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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2018

Entrevista a Mercedes Moncada, cineasta de origen nicaragense
"La ruta siempre pasa por fortalecer a los movimientos sociales"

Jess Sabariego
Viento Sur


Nicaragua requiere del apoyo de todos los movimientos sociales de ac y acuy con los pies en la tierra y la mirada a las personas. Porque lo que viene despus de Ortega va a depender de eso para que no nos vuelvan a enviar a 1838 con un ojo en la geopoltica del poder y el otro extraviado. Necesitamos poner la vida en el centro.

La situacin en Nicaragua en los ltimos meses muestra como la movilizacin popular y las reivindicaciones de un amplio espectro de movimientos sociales y la sociedad civil organizada han puesto en jaque el rgimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sendos informes de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos y otras organizaciones de defensa de estos, testimonian las flagrantes violaciones de los mismos sealando la necesidad de una intervencin firme de la comunidad internacional, con especial destaque de la izquierda y las fuerzas progresistas. Este dilogo con la cineasta de origen nicaragense Mercedes Moncada, desarrollado entre agosto y septiembre de 2018 entre Mxico y Colombia, contextualiza histricamente las principales claves del actual conflicto.

Pregunta: Qu dimensiones consideras importantes para entender lo que ha sucedido y est sucediendo en Nicaragua?

Respuesta: La independencia de Espaa fue en 1821, pero Nicaragua no fue un pas constituido hasta 1838. Sandino naci muy poco tiempo despus, en 1895.

El escenario latinoamericano era convulso. Los pases se definan como entes independientes de Espaa mientras que las intervenciones de Estados Unidos en la regin se incrementaron, la estructura social se moldeaba en estas circunstancias. Esto es importante porque este momento fue decisivo en la construccin de las clases sociales de Nicaragua, defini la naturaleza de los criollos locales y tambin de la arquitectura poltica tradicional del pas.

Durante poco tiempo Nicaragua tuvo un presidente de Estados Unidos en 1855, William Walker, este seor era un aventurero y un filibustero (mercenarios de la poca) y en calidad de tal fue llamado por una parte de la oligarqua local como fuerza de choque en una guerra interna. En este revuelo, se hicieron unas elecciones, l se naturaliz y fue elegido presidente. Cuento esta ancdota no para definir a Estados Unidos, porque el fue una partcula inestable, sino porque con esta distancia histrica Walker ayuda a entender y describir mejor a la oligarqua local. Sin embargo la injerencia de ese pas define sola la relacin bilateral: Nicaragua estaba entonces en la mira de Estados Unidos por los deseos de construir un Canal Interocenico; a los gringos les implicaba 960 kilmetros menos que el Canal de Panam en los traslados de la costas Este Oeste de Estados Unidos durante la fiebre del oro californiana. El pas tambin estaba en el inters de Inglaterra que mantena el control de los mares durante la piratera tarda y control territorial en la Costa Atlntica nica; este conflicto de intereses entre Estados Unidos e Inglaterra, ajenos a Nicaragua, paraliz estos proyectos en este momento.

El origen de la oligarqua nicaragense es criolla, blanca descendiente de Espaa; eso sumado a la posicin geogrfica del pas, justo en el centro de Centro Amrica, y el centro de la tierra firme del mar Caribe, ha construido la cultura poltica nacional como resultado de esa tensin entre la post colonia (criollos) y Estados Unidos. Pero esta tensin define al poder a la vez que expulsa de la identidad a los pueblos originarios y a los ajenos a la oligarqua.

Cuenta el escritor Erick Blandn en Barroco Descalzo:

La nacin ladina se consolid reservando absolutos derechos y atributos para un sector minoritario de la poblacin que se diferenciaba por razones tnicas, econmicas y sociales, de los otros grupos. sta era en definitiva, cito a Dora Mara Tllez, la nacin mestiza, la de los ladinos (que) se constituan en herederos de la repblica de espaoles (en la que) esta vez no habra repblica de indios.

Aqu hago una enorme sntesis: la poltica de Nicaragua fue durante siglos un pimpn bipartidista entre el partido liberal y el partido conservador, con trifulcas entre ambos en medio de un ocano internacional lleno de tiburones esperando su entrada. Sin embargo, la poltica formal estaba lejos de la realidad de la plebe. Ambos partidos conforman las oligarquas locales: pocas familias y pocos apellidos que surgen principalmente de dos ciudades en el pacfico del pas. Chamorro, Lacayo, Pellas, Cardenal, Sacasa, Cuadra, Daz entre otros, son algunos de los apellidos que se repiten en el timn de las instituciones durante toda nuestra historia, incluyendo a la Revolucin Popular Sandinista. Esta endogamia en los asuntos pblicos ha trado bajo el brazo vnculos, pactos, intereses, ddivas; conscientes o de facto.

P.: Y, el somocismo?

R.: Ya estamos en 1937. Del partido liberal llega la dictadura de la familia Somoza, tres presidentes consecutivos, padre e hijos. Durante estos 42 aos de dictadura familiar se inici la guerra fra en el mundo; de cara a nuestro pas sta sustituy al antiguo inters canalero de Estados Unidos, tambin cre el escenario que contextualiz y acuerp a nuestra revolucin.

En este momento se rompi el equilibrio que hasta entonces haba mantenido la oligarqua local. La concentracin de poder poltico y econmico en manos de los Somoza era inmenso, sin embargo cuando en 1972 Managua fue devastada por un terremoto ese poder se hizo casi absoluto: Nicaragua enfrent en ese momento una crisis econmica y humanitaria tremenda, y frente a eso Anastasio Somoza Debayle excluy a la oligarqua. Haba menos dinero para repartir y lo concentr en su familia. Eso fue un parteaguas, inclin la balanza que llev al desenlace, porque la familia Somoza se qued muy sola y la oposicin se convirti en un amalgama de clases sociales que se hizo Fuenteovejuna. La dictadura en sus ltimos aos se volvi muy sangrienta, la poblacin se levant, el FSLN surgi y encabez la rebelin.

P.: Y el FSLN?

R.:El FSLN naci como una unin coyuntural de tres tendencias muy distintas, Guerra Popular Prolongada, Terceristas y Proletarios. Ms que estar unidos por una ideologa (Sandino) estaban unidos contra alguien (Somoza), siendo as ste quien realmente los defini como grupo. Viendo el ideario de Sandino, que realmente est anclado en la post colonia, la delimitacin de los Estados y el anti extractivismo imperialista; yo dira que a los sandinistas modernos los define ms bien el ejercicio del poder post Somoza, durante la revolucin y despus. Es posible que la inclusin de Sandino en la denominacin del FSLN haya sido por ser este una figura tan poco definida, positiva para todos, donde personas tan distintas podran no sentirse excluidas.

P.: Cul fue tu experiencia directa con el sandinismo, la revolucin y su legado?

R.: Son preguntas que hice a menudo durante algunos aos, cuando preparaba el largometraje documental El Inmortal. Haba pasado ms de una dcada desde el momento en que me hice mayor de edad (literalmente, pero fue tambin el derrumbe del mundo tal como lo conoca); eso fue cuando el FSLN perdi las elecciones en 1990 y a buena parte del pas se nos movi el suelo bajo los pies. Durante 2003 y 2004 recorr una gran parte del pas a la que no haba tenido mucho acceso durante la infancia y juventud, porque el campo en trminos generales era zona de guerra. Creo que antes de ese momento me fue imposible, o no quise, visualizar que lo que nos pas por encima durante la dcada de los 80 no fue slo la intervencin militar y econmica de Estados Unidos, sino que adems vivimos una guerra civil.

Caminar el pas, meterme por los rincones, buscar la alteridad, ver, preguntar y escuchar me sembr una duda razonable. Lo curioso de las maneras en las que funciona la consciencia humana es que nada de eso me era realmente extrao o una novedad, slo cambi mi disposicin a verlo y escucharlo.

No slo sufrimos una guerra de intervencin y civil, sino que durante la revolucin la cultura poltica nicaragense anclada en la post colonia segua vigente en muchos sentidos Yo soy como este lago, que no es como un ro que fluye y es siempre nuevo, sino que guardo y acumulo es la frase central de mi pelcula Palabras Mgicas para romper un encantamiento, donde de manera tangencial abordo este tema. Es cierto que una dcada no es suficiente para transformar un pas y sus estructuras, tambin que la guerra de Nicaragua permita resolver lo urgente y dejaba pendiente lo necesario. Sin embargo es posible que ni siquiera consideraran la necesidad de hacerlo.

Dice Erick Blandn:

En la lucha contra Somoza, el sandinismo no tuvo tiempo o no le interes, urgido como estaba por la victoria militar y la toma del poder poltico, de imaginar como hemos venido viendo- un proyecto cultural distinto al de los intelectuales orgnicos de la oligarqua. Al no hacer un corte epistmico, la revolucin sigui al pie de la letra la discursividad del mestizaje de los letrados conservadores y liberales.

La ideologa del mestizaje en Nicaragua tiene su mayor repunte cuando sus abanderados abrazan la causa poltica del fascismo (Movimiento Vanguardista Nicaragense), de manera que era una apuesta reaccionaria, catlica e hispanizante, que despus no fue discutida por el sandinismo cuando haca la revolucin. La escritora y ex militante del FSLN, Michele Najlis ha dicho que entre los lderes del Frente Sandinista, histricamente, ha habido una tendencia a subestimar la lucha ideolgica, y se ha sealado la renuencia e incluso prohibicin de discutir sobre poltica cultural durante la revolucin. Esa ausencia de debates le facilit al liderazgo sandinista el establecimiento de su propio proyecto de izquierda, uniformador y modernizante, sobre una matriz de derecha.

En esos aos de investigacin de El Inmortal, supe que la contra no slo se nutra de los fondos de la CIA y del congreso de Estados Unidos, tampoco slo de nicas disidentes simpatizantes con la dictadura somocista; sino que adems a muchos los impulsaban los abusos del Frente en las zonas rurales, la imposicin del modelo agrario campesino en el seno de pueblos originarios, el desprecio a los modelos de sociedad de los pueblos originarios y en el caso de los miskitos, los crmenes cometidos contra ellos.

Durante esos das me encontr en Managua con la poeta Michele Najlis y le hice la pregunta cundo se acab la revolucin? Durante esa conversacin ella an era militante del frente sandinista, por lo menos no haba tenido un claro rompimiento. Me cont una ancdota: durante los primeros das de la insurreccin, cuando los jvenes guerrilleros entraron a Managua, todo era una fiesta. Estbamos estrenando pas y la felicidad no tena lmites. Ocuparon las casas de los somocistas que huyeron, abrieron sus bodegas de deliciosos licores y carsimos wiskis de malta y con ellas brindaron hasta que se acabaron. Hasta aqu todo me parece normal -dentro de una lgica de conquista del poder-; la victoria sobre el vencido en la guerra incluye la posesin de sus objetos y el despojo, sin embargo Michele me cont que algo le hizo mucho ruido: esas bodegas se vaciaron y rpidamente fueron reabastecidas con las mismas carsimas maltas escocesas y dems. Me parece muy revelador.

As que ante esa pregunta cunto dur la revolucin? he escuchado muchas respuestas: que acab al da siguiente del triunfo; a la mitad de la gestin cuando empezaron a corromperse con el poder; se acab con la derrota electoral y la piata (el saqueo tardo de las propiedades del Estado a partir del 90); tal vez Zoilamrica, la hijastra de Daniel Ortega que lo acus de abuso sexual y violacin desde que ella tena 11 aos (algunos aos antes de la insurreccin que marc el inicio de la revolucin), a alguien le pueda llevar a pensar que la revolucin muri antes de nacer. He escuchado muchsimas versiones, tambin la de la familia Ortega Murillo, que desde el poder afirma que an continua.

Sin embargo, dentro de la imposibilidad de definirla conceptualmente y de delimitar su tiempo de vida y de muerte, vivir esa experiencia sembr una idea. A pesar de que la sociedad civil y los movimientos sociales ajenos al partido eran prcticamente inexistentes, a muchas y muchos que s ramos afines a la revolucin nos hizo sentir que formbamos parte de la construccin de un mundo mejor y nos defini como entes sociales. En mi vida sin duda ha sido determinante. Si bien creo que maravillosos programas que se llevaron a cabo como la alfabetizacin, la educacin y la salud gratuita, son insuficientes y fcilmente desmontables- si no van de la mano de la construccin de una sociedad civil incluyente; ahora veo con agrado que mucho del pensamiento crtico y de izquierda del presente pudo formarse porque existieron esos programas. Cambios cosmticos a nivel histrico que se vuelven trascendentales a niveles individuales, esas personas que a su vez se vuelcan hacia el colectivo. Preciosas paradojas.

P.: Sandinismo u Orteguismo?

R.: Poco despus de perder el gobierno en el 90, el FSLN revis lo que estaba sucediendo a nivel de pas, pero tambin dentro de sus estructuras. Entre otras cosas salieron las diferencias fundamentales que haban aplazado desde antes de su nacimiento, el resultado fue su fractura. Dentro del partido qued una parte muy pequea, cuyo principal objetivo se convirti en recuperar el poder. Entre ellos Daniel Ortega y Toms Borge, quien dijo Podemos pagar cualquier precio, lo nico que no podemos es perder el poder. Digan lo que digan, hagamos lo que tengamos que hacer. El precio ms elevado sera perder el poder.

Durante algunos aos hubo una alternancia de otros partidos polticos de corte abiertamente neoliberal y el frente encabez una oposicin frontal a estos, atrincherado en las calles. Entre otras cosas sucedi que con estas luchas de poder poco a poco empezaron a controlar el sistema judicial, recuerdo que en esos aos la orientacin hacia los cuadros jvenes del partido era estudiar derecho como una proyeccin estratgica. En esta poca tambin sucedi que buena parte de la ex militancia del partido, le dio cuerpo a la recin estrenada sociedad civil. Esta se form a partir de trabajo y desarrollo del cuerpo fsico del pas: ecologa, derechos civiles, feminismo, organizacin local, educacin, etc.

En el 2006 el FSLN regres al poder, Daniel Ortega gan la presidencia, lo logr a travs de un pacto con Arnoldo Alemn (uno de los polticos de derecha ms corruptos del mundo) con las iglesias evanglicas y con la parte ms conservadora de la iglesia catlica. Volvi un FSLN transformado, con un discurso y esttica cercanos a una letana religiosa.

Lo primero que hizo fue desmarcarse, alejarse y satanizar a los movimientos sociales, los grupos feministas y cualquier atisbo de pensamiento crtico de izquierdas y de ciudadana en general. Lo segundo aliarse con el poder econmico en manos de la empresa privada; y pactar con ellos el ejercicio de gobierno. Sin embargo, lo hace mientras pblicamente nos interpela con un discurso que descubre una herida profunda y antigua que nos atraviesa desde la post colonia, que provoca un acto reflejo como respuesta y por lo tanto nos manipula: yo no soy oligarca, yo soy del pueblo, conmigo en el poder el pueblo tambin est en el poder. En Nicaragua este discurso que apela a la herida social ms profunda y antigua ha funcionado, hasta que deja de funcionar.

Pronto hizo reformas a la ley electoral para permanecer en el poder, coopt el instituto electoral y desde ah corrompi todos los comicios. La relacin con el pas se volvi radicalmente clientelar: en el segundo pas ms pobre de Amrica, las obligaciones sociales del Estado se aplican como si fuesen regalos del presidente para la gente ms pobres. Lo que quedaba de las estructuras del FSLN tambin fue desmantelado, centralizando cada una de las mnimas decisiones hacia la casa presidencial, que es a su vez la vivienda de la familia Ortega. Los militantes histricos del frente en la prctica fueron enquistados o puestos en estado de hibernacin.

Las decisiones cuestionables del ejercicio de gobierno, la corrupcin de sus instituciones, la confusin de Estado-Partido-Familia, el nepotismo y el enriquecimiento de la familia Ortega empezaron a acumularse.

Abrirnos en Canal

P.: Qu importancia ha tenido la cesin de la tierra para la construccin del canal?

R.: El gobierno de Ortega decret la ley 840, con la que otorgaba la concesin de una parte del territorio nacional a una empresa china, para la construccin de un megaproyecto que en teora concluira con un canal transocenico, que competira con el canal de Panam. El viejo proyecto de Estados Unidos en nuestro pas se puso otra vez en la mesa, con nuevos intereses. Muchos cuestionaron el proyecto con serias objeciones medioambientales, por la concesin de una parte importante del territorio y prebendas a una empresa extranjera, y por la autoridad que la ley le da al gobierno para expropiar las tierras por donde atravesara el Canal, desde el Pacfico hasta el Atlntico, adems de cualquier recurso del territorio nacional y del Estado que requiera el proyecto canalero. Otras personas, en las que me incluyo, sospechamos que el proyecto era una farsa para la expropiacin de esos recursos.

Este tema me parece importante porque actualmente ha sido un elemento que en el contexto de esta crisis ha utilizado el gobierno y una parte de la izquierda internacional que -en el ms benigno de los casos por desconocimiento y arrogancia- increpa a los movimientos sociales de Nicaragua acusndoles de agentes de (o manipulados por) la CIA. La realidad es que cuando se aprob la ley canalera, le dio concesin a un ente privado: el territorio y los recursos del Estado a discrecin de una empresa. La sospecha de que esta empresa sea testaferro de la familia Ortega no es infundada. Si se llegara a realizar, nos encontraramos en la especial circunstancia de que, aunque la familia Ortega deje o pierda el poder, legalmente pueda hacer uso discrecional de una parte del territorio. Ms all de lo que implicara en trminos sociales y medioambientales, nos encontraramos nuevamente en un escenario posible muy parecido a los deseos imperialistas truncados en 1855, con nuevos actores.

P.: Y el presente?

R.: El presente lleg de manera inesperada. Los movimientos sociales, las feministas, el movimiento en defensa estudiantil, ambientalistas, los adultos mayores reclamando sus pensiones y los grupos universitarios crticos han estado ah. De maneras desiguales y no siempre sincronizadas. Sin embargo en abril de este ao, a partir de protestas estudiantiles se pusieron en primer plano. El gobierno reprimi fuertemente causando muertes y mucha poblacin no organizada se sum a una peticin de justicia. En el transcurso de casi 5 meses de conflicto las protestas no se han dispersado y el gobierno ha respondido con violencia. Muertos, presos polticos, perseguidos y desaparecidos. En trminos estadsticos de represin, el gobierno de Ortega super a la dictadura de Somoza.

Ahora no hay un liderazgo tradicional como fue el FSLN en los 70, y hay mucho rechazo a usar los mtodos de las insurgencias antecesoras. Seguramente hay un especial temor a repetir errores del pasado, y sin duda las generaciones que estn encabezando esta resistencia estn formadas en una distinta manera de ser social. No hay una unidad de criterios en los movimientos y estratos que estn enfrente de la dictadura. Para muchas personas esto es una debilidad. Yo creo que es a partir de fortalecer la diversidad donde, quienes estn resistiendo, pueden evitar ser fagocitados por los poderes tradicionales.

El futuro del pas es incierto. El futuro de la familia Ortega me parece bastante ms claro, este pas los rechaza y el espacio pblico ser cada vez ms ingobernable para ellos; lo que no sabemos es cundo se irn, cuntos muertes dejarn a su paso y el tamao de la bancarrota en la que quedar el pas. Meses o aos. Los actores enfrente son diversos. Mientras la empresa privada y la oposicin de los partidos polticos esperan un adelanto de elecciones, una parte de la oposicin civil cree que el adelanto de elecciones es la nica escapatoria que tenemos por ahora.

Sin embargo otras personas hablan de la posibilidad de un perodo de transicin dnde podamos reformar la constitucin, el sistema judicial, electoral y policial antes de elegir nueva presidencia. Porque la historia poltica de nuestro pas nos cuenta que no hemos construido an un marco democrtico que permita una contienda electoral que no arrastre los vicios de la oligarqua histrica de nuestro pas. No tenemos partidos legales ajenos a esta debacle. Tenemos un poder econmico que se ala con los gobiernos de turno, sea Somoza, sea Ortega o Perico de los Palotes.

Lo mire por donde lo mire, no s que tan largo sea el camino, pero creo que la ruta siempre pasa por fortalecer a los movimientos sociales, que son los que hoy estn resistiendo a una dictadura; porque para emprender las reformas que necesita nuestro pas, necesitamos un contrapeso con los pies en el suelo, los brazos arremangados y metidos hasta los codos en el centro de la realidad el cuerpo fsico del territorio y las personas Necesitamos una sociedad civil y movimientos sociales poderosos y activos. Lo necesitamos desde hace siglos y desde hace siglos han sido reventados.

La izquierda internacional debera pensar en esto antes de pronunciarse y actuar. Nicaragua requiere del apoyo de todos los movimientos sociales de ac y acuy con los pies en la tierra y la mirada a las personas. Porque lo que viene despus de Ortega va a depender de eso para que no nos vuelvan a enviar a 1838 con un ojo en la geopoltica del poder y el otro extraviado. Necesitamos poner la vida en el centro.

Jess Sabariego, doctor en Derechos Humanos y Desarrollo. Investigador y profesor de universidad.

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14232



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