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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2018

No valdr lo mismo el voto de un astrofsico que el de un albail; no ser igual el voto de un ama de casa que el de una product manager
Cientifismo inquietante, la poltica basada en la evidencia

Javier Peteiro
Cerca del Leteo


Qu estupendo parece estar seguros de lo que decidimos, sea para nosotros mismos, en la eleccin de pareja, de profesin, de lugar de vivienda o sea para otros, desde la prctica de la Medicina hasta la decisin poltica. Y, si hay un trmino confortable al respecto, es el de evidencia. La evidencia, algo incuestionable, algo que ha hecho avanzar el conocimiento cientfico, aunque en este mbito dicha evidencia siempre sea susceptible de desaparecer ante nuevos resultados.

No extraa por ello que haya calado con tanto vigor la expresin Medicina basada en la evidencia. Hemos tenido sus bondades derivadas de la concepcin frecuentista de la probabilidad, as como sus perjuicios debidos al olvido del criterio bayesiano y al sesgo inducido por mltiples conflictos de inters curriculares y comerciales.

Por qu haba de extraar la existencia de una expresin anloga aplicada a la Poltica? Existe, en efecto, una Poltica basada en la evidencia , aunque sea en la mente de quien la imagina. Cmo se obtiene la evidencia en el mundo contemporneo? Est claro, de manos de la ciencia o, ms bien, diciendo que de manos de la ciencia aunque no haya ciencia alguna en juego.

En la versin digital de El Pas del 25 de septiembre de este ao, uno de los fundadores de una iniciativa llamadaCiencia en el Parlamento afirmaba que el objetivo ltimo perseguido es conseguir que el mtodo cientfico se instale en la toma de decisiones de los polticos.

Ciencia en el Parlamento. Suena estupendamente. Y tienen una web en la que vemos que tal iniciativa goza ya del apoyo de serias entidades cientficas, como la Universidad Complutense, la UNED, Naukas, el mismsimo CSIC y la infatigable luchadora contra pseudociencias, martillo de nuevos herejes, la APETP . Es decir, no estamos ante una idea de cuatro iluminados sino ante un afn compartido por diversas instituciones, algunas universitarias, y supuestamente cientficas.

En esa web se seala la apuesta por la implicacin del mtodo cientfico en el proceso general de la toma de decisiones. Se muestra un grfico en que la ciencia es esencial, nuclear, a la hora de legislar y tambin en la decisin del poder ejecutivo. El grfico mismo ya es, como tanta ciencia mal divulgada, sencillo (cualquier nio de parvulario podra entenderlo). Los autores pretenden contemplar una formacin a los diputados, a los gabinetes y a los trabajadores del parlamento sobre cmo conseguir buena evidencia. Poco ms tarde se recalca que la seleccin de los expertos en las comisiones suele responder a los canales tpicos de los partidos polticos, lo que puede significar que los testigos sirvan a propsitos polticos en lugar de ofrecer un testimonio equilibrado y convenientemente centrado en presentar la evidencia de una manera objetiva. Parece malo a los neutros, a los objetivos puros, que se sirvan intereses polticos estando en Poltica.

Servicio, evidencia, equilibrio que evite sesgos polticos De eso se trata. Ya va siendo hora de que las decisiones polticas sean acertadas por el bien de todos. Es sabido que la ciencia es bondadosa para la salud, la alimentacin, las comunicaciones y hasta para el ocio (bueno, tambin para la guerra, pero eso no ocurre siempre en todas partes).

Pero no se trata de que haya una mejor poltica cientfica en el sentido que se considera ahora, es decir, de que se destine ms dinero a la investigacin, de que se orienten mejor los recursos, etc., algo que requiere ya de los consabidos asesores (es muy probable que haya en realidad ms asesores que cientficos de verdad, ms jefes que indios) sino de que la propia poltica sea cientfica, esto es, que se haga poltica basada en la evidencia, en una evidencia dictada por pretendidos cientficos.  

La poltica va de sentimientos y opiniones. En estos tiempos de posverdad hay que mirar como solucin a la ciencia. Buscar pruebas. Valorar de forma racional los hechos. Tomar decisiones objetivas sin tener tanto en cuenta la tendencia poltica y la cultura, dijo con gran razn un astrofsico, semilla de la nueva poltica que, desde la objetiva, fra y evidente mirada de lo que unos cuantos llaman ciencia ser posible.

Es obvio. Pongamos el ejemplo de las pensiones, uno de tantos, como podra ser implantar de forma general el carril bici. Se suben, se bajan? Los sentimentales y los que opinan de todo sin saber dirn una cosa o la contraria; habr quien opte por eliminarlas o dejarlas como estn. As nos va; con sentimientos y opiniones no iremos propiamente a ninguna parte. Y es que hay polticos de derechas, de izquierdas, centristas, radicales, moderados, nacionalistas, populistas Se acab. Para qu esas marcas anticuadas? Dejemos a los astrofsicos, a los qumicos, bilogos y matemticos, ayudados por los expertos cazadores de talentos, que los iluminen. Ellos, con su mtodo cientfico, mostrarn la solucin que la evidencia sustente para cualquier asunto poltico, sea la terapia con clulas madre, la instalacin de paneles solares, el cambio climtico o el sistema educativo (tambin las pensiones / eutanasia).

Podra decirse que, si todo es Poltica, todo es ciencia a fin de cuentas, ya que son los cientficos (los autodenominados as) los que saben de mtodo, de evidencias y sesgos. Es poca la insistencia que en esto se haga y por eso se plantea un poder emanado del saber cientfico, que no histrico y ya no digamos algo que tenga que ver con la intil Filosofa, como creo que pretenda Platn en su ciudad ideal.

El cientificismo pretende ser cientfico y pragmtico. Pero la ciencia es atacada desde l por su miopa bibliomtrica y sus slidos intereses inconfesables. La inquietud humanstica es algo a desterrar desde la perspectiva utilitaria. Para qu sirven la Historia, la Filosofa, la Literatura? Se hace y se har ms veces la misma y necesaria pregunta. S, el saber humanstico, como la pera o una pelcula, es un divertimento, un adorno para alimentar conversaciones, algo que "queda bien", pero nada ms. El psicoanlisis sucumbir forzosamente ante la psicologa conductista, la cientfica. La Medicina, de hecho, ya est asfixiada por protocolos MBE, ISOs y dems ignorancias de la singularidad del paciente.

La ciencia es lo que importa, el nico medio para saber, para conocernos, para curarnos, para ser felices, aunque acabemos siendo ms idiotas.

Bueno, quiz sea magnfico tener una Poltica basada en la Evidencia. Claro que eso supondr necesariamente poner en prctica lo evidente: no todos los votos sern iguales bajo ese nuevo gran paradigma que se anuncia (y que no es tan viejo) . No valdr lo mismo el voto de un astrofsico que el de un albail; no ser igual el voto de un ama de casa que el de una product manager. Eso es obvio desde la optimizacin de votos que implica una Poltica basada en la Evidencia. Quin puede votar? Todos? Cul es el coeficiente intelectual mnimo que el bien comn requiere desde la evidencia?

Seguro que es mera casualidad utilizada torticeramente por este modesto autor, pero todo parece apuntar a que un mensaje tan peculiar, quiz por moderno, cale en las grandes cabezas pensantes de nuestros polticos seeros, que, aunque no sean cientficos, aspiran al saber proporcionado por diferentes msters. Habr los incultos que no entiendan que se les convaliden materias, considerndolo escandaloso, como si rectores, decanos y profesores varios no supieran del saber de esos privilegiados alumnos. Son esos incultos crticos (siempre los hay) los que perturban la democracia. Y ms la perturban votando; ellos, que jams lograran un mster, pretenden criticar las legtimas titulaciones de nuestros representantes, llamados como estn a hacer Poltica basada en la Evidencia.

Seamos pragmticos, cientficos, humanos. Segreguemos a toda apariencia de pseudo-ciencia que en el mundo haya, es decir, a todo lo que no sea ciencia pura y dura (quiz podamos dejar las ciencias blandas como la Paleontologa). Eliminemos todo eso que los expertos y cazadores de talentos ven mal. Y nos ir peor. Seremos conducidos al precipicio.

La ciencia se basa en un mtodo y tiene su campo de accin, que no es precisamente la poltica ni la tica. El cientificismo, que pretende adorarla, es un demonio anti-cientfico que la confunde con la perversin bibliomtrica y que adora a los autodenominados escpticos, como antes (ahora ya menos) se hacan novenas a santos.

La ciencia se nutre del logos aunque sustente buenos mitos, el cientificismo se alimenta del peor, del ms pobre de los mitos, el del progreso imparable, se que condujo a la fijacin del nitrgeno, pero tambin al gas mostaza por parte de la misma persona, se que arras Hiroshima, se que calienta la Tierra y llena los mares de plstico hasta convertira en planeta inhspito, se que slo sabe adular a la riqueza y matar de hambre a tantos.

La ciencia tiene un gran enemigo hoy en da, un enemigo que se viene incubando desde hace dcadas. Es el cientificismo, que ahora pretende invadir el campo de la decisin poltica.

Estamos ante un movimiento demonaco que, en nombre de la ciencia, deificndola a la vez que la destroza, devendr, si no lo remediamos, en puro totalitarismo. Es bien sabido que el fin del demonio es el que es, el infierno. Y en ese camino pretenden meternos bastantes siervos del mal.

Publicado originalmente en: https://javierpeteirocartelle.blogspot.com/2018/10/cientificismo-inquietante-la-politica.html


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