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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2018

Qu transicin hacia el abandono de los combustibles fsiles?

Simon Pirani
Viento Sur


El autoritario gobierno polaco del presidente Andrzej Duda (miembro del partido conservador Derecho y Justicia, PiS desde 2005, ocupa el cargo desde el 6 de agosto de 2015) puede sufrir sacudidas polticas en diciembre de 2018 cuando polticos, diplomticos y miembros de las ONG lleguen a Katowice, en Polonia, para la prxima cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climtico (COP24).

Lo que Polonia llama su poltica climtica -tendente a una neutralidad en carbono eliminando a las emisiones de CO₂ de la industria del carbn, el carbono atmosfrico absorbido por los rboles- ser objeto de crticas bien merecidas. Es lo que se va a or en la calle, adems de otra cuestin: el parlamento polaco ha prohibido las reuniones espontneas durante la cumbre.

Donald Trump, que el ao pasado retir a USA del acuerdo para reducir las emisiones de gas invernadero firmado en Paris en 2015, tambin ser objeto de escarnio no solo por parte de los manifestantes sino tambin de algunos polticos participantes en las negociaciones. La principal tarea en Katowice (la 24 conferencia de las partes en la convencin sobre el clima de Rio en 1992, o COP24) ser actualizar un reglamento para controlar las promesas de reducir las emisiones de gas invernadero hechas en Paris (las contribuciones determinadas nacionalmente).

Una transicin justa?

El acuerdo de Pars reconoca que las temperaturas mundiales se deberan mantener ampliamente por debajo de un incremento de 2C en relacin a los niveles preindustriales y que era preferible un 1,5. Los militantes de las ONG utilizan cada frase del documento para denunciar las polticas favorables a los combustibles fsiles; para resistir los intentos de hacer pagar el precio del recalentamiento a los pases del sur del planeta y para promover una transicin justa que combine la disminucin del los combustibles fsiles con las luchas por la justicia social.

Al mismo tiempo que se llevan estas luchas, es importante no descuidar la visin de conjunto. El acuerdo de Pars es tan significativo, no como una etiqueta que puede reunir al mundo para parar el cambio climtico, sino como el resultado de un proceso desastroso que ha fracasado en invertir el crecimiento del consumo de combustibles fsiles, la causa principal del recalentamiento. En Pars, la idea de objetivos obligatorios de reduccin de las emisiones de gas invernadero, fue finalmente abandonada en favor de compromisos voluntarios.

Alabando estos compromisos, los diplomticos minimizan la realidad. Incluso si los gobiernos ponen en prctica sus promesas, se prev que la temperatura media mundial en 2100 ser 2,7C ms alta que el nivel preindustrial y no 2C o 1,5C.

Utilidad de una visin histrica retrospectiva. Hace 30 aos, en junio de 1988, los especialistas en el clima lanzaron una advertencia colectiva de que la atmsfera se recalentara y que el gas invernadero era la causa principal. Se reunieron con diplomticos en Toronto, Canad, para formar el Grupo de expertos intergubernamentales sobre la evolucin del cima /GIEG -en ingls, Intergouvernemental Panel on Climate Change (IPCC) que es una instancia de las Naciones Unidas.

Un ao antes, en 1987, el Protocolo de Montreal haba coordinado una accin internacional para disminuir la produccin de gas cloro flor carbnico que estaba abriendo un peligroso agujero en la capa protectora de ozono alrededor de la Tierra. De una manera optimista, las Conferencia de Toronto animaba a una coordinacin semejante para reducir las emisiones en un 20% para el 2005. La resistencia se manifest mucho ms fuerte.

En la Cumbre de Rio en 1992, Estados Unidos insisti para que no hubiera objetivos obligatorios para reducir las emisiones. Sus diplomticos, e incluso algunas ONG del Norte, se concentraron en la deforestacin, que solo contribuye de forma mnima en el recalentamiento del clima, para evitar tener que hablar de la cuestin principal: el uso de combustibles fsiles. Para ocuparse de estos, argumentaron que podan y deban utilizarse los mecanismos de mercado. Esta idea inspir el Protocolo de Kioto de 1997 que creaba un sistema de bolsa (mercado) de derechos de emisin que fracas estrepitosamente en parar el galope hacia los picos de consumo de petrleo, de gas y de carbn. La conferencia celebrada en Copenhague en 2009 fracas en aprobar un acuerdo que diera continuidad al de Kioto. Le sigui la Conferencia de Paris con sus objetivos voluntarios.

Defendiendo mecanismos de mercado para disminuir el uso de combustibles fsiles, los gobiernos elegan ignorar las subvenciones a la produccin de combustibles fsiles y a su consumo. Estas subvenciones alcanzan centenares de miles de millones de dlares anuales. La suma total de emisiones por la uso de combustibles fsiles no cay el 20% en 2005 comparada con el nivel de 1988 como se haba previsto en Toronto. Al contrario, aument un 35%. En 2017, eran el 60% ms altas que en 1988.

Por qu el proceso de Rio fracas tan estrepitosamente mientras que el Protocolo de Montreal haba tenido xito?

Seguramente la poltica tiene algo que ver. La Convencin de Rio de 1992 sobre el cambio climtico se firm en un momento en el que el neoliberalismo se impona en todos los pases ms poderosos. Mientras que los republicanos de Estados Unidos y los principales pases productores de petrleo como Arabia Saud o Rusia, se oponan a objetivos obligatorios, los demcratas de Estados Unidos y los gobiernos europeos vacilaban. Denunciaban la negacin de la ciencia climtica y reconocan la realidad de la amenaza del recalentamiento global; sin embargo, vean el mercado como el resorte pertinente para actuar. En 1997, demcratas y republicanos se unieron en un proyecto de ley presentado en el Senado de Washington para anular el principio de los objetivos obligatorios; esta ley se aprob con 95 senadores a favor y ninguno en contra.

Sin duda, los historiadores del futuro juzgarn el proceso de Rio como un fracaso histrico colectivo de los principales Estados del mundo, comparable al deslizamiento hacia la guerra en 1914. No hay respuestas fciles a este fracaso. Pero hay que buscar las explicaciones fuera del marco del proceso de Rio. No es nuestro marco de referencia, evitemos darle un carcter de normalidad.

Sin duda, las razones subyacentes al fracaso de los Estados son ms profundas que la poltica. Los cloro flor carbnicos regulados por el Protocolo de Montreal era una tecnologa marginal que se empleaba en la fabricacin de frigorficos. Pero los combustibles fsiles no son nada marginales. Se consumen en muchos de entre los ms grandes sistemas tecnolgicos, estn implicados en sistemas sociales y econmicos en los que vivimos: el sistema de transporte automovilstico, la infraestructura urbana por la que transcurre; las redes elctricas; los sistemas industriales basados en materiales ricos en carbono como el acero; los procesos agrcolas que emplean fertilizantes producidos a travs del petrleo...

Escribiendo el libro sobre la la historia mundial de la utilizacin de los combustibles fsiles que acabo de publicar, he trabajado para identificar los vnculos entre la tecnologa y la sociedad. Los sistemas tecnolgicos basados en los combustibles fsiles han sido inherentes al capitalismo y a los procesos de trabajo que este sistema controla; la expansin de este sistema acompa la expansin del capitalismo; una transicin tecnolgica hacia el abandono de los combustibles fsiles se har ms eficazmente como un componente de una transicin para salir del capitalismo. Los gobiernos nunca van a emprender esos cambios.

El vnculo tecnologa-sociedad construido por la expansin capitalista

El debate pblico a propsito de la disminucin del consumo de combustibles fsiles -y los productos que los necesitan mucho afecta con frecuencia a las familias, los individuos. Es confuso por tres razones:

En primer lugar, el consumo de combustibles fsiles en los hogares abunda en las desigualdades. Muchos hogares del Norte consumen 12 veces, 100 veces ms que los del los pases del Sur. Ms de 1000 millones de personas, principalmente en las zonas rurales del Sur, an no han accedido a la electricidad.

En segundo lugar, incluso los hogares que viven en sistemas en los que domina el sistema basado en la combustin de fsiles, con un uso razonable y regular de la electricidad, la calefaccin en invierno, el transporte motorizado y todo eso (es decir, el 60% de la poblacin de la Tierra), no controlan el aprovisionamiento de combustibles. Difcilmente pueden optar por medidas que haran caer su consumo de combustibles, como el aislamiento de las casas o transportes pblicos decentes para disminuir el recurso al coche. Los individuos tienen an menos control sobre su consumo indirecto de combustibles en los productos que compran, por ejemplo, el carbn utilizado para producir acero, o el petrleo para producir plsticos; incluso sobre el petrleo consumido en las cadenas de aprovisionamiento o el empleado en los abonos sintticos usado en la agricultura y produccin de alimentos.

En tercer lugar, la forma en la que los sistemas tecnolgicos emplean los combustibles y los materiales que son necesarios para su produccin, se han creado histricamente. No hay nada inevitable -o de eficacia en el uso despilfarrador de los envases de plstico; en los sistemas de transporte urbano basado en potentes coches, grandes consumidores de combustible y frecuentemente con una sola persona a bordo, en la agricultura industrial que consume muchos abonos, o incluso en las redes elctricas centralizadas. Estas tecnologas se emplean de esta forma ebido a los sistemas econmicos y sociales en las que estn imbricadas. El capitalismo no solo usa la tecnologa, tambin la modela.

La transicin hacia el abandono de los combustibles fsiles ser una transicin hacia la salida del capitalismo, hacia una sociedad que viva en armona con la naturaleza, que fabrique a partir de las necesidades y no para aumentar los beneficios. Polticamente, este combate se debe llevar fuera del proceso de Naciones Unidas.

Simon Pirani public en 2018 en Editions Pluto Press: Burning Up. A Global History of Fossil Fuel Consumption (Quemar hasta el agotamiento Una historia del consumo de combustibles fsiles) Simon Pirani desarrolla trabjaos de invstigacin dessde 2007 en el Oxford Institute for Ernergy Studies (University of Oxford). Ha participado en numerosos estudios sobre el mercado del gas, entre otros: The Russian Gas Matrix: How Markets are Driving Change (2014) o CIS Gas Markets and their Impact on Europe(2009). Tambin ha publicado otras obras de inters: The Russian Revolution in Retreat (Ed. Routledge, 2008) y Change in PutinRussia. Power, Money and People (Ed. Pluto, 2009).

Texto original en francs

Traduccin viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14227

 



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