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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2018

La obra negativa del colonialismo francs y europeo en frica
Los acuerdos de defensa: de la guarnicin a la proyeccin

Sad Bouamama
Bouamamas (Blog)

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Iraq, Siria, Repblica Centroafricana, Sahel, la operaciones militares exteriores (OPEX) se han convertido en un componente estructural de la actividad operacional de los ejrcitos, en particular del ejrcito de tierra. As es como la pgina web oficial del gobierno [francs] Vie publique califica las intervenciones militares francesas en el extranjero. El calificativo de estructural es particularmente pertinente para frica, que desde las independencias ha sido el escenario de casi 60 intervenciones militares francesas en las que Francia ha estado implicada. Tambin refleja el lugar fundamental de lo militar en las relaciones que se establecen durante las independencias entre la antigua potencia colonial y los nuevos Estados independientes. Como la zanahoria de la cooperacin no basta para garantizar la perpetuidad del vnculo de dependencia, el palo sigue siendo un componente estructural para la defensa de los intereses franceses en frica. El palo de las OPEX sirve de chantaje y de persuasin para quienes se vieran tentados por una poltica ms conforme a los intereses de los pueblos africanos por una parte y de herramienta de limpieza para quienes han osado desviarse del camino correcto francs.

Los acuerdos especiales como acta de nacimiento

Todos los acuerdos de cooperacin firmados en el momento de la descolonizacin incluyen un apartado militar titulado acuerdos de defensa. Estos acuerdos constituyen un pilar del proceso de descolonizacin neocolonial iniciado por el general De Gaulle. El que fuera responsable desde 1958 a 1968 del sector frica del Servicio de Documentacin Exterior y Contraespionaje (SDECE, por sus siglas en francs) Maurice Robert recuerda as las modalidades de preparacin de las independencias de la dcada de 1960 en el frica Subsahariana:

Yo tena que evaluar la importancia de los movimientos independentistas y su impacto en las poblaciones, vigilar las injerencias extranjeras y la ayuda que se daba a la subversin (recuerdo que estbamos en plena Guerra Fra), identificar a las personas africanas susceptibles de desempear un papel poltico en su pas distinguiendo a quienes eran favorables a Francia a fin de establecer rpidamente relaciones de confianza con ellas e identificar tambin a quienes nos eran hostiles a fin de anticipar y prevenir los peligros de desestabilizacin que podan suponer. Tena que evitar que las autoridades francesas se vieran sorprendidas por acontecimientos que pudieran comprometer nuestros intereses polticos y econmicos, y estar al acecho de cualquier oportunidad que pudiera reforzar y desarrollar nuestra influencia" (1).

Una vez instalados en el poder los jefes de Estado favorables a Francia, haba que protegerlos. Los acuerdos de defensa son la herramienta principal de esta proteccin. Como todos los acuerdos de defensa estn concebidos segn el mismo esquema, se pueden observar cinco constantes: la formacin por parte de Francia de cuadros militares africanos, el monopolio por parte de la antigua potencia colonial del suministro de armas, prioridad de Pars en el acceso a las materias primas estratgicas (hidrocarburos lquidos o gaseosos, uranio, torio, litio, berilio, helio, etc.), derecho a instalar bases militares y derecho a recurrir a las fuerzas armadas francesas para la defensa exterior o interior.

La quinta constante es claramente la contrapartida francesa a las cuatro primeras que no son sino facilidades concedidas a los ejrcitos franceses. Adems, hay que sealar otras facilidades en estos acuerdos de principios de la dcada de 1960 como, por ejemplo, la inmunidad de los militares franceses respecto a la legislacin nacional. Las condiciones de esta posibilidad de recurrir al ejrcito francs se remiten a unos acuerdos especiales que no se hacen pblicos. El Artculo 2 de uno de estos acuerdos precisa: La Repblica de Costa de Marfil, la Repblica de Dahomey y la Repblica de Nger tienen la responsabilidad de su defensa interior y exterior. Pueden pedir a la Repblica Francesa ayuda en unas condiciones definidas por unos acuerdos especiales (2). El secreto de los acuerdos especiales no es ilegal gracias al Decreto 53.192 del 14 de marzo de 1953 que precisa en su Artculo 3: Las convenciones, acuerdos, protocolos o reglamentos [] que por medio de su aplicacin puedan afectar a los derechos u obligaciones de los particulares se deben publicar en el Diario Oficial de la Repblica Francesa (3). Por consiguiente, la obligacin de hacerlos pblicos solo concierne a los acuerdos que puedan afectar a los derechos y obligaciones de personas francesas. La frmula es lo suficientemente amplia como para justificar legalmente todos los secretos que se quiera. La expresin acuerdos especiales no es ms que una traduccin eufemstica de acuerdos secretos. Para terminar de hablar de estos acuerdos secretos recordemos que no son la excepcin sino la regla. Un informe destinado a la Asamblea Nacional sobre las operaciones exteriores (4) fechado en 2000 precisa que solo se publicaron el Diario Oficial 39 de los 90 acuerdos en vigor.

El hecho de poner en el mismo plano la seguridad exterior y la seguridad interior es revelador de uno de los verdaderos objetivos de estos acuerdos: la proteccin de los regmenes amigos contra sus pueblos. El coronel marroqu Abderrahmane MZali resume as las consecuencias de esta confusin voluntaria entre exterior e interior:

En lo que concierne [] a los acuerdos de defensa, es difcil definirlos en la medida en que se basan en una confusin mantenida deliberadamente por las partes entre seguridad interna y seguridad externa en frica. En ese sentido, la misin de Francia corre peligro de acabar en la defensa del Estado africano socio por medio de la represin de la oposicin a los regmenes polticos establecidos en frica desde el momento en que las autoridades francesas consideren que esta represin presenta ventajas para sus propios intereses (5).

En febrero de 2008 Sarkozy reconoca explcitamente esta funcin y este objetivo de los acuerdos. Con ocasin de la peticin francesa de revisar los acuerdos (que eran de una duracin de cinco aos renovables por acuerdo tcito) sobre la que volveremos, declara: Ya no se puede concebir, por ejemplo, que el ejrcito francs se vea envuelto en conflictos internos. Contrariamente a la prctica pasada, [] todos los acuerdos de defensa entre Francia y los pases africanos se publicarn ntegramente (6). Su consejero Rmi Marechaux es ms preciso y aade: Los acuerdos con Camern y Gabn contienen unas disposiciones absurdas que obligan a Francia, previa solicitud, a intervenir en caso de disturbios en estos pases (7). Como de costumbre, la confesin acerca del pasado se hace a la vez que una promesa de cambio que enseguida se olvida.

Destaquemos, por ltimo, la gran variabilidad que tiene para el gobierno francs la peticin de ayuda que supuestamente desencadena la intervencin militar francesa. Algunas peticiones no han ido seguidas de ninguna intervencin francesa y, a la inversa, algunas intervenciones se decidieron en Pars sin que hubiera peticin alguna de un Estado africano. El historiador cameruns Sango Muledi (este nombre es un pseudnimo de Jean-Philippe Guiffo) ilustra as estas interpretaciones de geometra variable:

En la prctica Francia interviene militarmente en frica cuando sus intereses le exigen hacerlo, haya sido solicitado o no por alguno de sus clientes. Invitada expresamente por el presidente de Congo (Fulbert Youlou) a intervenir en Brazzaville en 1963, se abstuvo de hacerlo y la revuelta barri al rgimen de Abb Youlou como una brizna de paja. Al ao siguiente en Libreville (Gabn) no hubo llamamiento alguno procedente de las autoridades legales del pas (que se encontraban en la imposibilidad material de hacerlo) y, sin embargo, Pars envi a sus legiones de paracaidistas a Libreville y ahog as en sangre un golpe de Estado que hasta entonces no haba provocado ningn muerto (francs o gabons). Del mismo modo en Bangui, en 1979, el jefe de Estado francs decidi por propia iniciativa derrocar el rgimen del emperador Bokassa I En otras palabras, como en tiempos del rgimen colonial directo, el inters de Francia sigue siendo, en el caso de los nuevos protectorados del frica negra, el factor determinante del que depende la seguridad interior y exterior de los miembros del nuevo imperio francs de frica (8).

El autor sabe de qu habla ya que su pas haba sido escenario de una larga guerra contra la Union des Populations du Cameroun [Unin de las Poblaciones de Camern, UPC] que se desencaden antes de la independencia y continu hasta 1971: Una guerra colonial y despus neocolonial que caus decenas de miles de muertos, quiz ms, resumen los autores del libro Kamerun! Une guerre cache aux origines de la Franafrique (9).

El subcontratista de la Guerra Fra en frica (1960-1990)

Al hacer el recuento de las intervenciones militares francesas en el frica subsahariana desde las independencias hasta principios de la dcada de 1990 el periodista Jean Chatain cuenta unas cincuenta y precisa que la lista no solo no es exhaustiva, sino que adems deja de lado las intervenciones oficiosas, las llevadas a cabo por mercenarios del estilo de Bob Denard y no por soldados de uniforme (10). La lista de los pases concernidos refleja este activismo militar: Camern, Gabn, Congo, Chad, Mauritania, Senegal, Nger, Yibuti, Zaire, Repblica Centroafricana, Togo, Ruanda.

Semejante activismo solo se entiende situndolo en el contexto del final de la Segunda Guerra Mundial y de su relacin de fuerzas. El historiador Frdric Bozo resume as la posicin francesa al salir del conflicto: Segn los criterios clsicos de potencia, al acabar la Segunda Guerra Mundial Francia ya no es verdaderamente una. Su economa se ha reducido a la mitad respecto a antes de la guerra, sus infraestructuras estn devastadas, su demografa profundamente daada debido al coste humano del conflicto. [] Sobre todo, en 1944-1945 la potencia francesa est hipotecada por el drama de la derrota de mayo-junio de 1940 (11). Completemos esta afirmacin destacando que Estados Unidos no duda en resaltar su historia para presentarse como anticolonialista en una estrategia que trata de aprovecharse del debilitamiento de las potencias coloniales europeas para asentarse en frica y Asia (12).

El inicio de la Guerra Fra en 1947 supone una autntica oportunidad para el colonialismo francs. El discurso del nuevo presidente Harry Truman el 12 de marzo de 1947 describe la nueva estrategia estadounidense que se resume en una palabra: la contencin (containment) del avance comunista a escala internacional. Ha llegado el momento de situar a Estados Unidos en el campo del mundo libre y a la cabeza de este (13), anuncia Truman. La creacin de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) en 1949 marca este giro en el que la oposicin a la URSSS se convierte en la prioridad de Estados Unidos. La participacin francesa en la OTAN permite a Francia salvar su imperio con la bendicin estadounidense a cambio de una subcontratacin de la Guerra Fra en su dominio de influencia. La minuciosa preparacin de las independencias por parte de los servicios parisinos llev al mantenimiento y refuerzo de las lgicas de subcontratacin y de dominio de influencia. La subcontratacin francesa se amplia incluso ms all de su antiguo imperio colonial (Congo Kinshasa, Ruanda, Biafra). El economista y gegrafo Franois Bost resume de la siguiente manera la transicin a las independencias:

Las independencias no fueron fatales para la influencia de Francia en sus antiguas colonias. La transicin postcolonial se efectu en la continuidad, con la notable excepcin de Guinea que prefiri consumar la ruptura en 1958. [] En el plano geopoltico Francia [] se esforz por conservar sus posiciones sin dudar en injerirse en la vida poltica de estos pases para favorecer en ellos el mantenimiento de dirigentes favorables a sus intereses. [] mbito reservado del presidente francs, desde De Gaulle a Sarkozy, el dominio de influencia   es objeto desde hace cincuenta aos de un seguimiento particular por medio de la clula africana del Elseo y de hombres en la sombra y de confianza, des de Jacques Foccart a Robert Bourgi (14).

Los motivos oficiales de las intervenciones militares francesas son de tres tipos: Restablecer el orden constitucional despus de intentos de golpe de Estado (por ejemplo, en Senegal en 1962, Togo en 1986, Comoras en 1989, etc.), Proteger y evacuar a los ciudadanos franceses (por ejemplo, Zaire en 1978 y 1991, Gabn en 1980, Ruanda en 1990 y 1993, etc.) y Reaccionar ante una rebelin o una agresin exterior (Chad en 1968, 1972, 1978 y 86, Somalia desde 1992 a 1994, etc.). Por supuesto, otros motivos acompaan la justificacin de las intervenciones militares francesas y en particular el argumento humanitario cada vez ms frecuentemente. Junto a estas intervenciones militares, para prepararlas o terminarlas, Francia se apoya en sus servicios secretos y en redes de mercenarios (15). La figura de Foccart resume este lugar particular de las intervenciones secretas: [Foccart] reina en un mundo ilegal en el que se mezclan altos funcionarios del Estado, barbouzes*, capos del hampa y aventureros paramilitares (16), resume el periodista Bruno Boudiguet.

La gran cantidad de intervenciones supone poseer una red de bases militares que permita intervenir inmediatamente en el conjunto del continente. Los acuerdos de defensa prevn el estatuto de estas bases, es decir, de verdaderos enclaves franceses fuera del control del pas de acogida. Por consiguiente, la lgica es la de la guarnicin permanente en Estados considerados estratgicos para intervenir en toda una subregin. El Observatoire des transferts darmement [Observatorio de Transferencias de Armamentos] describe as la situacin creada por los acuerdos de defensa de la dcada de 1960: Los acuerdos de defensa prevn ayuda y asistencia de Francia en caso de disturbios internos. Tambin autorizan el estacionamiento de varios miles de militares franceses (entre 5.000 y 8.000) en seis bases (17). El historiador Jean-Pierre Bat, por su parte, resume de la siguiente manera el dispositivo estratgico militar francs en frica:

La red militar francesa en el continente est garantizada por la red heredada de la geografa colonial y optimizada aprovechando las independencias.   Tres Zonas Militares de Ultramar (ZOM, por sus siglas en francs) constituyen las regiones militares. Cada una est dotada de un Estado Mayor: Dakar para la antigua AOF [frica Occidental Francesa], Brazzaville para la antigua AEF [frica Ecuatorial Francesa] (hasta 1964, fecha en la que el dispositivo se repliega a Libreville)   y Tananarive para Madagascar (hasta 1973 y funciona como una torre de control sobre el ocano ndico). La   red local est   compuesta   por bases militares como Dakar, Port-Bout, Bangui, Bouar, Brazzaville, Libreville, Fort-Lamy o Yibuti []. Sin embargo, la presencia militar francesa tiene que ser importante para ser capa z de actuar en cualquier parte del dominio de influencia como garanta de la autoridad francesa, una especie de hermano mayor protector respecto a las nuevas Repblicas (18).

Las intervenciones militares francesas del periodo todava est teidas de las ideologas que guiaron las guerras coloniales. La guerra que se llev a cabo en Camern contra el UPC, que empez antes de la independencia y sigui ms de una dcada despus de esta, es un smbolo de esta continuidad. En trminos ms generales, tanto los cuadros militares y soldados como los mercenarios y barbouzes fueron socializados en el seno del ejrcito colonial y por la experiencia de las dos guerras sangrientas sucesivas de Indochina y Argelia. Heredan sus teoras y prcticas militares, sus reflejos y saber hacer, sus representaciones del enemigo y sus mtodos. Todava hoy, escribe el periodista Jean Chatain en 2012, si uno tiene la ocasin de hablar con un militar preposicionado en Chad o Yibuti en seguida se dar cuenta de que inmediatamente surgen en sus palabras el espritu y las mitologas del ejrcito colonial. Ilustra su afirmacin recordando que los oficiales de las tropas francesas en Ruanda bautizaron las colonias de su zona Gabrielle, Isabelle o Dominique, como en Dien Bien Phu (19).

El cuadro de este periodo del militarismo francs tambin incluye la venta de armas puesto que durante la Guerra Fra Francia se convierte en el tercer exportador mundial. La progresin de la exportacin de armas francesas es impresionante. Estas son las cifras concernientes a este periodo, que tomamos prestadas del historiador Jacques Frmeaux: el volumen de negocios pasa de 3.000 millones de francos en 1971 a 34.000 millones en 1987, lo que tras corregir la inflacin equivale a cuadruplicarlo; el porcentaje de las exportaciones respecto al conjunto de la produccin pasa del 19 % en 1970 al 42 % en 1986 (20). Los datos disponibles destacan el papel marginal que desempea frica en el panorama de las exportaciones de armas centrado en los destinos esenciales que son Oriente Prximo y Amrica Latina. Las exportaciones al frica negra solo representan el 3 % o 4 % del total del comercio de armas de Francia (21), recuerda el socilogo Robin Luckham en 1982.

No obstante, conviene completar estas cifras con las exportaciones a Sudfrica y Portugal, que no aparecen en los datos concernientes al frica subsahariana. Por lo que se refiere a Sudfrica, una parte importante de las armas se coproduce bajo licencia francesa, por lo que no aparece en los datos concernientes a la exportacin: Entre 1963 [] y 1977 (cuando Francia puso fin a sus exportaciones) Francia fue uno de los principales suministradores de armas a Sudfrica. [] Adems, Francia transfera a este pas su tecnologa militar, en algunos casos por medio del desarrollo en comn de armas como el misil Cactus, en otros casos por medio de la venta de la licencia de produccin, sobre todo para el bombardero Mirage F1, que entonces era el avin francs ms sofisticado (22), destaca Robin Luckham. Por medio de estas exportaciones oficiales hasta 1977 y despus por medio de la coproduccin las armas francesas contribuyeron a prolongar el apartheid.

Tambin hay que integrar en las exportaciones a frica las de armas francesas a Portugal en la medida en que casi todas estas armas se destinan a las guerras coloniales portuguesas en Angola, Mozambique y Guinea Bissau. A pesar del embargo de venta de armas a Portugal decretado por las Naciones Unidas desde 1963, las armas francesas siguen alimentando las sucias guerras coloniales portuguesas. La adhesin comn a la OTAN permite ocultar estas exportaciones de armamentos denunciadas regularmente por los movimientos de liberacin nacional de las colonias portuguesas e incluso en el recinto de las Naciones Unidas. El ejrcito portugus se beneficia de una ayuda importante y de los consejos del ejrcito francs. [] Los helicpteros franceses en servicio en las colonias portuguesa se cuentan por decenas. Sudfrica ha comprado cuarenta y cinco [bombarderos] Mirage, que se han utilizado, entre otras cosas, como apoyo logstico del ejrcito portugus en Mozambique (23), denuncia Sally NDongo, uno de los fundadores de la Union gnrale des travailleurs sngalais en France (UGTSF) en una obra titulada Nocolonialisme et coopration que merecera ser reeditada dado que contina siendo muy actual. Los ejrcitos franceses tambin contribuyeron a alargar las guerras coloniales portuguesas.

La proyeccin del despus de la Guerra Fra (1990-2008)

El final de la Guerra Fra cambia considerablemente la situacin en frica y obliga a Francia a cambiar su estrategia neocolonial en el continente. En el plano monetario el resultado ser la devaluacin del franco CFA. En el plano comercial llega el momento de los Acuerdos de Asociacin Econmica (AAE) ultraliberales. En el plano militar el cambio de estrategia adoptar el nombre de RECAMP (siglas en francs de Refuerzo de las Capacidades Africanas de Mantenimiento de la Paz) iniciado en 1994. El libro blanco de la defensa presenta as las razones esgrimidas para justificar el cambio de estrategia militar: El final de la divisin del mundo en dos bloques antagonistas modifica, sin embargo, nuestra percepcin de algunos de ellos. La accin de Francia en frica, por ejemplo, corresponde ms a una apreciacin de sus responsabilidades internacionales en una zona en la que puede ejercer su influencia que a preocupaciones de orden estratgico (24).

La tesis de un descenso del inters estratgico de frica empieza su larga existencia para justificar el mantenimiento de una presencia militar permanente a pesar de la desaparicin de la amenaza sovitica. Segn esta tesis, ni los intereses econmicos ni los motivos geoestratgicos motivan el mantenimiento de las bases militares por una parte y la necesidad de intervenciones militares francesas por otra. Lo que se esgrime ahora como nicas motivaciones es el altruismo y la defensa de los derechos humanos. Francia no necesita econmicamente a frica (25), resumir Nicolas Sarkozy en Bamako en 2006. El libro blanco de 1994 aborda varias veces el carcter altruista de la presencia militar francesa: Comprometida con los valores de la democracia, Francia tiene tanto ms la ambicin de promoverlos y, en caso necesario, de defenderlos cuanto que en su opinin son la garanta de la estabilidad y la seguridad internacionales (26). A partir de este periodo todos los gobiernos desde Mitterrand a Macron pretendern querer abrir un nuevo periodo en las relaciones franco-africanas que rompa con Franafrique**, su parternalismo, sus redes y sus acuerdos secretos.

La supuesta disminucin de los intereses estratgicos del continente no tiene ningn fundamento objetivo. Recordemos que el libro blanco se publica el mismo ao que el genocidio de Ruanda (27) en el que est implicado el ejrcito francs. Es cierto que Ruanda no posee grandes riquezas minerales, pero su proximidad con el escndalo geolgico del vecino Congo basta para poner de relieve los retos econmicos de este crimen contra la humanidad. Adems, el final de la Guerra Fra marca la vuelta de un activismo estadounidense en frica en clara competencia econmica con Europa y Francia en particular:

La actual fiebre estadounidense por frica empieza a principios de la dcada de 1990. Se caracteriza sobre todo por una vasta ofensiva diplomtica que hacen visible las giras africanas de importantes personalidades del gobierno Clinton . [] Desde principios de la dcada de 1990, liberado de las constricciones de la bipolaridad [], Estados Unidos ha ido elaborando progresivamente un cuadro propicio para la aparicin de un enfoque ms activo de su diplomacia respecto a esta parte del mundo, con lo que a menudo entra en colisin con los intereses franceses (28).  

Si aadimos la multiplicacin de descubrimientos de petrleo en el continente, sobre todo en el mar y en particular en el Golfo de Guinea, resulta absurda la idea de una ausencia de inters estratgico. Algunas cifras bastan para ilustrarla: las reservas africanas de hidrocarburos se calculan en 80.000 millones de barriles (esto es, el 8 % de la produccin mundial); el Golfo de Guinea cuenta con 24.000 millones de estas reservas; las previsiones para 2020 son de 750.000 barriles al da para Guinea Ecuatorial, 3.3 millones para Angola y 4.4 millones para Nigeria (29).

La nueva estrategia militar establecida por RECAMP se centra en el concepto de proyeccin. El objetivo declarado es la africanizacin de las operaciones de mantenimiento de la paz por medio de la formacin, el adiestramiento y el equipamiento de batallones africanos capaces de tomar el relevo tras una intervencin militar francesa (europea, internacional) o de intervenir conjuntamente. Estos batallones estn respaldados por algunas bases militares francesas de nmero reducido pero capaces de proyectarse en el conjunto del continente.

La estructura de RECAMP se precisar progresivamente por medio de dos libros blancos para la defensa y la seguridad nacional en 2008 y 2013. El libro de 2008 constata sucesivamente que el mundo ha cambiado radicalmente desde 1994, que la globalizacin estructura ahora el conjunto de las relaciones internacionales, que la distribucin de la potencia se modifica a beneficio de Asia, que las relaciones de fuerza entre Estados han recuperado todo su lugar en la relaciones internacionales, una tensin cada vez mayor sobre los aprovisionamientos estratgicos y el aumento de la competencia con las potencias emergentes (30). Por lo que se refiere a frica, ya no se puede negar su dimensin estratgica. Al contrario, el informe destaca la abundancia de materias primas estratgicas y de recursos energticos que constituyen unas riquezas vitales para la economa mundial. Insiste en la expansin e influencia cada vez mayores de los pases de Oriente Prximo y Asia en frica, atrados por los recursos y el potencial africanos y en la penetracin china a veces en detrimento de la accin del FMI y el Banco Mundial, que tratan de vincular la ayuda a la gobernanza (31), para concluir que frica ocupar la primera fila de nuestra estrategia de prevencin para los prximos quince aos [] (32). Se anuncia la refundicin de los acuerdos de defensa para hacerlos evolucionar hacia una asociacin de defensa y de seguridad. Por ltimo, se fijan la reorganizacin y objetivos siguientes:

[Francia] debe ser capaz de reorganizar y concentrar rpidamente su accin para actuar eficazmente []. Por consiguiente, Francia proceder a la conversin progresiva de sus antiguas implantaciones en frica reorganizando a largo plazo sus medios en torno a dos polos con una dominante logstica, de cooperacin y de instruccin, uno para cada fachada, atlntica y oriental, del continente, al tiempo que preserva una capacidad de intervencin en la zona del Sahel. Se trata de concentrar nuestro s medios al tiempo que se mantiene nuestra presencia ah donde sea deseada y una cobertura estratgica de las zonas de prevencin y accin . Se conceder una importancia cada vez mayor a los medios de vigilancia area y martima a partir de estos puntos de apoyo (33).

Un consejo de defensa celebrado en febrero fija as los objetivos cuantitativos: reduccin de los efectivos permanentes en frica a 6.500 militares en 2011 y a 4.100 en 2014, establecimiento de dos bases operacionales avanzadas de Yibuti y Libreville, instalacin de dos polos operacionales de cooperacin que sirvan de punto de apoyo logstico en Dakar y Yamena, y utilizacin de la base de Abu Dabi como apoyo logstico (34). Como se puede constatar, Francia mantiene una capacidad de intervencin militar rpida en el conjunto del continente y sigue siendo el pas que mantiene de forma permanente la mayor cantidad de militares en frica. Adems, a estas fuerzas hay que aadir las dos bases de Mayotte y La Reunin y sobre todo, ciertas operaciones exteriores (OPEX) en principio provisionales que en realidad aseguran una presencia permanente, seala pertinentemente un documento de la asociacin Survie (35).

Con semejante arsenal no resulta sorprendente que la cantidad de intervenciones militares francesas no haya disminuido durante ese periodo. El periodista Jean Chatain observa doce intervenciones entre 1990 y 2008 al tiempo que destaca los mismos efectos de subestimacin que su evaluacin cuantitativa del periodo precedente antes citado. De Congo a Yibuti pasando por Somalia, Ruanda, las Comoras, Repblica Centroafricana, Yibuti o Chad, el ejrcito francs est presente para asegurar el orden neocolonial.

El revoque de fachada de los acuerdos de defensa (2008-2018)

El libro blanco de 2008 anuncia la renegociacin de los acuerdos de defensa. El de 2013 puede anunciar que se ha realizado el trabajo: Ocho acuerdos de asociacin de defensa (Camern, Repblica Centroafricana, las Comoras, Costa de Marfil, Yibuti, Gabn, Senegal, Togo) y diecisis acuerdos tcnicos de cooperacin acompaan a los Estados africanos en la apropiacin y control de su seguridad. Estos acuerdos ofrecen adems a nuestras fuerzas armadas unas facilidades de anticipacin y de reaccin. En lo esencial se inscriben en la misma lgica y en la continuidad de su predecesor (36).

Como los precedentes, los nuevos acuerdos se elaboran segn el mismo patrn. El contenido tambin es idntico y se puede reducir a algunos principios clave: los acuerdos se presentan como inscritos en una lgica de asociacin; enuncian el objetivo de una perspectiva regional (asociacin estratgica frica-Unin Europea, mecanismos africanos de seguridad colectiva, etc.); el Artculo 2 prev la asociacin a las actividades militares de contingentes africanos bajo mandato de la ONU o de la Unin Africana; el Artculo 3 prev respetar las leyes y reglamentos del pas de acogida; al contrario de los precedentes, los nuevos acuerdos no comportan ninguna mencin de acuerdos especiales secretos y prohben explcitamente la intervencin en caso de disturbios internos (37).

Ms all de estas afirmaciones de principio, lo significativo son las declaraciones que acompaan a estos acuerdos. Todas ellas coinciden en afirmar que estos acuerdos son una ruptura con Franafrique, las clusulas secretas, la injerencia en los asuntos internos, etc. Al relatar las reacciones y declaraciones ante la firma del acuerdo con Senegal la revista Jeune Afrique precisa:

Mientras que los acuerdos precedentes contenan unas clusulas secretas que permitan al ejrcito francs intervenir en caso de disturbios internos, los nuevos se lo impiden de manera explcita. Una prueba, pretende Pars, de que los tiempos han cambiado y de que ha terminado la poca de las intervenciones masivas (casi cincuenta operaciones en treinta aos). Pero en frica muchos observadores expresan sus dudas. [] Basta de fantasas! Todo se hace de forma transparente, explic el Quai dOrsay en respuesta a las preguntas de la prensa senegalesa respecto a posibles clusulas secretas (38).

La insistencia en la transparencia pone de relieve uno de los objetivos de los nuevos acuerdos: volver a legitimar una presencia militar y unas intervenciones cada vez ms cuestionadas tanto en frica como en Francia. El presidente Sarkozy lo reconoce explcitamente en su discurso en Ciudad del Cabo en febrero de 2008: Nos encontramos en una situacin en la que muchas personas perciben nuestro compromiso poltico, militar o econmico con frica no como una ayuda sincera sino como una injerencia colonial (39), se lamenta. Pobre Francia neocolonial incomprendida. Respecto a la realidad de la prometidaruptura basta con escuchar la reaccin de unos de los pilares de Franafrique, el dictador cameruns Paul Biya durante su visita al Elseo en octubre de 2007: Creo que hay ms ruptura en la forma y ms continuidad en el fondo []. Creo que la ruptura es sobre todo formal. Pensamos que hay una verdadera continuidad (40). Verdaderamente estamos ante un revoque de fachada.

Pero si hay renovacin es que hay una necesidad real cuyas trazas se pueden encontrar en el libro blanco de 2013. Aunque el diagnstico y las orientaciones de este libro estratgico estn en lnea con el de 2008, el tono es sensiblemente diferente y las miras claramente ms agresivas. Hay un tono de inquietud ante el aumento del poder de los pases emergentes, en particular de Brasil, India y China (p. 27), ante Estados Unidos que sigue interesndose por esta zona, como lo demuestra la creacin de un mando especializado, AFRICOM (p. 29) y ante el hecho de que los emergentes ya no se limiten solo a los productos energticos y las materias primas (p. 40).

Estas preocupaciones se enumeran a continuacin en ejes estratgicos prioritarios hacia el Sahel, de Mauritania al Cuerno de frica, as como una parte del frica subsahariana [que] son tambin zonas de inters prioritario para Francia debido a una historia comn, a la presencia de ciudadanos franceses, a los retos que suponen y a las amenazas a las que se enfrentan (pp. 54-55). El conjunto del razonamiento anuncia un aumento de la cantidad de intervenciones militares: La evolucin del contexto estratgico podra llevar a nuestro pas a tener que tomar la iniciativa de operaciones o a asumir, con ms frecuencia que en el pasado, una parte sustancial de las responsabilidades que implican el llevar a cabo una accin militar (p. 83). Los acuerdos de defensa de segunda generacin encuentran aqu su segundo objetivo: preparar y acompaar un activismo militar en vas de intensificacin para responder a la competencia en primer lugar de las potencias emergentes, pero tambin de Estados Unidos. El libro blanco define incluso los objetivos de las guerras futuras: La intervencin exterior de nuestras fuerzas se inscribe en un triple objetivo: garantizar la proteccin de nuestros ciudadanos en el extranjero, defender tanto nuestros intereses estratgicos como los de nuestros socios y aliados, y ejercer nuestras responsabilidades internacionales (p. 135).

Por consiguiente, nada nuevo bajo el sol en comparacin con los acuerdos precedentes excepto dos orientaciones innovadoras: la voluntad de europeizar las intervenciones militares por una parte y la implicacin de soldados africanos en la defensa de los intereses franceses y europeos. En semejante contexto no es de extraar que las intervenciones militares se multiplique en ese periodo. Tomamos de la revista Aujourdhui lAfrique este recuento no exhaustivo:

Por ltimo, encontramos los acuerdos de defensa en las razones para eliminar a determinados jefes de Estado con demasiadas veleidades de independencia respecto a Pars. Esto es lo que dice de esos acuerdos, por ejemplo, [el expresidente de Costa de Marfil] Laurent Gbagbo calificndolos de timo: Despus de la negativa de Francia a ayudarnos en 2002 contra los rebeldes que nos haban atacado, yo ya no quera estos acuerdos de defensa que haban demostrado su inutilidad e incluso su nocividad. Como adems entregan todas las materias primas estratgicas a Francia como contrapartida de esta ayuda militar inexistente, decid acabar con este timo (42). Su sucesor, Alassane Ouattara, llegado al poder en los furgones del ejrcito francs, es, por supuesto, un ferviente defensor de estos acuerdos de defensa.

Cada vez se escuchan ms voces que denuncian los acuerdos de defensa en los pases que han sido ayudados militarmente por las tropas francesas. El pasado mes de febrero varias manifestaciones organizadas por la oposicin y tres centrales sindicales contra la ley de finanzas de 2018 en Niamey, Nger, estuvieron marcadas por la consigna Fuera ejrcitos francs, estadounidense y alemn! y una pancarta con las banderas francesa y estadounidense afirmaba: Ejrcito, fuera! Army Go Away! Nuestras FDS [Fuerzas de Defensa y Seguridad] nos bastan! (43). Anteriormente escenas similares haban tenido lugar en Costa de Marfil, Mali o en la Repblica Centroafricana.

 Sin duda estos movimientos y esta toma de conciencia son marginales respecto a la relacin de fuerzas necesaria para influir en las decisiones francesas. No obstante, no pueden sino aumentar en los prximos aos a medida que se produzcan las futuras guerras que anuncia cnicamente el libro blanco de la defensa de 2013 . El inters de los pueblos africanos en materia de paz es explcito a la luz de las dcada s de experiencia desde las independencias: denuncia de los acuerdos de defensa, desmantelamiento de todas las bases militares extranjeras, salida de todas las tropas extranjeras del continente y creacin de un sistema de seguridad colectivo africano en el seno de la Unin Africana.

Notas:

(1) Maurice Robert, Ministre de lAfrique. Entretien avec Andr Renault, Seuil, Pars, 2004, p. 80.

(2) Accord de dfense, Annexes la loi n 61-248 du 5 Aot 1961 autorisant lapprobation de laccord de dfense conclu le 24 avril 1961 entre les gouvernements de la Rpublique de Cte dIvoire, de la Rpublique du Dahomey, de la Rpublique franaise et de la Rpublique du Niger, https://lemondealenversblog.wordpress.com/dossiers/afrique/francafrique/les-chaines-de-la-servitude/les-accords-de-cooperation/defense-2/defense/, consultado el 21 de julio de 2018 a las 10:00.

(3) Dcret n53-192 du 14 mars 1953 relatif la ratification et la publication des engagements internationaux souscrits par la France, https://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=JORFTEXT000000491782 , consultado el 21 de julio de 2018 a las 10:30.

(4) Franois Lamy, Rapport d information lAssemble nationale sur le contrle parlementaire des oprations extrieures, Rapport 2237 grabado el 8 de marzo de 2000, p. 107-113.

(5) Abderrahmane MZali, La coopration franco-africaine en matire de dfense, LHarmattan, Pars, 2011, p. 14.

(6) Nicolas Sarkozy, Discours du Cap du 28 fvrier 2008, https://www.diplomatie.gouv.fr/IMG/pdf/PARLEMENT_AS.pdf, consultado el 21 de julio de 2018 a las 11:05.

(7) Citado en Wikileaks: La fin de la Franafrique rjouit Washington, Journal Du Dimanche, 4 de diciembre de 2010, https://www.lejdd.fr/International/WikiLeaks-Les-Etats-Unis-se-rejouissent-de-la-fin-de-la-Francafrique-proclamee-par-Nicolas-Sarkozy-238567-3106454, consultado el 21 de julio de 2018 a las 11:3 5.

(8) Sango Muledi, Les accords militaires franco-africains dindpendance,  Peuples noirs, peuples africains, n 19, volumen 4, enero-febrero de 1981, p. 26.

(9) Thomas Deltombe, Manuel Domergue, Jacob Tatsitsa, Kamerun ! Une guerre cache aux origines de la Franafrique, La Dcouverte, Pars, 2011, contraportada.

(10) Jean Chatain, France-Afrique, Coopration militaire: le bton et la carotte, Aujourdhui lAfrique, n 123, marzo 2012, p. 8.

(11) Frdric Bozo, La politique trangre de la France depuis 1945, Flammarion, Pars, 2012, p. 13.

(12) Sobre este aspecto vase nuestro libro, Figures de la rvolution africaine, captulo 2, La Dcouverte, Pars, 2014.

(13) Eric Nguyen, La politique trangre des Etats-Unis depuis 1945: de Yalta Bagdad, Studyrama, Pars, 1994, p. 36.

(14) Franois Bost, Le Pr carr franais lpreuve de la dcolonisation et de la mondialisation de lconomie, Bulletin de lAssociation des Gographes Franais, n 87/1, 2010, pp. 132-133.

(15) Vase sobre este aspecto Roger Faligot y Pascal Krop, La piscine. Les services secrets franais 1944 1984, Seuil, Pars, 1985. En particular los captulos Les colonies cest fini, pp. 221-242 y Missions secrtes sur le continent noir, pp. 243-265.

* "Barbouze" es un trmino popular peyorativo que designa a los miembros de los servicios de inteligencia que utilizaban mtodos ilegales (tortura, chantaje, intimidacin, etc.). (N. de la t.)

(16) Bruno Boudiguet, Franafrique 2012. La bombe retardement, Esprit Frappeur, Pars, 2012, p. 33.

(17) Belkacem Elomari, La coopration militaire franaise en question, Observatoire des transferts darmements, 2001, p. 12.

(18) Jean-Pierre Bat, Le rle de la France aprs les indpendances. Jacques Foccart et la pax gallica,  Afrique Contemporaine, n 235, 2010/3, pp. 44 y 49.

(19) Jean Chatain, France-Afrique, Coopration militaire: le bton et la carotte  op. cit., p. 9.

(20) Jacques Frmeaux, La France et les exportations darmements au Proche-Orient de la fin de la guerre dAlgrie la premire guerre du golfe,  Revue historique des armes, n 246, 2007, p. 111.

(21) Robin Luckham,  Le militarisme franais en Afrique, Politique africaine, n 6, mayo de 1982, p. 56.

(22) Ibid, pp. 56-57.

(23) Sally NDongo, Coopration et nocolonialisme, Maspero, Pars, 1976, p. 43.

(24) Livre Blanc sur la dfense, La Documentation franaise, Pars, 1994, p. 24.

(25) Vase la excelente respuesta de Mohamed Mesloub, La France, na pas besoin de lAfrique: Mythes et ralits du discours de Nicolas Sarkozy, Editions Universitaires Europennes, Riga, 2011.

(26) Ibid, p. 25.

** El trmino Franafrique designa el conjunto de las relaciones entre Francia y sus antiguas colonias africanas. Franafrique est constituida de redes de influencia y lobbys de actores franceses y africanos que intervienen en los dominios econmicos, poltico y econmico para apropiarse tanto de las riquezas relacionadas con las materias primas como de la ayuda pblica al desarrollo. (N. de la t., tomado de la interesante definicin del trmino en http://www.toupie.org/Dictionnaire/France_afrique.htm).

(27) Consultado sobre estos aspectos, Michel Sitbon, Un gnocide sur la conscience, LEsprit Frappeur, Pars, 1998 y Mehdi Ba, Rwanda, 1994: Un gnocide franais, Lesprit Frappeur, Pars, 1997.

(28) Tibault Stphne Possio, Les volutions militaires rcentes de la coopration militaire franaise en Afrique, Publibook, Pars, 2007, p. 61.

(29) Wullson Mvomo Ela, Ptro-stratgie et appels dempire dans le golfe de Guine, Enjeux, Fondation Paul Ango Ela, n 22, enero-marzo de 2005, p. 7.

(30) Dfense et Scurit nationale. Le livre blanc, La Documentation Franaise-Odile Jacob, Pars, 2008, captulo 1, pp. 19-42.

(31) Ibid, captulo 2, pp. 43-61.

(32) Ibid, p. 154.

(33) Ibid, pp. 156-157.

(34) Avis de la Commission de la dfense nationale et des forces armes, n 931, 16 de abril de 2013, p. 9.

(35) Survie, Larme franaise en Afrique, https://survie.org/IMG/pdf/4PAGES-ARMEEFRANCAISE-VF.pdf, consultado el 24 de julio de 2018 a las 17:30.

(36) Livre Blanc. Dfense et Scurit nationale 2013, Direction de lInformation lgale et administrative, Pars, 2013, p. 55.

(37) Jean-Franois Guilhaudis, "Les accords de dfense de deuxime gnration, entre la France et divers pays africains,  PSEI, n 4, julio de 2016, p. 5.

(38) Rmi Carayol, Arme franaise en Afrique: rengociation des accords de dfense, rompre avec la Franafrique,  Jeune Afrique, 16 de mayo de 2012, http://www.jeuneafrique.com/141652/politique/arm-e-fran-aise-en-afrique-ren-gociation-des-accords-de-d-fense-rompre-avec-la-fran-afrique/, consultado el 25 de julio de 2018 a las 10: 30.

(39) Nicolas Sarkozy, Discours devant le parlement Sud-Africain, Le Cap, 28 fvrier 2008, p. 3, https://www.diplomatie.gouv.fr/IMG/pdf/PARLEMENT_AS.pdf, consultado el 21 de julio de 2018 a las 10: 50.

(40) Paul Biya, Entrevista en France 24, 31 de octubre de 2007, https://lijaf.wordpress.com/2007/10/31/interview-integrale-de-paul-biya-sur-france-24/, consultado el 25 de julio de 2018 a las 11: 15.

(41) Redaccin, 58 interventions militaires franaises durant les 54 annes dindpendances dans 23 pays,  Aujourdhui lAfrique, n 137, septiembre de 2015, p. 8.

(42) Laurent Gbagbo segn Franois Mattei, Pour la Vrit et la Justice. Cte dIvoire: Rvlation sur un scandale franais, Editions du Moment, Pars, 2014.

(43) Despacho de AFP, 26 de febrero de 2018, Au Niger, manifestations contre la loi des finances et les bases militaires trangres, https://www.lemonde.fr/afrique/article/2018/02/26/au-niger-manifestations-contre-la-loi-de-finances-et-les-bases-militaires-etrangeres_5262574_3212.html, consultado el 25 de julio de 2018 a las 12: 45.

Fuente: http://bouamamas.wordpress.com/2018/08/15/loeuvre-negative-du-neocolonialisme-francais-et-europeen-en-afrique-les-accords-de-defense-de-la-garnison-a-la-projection/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la misma.



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