Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

El lenguaje poltico para esconder la realidad

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


Cuando uno toma la decisin de escribir un artculo de opinin en torno a la situacin poltica del pas, casi siempre tiende a utilizar terminologa abstracta fundamentada en exabruptos grandilocuentes para tratar de elevar el debate. As, terminamos de confundir al lector con frases exageradas, unidas a proverbios de origen popular como si lo importante fuera la forma y no el fondo. Ahora con la aprobacin del presupuesto vamos a volver a caer en estos usos sin que ataquemos de verdad los fondos de la cuestin.

Esto siempre ha sido as, estamos ante una crisis de la que solo podemos salir juntos, no hay dinero para atender todas las necesidades, las pensiones pblicas se tienen que transformar porque no llega y un largo etctera. Este uso del lenguaje se contrapone con expresiones marcianas que suenan a chino, pero que parecen tener todas las soluciones: la lucha de clases es la nica salida, somos la salvaguarda de la democracia. As entre dos registros lingsticos que ocupan lugares sociales en teora tan diferentes, pasamos por alto la realidad de que son las lites quienes gestionan ambos espacios. Ante esto, toca reflexionar sobre el acceso a la lite y el surgimiento de castas y caspa en distintos niveles econmicos y sociales y proponer soluciones terrenales para problemas fundamentados en el disfraz, es decir, en la palabra.

Cuando alguien asume en nombre del pueblo un postulado hay que tener mucho cuidado. Histricamente es lo ms cercano a la implementacin del pensamiento nico. La realidad de nuestro pueblo es que lleva esperando acuerdos de pas para salir del ostracismo al que le somete el estado espaol generacin tras generacin. Las matxinadas, las guerras carlistas, los diversos alzamientos militares centralistas y fascistas, la guerra civil, el genocidio franquista, la falsa transicin, las diversas treguas, Lizarra Garazi y por fin Lortu Arte y Euskal Herria Ezkerretik. Todas ellas fueron ocasiones en las que determinadas lites polticas trataron de impulsar el auto gobierno por encima de la democratizacin y el reparto de la riqueza. Falt calle y faltaron medidas que repartieran fehacientemente la riqueza y la propiedad de los medios de produccin en este pas.

Deca Paulo Coelho que existe un lenguaje que va ms all de las palabras. Sin duda el lenguaje que se est usando en el parlamento vasco estos meses va ms all de las simples expresiones polticas. Esto nos lleva a la primera gran cuestin de la poltica actual. Se busca orientar el derecho a decidir a un nuevo estatus que fomente el incremento del auto gobierno y que el derecho a decidir sea eje de actuacin de la poltica vasca. Grandes palabras que sern solo realidad si se fundamentan en tres variables: la construccin de grandes estructuras de estado (seguridad social y pensiones, control de la energa en todo su proceso y representatividad activa y real en las instituciones de la Unin Europea), la renovacin poltica y la utopa poltica como nico destino. Las palabras se quedarn vacas sino se ven reflejadas en leyes este tipo de demandas fundamentales. Por ello, los presupuestos deberan estar ya orientados a la construccin de este tipo de realidades a futuro, pues con el marco actual ya se puede ir sembrando para el maana con la exigua realidad de hoy (siguiendo con el ejemplo econmico, hoy es posible adoptar mejoras en las polticas activas y pasivas de empleo, apostar por las energas renovables en porcentaje real y en el acceso del consumo pblico y privado a estas y mejorar la presencia en consejos y rganos donde la CAV tiene competencia exclusiva). No olvidemos que el marco actual sin progreso social es sinnimo de ms pobreza y peor reparto. Ms an, cuando la derecha centralizadora va imponiendo en el estado su discurso ante la pasividad de una partido socialista sin capacidad de enfrentarse al discurso retrgrado de esta.

La segunda cuestin tiene que ver con la renovacin poltica, la tica y la moral. El sistema de gobierno actual est basado en el clientelismo, es decir, la poltica de amiguetes (yo te pongo en el centro del debate y te doy un papel si a cambio intercambiamos cromos). Esto, que es una realidad en los usos sociales diarios de las personas, puede llevarnos a no distinguir entre lo que es el bien comn y el bien personal o de los cercanos. As pues, un nuevo estatus puede ser parte del bien comn siempre y cuando no est destinado a perpetuar a las mismas lites polticas. Para ello, debiera incluir medidas relativas a la alternancia poltica, a los lmites a permanecer en cargos polticos y sociales, adems de incluir medidas fehacientes contra la corrupcin y la transparencia poltica. Mientras haya una serie de apellidos que nos mantengan dando vueltas a la rotonda, no atenderemos a la demanda real de participacin, democracia y regeneracin. A nadie se le escapa que una serie de apellidos ilustres, ejemplos consagrados, llevan en poltica desde el principio de los tiempos. En el estado espaol desde la llegada de los Borbones pero y en Euskal Herria? Algunos polticos son ms conocidos que los futbolistas de su pueblo y esto deberan de cambiar tambin con el nuevo estatus. La CUP tiene un modelo organizativo al respecto bastante interesante que deberamos retomar para el anlisis.

La tercera cuestin es porque se utiliza el lenguaje para ridiculizar determinadas propuestas. Los trminos imposible, demagogia, populismo, utopason palabras que siempre se aplican a propuestas de izquierdas con la intencin, nada inocente, de terminar jodiendonos la vida. La reforma laboral era imprescindible, las pensiones no se pueden subir, el salario mnimo retrasa la creacin de empleo, la sanidad pblica es demasiado cara. Ridiculizan nuestras propuestas tratando de quitarles valor y a veces nosotros mismos caemos en este error. Luchar contra una red de medios de comunicacin sin ningn tipo de auto crtica no es fcil. Pero ms difcil an es renunciar a nuestros propios discursos en aras de llegar a algn tipo de acuerdo, que ms que desgastar al rival, nos hace a veces caer en la amnesia colectiva. As pues, debemos tener cuidado con los usos polticos del lenguaje pues si no caeremos en la indiferencia social y este es el paso previo a la desaparicin, o peor an, a la sumisin. Estamos a tiempo de llegar acuerdos que no olviden el lenguaje de lucha del que venimos, ya que solo desde el lenguaje directo podemos llegar al corazn de la gente y cambiar las cosas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter