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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Cmo se engendr el monstruo Bolsonaro?

Gerardo Szalkowicz
Rebelin


Algo cambi el domingo en la poltica latinoamericana. La foto asusta: casi 50 millones de brasileos y brasileas votaron por un proyecto abiertamente fascista. El 46% del electorado del pas ms grande de la regin (y el quinto del mundo) eligi a un candidato que reivindica la tortura y hace apologa de la dictadura, que despliega una retrica de odio, machista, racista y homofbica descomunal y que promete armar a la poblacin y privatizar las empresas estatales. De yapa, su hijo se convirti en el diputado ms votado de la historia brasilea.

El refortalecimiento de la derecha pura y dura ya se vena acentuando con los Macri, Piera, el propio Temer, Mario Abdo, Ivn Duque y varios ms. Pero la irrupcin de una ultraderecha troglodita que logra conquistar una enorme base social -un experimento que se instal en EEUU con Trump y que se extiende en Europa- es un emergente novedoso en Amrica Latina que nos alborota los diagnsticos. Y enciende todas las alarmas.

Brasil qued al borde del abismo. Y ms all de las urgencias de cara a la segunda vuelta, toca desentraar la pelcula completa ante el retorno del oscurantismo. Cmo se gest este fenmeno poltico, sociolgico y hasta religioso llamado Jair Messias Bolsonaro?

El triunfo de la antipoltica, o la poltica del odio

Para comprender este tsunami poltico es necesaria una mirada retrospectiva de largo aliento. O al menos de mediano. Un pas cuya independencia fue proclamada por un prncipe portugus, que no vivi procesos revolucionarios, cuya ltima dictadura dur 21 aos y tuvo una salida bastante consensuada, pari una sociedad histricamente despolitizada. Pero este sentimiento antipoltica se repotenci en los ltimos aos, estimulado por la operacin Lava Jato y los grandes medios. Tras el golpe institucional que destituy a Dilma en 2016 y la pauprrima gestin de Michel Temer, qued en evidencia la putrefaccin del sistema poltico y se impuso un sentido comn de rechazo a la clase dirigente. De hecho, los principales castigados de la eleccin del domingo fueron los dos principales partidos del establishment: el PSDB, cuyo candidato Geraldo Alckmin no lleg al 5%, y el MDB de Temer que postul a Henrique Meirelles y obtuvo un magro 1,2%.

Pero este proceso tuvo como condimento central una fuerte campaa de satanizacin meditica y judicial contra el PT, que permiti asociar la epidemia de corrupcin unilateralmente a esa fuerza poltica y justificar socialmente la irregular prisin y proscripcin de Lula.

En ese marco emerge este ignoto ex militar desbocado que logra capitalizar la implosin de los partidos de derecha y centro-derecha, la consolidacin de ese fuerte sentimiento anti-PT y la aguda crisis econmica que potenci el hasto. Como la poltica aborrece el vaco, Bolsonaro aparece como el candidato antisistema pese a que hace 28 aos ejerce como diputado- que promete resolver esta crisis multidimensional a fuerza de mano dura y prdica mesinica. Y de ser un legislador marginal, que gan fama cuando jur por el militar que tortur a Dilma, se convirti en el efecto ms siniestro de esta democracia agonizante.

El fundamentalismo religioso

No se pueden entender esos 50 millones de votos sin la militancia activa que despleg la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios. La fuerza evanglica neopentecostal -que juega cada vez ms en el terreno poltico en toda la regin- ataca en tres frentes simultneos: en el Congreso, donde la bancada de la Biblia controla la quinta parte de la Cmara de Diputados; en la prensa masiva con su multimedio Record, el segundo del pas achicndole distancias a la Rede Globo; y en las barriadas populares, donde tiene una penetracin territorial que no logra ningn partido.

Quiz parte del ascenso abrupto de Bolsonaro se explique por el despliegue de miles de pastores haciendo campaa furiosa por el ex militar en los das previos a la votacin.

Las otras tres patas de la mesa

Otro factor clave en la construccin de consenso alrededor de Bolsonaro fueron los grandes medios, que terminaron aceptando al mal menor ante la irreversible polarizacin con el PT y el fracaso de los candidatos del orden. Las fake news antipetistas se multiplicaron en las ltimas semanas e hicieron estragos en las redes sociales. Algo similar pas con el poder empresarial y financiero, que tambin cerr filas con Bolsonaro. No es para menos: su gur econmico es Paulo Guedes, un Chicago boy que asegura un rumbo ultraliberal.

Por ltimo, el creciente podero del llamado Partido Militar, que este domingo cuadruplic su presencia al ritmo de la debacle de la poltica tradicional. Adems de Bolsonaro y su compaero de frmula, el inefable general Hamilton Mouro, al menos 70 candidatos militares fueron electos y tres disputarn gobernaciones estadales en segunda vuelta.

Los lmites del progresismo

Tambin al PT se merece reflexionar sobre su responsabilidad en la despolitizacin de la sociedad brasilea y en la creacin del Frankenstein Bolsonaro. Durante 12 aos falt audacia para avanzar en transformaciones raizales, como hubiera sido la tan reclamada reforma poltica o una ley que limitara la concentracin meditica. Y sobre todo, no se profundiz en el empoderamiento popular y la formacin poltico-ideolgica, facilitando el terreno para la diseminacin de valores retrgrados y autoritarios.

Y una vez fuera del Palacio de Planalto, el progresismo brasileo se conform en dar la pelea casi exclusivamente en el andamiaje institucional. Salvo la gimnasia de movilizacin permanente de los movimientos populares, la estrategia petista qued atrapada en la telaraa de un sistema democrtico controlado por el golpista entramado meditico, religioso, militar y financiero.

Tal vez en la respuesta callejera de las mujeres brasileas y su poderosa consigna #EleNo se puedan encontrar algunas pistas de cmo enfrentar a los profetas del odio y su monstruo Bolsonaro.


Gerardo Szalkowicz, Periodista. Editor de Nodal. Colabora en diversos medios como Tiempo Argentino, TeleSUR, Rebelin, ALAI y otros. Conduce el programa radial Al sur del Ro Bravo por Radionauta FM. Coordinador, junto a Pablo Solana, del libro Amrica Latina. Huellas y retos del ciclo progresista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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