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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2018

El Acuerdo de La Habana termin siendo un pacto de cpulas

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Una de las prcticas polticas ms antiguas y preexistentes en Colombia, iniciada en el gobierno del arzobispo virrey Caballero y Gngora en el siglo XVIII, y con la cual se resolvieron las innumerables guerras civiles bipartidistas que sucedieron durante el siglo XIX y la de mitad del siglo XX y, con las cuales la oligarqua dominante resolva el reparto del presupuesto nacional; consinti en realizar un PACTO EN LAS ALTURAS, horizontal, que luego era roto o incumplido generalmente por la fraccin gobernante para dar origen a la siguiente guerra y al siguiente pacto incumplido; generando un verdadero ciclo centenario de guerra-pacto bipartidista en las alturas-nueva guerra; lo que fuera magnficamente descrito y analizado por el olvidado socilogo Fernando Guilln Martnez en su obra titulada El Poder Poltico en Colombia. 1973.

Luego del pacto bipartidista de Sitges en 1957, entre el falangista conservador Laureano Gmez y el virrey liberal de EEUU en Colombia Lleras Camargo, que hizo posible a partir de 1964 la trasformacin de los restos guerrilleros liberales en guerrillas comunistas en Marquetalia; guevaristas en el Carare , y maostas en el Sin (segn la regin campesina agredida) y posteriormente, en la dcada de los 70, cuando el conflicto social y poltico se encon dando origen a varias otras guerrillas nacionalistas, indigenistas y hasta trotskistas; la oligarqua dominante (ya completamente dependiente del gobierno de los EEUU) continu recurriendo a la vieja prctica tantas veces probada de los pactos de cpulas y cooptacin institucional de guerrilleros desarmados y fusilamiento clandestino de sus ms destacados dirigentes polticos, con lo que resolvieron los conflictos habidos con ellos:

En 1984 Acuerdo de la Uribe con las Farc-EP. En 1990 Acuerdo con el M19. En 1991 Acuerdos con el maosta EPL, con el indigenista Quintn Lame, y con el trotskista Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT. En 1993 Acuerdo con la Corriente de Renovacin Socialista-disidencia del ELN.

Y en el 2003, el gobierno de lvaro Uribe Vlez (AUV) haciendo una farsa con una versin bufa de la vieja prctica de los acuerdos de cpula, firm un acuerdo con los jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) logrando desmontar parcialmente algunos grupos de los narco paramilitares que haban firmado en Ralito un ao antes, con 50 jefes polticos de diferentes regiones del pas entre senadores, representantes, concejales y alcaldes el proyecto fascista de REFUNDAR AL PAS, y, en una jugada traidora como la denomin el jefe narco paramilitar de Valledupar Jorge 40, separ a las tropas de sus comandantes a quienes envo extraditados a los EEUU como narcos, con el fin de callar en Colombia los innumerables crmenes de guerra cometidos, no como narcos, sino como paramilitares del Estado colombiano en su lucha contra insurgente.

Esta corta introduccin, sirve de contexto, para entender cmo el Acuerdo de la Habana entre el Estado colombiano y la guerrilla comunista de las FARC-EP, de ser un documento serio donde se pactaba y compendiaba la tesis central de los jefes fundadores de esa guerrilla de Solucin Poltica CON TRASFORMACIONES SOCIALES Y POLITICAS, qued convertido en un documento espurio, incluso en las instancias internacionales donde reposa y en otro PACTO ENTRE CPULAS; una vez se abandon la fase de refrendacin mediante una CONSTITUYENTE y apresuradamente se sustituy por el plebiscito Santista, derrotado de antemano, lo que gener un punto de bifurcacin catica con una cascada de errores subsecuentes. Por ejemplo: la tambin apresurada entrega de armas. La concentracin de guerrilleros y el abandono de sus bases sociales. La separacin de los comandantes parlamentarios de las bases guerrilleras y de las bases sociales que quedaron desprotegidas. Incumplimientos y perfidias estatales de todo tipo. Adulteraciones y modificaciones consensuadas del texto original. Deserciones masivas de guerrilleros. Muertes sistemticas de exguerrilleros y lderes sociales ejecutadas por los narcoparamilitares oficiales en las zonas donde haba presencia guerrillera. Luchas armadas de diverso tipo por llenar el vaco poltico y militar dejado por las Farc. Armas por poltica y no por trasformaciones sociales, etc

El Acuerdo de la Habana, as mismo ha dejado de ser una bandera poltica, para ser convertido por la bancada parlamentaria del partido del rosa surgido del Acuerdo, en una salmodia diaria por su implementacin a la que ya pocos prestan atencin. Sin embargo, se debe resaltar que el Acuerdo firmado en la Habana, siegue siendo un campo y escenario de una intensa lucha de clases por recuperar su sentido y su texto originales.

Y el espacio poltico que contena, siguiendo las presiones trasnacionales y globales del gobierno de los EEUU, se ha judicializado: La poltica se ha judicializado, tal y como lo ordenara hace 29 aos el consenso neoliberal de Washington, quedando la implementacin de lo acordado, NO en el Congreso como ilusoriamente lo cree la bancada parlamentaria de la rosa, respaldada por 50 mil votos, sino en las oficinas del Fiscal Martnez Neira, ficha poltica de uno de los magnates de Wall Street ms ricos del continente americano como Sarmiento Angulo, quien va decidir sobre la suerte de la justicia especial para la paz( JEP) as como la extradicin del comandante Santrich, los casos de secuestros, los bienes no entregados por las Farc, los delitos sexuales, el reclutamiento de menores y otros crmenes de guerra que no prescriben.

A lo que se debe agregar el asunto de la financiacin de sus eventuales implementaciones que definitivamente tal y como lo ha dicho repetidamente el actual presidente Duque; ha quedado sometida al crtico haber presupuestal y a las quebradas finanzas del Estado. Tenemos entonces que: la frase del idelogo del Uribismo, el falangista y corrupto hroe de Invercolsa Londoyos, de que se deba volver trizas ese maldito papel que llaman Acuerdo final con las Farc, dicha en mayo de 2017, obviamente tena sustento real y objetivo. Para esa fecha, el Acuerdo ya estaba hecho trizas, convertido en otro pacto entre cpulas que presagiaba los nubarrones negros un nuevo conflicto poltico social y armado que empiezan a vislumbrase hoy en el Horizonte.

Pero hay ms. El desborde de la ley trasnacional dictada por los intereses tanto econmicos como polticos de Washington sobre el proceso revolucionario venezolano ha desbordado as mismo lo nacional colombiano, dndole un carcter trasnacional a la agresin programada para destruir ese proceso social autnomo nacional que debe ser respetado por la ley internacional; en donde el actual Estado colombiano juega un papel central en la conformacin de la tal coalicin humanitaria internacional para derrocar al presidente Maduro. En definitiva, la arbitraria ley Imperial impuesta sobre la ley internacional que est en ejecucin, por ejemplo, sacando a Venezuela del proceso de paz y de la solucin poltica entre el Estado colombiano con el Ejrcito de Liberacin Nacional ELN, lo que finalmente desenmascara la doble faz del Estado colombiano y de su clase dominante (para no hablar de la doble carita de Duque): Por un lado se muestran como humanitarios pero por el otro, encarnan toda una prctica poltica fascista, cruel, militarista y depredadora, no solo explotando el trabajo humano y oprimindolos o matndolos. Tambin con la naturaleza a la que estn fumigando y envenenando y destruyendo para arrancarle sus riquezas naturales.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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