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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2018

Empoderamiento feminista
Feminismo villero: la experiencia de la Villa 21-24

Mariana Greif
https://ladiaria.com.uy/

Un espacio de contencin y empoderamiento colectivo de La Poderosa para las mujeres villeras.


El lugar es del tamao de una habitacin, pero tiene lo bsico para convivir, trabajar y construir: bao, mesas, bancos y una jarra elctrica, el elemento clave para que nunca falte el mate. Las paredes blancas estn recin pintadas, y en una de ellas luce una cartelera con las actividades que se desarrollan en el espacio todas las semanas. Tambin hay imgenes de mujeres referentes como Nora Cortias, titular de Madres de Plaza de Mayo Lnea Fundadora, y la activista brasilea Marielle Franco, asesinada en marzo de este ao. En una de las esquinas superiores, un cartel grita: Ni una menos. Los ventanales, que llegan hasta el piso, dan hacia la avenida Iriarte, la calle principal de la Villa 21-24 y la nica que est asfaltada.

Estamos en el interior de la Casa de la Mujer, un proyecto del Frente de Gneros del movimiento popular argentino La Poderosa. La describen como un lugar de contencin con ejes en derechos humanos, salud y educacin, as como en recreacin, trabajo y diversidad, para empoderar desde abajo a toda la comunidad. La primera casa fue inaugurada en marzo en la Villa 31. La de la Villa 21-24 se inaugur el 23 de julio. Todava se siente el olor a la pintura fresca.

La casa es fcilmente identificable. En el frente, arriba de los ventanales, un mural pintado a mano anuncia: Casa de la Mujer. Frente de Gnero de La Poderosa. Feminismo villero. El espacio es autogestionado por las vecinas y las puertas estn abiertas a todas las mujeres. Los varones no tienen permitida la entrada. La comunidad lo sabe desde el primer da y no insiste.

Por qu entran solamente las mujeres? Porque cuando nos juntamos entre nosotras podemos pensar otras cosas y surgen un montn de cuestiones re copadas. Adems, al momento de compartir, una va generando una confianza que creemos que slo surge si las que te rodean son otras mujeres, explica a la diaria la coordinadora de la Casa de la Mujer de esta villa, Jsica Azcurraire. En otros espacios te calls ms, no decs muchas cosas porque hay varones y no sabs cmo expresarlo, porque te da vergenza o porque no sabs cmo van a reaccionar ellos. Pensamos esto para poder tener esa intimidad que a veces solamente las mujeres comprendemos, agrega.

El otro motivo de restringir el acceso es que muchas veces las mujeres no se acercaban a la casa porque sus parejas no les permitan formar parte de espacios donde haba otros varones. Pas que sus parejas, por celos, les decan a las pibas que no vengan a los talleres porque seguramente ac estaba su macho, y una persona violenta obviamente no va a querer que esa mujer se apropie de estos espacios, cuenta Azcurraire. No queramos generar esas situaciones, explica, porque est bueno que las mujeres se acerquen a la casa y puedan salir de a poco de la situacin de violencia.

La idea de crear una Casa de la Mujer surgi de la necesidad de tener un espacio de encuentro, capacitacin, informacin y contencin para mujeres en los barrios. Hace un tiempo, despus de las asambleas barriales, nosotras nos dimos cuenta de que no tenamos un espacio de encuentro; hasta entonces ese espacio era en la calle o en la casa de alguna vecina. Por lo tanto, hace un ao y medio, dijimos: el barrio necesita una casa de la mujer, recuerda Azcurraire. Ah empezamos a soar y a pensar en lo que queramos hacer, rememora. Las mujeres imaginaban un espacio lleno de talleres, en donde pudieran adquirir conocimientos y capacitacin laboral pero tambin informacin, que posteriormente iba a dar el pie para poder hablar de un montn de cosas y combatir la desinformacin sobre algunos temas. De a poco, las vecinas se animaron a compartir sus conocimientos y cada una form su taller. Hoy, las talleristas son alrededor de 20.

Ms que un refugio

De lunes a viernes, la casa de las mujeres est a todo ritmo: hay entre tres y cuatro actividades por da. Uno de los talleres brinda apoyo escolar y alfabetizacin para mujeres adultas que quieren terminar la escuela o el liceo. Tambin hay clases de tejido, reciclado de ropa, encuadernacin y baile.

La Casa de la Mujer cuenta, adems, con el taller Pibas ATR, dirigido a adolescentes que estn interesadas en cine, fotografa y fanzines. A la cabeza de este curso est Mara, la hermana de Azcurraire, quien intenta generar proyectos desde la empata y la mirada del barrio. La coordinadora de la casa cuenta que su hermana super hace poco una situacin de consumo problemtico muy grave y que su batalla ha motivado a otras. Sabemos que en el barrio la droga est marcada y son nuestras pibas las que terminan cayendo en esa situacin. Pero algunas se reapropiaron de este taller y se animaron a encarar proyectos porque, adems, saben que lo da una persona que pas por la misma situacin que ellas, cuenta Azcurraire.

Otro de los cursos ms populares es el de esttica y belleza, a cargo de la cooperativa Mica Gaona, surgida luego del femicidio de Micaela Gaona, en julio de 2017, en la Villa 21. Su caso se convirti en el primer femicidio villero que se judicializ, y su asesino fue condenado a cadena perpetua.

En este curso, las vecinas pueden aprender peluquera, maquillaje y depilacin. Pero Azcurraire insiste en que la cooperativa es mucho ms que eso: No es solamente de esttica y belleza, sino que tambin se dan charlas con perspectiva de gnero para que las mujeres puedan identificar las distintas experiencias que van viviendo y se animen a contarlas.

Adems de los talleres, la Casa de la Mujer cuenta con un eje de salud que articula las demandas de las mujeres del barrio con los Centros de Salud y Accin Comunitaria (Cesac). En particular, las responsables hacen la conexin para conseguir consultas mdicas en un barrio en el que los centros de salud no dan abasto y otros insumos, como la pastilla del da despus, tests de embarazo o preservativos. El grupo de salud tambin organiza charlas con las trabajadoras de los Cesac para derribar mitos en cuestiones de sexualidad y mtodos anticonceptivos.

La casa tampoco cierra los sbados, que son los das de mateada entre todas las vecinas. Antes de esa actividad, las talleristas se renen para hacer un seguimiento de la situacin de cada una de las mujeres que acuden a la casa: saber si estn atravesando algn proceso personal difcil, si hay algo que les impida asistir a los talleres o si necesitan algn tipo de ayuda. El seguimiento es re importante, aclara Azcurraire. Ac estamos para acompaar, esta es una casa de encuentro y un lugar seguro. Hay grupos de Whatsapp de cada taller, y estamos ah siempre, ms all de estas paredes.

Abortar en la villa

Cuando las mujeres de la villa se propusieron combatir la desinformacin que circulaba en el barrio, uno de los temas principales que surgieron fue el del aborto clandestino, que este ao revolucion la agenda social en Argentina y fortaleci al movimiento feminista. Azcurraire recuerda que fue en la Villa 21-24 que se organiz el primer pauelazo por el aborto legal, seguro y gratuito mientras el Congreso argentino debata en torno a la ley para despenalizar la interrupcin voluntaria del embarazo. En su opinin, la villa dio ese primer paso porque est mucho ms organizada que otros barrios. Esta villa es la ms grande de Capital: segn datos oficiales, all habitan 1.334 familias.

Poner la problemtica del aborto clandestino sobre la mesa no fue fcil y form parte de un proceso lento, cuenta la coordinadora de la casa. Una de las razones fue la fuerza que tiene la iglesia en el barrio: La iglesia cumple otro rol ac, y la idea no es sacar a las mujeres de ah, porque para muchas es un espacio de contencin.

El Frente de Gnero de La Poderosa tiene cuatro aos, pero recin este ao decidi posicionarse pblicamente a favor del aborto legal, seguro y gratuito. La razn, plantea Azcurraire, es evidente: Somos las pobres las que nos morimos por los abortos clandestinos, y ninguna quiere que se siga muriendo su vecina, su hija, su hermana, su amiga. Ninguna ms. Queremos que cada una pueda elegir sobre su cuerpo.

La influencia de la iglesia y el conservadurismo impregnado en muchas familias llev a que las feministas villeras se cruzaran con historias de mujeres que vivan realidades muy duras pero estaban totalmente negadas. En algunos casos, participar en los distintos espacios en la Casa de la Mujer inici en estas mujeres un proceso lento que termin en el apoyo a la legalizacin del aborto y a su participacin en las distintas manifestaciones a favor de la ley. Una no quiere que se mueran las mujeres que tiene al lado. Somos nosotras las sobrevivientes, tenemos que gritar que las villeras nos morimos y que no tenemos ese privilegio de vivir en otro lado y poder pagar un aborto seguro para no morir.

Azcurraire cree que, muchas veces, a las villeras no les dan lugar en la lucha feminista. Luchan por nosotras, pero nosotras podemos luchar solas, reflexiona. Tenemos un lugar, un poder de decisin, tenemos boca. Siempre la luchamos, porque nacimos luchando. Ser mujer en un barrio donde el Estado est ausente todo el tiempo ya es vivir luchando el da a da, es resistir todo el tiempo, agrega, antes de asegurar que ellas sufren una doble estigmatizacin: por ser mujeres y por ser villeras.

Ilustra lo que dice con una situacin personal. Hace poco le toc buscar trabajo, como enfermera, y en las aplicaciones no escribi su verdadero domicilio porque siempre siente que sus estudios y sus logros pierden credibilidad cuando se enteran de que vive en una villa. Para colmo, es mujer.

Fuente: https://feminismos.ladiaria.com.uy/



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