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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2018

Momentos para olvidar, lecciones que recordar

Joan Coscubiela
Infolibre


Un ao despus de uno de los momentos polticos ms comentados de los ltimos aos cuesta decir cosas nuevas.

Me parece poco til releer hoy lo que pas hace un ao en clave de pasarnos cuentas. Este conflicto no tiene solucin con un final de vencedores y vencidos y ello nos obliga a todos a evitar esa tentacin.

En cambio s me parece imprescindible analizar el Pleno del Parlament de los das 6 y 7 del ao pasado en clave de futuro, para intentar una lectura compartida de lo sucedido.

Aquel Pleno fue la culminacin de un proceso que convirti una gran ilusin colectiva en una inmensa ficcin y que abus de la astucia hasta convertirla en una estafa poltica. As lo ha reconocido, aunque con otras palabras, la consellera Clara Ponsat, aunque esa reflexin no ha tenido continuidad en el mundo del independentismo.

Fue tambin la evidencia del callejn sin salida al que nos haba conducido la renuncia a hacer poltica. Por la negativa de Rajoy a canalizar democrticamente un conflicto que el PP haba alimentado desde sus inicios y por la incapacidad de los partidos independentistas para aprovechar alguna de las pistas de aterrizaje suave que otras fuerzas polticas catalanas le venan ofreciendo.

Ese Pleno tambin fue un punto de no retorno en la radicalizacin del conflicto. La aprobacin de la Ley de Transitoriedad puso de manifiesto la victoria dentro del independentismo de la estrategia de quemar las naves.

Pero esos das pasaron ms cosas. Se hizo evidente el deterioro de la cultura democrtica de nuestro pas. La idea de que en democracia la mayora lo puede todo es la ms antidemocrtica concepcin de la democracia. Quizs el conflicto cataln no haya sido el detonante sino que simplemente ha servido para hacer emerger un problema preexistente, la debilidad de nuestra cultura democrtica.

Una prueba de ello la tenemos en el grave deterioro del lenguaje. Desde entonces los calificativos de golpe de estado, dictadura, fascismo, exilio o presos polticos se han utilizado de manera abusiva por algunas fuerzas polticas y medios de comunicacin al servicio de una estrategia para afianzar sus posiciones cerradas, dogmticas. Confirmando que, cuando el debate poltico gira sobre el eje identitario, las posiciones no buscan la moderacin, sino la crispacin con la que afianzarse en sus verdades absolutas.

Tambin se puso de manifiesto ―  y los procesos judiciales lo confirman ― que los tribunales tienen una lgica y unos tempos distintos a los de la poltica y que cuando se ponen en marcha pueden llegar a ser incontrolables. Y que las categoras polticas y jurdicas de que disponemos para analizar situaciones como estas son decimonnicas y no sirven ni para interpretar lo que est pasando y mucho menos para juzgarlo penalmente.

A doce meses vista ya es evidente que el proceso y todo el conflicto que ha disparado no han servido para avanzar polticamente a Catalunya, sino todo lo contrario. Catalunya ha entrado en una fase nacionalmente depresiva. Me temo que estos aos van a pasar a la historia como los de mayor retroceso nacional de Catalunya y no solo por lo que se consideran ataques externos. Una nacin, que no es ms que una construccin poltica, requiere de una comunidad cohesionada, y Catalunya nunca ha estado ms fracturada como comunidad que en estos momentos. Incluso en aspectos que han sido la clave de bveda del catalanismo, como el modelo educativo.

Un ao despus de aquel momento no queda claro que los principales protagonistas hayan aprovechado el tiempo para sacar lecciones de estos doce meses. Es cierto que la mocin de censura y el cambio de Gobierno han generado un cambio de clima, condicin necesaria pero no suficiente. Pero en paralelo se ha incentivado la batalla dentro de la derecha espaola, una batalla que arrastra a sus contendientes hacia los extremos. El Gobierno Snchez ha apuntado una posible propuesta, pero ms all del rechazo del independentismo es una propuesta que carece de una condicin imprescindible: el acuerdo de las fuerzas polticas espaolas. Espero que hayamos aprendido que este conflicto requiere de mayoras amplias para ser desbloqueado.

Desde la perspectiva del independentismo tampoco parece que se haya aprovechado el tiempo. Quizs an es pronto para descomprimir tanta tensin. Veremos, pero de momento se contina hablando del 1 de octubre como de un referndum de autodeterminacin y del mandato democrtico surgido de las urnas, de la construccin de la Repblica y de otras muchas cosas que hacen pensar que desde el puente de mando del independentismo ―  si lo hay―  se pretende mantener la ilusin con ms ficcin.

En mis momentos de optimismo gentico pienso que las dificultades para una lectura til del 6 y 7 de setiembre son solo una cosa pasajera. Que estamos en un trnsito que no puede ir ms rpido. Y que, mientras en el horizonte estn esperndonos el juicio contra los dirigentes independentistas y las prximas elecciones del mes de mayo ―  o las que se puedan anticipar―  los incentivos para no querer entender son muchos y muy compartidos.

Y en mis momentos de optimista bien informado me atrapa la pesadilla de pensar que, como en todo el mundo, la reaccin ante una globalizacin que genera desigualdades, miedos, incertidumbre y hasta pnico nos conduce a dcadas en las que el nacional-populismo ser visto por mucha gente como un refugio en el que encontrar seguridad ―  solo aparente―  . Y que los conflictos identitarios hegemonizarn nuestra vida durante algunos aos.

Deseara fervientemente que mis genes optimistas le ganaran la partida a la realidad.

Fuente: infoLibre



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