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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2018

Con frecuencia un menos de informacin produce un ms
La proscripcin del silencio (Google y la sobrecarga de informacin)

Jos Mara Agera Lorente
Rebelin


Tal vez el inconsciente colectivo de Jung o las ideas sintticas a priori que, segn Platn, flotan en las esferas como arquetipos no eran otra cosa que el Internet. Esos pensamientos y sueos comunes forman nubes compactas en suspensin que pueden ser descargadas de nuevo como una lluvia sobre otros cerebros apretando otra tecla. Quien sepa manipularla tendr todo el poder de este mundo (). Al final de la historia quedar una sola verdad con una sola tecla bajo el impulso de un solo dedo. Esa verdad nos har libres. Enter.

(Manuel Vicent: Enter, publicado en El Pas el 6 de marzo de 2011)

No hay ningn obstculo para hacer un registro eficiente de todo el conocimiento humano, de las ideas y de los xitos, para crear una memoria mundial completa para toda la humanidad.

(H. G. Wells: El cerebro mundial)

Lo celebran con uno de sus simpticos doodle; ya saben, esa imagen animada mediante la que el archifamoso motor de bsqueda de internet seala algn acontecimiento digno de ser remarcado. Esta vez les ha tocado a ellos, o a l, a Google, la en la prctica monopolstica puerta de entrada al ilimitado universo de la world wide web, al cumplir su vigsimo cumpleaos.

Carl Sagan, en uno de los captulos de su ya clsica serie de divulgacin cientfica Cosmos, el titulado La persistencia de la memoria, enunci una frase que a m siempre me ha parecido un prodigio a partes iguales de sntesis y verdad. Vena a decir que el viaje evolutivo de la especie humana empezaba en los genes, continuaba en el cerebro y terminaba en los libros. En el encfalo, ms precisamente en la corteza cerebral o neocrtex, la informacin innata en la que estaban escritos los programas de respuesta de nuestro organismo para sobrevivir en el medio mutaba en informacin que ya no poda ser transmitida ni conservada mediante la bioqumica del ADN. Para lo primero, el homo sapiens contaba con el instinto del lenguaje (lase a Steven Pinker) y para lo segundo la evolucin nos dot de una nada despreciable memoria. Pero esta facultad cognitiva, conforme el ser humano fue produciendo ms y ms cantidad de informacin que convena fuese compartida y almacenada para que la especie prosperara, se revel insuficiente. Homo sapiens invent la escritura, incrementando con ella su potencial de almacenamiento y de acceso a nuevos depsitos de informacin, mejorando en variedad y cantidad su repertorio de repuestas a los desafos medioambientales y poniendo las bases para la creacin de un medio social que mejoraba ostensiblemente sus posibilidades de supervivencia. La aparicin del libro fue un hito de una relevancia inconmensurable que se multiplic exponencialmente con la imprenta.

Desde entonces, la cantidad de informacin que producimos no ha hecho sino crecer y crecer, y cada vez a un ritmo mayor. Uno de los crticos de internet con mayor predicamento en la actualidad, Nicholas G. Carr, seala la aparicin del invento de Gutenberg como el origen de lo que l denomina mentalidad literaria, todo un modelo de pensamiento asociado al hbito de la lectura de libros. En su ensayo titulado Superficiales. Qu est haciendo internet con nuestras mentes? alude a dos testimonios de hace siglos que ya destacaban la abrumadora avalancha de informacin generada por la imprenta. La primera referencia corresponde a Richard Burton quien, en su obra maestra de 1628 titulada Anatoma de la melancola, describe el vasto caos y la confusin de los libros a que se enfrentaba el lector del siglo XVII: Su peso nos oprime, nos duele la vista de leerlos, y los dedos de pasar sus pginas. Aos antes, en 1600, Barnaby Rich, otro escritor ingls, se haba quejado: Una de las grandes enfermedades de nuestro tiempo es la proliferacin de libros que abruma a un mundo incapaz de digerir la abundancia de materias ociosas que todos los das se dan a la imprenta.

Con el paso del tiempo y el consiguiente aumento exponencial de la produccin de informacin, el problema de dar con un mtodo eficaz para su almacenamiento y diligente recuperacin para su uso pertinente se convirti en un asunto de principal importancia. Durante el siglo XX se desarrollaron soluciones cada vez ms elaboradas, sistemticas y tendentes a la automatizacin. Las mismas mquinas que haban agravado la sobrecarga de informacin se contemplaban a partir de la segunda mitad del siglo pasado como el mejor recurso para aliviar el problema. Ya entonces hubo quien tema que el avance cientfico se pudiese ver frenado por la incapacidad humana para estar al tanto de toda la informacin relevante que se produca en relacin con un determinado mbito de investigacin. El ingeniero electrnico, Vannevar Bush, asesor cientfico de F.D. Roosevelt, plasm esa preocupacin en un visionario artculo, no exento de polmica, publicado en 1945 en la revista Atlantic Monthly y titulado As we may think (Como pudiera pensarse). Su solucin? Un nuevo tipo de mquina de catalogacin personal a la que puso de nombre Memex, til para cualquiera que se rigiese por los procesos lgicos del pensamiento. Nos asegura Carr que la mquina de Bush es un antecedente del ordenador personal y su sistema lgico de procesamiento de la informacin predice el sistema hipermedia de la World Wide Web. Estamos rodeados de la descendencia del Memex, afirma el autor norteamericano, pero niega que estemos siquiera aproximndonos a resolver el problema de la sobrecarga de informacin.

En su libro de hace cuatro aos titulado La seal y el ruido, el exitoso estadstico Nate Silver repara por su cuenta en dicho problema, cuya esencia radica en que la cantidad de informacin aumenta diariamente en 2,5 trillones de bytes, mientras que la cantidad de informacin til no lo hace: La mayor parte de esa informacin es slo ruido y el ruido aumenta mucho ms rpido que la seal. Hay una cantidad creciente de hiptesis que analizar y de informacin que desbrozar, pero la cantidad de verdad objetiva se mantiene relativamente constante. Nuestro cerebro no est filogenticamente configurado para manejarse en un medio en el que el silencio est literalmente proscrito, y tiende a simplificar y filtrar aquella informacin que viene a confirmar nuestros prejuicios. Igual que la ingente produccin bibliogrfica que hizo posible la imprenta no impidi un largo perodo de enseoramiento de los sectarismos religiosos que se tradujo en sucesivas guerras de religin en Europa culminadas con la devastadora Guerra de los Treinta Aos, hoy sabemos que internet solo por s mismo no nos salvar de los fanatismos y las pseudociencias (lase mi artculo El secuestro de la mente y la paradoja de internet). Dirase que a sus veloces lomos se propaga con notable xito la mentalidad de la posverdad. Esto ya lo predijo Alvin Toffler en su libro El shock del futuro (1970).

Segn cree Nicholas Carr, la solucin no se encontrar nunca en un dispositivo de computacin automtico, sino en el tiempo que nos demos para pensar. Se requiere paciencia para decantar el tesoro de conocimiento que resulta de la criba del tiempo. Ahora bien, el autor es muy consciente de que corren malos tiempos para pararse a pensar: Inundados en todo momento por informacin de inters inmediato, sin ms remedio que recurrir a los filtros automticos, otorgamos instantneamente privilegios de validez a lo ms nuevo y popular. En la Red, los vientos de la opinin se han convertido en un torbellino.

En el enjambre es el elocuente ttulo de un ensayo de hace cinco aos del filsofo Byung-Chul Han, en el que aborda, de un modo ms propiamente filosfico, la sobrecarga de informacin. Aqu alude a la enfermedad psquica que genera en el sujeto sometido a ella, el information fatigue syndrom o IFS, reconocido en 1996 por el psiclogo crtico David Lewis. Quien lo padece se queja de creciente parlisis de la capacidad analtica, perturbacin de la atencin, inquietud general o incapacidad de asumir responsabilidades. Difcil pensar si la capacidad analtica se paraliza, pues cmo distinguir lo esencial de lo no esencial? O, en terminologa de Nate Silver, la seal del ruido. Para Byung-Chul Han, el pensamiento es siempre exclusivo, en el sentido de que excluye toda informacin que no aporte conocimiento. Porque para conocer es menester reflexionar sobre la informacin recibida, jerarquizar su importancia significativa y buscar principios generales para ordenarla. Concluye este filsofo: Ms informacin no conduce necesariamente a mejores decisiones. Hoy se atrofia precisamente la facultad superior de juicio por la creciente cantidad de informacin. Con frecuencia un menos de informacin produce un ms . La negatividad de la omisin y del olvido es productiva. Ms informacin y comunicacin no esclarecen el mundo por s solas. Y la transparencia tampoco lo hace clarividente. El conjunto de informacin por s solo no engendra ninguna verdad. No lleva ninguna luz a la oscuridad. Cuanta ms informacin se pone a disposicin, ms impenetrable se hace el mundo, ms aspecto de fantasma adquiere. En un determinado punto, la informacin ya no es informativa, sino deformativa; la comunicacin ya no es comunicativa, sino acumulativa.

Google segn seala Nicholas Carr trabaja para que sus usuarios tengan veloz acceso a la mayor cantidad de piezas de informacin de modo que puedan extraer diligentemente su esencia y seamos, as, ms productivos como pensadores. Todo se sacrifica al dios de la eficiencia a cuyo servicio se ponen los ms potentes algoritmos, para los cuales no existe lo que no es cuantificable. Confiamos en su criterio, que nos es opaco porque ignoramos esos algoritmos, los cuales en todo caso premian a los sitios ms visitados del universo de internet, que claro est como son los ms buscados sern los que aparecern en los primeros puestos de los resultados de bsqueda, lo que har que sean ms visitados por los internautas alimentndose el bucle de retroalimentacin y la polarizacin entre la informacin que es visible y la que no. La cuestin es si todo criterio verdaderamente relevante es cuantificable.

Lo que hizo Frederick Winslow Taylor mediante su sistematizacin del trabajo manual (taylorismo), lo hace actualmente Google para el trabajo mental. Y segn declaraciones de sus potentados creadores, de lo que se trata al final es de la construccin de una inteligencia artificial a gran escala. Segn refiere Carr, en una entrevista de 2004, Sergey Brin ya tena claro que ciertamente, si tuvieses toda la informacin del mundo incorporada en tu cerebro, o en un cerebro artificial que fuese ms listo que tu cerebro, te ira mejor.

Cmo sera ese mundo mental en el que se habra proscrito definitivamente el silencio? No se vera dramticamente afectada la conciencia de un yo inundado permanentemente de informacin, flotando sin eleccin en la superficie de un flujo incesante de bits tan denso que le impediran sumergirse en las profundidades de un pensamiento contemplativo y potencialmente creativo?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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