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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2018

Enterradores

Luis Bruschtein
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Siete por ciento de inflacin en septiembre, la industria cay el 5,6 por ciento y es el cuarto mes consecutivo de cada. El salario y las jubilaciones perdieron el 14 por ciento o ms en la gestin macrista. Corolario: ni las empresas ni los trabajadores soportan una segunda temporada de esta serie de terror, pero el 40 por ciento de los porteos volvera a votar a Macri. En la misma semana se conocieron esas cifras igual que la decisin presidencial de apartarse de las negociaciones por la deuda multimillonaria que las empresas de su familia tienen con el Estado argentino por el Correo. O sea que el 40 por ciento de los porteos votar otra vez a Mauricio Macri, pese a que su situacin econmica empeor junto con la del pas en general. El 40 por ciento de los porteos vot a una persona que tena una deuda millonaria con el Estado y volvera a votarlo pese a que una de sus primeras acciones fue tratar de autocondonarse esa deuda que en un momento era de 70 mil millones de pesos y ahora por la devaluacin debera ser el doble. El fenmeno de ese 40 por ciento de porteos que registr la encuesta de Aragn ser motivo de anlisis de bilogos y socilogos del futuro como la leyenda del suicidio masivo de los lemmings que se lanzan al vaco. El odio alimentado por los medios oficialistas que se sintieron en peligro por la ley de medios antimonoplica del gobierno anterior, parece ms fuerte que la realidad objetiva de un pas cayendo por el precipicio.

Todo el mundo sabe que el corazn de la corrupcin ha estado en los principales contratistas del Estado. Todo el mundo sabe que estn cartelizados desde siempre. Y la cartelizacin no es para pagar coimas, sino para apretar al que est del otro lado de la mesa, que es el Estado. Las grandes fortunas de este pas, incluyendo las oligarquas como los Anchorena, se amasaron como contratistas del Estado que eran retribuidos con extensiones de tierra. El 40 por ciento de los porteos o ms vot y votar a uno de los dos principales contratistas de obra pblica, junto con Techint. La vilipendiada constructora de Lzaro Bez es una hormiguita al lado del grupo de empresas de la familia Macri. Y la deuda del Correo es apenas uno de los negocios en los que esas empresas se favorecieron a costa del Estado. Otro negocio reciente: el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento en sociedad con la coimera internacional reconocida de Odebrecht.

Es increble, al punto de la exasperacin, que personas adultas puedan creer el mito de los tres PBI que se habra robado el kirchnerismo. El monto es tan absurdo que pone en duda todo lo dems que se ha dicho. No existen ni tres PBI, ni uno, ni ninguna fortuna que se entierre como en el cuento de la isla del Tesoro. Eso hacan los piratas de las novelas. Los piratas de la vida real lavan su dinero con la ayuda de los grandes banqueros o lo esconden en cuentas y empresas offshore. No hay narco, contrabandista o corrupto que entierre su tesoro y lo paralice. No existe. Es un mito para los que no tienen idea de cmo se mueven las grandes fortunas en el planeta. El entierro de los PBI y los movimientos que mostraban los noticieros oficialistas de esta semana en el mausoleo de Nstor Kirchner, donde aseguran que haba parte de los PBI, son el cuento de Disney que arman para ese 40 por ciento que est dispuesto a enterrar al pas para votar en contra de los que supuestamente enterraron tres PBI. El primer enterramiento es una metfora, el segundo es una mentira para desprevenidos que sern los responsables del verdadero entierro.

En cualquier lugar del planeta las cuentas y empresas offshore son sospechadas como vas de lavado de la corrupcin, de la evasin y del narco. Desde que estall el escndalo de los Panama Papers en los que estaba involucrado el presidente Mauricio Macri, renunci el ministro de Industria de Espaa, Jos Manuel Soria, cuando descubrieron que tena cuentas offshore y el primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson, dej su cargo luego de conocerse que tuvo con su mujer una sociedad offshore. El escndalo tambin afect al poderoso primer ministro de Gran Bretaa, David Cameron. Cuando renunci el espaol Soria, el gobierno de Mariano Rajoy con numerosas causas por corrupcin dio a conocer que nadie puede estar en el gobierno que haya operado desde parasos fiscales. Varios ministros del gabinete macrista tienen cuentas offshore, algunos funcionarios, como el saliente Luis Caputo, eran consultores que ofrecan servicios para abrir estas cuentas tan mal vistas en todo el planeta.

El 40 por ciento de los porteos enfurecido contra la corrupcin est dispuesto a votar por un presidente cuya corporacin tiene ms de 50 cuentas y empresas offshore, en la mayora de las cuales figura como titular o miembro del directorio. El 40 por ciento de los porteos votara por una persona que no podra ocupar un cargo pblico en otro pas. En un pas serio ni siquiera podra ser candidato uno de los principales contratistas del Estado por el conflicto manifiesto de intereses ni nadie que tenga cuentas en parasos fiscales. Esos son datos objetivos. Lo dems, es el olor a dlares que supuestamente habran sentido los perros que allanaron la vivienda de la ex presidenta Cristina Kirchner, y las extraas formaciones de tierra que habran encontrado mientras excavaban en la Patagonia, con forma de cajas de seguridad, como dijo, sin que se le cayera la cara de vergenza, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

En vez de pensar que el modelo de pas que plantea Cambiemos destruy su economa domstica y la nacional, la preocupacin central de este 40 por ciento de porteos, inoculada por las corporaciones oficialistas de medios, es el debate que se abri en el oficialismo entre Elisa Carri y el ministro Garavano sobre la aplicacin de las prisiones preventivas a los opositores.

Es una discusin que no puede ignorar la experiencia de Brasil donde el ex presidente Lula fue condenado a nueve aos de prisin sin que pudieran encontrar una sola prueba en su contra ms all de las delaciones premiadas. Lula fue condenado porque el juez Sergio Moro declar que tena la ntima conviccin de que era culpable. Un argumento que se presta a la arbitrariedad o a la persecucin poltica. Si lo aplica, el juez debe demostrar que su juicio no se bas en su ideologa poltica. Pero si ese mismo juez, en la ltima semana de la campaa electoral filtra a los medios declaraciones del ex ministro Antonio Palloci que comprometen a Lula, no est poniendo en evidencia al ex presidente, sino que est poniendo en evidencia su absoluta parcialidad. Un juez que interviene de esa forma en la campaa no puede condenar por ntima conviccin a alguien que piensa diferente. Lo que demostr el juez Moro es que conden a Lula por ntimo prejuicio o por ntimo ensaamiento.

Las formas legales que se estn utilizando en Argentina contra funcionarios del gobierno kirchnerista son similares a las del juez Moro contra Lula y el PT. La doctrina Irurzn sobre la aplicacin de la prisin preventiva solamente por el hecho de haber sido funcionarios del gobierno anterior, sin que est siquiera avanzada la investigacin, es similar a la ntima conviccin prejuiciosa y persecutoria del juez Moro. El uso irregular de una mala ley del arrepentido tiene ese mismo sentido. Condenar sin pruebas, apoyndose solamente en el escndalo meditico; atentar contra la libertad de las personas a travs de la aplicacin abusiva de la prisin preventiva, y usar como pruebas afirmaciones que fueron obtenidas de manera coercitiva y que ni siquiera pudieron ser probadas, son todas formas legales que los funcionarios judiciales de la regin han ido forzando como herramientas de persecucin poltica.

Estados Unidos ha decidido terminar de raz con los movimientos populares de la primera dcada del milenio y viene realizando desde hace aos seminarios y congresos con la participacin de funcionarios judiciales de la regin donde se aconseja forzar estas herramientas judiciales que slo son para aplicar en casos extremos. El debate sobre la prisin preventiva de Cristina Kirchner se da con Lula preso en Brasil y Rafael Correa perseguido en Ecuador. Estados Unidos y la OEA amenazan con una invasin a la Venezuela de Nicols Maduro y en las redes sociales y los medios opositores acusan de corrupcin a un Evo Morales de un ascetismo franciscano. Lo que pasa en los tribunales argentinos con relacin a Cristina Kirchner y las causas que involucran al kirchnerismo estn insertas en esa realidad regional. No es un debate entre Carri y Garavano sino entre el modelo elitista y autoritario que representan ambos, frente a otro que tienda a profundizar la democracia.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/146877-enterradores



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