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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Las claves sociales del secesionismo cataln

Armando Fernndez Steinko, Antonio Santamara y Martn Alonso
Le Soir


Un conocido dibujante explic as a los espaoles los recortes sociales de la crisis: Bajaron las persianas y nos dijeron que era de noche. Pero una parte de la poblacin se dio cuenta y sali indignada a las calles: era el 15M, un movimiento que fragu en Madrid y se extendi al resto de Espaa. En Barcelona fue desalojado por la polica autonmica en unas escenas similares a las protagonizadas por la polica nacional el 1 de octubre de 2017. Un destacado miembro de ERC -partido nacionalista de centroizquierda- resumi su posicin en una frase: Que se vayan a mear a Espaa. Aqu encontramos el origen de la movilizacin independentista que se refleja en el cambio de eslganes: del Violencia es cobrar 600 euros de un movimiento social, al Espaa nos [a los catalanes] roba de un movimiento tnico.

Para proceder al trasvase, las lites del nacionalismo cataln aplicaron el principio de Eric Hoffer: La forma de acabar con una revolucin social es promover un movimiento religioso o nacionalista. Catalua es una de las comunidades ms ricas de Espaa, fue la que aplic con ms rigor los recortes, y el partido hegemnico -que model las instituciones autonmicas a su medida- arrastra una estela de corrupcin que afecta a la familia del expresidente Pujol, cargos de la Generalitat y del partido. La instrumentalizacin de la cuestin identitaria fue reconocida por Santi Vila, desde el gobierno cataln, en 2014: Si este pas no hubiera hecho un relato en clave nacionalista cmo hubiera resistido unos ajustes de ms de 6.000 millones de euros?. En la misma direccin insista el presidente de ANC, una entidad fundada en 2012 y motor de las movilizaciones, Jordi Snchez: hay que canalizar la desazn de la gente.

El movimiento independentista proporciona a las clases medias catalanohablantes, atomizadas y despolitizadas, un sentimiento de superioridad tnica y social, frente a la otra mitad de la poblacin compuesta por trabajadores procedentes del resto de Espaa y de lengua castellana que habitan en los barrios de la periferia del rea Metropolitana de Barcelona,a quienes Quim Torra, actual presidente de la Generalitat, tild de colonos (SOS Racismo calific uno de sus discursos de peligroso, irresponsable e inaceptable). Por otro lado, ese movimiento acta como elemento de homogeneizacin ideolgica de esas clases medias depauperadas por la crisis que desemboca en un sentimiento de comunin identitaria.

Para lograr la canalizacin/homogeneizacin haba que fabricar un pseudorelato de la historia a la medida, un relato que cambiaba el balance de los logros del periodo democrtico por la gramtica del agravio. En esa clave se resucita a Franco para asentar una analoga entre los independentistas de hoy y los republicanos derrotados en la Guerra Civil. Por eso, y contra lo que sealan indicadores de democracia como los de Freedom House o The Economist Intelligence Unit, el independentismo presenta a Espaa como franquista. Lo cual es ms que una banalizacin del franquismo y una falta de respeto al antifranquismo: es una impostura, porque la burguesa catalana se sinti cmoda y protegida por el franquismo hasta sus ltimos compases. Traslademos la sociologa al presente: solo un 32% de los catalanes con ingresos inferiores a 900 quieren la independencia mientras que son mayora a partir de 1.800 y el 54% a partir de 4.000 (El Pas, 28/09/2017). Por otro lado, Catalua se encuentra a la cola de Espaa en atencin sanitaria y a la cabeza en su privatizacin. En definitiva, el Catexit es un caso de manual de nacionalismo/populismo de los ricos.

El independentismo nunca ha tenido el apoyo ni siquiera de la mitad de la poblacin catalana; la idea de un mandato del pueblo es un cctel de propaganda y relaciones pblicas. Para lo ltimo esta ancdota de la corresponsal Sandrine Morel: Se encuentra con un director de comunicacin del PDeCAT, le expone sus dudas sobre la legitimidad del referndum del 1 de octubre. l se siente molesto ante mi escepticismo. [] Y me suelta una frase que me deja helada: Si compramos dos pginas de publicidad en Le Monde, escribirs lo que tus jefes te digan. Al ver mi indignacin me responde avergonzado: Bueno, as funcionan las cosas aqu풔. La periodista cuenta tambin la ingeniera informativa que sigui al 1 de octubre, con datos falsos sobre heridos entre otros.

Hay otras realidades que no puede recoger ninguna imagen. Por ejemplo impedir una manifestacin no nacionalista -el 16 de septiembre-, el ataque a las sedes de los partidos no nacionalistas o la presin sobre los jueces -67 han abandonado la comunidad autnoma en dos aos- y otras instituciones del Estado. La bandera como trampantojo. Lo resumi Aldous Huxley: Grande es la verdad, pero an ms grande es, desde el punto de vista prctico, el silencio sobre la verdad.

Publicado en Le Soir, 02/10/2018 (http://plus.lesoir.be/181798/article/2018-10-02/les-cles-sociales-du-secessionnisme-catalan).



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