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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-12-2005

Desde el derrocamiento del Sha en 1979, Estados Unidos est machacando a Irn
Irn, demonizacin de su presidente Ahmadineyad

Miguel ngel Llana
Rebelin


Irn, sin que en ningn momento haya salido de sus fronteras, es un peligro, incluido el nuclear, cuando ni puede competir con las doscientas cabezas nucleares israeles o los cientos o miles que Estados Unidos tiene en la zona o rodeando a Irn, del que precisamente, dicen sentirse amenazados los pases generadores de la tensin y de los conflictos en la zona; Estados Unidos, Israel y la Unin Europea. La Agencia Internacional de la Energa Atmica no ejerce ningn control sobre estas armas y pretende limitar el uso no militar iran, a quin ha controlado permanentemente, repitiendo la burla de las inspecciones realizadas en Iraq.

En 1988 el buque de guerra estadounidense Vicennes derriba al avin civil iran Airbus A-300, asesinando a los 290 pasajeros, al dispararle dos misiles tierra-aire, cuando realizaba el vuelo regular "Irn Air 665", por el pasillo areo "Ambar 59" as denominado y catalogado internacionalmente dentro del espacio areo iran. Naciones Unidas rene al Consejo de Seguridad -slo a peticin de Irn- que dicta la tibia Resolucin 616 lamentando la tragedia, pero sin ms. Los titubeos y falsedades presentadas por Estados Unidos, en un mar de contradicciones, le denuncian como responsable del crimen, de la provocacin premeditada y del ataque y derribo del avin.

Ha de sumarse, todo esto, al enorme desgaste de la guerra 1980-1988 entre Iraq e Irn donde los principales pases europeos: Reino Unido, Francia, Alemania, Espaa, etc., ms las monarquas tteres, encabezadas por Arabia Saud, quines alientan y apoyan suministrando toda clase de armas, qumicas incluidas, a Sadam Hussein, con la colaboracin y tutela -como no- de Estados Unidos, mientras Naciones Unidas se pasa toda la dcada mirando para otro lado. Al mismo tiempo, la Administracin Reagan -y no paradjicamente- suministra tambin informacin y armas a Irn (escndalo Irangate), lo mismo que Israel.

Un milln de muertos, dos millones de heridos e Irn e Iraq destrozados. Ese era el fin y el objetivo de la intervencin; desangrar vidas y recursos de dos pases cuya evolucin no era nada favorable a los intereses estadounidense y europeos. Iraq, con el petrleo nacionalizado, un rgimen laico y de espaldas a Occidente, no convena a las monarquas fundamentalistas de la zona, ni a los intereses geoestratgicos del imperio. Por otra parte, la revolucin iran de Jomeini en 1979 (donde la teocracia y otros problemas, son parte del aprendizaje democrtico y que slo a ellos les incumbe), dispuesta tambin a nacionalizar sus recursos energticos, a rechazar la invasin cultural de Occidente y a seguir una tica propia, en lo poltico y en lo social, enfrentndose a la corrupcin y subordinacin de las monarquas y regmenes vecinos.

Con este panorama, la estrategia estaba definida: guerra, lo ms interminable y cruenta, que les depauperase lo ms posible, como as ha sucedido, pero, no siendo suficiente, EE.UU. recurre a la agresin militar contra plataformas de petrleo iranes, bloqueo y sanciones econmicas (Ley D'Amato) condenadas, incluso, por Naciones Unidas, y que an continan.

Estados Unidos, Israel y la Unin Europea siguen con el plan de desestabilizacin permanente de Oriente Medio, por sus recursos y por la amenaza que supone cualquier discrepancia en la zona, financiando con millones de dlares la injerencia y oposicin exterior del heredero del depuesto Sha de Persia, a quin precisamente el Jefe del Estado espaol invitaba a la boda real en mayo de 2004 en Madrid, a la que acudi junto con la emperatriz Farah Diva, viuda del Sha. El conflicto diplomtico originado es resuelto por el Gobierno, alegando que es una invitacin privada de la casa Real, y as se elude la protesta iran.

En este contexto, Ahmadineyad revuelve las tripas de occidente preguntando por qu si los europeos afirman que quemaron a seis millones de judos en la II Guerra Mundial, y encarcela a quin lo niegue, cuando ellos -los europeos- son los que cometieron el genocidio. Por qu -se pregunta- ha de pagar el pueblo palestino este crimen que no ha cometido? Europa (y sus cristianos) han de ser -dice- como responsables, los que les cedan un trozo de su tierra en Europa o Estados Unidos para que los judos establezcan su pas y no a expensas del exterminio del pueblo palestino, imponindoles el estado ficticio de Israel, con su rgimen sionista, al que condena y dice que debe desaparecer, como el apartheid o el racismo, proponiendo como solucin, un referndum donde participen ciudadanos palestinos de todas las confesiones; musulmanes, cristianos y judos, para que decidan el Gobierno que regente Palestina, que cuenta con cinco millones judos, cinco millones de rabes y otros cinco  millones de refugiados en el exilio.

Los multitudinarios discursos del Presidente Ahmadineyad, con su peculiar religiosidad islmica, no contienen amenazas o intervencionismos. Tampoco se considera portador de revelaciones divinas al estilo Bush o mensajes tipo Pax Americana. Dnde est el peligro y quin es el peligroso?




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