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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2018

Marx y la crisis de la democracia

Michael R. Krtke
Sin permiso/Nous Horitzons


Democracia y capitalismo eran y son una pareja difcil, su relacin no es, de ningn modo, tan evidente e indisoluble como se supone vulgarmente. El capitalismo democrtico establecido despus de 1945 en Europa occidental y Norteamrica tambin ha entrado en crisis en sus pases centrales, donde, en un plazo previsible, se podra establecer un capitalismo sin democracia poltica.

En su larga historia, el capitalismo ha ido de la mano de formas variadas de estado y gobierno (ciudades estado, monarquas, estados absolutos, estados corporativos, despotismos...). Slo en pocos pases capitalistas se pudo establecer una repblica democrtica: en los EEUU, Suiza, Francia. En muchos pases capitalistas europeos se impuso, por primera vez, una repblica democrtica con sufragio universal despus de la Primera Guerra Mundial. Pocas fueron duraderas. La historia de la democracia en el capitalismo ha sido, hasta nuestro tiempo, una historia de desintegracin y hundimiento. La democracia se encuentra en peligro, las repblicas pueden hundirse, golpes de estado bonapartistas, golpes militares, rupturas constitucionales o guerras civiles pueden llevar a formas de estado y gobierno autoritarias, totalmente compatibles con el capitalismo.

Histricamente, el capitalismo democrtico aparece ms como la excepcin que como la regla. Segn los estndares (europeos) habituales, actualmente se considera que, de los 192 estados reconocidos como soberanos, son en torno a sesenta los que funcionan como democracias representativas. En muchos otros predomina, en el mejor de los casos, una democracia aparente. En el sistema capitalista mundial, a da de hoy coexisten algunas variantes del capitalismo democrtico con muchas variedades de un capitalismo absolutamente no democrtico.

La Repblica Popular China nos ofrece un ejemplo importante de capitalismo que se las arregla sin democracia en sentido occidental, un ejemplo de una economa y una sociedad controladas y tuteladas por el estado, de rgimen autoritario de partido nico, de estado policial militar, que, sin embargo, slo selectivamente recurre a la violencia abierta. La forma hbrida china de capitalismo privado dirigido y vigilado por el estado va de la mano de una forma de estado y gobierno no democrtica, que restringe toda la vida pblica de ese gigantesco pas al marco de un partido monopolista de estado.

La crtica de la poltica de Marx

A pesar de que Marx no dej ninguna teora sistemtica del estado, sino slo fragmentos de una teora poltica, entenda de la poltica de su tiempo. Apenas hay acontecimiento o movimiento poltico de su tiempo que no estudiara y comentara. Polticamente, antes de hacerse socialista y comunista, Marx era un demcrata radical. Observ con exactitud todos los movimientos, en muchos de los cuales particip, y estudi la situacin poltica de los pases democrticos de la poca. Investig al detalle tres constituciones democrticas modernas de los albores de la repblica burguesa: la Constitucin francesa revolucionaria de 1792 (Primera Repblica), la de la Segunda Repblica francesa (tambin conocida como repblica de febrero ), de 1848, en la versin original y en la revisada de 1851, y la Constitucin liberal democrtica espaola de 1811-12 (en Espaa conocida como la Pepa ). La Constitucin de Cdiz se considera, an hoy, el ejemplo modlico de forma de transicin entre estado liberal y democrtico con jefe monrquico. (1)

En dos escritos, Las luchas de clases en Francia entre 1848 y 1850 , de 1850, y El 18 de brumario de Luis Bonaparte , de 1852, Marx estudi a fondo la breve historia de la Segunda Repblica francesa, de 1848, surgida de una revuelta poltica contra la monarqua borbnica restaurada, y derrocada por el golpe de estado de Luis Napolen, de diciembre de 1851. Esta repblica se basaba en el sufragio igual, universal y directo, slo para los hombres adultos, con independencia de las diferencias de posesiones o propiedades. Marx consideraba altamente inestable la combinacin de capitalismo y democracia. Con ello se haba sembrado una gran contradiccin, entre la igualdad formal de los derechos polticos y libertades de los ciudadanos y su desigualdad econmica y social efectiva, que no se daba solamente entre ciudadanos individuales, sino tambin entre las grandes clases de la sociedad burguesa. Es decir, la repblica democrtica civiliza las formas de la lucha poltica, sustituye la guerra civil y la lucha en la calle por la lucha electoral y el debate pblico. Pero las clases cuya esclavitud social [la Constitucin] tiene que perpetuar, proletariado, campesinos, pequeos burgueses, con el sufragio universal se apoderan del poder poltico. Y a la clase cuyo viejo poder social [la Constitucin] sanciona, la burguesa, le quita la garanta de ese poder. Restringe su dominio a condiciones democrticas, que contribuyen en todo momento a la victoria de las clases enemigas y cuestionan las bases de la propia sociedad burguesa. (2)

En el siglo XIX, la democracia era an una idea escandalosa y contestada; en el mejor de los casos, se consideraba un experimento poltico peligroso. Precisamente lo que teman los liberales contrarios a la democracia era lo que esperaban de ella Marx y Engels: que, tarde o temprano, hiciera estallar esta contradiccin. En la repblica democrtica, en esta ltima forma de estado de la sociedad burguesa, la lucha de clases se tendra que librar definitivamente, hasta el final. (3)

Marxistas posteriores continuaron este anlisis: cmo es posible que se haya implantado una repblica democrtica, exigida, de hecho, por el movimiento obrero, al que proporciona libertad de movimientos y un terreno de juego poltico y le permite utilizar con xito elecciones y parlamentos para influir en la legislacin y la poltica del estado? La respuesta (de Kautsky, Otto Bauer y otros): la clase dominante domina, pero no gobierna y, para dominar, no le hace falta estar en el gobierno. Para influir en la lucha poltica y en el proceso de toma de decisiones polticas conforme a sus objetivos, puede confiar en su poder social y econmico, puede utilizar a los medios de comunicacin de masas y a los partidos agrarios burgueses de masas, as como a la clase de los polticos y funcionarios profesionales. Favorecida por la religin cotidiana del capitalismo, dirige con xito la lucha por la hegemona en la sociedad burguesa, ahora en una repblica democrtica, y respeta sin problemas la igualdad de derechos polticos. Tiene que hacerlo porque, en esta forma poltica, en democracia, toda dominacin de una minora slo es posible como gobierno de la mayora, que debe basarse en una mayora de electores, adictos y gente que le apoye. Por lo tanto, sin dominio de la burguesa no puede haber democracia estable, aun menos formarse bloques duraderos, como los que representan los partidos agrarios burgueses de masas de ideologa democrtica, que siempre agrupan a campesinos. (4) Hay democracia mientras los advenedizos proletarios no tengan xito poltico y no se hagan demasiado fuertes y pongan en riesgo la hegemona burguesa. Incluso entonces aun podra durar un rato un frgil equilibrio de las fuerzas de clases, que permita a los adversarios mantener la forma de la repblica democrtica con sufragio universal.

Crisis de la democracia, crisis del capitalismo

En 1936 apareci una de las ltimas grandes obras de la poca del marxismo clsico, el libro de Otto Bauer Entre dos guerras mundiales? El autor, terico dirigente del austromarxismo y del marxismo, con huella socialdemcrata, enlaza los anlisis de tres crisis: la del capitalismo, la de la democracia y la del socialismo.

Sin la crisis econmica mundial, dice Bauer, la democracia no habra entrado en crisis en Alemania y Austria. Las crisis de posguerra y, despus, la crisis econmica mundial que estall en otoo de 1929 debilitaron la creencia de las masas populares en el estado democrtico, que ya no les poda o quera ayudar. Igualmente hicieron tambalearse la creencia del pueblo en la invulnerabilidad del orden capitalista y, con ello, de la hegemona de la burguesa. En la crisis, los capitalistas ya no estaban dispuestos a mantener aquellos compromisos y concesiones con los que han de pagar su dominio en democracia, ni se encontraban en situacin de poderlo hacer. Como su hegemona haba quedado tocada, habran tenido que realizar muchas ms concesiones y llegar a muchos ms compromisos que entonces, cosa que no queran hacer ni podan permitirse. Se volvieron contra el orden democrtico, que era un obstculo para cargar una crisis poltica sobre las espaldas de las grandes masas. (5) Derechos polticos iguales y la posicin de poder en el estado basada en ellos, incluso los elementos como una seguridad social para todos, que el movimiento obrero reformista haba impuesto en el marco del estado democrtico, eran obstculos reales para una poltica anticrisis totalmente favorable a los intereses de los capitalistas.

Semejantemente, puede suponerse que la gran crisis econmica mundial que comenz en 2007-2008 como una crisis financiera mundial tambin est relacionada con la aparicin actual de crisis en las democracias parlamentarias de los pases capitalistas centrales. Y la crisis de la socialdemocracia europea, su evidente decadencia en casi todos los pases europeos, es una parte de esta crisis de la democracia. Y es que la creencia del pueblo en la efectividad de una poltica reformista que tambin beneficie a las clases de abajo forma parte de la cultura poltica de una democracia burguesa operativa. Sin esta creencia popular, sin mejoras tangibles de la situacin de la mayora de la poblacin que se encuentra en crisis, no se puede avanzar por la va reformista socialdemcrata, para contener, es decir, mantener latente, la gran contradiccin de la democracia apuntada por Marx.

La crisis del capitalismo democrtico hoy

Entre los cientficos sociales de todos los colores predomina un amplio consenso en torno a que el orden del capitalismo democrtico de posguerra, tan estable durante mucho tiempo, ha tocado a su fin. Parece que la disposicin y voluntad de la clase dominante en punto al cumplimiento de los compromisos y concesiones con que haba comprado su dominio en los pases capitalistas centrales durante la posguerra desapareci, como muy tarde, durante el perodo de crisis 1971-1984. La pregunta es, empero, por qu pas tanto tiempo a saber, ms de 25 aos hasta que se evidenci la crisis de la democracia. Colin Crouch lo explica con un proceso de lenta erosin de la democracia, que deja intactas las formas externas de las instituciones democrticas (elecciones, partidos, parlamento, opinin pblica...), mientras las decisiones reales quedan cada vez ms en manos de oligarcas capitalistas. (6) Sin embargo, este lento proceso fue acompaado de algunas maniobras de cambio espectaculares, con las que, si bien no se cuestionaban las instituciones democrticas, se anunciaba un cambio poltico y se reabra la lucha por la hegemona, con una ideologa poltica nueva, al menos parcialmente, e incluso de extrema derecha: el neoliberalismo. Margaret Thatcher, Ronald Reagan e incluso Helmut Kohl fueron vistos y elogiados por sus partidarios como precursores de un cambio ideolgico y pioneros de otra forma de hacer poltica.

El cambio hacia un estatismo autoritario que muchos marxistas haban previsto de momento no se ha producido. Wolfgang Streeck, con la vista puesta en la crisis poltica que comenz en 2007-2008, ha constatado que, tras una breve fase de poltica financiera expansiva, se ha impuesto una poltica de austeridad estricta con el foco en la consolidacin del presupuesto pblico, al menos en los pases de la zona euro. Lo considera la continuacin de la marcha atrs iniciada por las clases dominantes en la dcada de 1970 contra el capitalismo de posguerra embridado por el estado social. Con razn, Streeck constata que la globalizacin del capitalismo nuevamente acelerada en la dcada de 1990 ha dado un impulso adicional a este ataque frontal al estado social y a la lucha por la hegemona de la visin neoliberal del mundo. (7) Sin embargo, los sntomas de una crisis de la democracia poltica son bastante nuevos: por doquier surgen movimientos populistas contra la vieja poltica y las viejas elites establecidas, pero (con excepciones) no son, en modo alguno, antidemocrticos o anticapitalistas. La crisis del capitalismo democrtico del presente parece consistir en que ni a los viejos partidos de masas burgueses-pequeo burgueses de la derecha ni a los partidos de masas pequeo burgueses-proletarios de la izquierda se les ha ocurrido nada para la gran crisis de 2007-2008, salvo la eterna repeticin de viejas formas vacas. Pero cuando los grandes opositores sociales carecen de ideas, resulta difcil luchar por la hegemona; un compromiso poltico slo puede hallarse entre posiciones hasta cierto punto distinguibles de manera clara. En este vaco que dejan un neoliberalismo y una socialdemocracia desacreditados, emergen con fuerza toda suerte de aforismos y utopas radicales ms o menos salvajes y de todo punto inconsistentes. Sin embargo, la creencia en la democracia est de todo menos muerta, mientras que la creencia en el capitalismo como el mejor de los rdenes pensables est daada. No es un mal punto de partida para una izquierda en Europa, siempre y cuando se le vuelva a ocurrir algo que valga la pena desear y querer.

 

Notas

(1) Marx haba estudiado derecho en Berln, sobre todo con discpulos de Hegel y el profesor de derecho pblico Eduard Gans. Dicho sea de paso, en la carrera de derecho de su poca tambin se estudiaba el cameralismo, tal y como se llamaba entonces la economa poltica en Alemania. Marx estableci su primera relacin con la economa poltica entre los cameralistas y Hegel, que era un excelente conocedor y crtico de los economistas clsicos ingleses.

(2) Karl Marx, Die Klassenkmpfe in Frankreich 1848 bis 1850, Karl Marx y Friedrich Engels, Werke (MEW), vol. 7, p. 43.

(3) Karl Marx, Kritik des Gothaer Programms, MEW, vol. 19, p. 29.

(4) Otto Bauer, Kapitalsherrschaft in der Demokratie, Werkausgabe , vol. 9, pp. 202-219.

(5) Vase Otto Bauer, Zwischen zwei Weltkriegen?, Werkausgabe , vol. 4, pp. 134-35.

(6) Vase Colin Crouch, Post-Democracy , Cambridge, 2005.

(7) Vase Wolfgang Streeck, Buying Time. The Delayed Crisis of Democratic Capitalism , Londres, 2016.

(Este texto es una versin castellana y ampliada de un artculo publicado por su autor en la revista Nous Horitzons, n 218, que conmemora el bicentenario del nacimiento de Karl Marx).

Michael R. Krtke es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso, profesor de economa poltica en la Universidad de Lancaster, es uno de los grandes conocedores vivos de la obra de Marx. Acaba de publicar el libro "Kritik der politischen konomie heute. Zeitgenosse Marx" [Crtica de la economa poltica hoy. Marx contemporneo] (VSA Verlag 2017).

 

Traduccin de Daniel Escribano. 

Fuente: www.sinpermiso.info, 7-10-18 http://www.sinpermiso.info/textos/marx-y-la-crisis-de-la-democracia



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