hiptesis, a mediados de 2019 los asalariados habrn perdido un 20% de su salario real y las clases medias sentirn una spera cuerda apretndoles el cuello sin piedad. Desechos institucionales y fuerzas de seguridad a medio recompuestas, adems cribadas por el narcotrfico y la corrupcin, no sern suficientes para gobernar. El capital apelar al fascismo, que no es un gobierno represivo sino la represin contra la sociedad llevada a cabo por segmentos marginalizados y envilecidos de la propia sociedad.

Es comprensible que las estructuras de la burguesa no se preocupen por esta perspectiva y traten de medrar hasta la ltima instancia en el panorama actual. No lo es, en cambio, que hagan lo mismo cuadros y organizaciones empeadas en cambiar la realidad social. Vase el panorama latinoamericano. Vase el curso del gobierno estadounidense y el desmoronamiento de las expectativas europeas. No queda demasiado tiempo para asumir la responsabilidad de abrir un nuevo cauce a la historia.

@BilbaoL

Fuente: http://americaxxi.com.ve/index.php/news-item/burguesia-argentina-sin-partidos-para-gobernar-por-luis-bilbao/



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