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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2018

Si las mafias blanquean el dinero negro, por qu Espaa no puede blanquear su historia criminal
Cmo blanquear la leyenda negra?

Carlos de Urab
Rebelin


Los descubridores con arrojo y valenta vencieron los peligros del mar de los Sargazos desembarcaron en esas playas vrgenes cometiendo un vil acto de piratera -que luego transmutaron en una heroica odisea- Los adelantados tomaron posesin de las mticas tierras de Cipango -la isla recubierta de oro- y Catay la cuna de los sultanes de las Mil y una Noches-. hundiendo el estandarte real con el guila de San Juan y las armas de Castilla y Aragn. Y entonces el verbo se hizo carne.

Gracias a las Bulas Alejandrinas los reinos castellanos recibieron por donacin de la Santa Sede apostlica de los justos y legtimos ttulos de seor de las Indias occidentales, islas y tierra firme del mar ocano. La bula de Alejandro VI decretaba: le damos, concedemos y asignamos a vos rey de Portugal y reyes de Castilla y de Len, a vuestros herederos y sus sucesores; y damos, constituimos y deputamos a vos, a dichos vuestros herederos y sucesores de ellas, con libre, llano, y absoluto poder, autoridad y jurisdiccin Y as los extranjeros cristianos despojaron a sus legtimos propietarios esas tierras ignotas a las que llamaron equivocadamente como las indias.

Se produjo un brutal ataque bacteriolgico importado de Europa que inocul la peste, el clera, la viruela, el sarampin, tosferina, paperas o la gripe, virus desconocidos que aniquilaron a buena parte de los 60.000.000 millones de indgenas durante el periodo de la conquista y colonizacin.

Desde luego que en esta inmensa cruzada civilizadora intervino la mano de Dios -aseveraban los doctores de la Santa Iglesia- pues el supremo hacedor eligi a los hijos del imperio espaol para expandir la fe cristiana por la faz de la tierra. Esos hombres buenos y piadosos asumieron el reto de redimir a millones de gentiles, paganos idolatras y sanguinarios antropfagos que adoraban el sol, la luna y las estrellas.

Lo cierto es que los nativos deban aprender a la fuerza el espaol, la lengua oficial del imperio, adems de aceptar la religin cristiana, catlica y apostlica renegando de sus herticas creencias. Esas tribus hostiles, de cuerpos desnudos concebidos en pecado mortal tuvieron que aceptar a sangre y fuego una religin que predicaba unos mitos procedentes de Oriente Medio condensados en la Biblia (Adn y Eva, Abraham, Moiss, la virgen Mara, el dogma de la santsima trinidad o Jesucristo, el hijo nico de Dios que muri en la cruz) completamente ajenos a la realidad de ese continente.

La historia imperial espaola denigra los pueblos indgenas calificndolos de salvajes, paganos, depravados, canbales, herejes, hijos del demonio que realizaban sacrificios humanos para de esta forma tan artera justificar los crmenes de la conquista y colonizacin del nuevo mundo.

Pero estos cnicos argumentos no son ms que una forma de escabullirse de sus responsabilidades pues los europeos olvidan intencionadamente su macabro prontuario: las cruzadas, las terribles guerras de religin y dinsticas que dejaron miles y miles de muertos; el exterminio de poblaciones enteras acusadas de herejas por el poder vaticanista como es el caso del genocidio los albigense o cruzada Ctara, la caza de brujas, la persecucin de los musulmanes y los judos y los gitanos. Sin olvidar la santa inquisicin exportada al Nuevo Mundo por la Corona que someta a los acusados a execrables torturas: el potro, el castigo del agua, aplasta pulgares, la pera vaginal, oral o anal, la garrucha, la cuna de Judas, la doncella de hierro o la sierra. El sadismo espaolista no conoca lmites pues gozaban con el dolor ajeno ejecutando a los condenados en las hogueras o el garrote vil.

Segn los inquisidores el Nuevo Mundo (al que comparaban con el paraso terrenal) estaba posedo por satans y era necesario exorcizarlo. De ah la incesante represin monrquico papista, una persecucin cruel y despiadada que pretenda extirpar las idolatras, inmolar a los sacerdotes, destruir los adoratorios, templos y deidades, quemar los cdices y libros sagrados con el objetivo de borrar cualquier vestigio de esos cultos que calificaba de supersticiones del averno. Con perros de presa los verdugos capturaron a esos indios salvajes a los que marcaron con fierros candentes para luego domarlos a latigazos igual que se hace con los potros ariscos.

Los invasores aseveraban que los indgenas pertenecan a un sustrato pre-humano; eran grafos, no conocan la rueda, ni el hierro, ni la plvora, ni dems adelantos tecnolgicos. Despectivamente los calificaron de razas inferiores relegadas a la edad de piedra, salvajes sin alma susceptibles de ser redimidos por obra y gracia del espritu santo.

Con arrogancia los conquistadores impusieron a la fuerza sus leyes y principios; el respeto y obediencia debida a la jerarqua, a los nobles, aristcratas, los castellanos viejos e hidalgos (el estamento clerical-militar) ante los cuales deban descubrirse y bajar la mirada ante sus seoras o vuesamercedes. A los frailes doctrineros, las rdenes mendicantes como franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas se lanzaron a la magnnima empresa de la evangelizacin de los gentiles.

A los conversos se les oblig a aprender la lengua para hablar con Dios, se les bautiz con nombres y apellidos cristianos inspirados en el santoral o en honor a sus padrinos espaoles. Porque era necesario dotarlos de identidad y legalidad. Pagar las indulgencias plenarias para ganarse el cielo y expiar los pecados; confesarse y arrepentirse en un acto de contricin y propsito de la enmienda Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa auto flagelndose presas del xtasis mstico.

1492 marc un antes y un despus; antes solo reinaba la oscuridad, la ignorancia, la brutalidad, y el bestialismo, no existan sentimientos humanos de cario, ni amor, las madres como las perras criaban a sus hijos, los padres eran lo ms parecido a engendros malficos. Hasta que el padre eterno dijo: hgase la luz, y la luz fue hecha

Los colonos espaoles se negaban a trabajar porque como se afirma en el Antiguo Testamento: el trabajo es un castigo de Dios (Gnesis 2:15) de ah que la explotacin de las haciendas, plantaciones o minas recaa en los siervos y esclavos (indgenas y negros) bajo el control de un capataz que se encargaba de disciplinarlos a latigazos y rendir cuentas (que generalmente tenan que alcanzar el supervit)

La mxima aspiracin de los conquistadores y aventureros era adquirir un blasn de nobleza otorgado por su majestad el rey como premio a los servicios prestados a la corona. Servicios relacionados con las razias o campaas militares contra los gentiles (paganos o razas inferiores que representaban un obstculo para la civilizacin)

La conquista y colonizacin de las Indias la hicieron los hombres (con la excepcin de un nmero reducido de mujeres) y por lo tanto esos rudos hombres tenan que satisfacer sus instintos bsicos y no les qued ms remedio que relacionarse con las nativas. Quizs cortejaron a las indias, las enamoraron, les brindaron flores y poesa? Aunque no hablaban su lengua les cantaron versos y luego les pidieron su mano a sus padres para unirse en matrimonio? Las consideraron sus legtimas esposas o simplemente como objetos del placer? Una relacin completamente desigual entre unos seres sobrenaturales dioses? que las sometieron a la fuerza para complacer a sus bajos instintos. Sus mercedes se reservaban los mejores harenes de concubinas y barraganas para fornicar a su libre albedro.

El mestizaje se forj en esos execrables crmenes sexuales que cometieron contra nias, adolescentes, jvenes, mujeres maduras o madres que para siempre quedarn impunes. Nunca se hablara de violaciones sino de uniones amorosas bendecidas por la santa madre iglesia. La historia de los nobles peninsulares y de los criollos es una historia de patriarcas machistas y misginos. A las mujeres se les relegaba a los trabajos del hogar; no tomaban decisiones y eran discriminadas siguiendo los preceptos bblicos de sumisin y obediencia debida a su padre o esposo.

En este viaje trasatlntico solo embarcaban hombres, los hombres ms rudos, los ms fuertes y aguerridos - en muchos de ellos delincuentes que iban redimir sus penas a las Indias, tambin moriscos renegados, judos fugitivos, reos liberados, hijos de la picaresca, el fraude, la corrupcin, los sobornos y las malas artes, es decir, aventureros dispuestos a arriesgar sus vidas en una travesa que muchas veces terminaba en tragedia.

No importaba acometer los mil y un peligros de ese temido viaje trasatlntico (el mar de los Sargazos) pues era preferible arriesgar la vida que seguir soportando la miseria y el vasallaje de la Espaa feudal donde solo los hidalgos y aristcratas gozaban de privilegios y riquezas. Fueron tantos los voluntarios que la Casa de Contratacin fij un cupo y un pasaporte de averiguacin o limpieza de sangre para que no viajaran herejes a las Indias. Solo queran cristianos viejos embarcados. Aunque como suele suceder en estos casos algunos funcionarios de la Casa de Contratacin comenzaron a vender permisos clandestinos a gentes de dudosa reputacin como moros, judos y gitanos.

Una de las historias ms delirantes quizs sea la que protagoniz doa Catalina de Erauso (1592-1650) acuerpada mujer de ascendencia vasca conocida como la monja alfrez, reconocida lesbiana que en su adolescencia escap de un convento disfrazada de hombre embarcndose como grumete a las Indias en Sanlcar de Barrameda. Tras servir como soldado en varias campaas de conquista y sacar a relucir sus grandes dotes de guerrera indmita fue distinguida con el grado de Alfrez -gracias a su actuacin en la campaa de Arauco (en la batalla de Valdivia) Los espaolistas la consideran una herona, un personaje de leyenda ya que tanto en Chile, Per, o en Bolivia aniquilaba indios a diestra y siniestra demostrando su extrema crueldad y grandes dotes de matarife.

Entre los aventureros que se embarcaron con Coln se encontraba el genovs Miguel de Cuneo quien en una carta que le envo a su amigo Gerolamo Annari de Savona, le refiere lo que aconteci en una isla grande poblada de canbales (probablemente Juana o Jamaica)

Nos apoderamos de doce mujeres harto hermosas y harto de carnes entre edades de quince y diez y siete aos Cuneo relata sin miramientos cmo viol a una de esas jvenes que el Almirante Coln le haba regalado:

La cual, tenindola yo en mi cmara, a bordo de la carabela, desnuda, segn es costumbre de estas mujeres naturales, me vino el deseo de solazarme con ella, y deseando poner en ejecucin mi deseo, y no admitindolo ella, me trat de tal manera con sus uas, que ms me conviniera haber comenzado; visto lo cual, si he de deciros verdad, tom una cuerda y la at fuertemente, de resultas de lo cual daba gritos increbles. Por fin nos pusimos de acuerdo, de tal suerte, que puedo aseguraros que en cuanto a los hechos, pareca amaestrada en una escuela de rameras Este es el primer relato de violacin en el Nuevo Mundo y una prueba ms de cmo se aprovecharon los europeos de la inocencia y la ingenuidad de las mujeres indgenas.

El primer prostbulo del nuevo mundo se fund en Santo Domingo en 1526 con el beneplcito del rey Carlos I para atender a aquellos aventureros y navegantes que vidos solicitaban la compaa de una moza que consolara sus cuitas de amor tras sortear la larga travesa interocenica.

El fruto de estas uniones violentas y bajo estado de shock no son otros que nios bastardos, nios hurfanos de padre y no reconocidos cuya crianza tenan que asumir las madres indgenas sin ninguna posibilidad de reclamar sus derechos. Los historiadores monrquicos pretenden hacernos creer que esas uniones eran legales y que ambos contrayentes haban dado su consentimiento mutuo. Se conocieron en qu lengua? Tendramos que presuponer que los espaoles dominaban el quechua, el tzeltal, el chichimeca, el tolteca, el chibcha, el arahuaco o el guaran. El mestizaje se trat de un trauma, un fenmeno biolgico que gener gran inestabilidad emocional y un terrible complejo de inferioridad. El hombre inferior admira y sigue al superior, para que lo dirija y proteja -como lo expuso en su momento Ramiro de Maetzu. En el virreinato los mestizos no tenan derecho a heredar o a ejercer cargos pblicos pues su sangre estaba impura. La tendencia de ese fruto hibrido era la de identificarse ms con el espaol o el europeo despreciado por completo su origen salvaje. Por paradjico que parezca el racismo del mestizo hacia el indgena es mucho mayor que el del blanco hacia al negro. Los conversos salieron ms fundamentalistas que los propios frailes doctrineros.

La pregunta clave es: cuntas mujeres espaolas viajaron solas a las Indias en ese periodo de trescientos aos de conquista y coloniaje? La corona estimulo la emigracin de mujeres peninsulares para evitar que los conquistadores y colonizadores se mezclaran con las nativas con el propsito de preservar la pureza racial (eugenesia) y la cultura espaola- Porque haba que mantener impoluto el rancio abolengo de los nobles castellanos. Entre 1493 y 1518 tan solo pasaron 308 mujeres espaolas a Amrica, en 1600 se contabilizaron un total de 10.000. Es difcil dar una cifra fidedigna pero seguro que durante el virreinato no superaron las 30.000. La poblacin espaola en el siglo XVI no superaba los 6 millones de habitantes.

Hay que tener en cuenta que hasta bien entrada la dcada de los ochentas en el pasado siglo XX, es decir, al finalizar la dictadura franquista, las mujeres espaolas an estaban tuteladas por sus maridos. As que ya podemos imaginar lo que suceda en esos siglos pretritos. A las mujeres se les prohiba viajar solas pues necesitaban una carta de autorizacin del esposo o del padre reclamndolas o un tutor masculino que las acompaara. La mayora de las colonas pertenecan a la nobleza, esposas de virreyes, de militares, oidores, altos funcionarios reales, soldadas, adelantadas y gobernadoras, hijasdealgo, otras viajaban como doncellas, criadas, institutrices, y otras las monjas adscritas a las rdenes religiosas. No existan permisos para solteras o mujeres solas ya que podran ser confundidas con prostitutas o vagabundas. Acaso alguna espaola se cas con un indgena o un negro? No seamos ilusos, en esa poca los prejuicios religiosos y racistas impedan cualquier unin anti natura que sera vista como una provocacin inaceptable.

Toda mujer decente estaba obligada a imitar las vidas ejemplares de sor Juana Ins de la Cruz y Santa Rosa de Lima.

Las leyes de Burgos y Guerra Justa (1512) se decretaron para el buen regimiento y tratamiento de los Indios (o se sometan pacficamente o se les declaraba la guerra) Connotados juristas y telogos defendan a los indgenas (sbditos de la corona) de los posibles abusos de los espaoles. Como consecuencia de la denuncia de Fray Antn de Montesinos por el mal trato que sometan los encomenderos a los indios en Santo Domingo (se dice que son las precursoras de los derechos humanos) entre las que se les garantiza la libertad y la abolicin de la esclavitud, derecho a la propiedad, el ser considerados ciudadanos libres y a un salario digno. Pero su aplicacin fue muy limitada por no decir casi nula.

Los doctores de la universidad de Salamanca embebidos en la piedad y la caridad cristianas escandalizados por el maltrato que reciban los nativos protestaron ante la corona. Como consecuencia de sus reclamos se promulgaron en 1542 las Leyes Nuevas de Indias que prohiban su explotacin y la esclavitud de los gentiles. Esas leyes que siguieron funcionando hasta 1748 no eran ms que papel mojado.

Las Leyes de Indias ordenaron a los funcionarios coloniales, a las audiencias reales, los capitanes generales, gobernadores, corregidores, alcaldes y cabildos que se ofreciera un buen trato de los nativos. Pero hay un dicho castellano muy conocido que reza: Las leyes se acatan, pero no se cumplen

Los esclavos indgenas o negros eran explotados en duras jornadas de sol a sol en las plantaciones, las haciendas, las minas, las canteras, las obras pblicas, en la construccin de templos, catedrales o palacios; mientras que las mujeres cumplan las funciones de siervas o mucamas dedicadas a tiempo completo a la atencin de sus amos y de las rdenes religiosas.

En Amrica al igual que en la pennsula cobr un gran protagonismo la figura del terrateniente, del gamonal, del hacendado. Ese seor feudal se reservaba las mejores tierras y la mayor cantidad de esclavos indgenas a su servicio (derecho de pernada incluido) En esos barracones de las mitas, obrajes, encomiendas, reducciones y resguardos se obligaba a la indiada a ejercer las penosas labores como si se tratara de bestias humanas que trabajaran a destajo sin importar si estaban enfermos o mal alimentados. Un insoportable sufrimiento que conmovi a Bartolom de la Casas que compadecido reclam al rey catlico para que los indgenas fueran sustituidos por esclavos negros. La institucin de la encomienda era un calco de la reconquista cristiana en los territorios de Al ndalus: un seor feudal protega a sus sbditos a los que explotaba y cobraba un tributo. La fundacin de las nuevas ciudades requera imperiosamente de mano de obra para levantar palacios solariegos, iglesias, catedrales, grandes obras pblicas como puentes, acueductos, caminos, murallas, castillos o puertos.

La segregacin racial obligaba a los indgenas a usar determinadas vestimenta muy distinta a la de los amos espaoles e igualmente confinarlas en guetos o reservas indias lejos de las zonas habitadas por los hidalgos y seores en una clara reminiscencia del apartheid.

La mayora de los cronistas eran clrigos o misioneros (que por ese entonces eran de los pocos que saban leer y escribir) que imbuidos por los prejuicios religiosos mezclaban la fbula y las fantasas en sus narraciones. Esos seres superiores, por la gracia de Dios, analizaron con lupa de entomlogos a unos curiosos insectos llamados equivocadamente indios porque en un principio los espaoles crean haber llegado a la India de las especies -donde se situaban los ros del Edn o fuentes de la eterna juventud. Pero no se trataba de las Indias, ni de un Nuevo Mundo, ni de Amrica as que ninguna de esas denominaciones se ajusta al origen de sus primitivos habitantes.

En Espaa Existen innumerables organismos e instituciones donde reposan los legajos y la documentacin de los cinco siglos de historia de los territorios de ultramar: Archivo de Indias de Sevilla (mandado construir por Carlos III) el archivo general de Simancas, el Archivo Histrico Nacional de Madrid, Archivo de la Corona de Aragn en Barcelona, archivo de la Real Chancillera de Valladolid, archivo Histrico de la Nobleza de Toledo, archivo central de Cultura en Madrid o archivos particulares como el duque de Veragua o el General Polavieja o el Virrey del Per Jos Abascal. Se trata de documentos generados por instituciones coloniales, cartas correspondencia, especialmente de los clrigos y misioneros. Tambin se encuentra una importante documentacin en los archivos ingleses, franceses, de los pases bajos, alemanes, italianos (Vaticano) aunque a estos ltimos se pone en duda su credibilidad al tratarse de los principales impulsores de la Leyenda Negra.

Los documentos redactados por cronistas, prelados, misioneros, gegrafos, botnicos aventureros, cartgrafos, cosmgrafos, navegantes, militares, bachilleres que se reconocan como testigos directos de los sucesos acaecidos en las Indias durante el periodo del Virreinato. Personajes tales como Cervantes de Salazar, el mestizo Inca Garcilaso de la Vega, Alonso de Ercilla, Alonso de Gngora, Bernal Daz del Castillo, Pedro Cieza de Len, Gonzalo Fernndez de Oviedo, Bernandino de Sahagn, (padre de los antroplogos) Bartolom de las Casas o el mestizo Felipe Huamn Poma de Ayala.

Pero lo cierto es que los nativos jams pudieron escribir su propia historia, dar la versin de la invasin y despojo de sus tierras. Son sujetos pasivos tratados como menores de edad, carentes de uso de razn que tenan que resignarse a aceptar los designios divinos. Cualquier acto de rebelin se castigaba con la pena de muerte ejecutada pblicamente para que sirviera de escarmiento a sus congneres.

Ante tantas injusticias y desmanes la Junta de Valladolid convoc un debate entre Bartolom de las Casas y Juan Gins de Seplveda. En primer trmino el fraile sostuvo que todas las gentes del mundo son seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios y no bestias, ni esclavos, mientras el que el filsofo defendi a capa y espada la superioridad de los espaoles sobre los indgenas en el cumplimiento del mandato de la corona y nuestro seor Jesucristo. Tambin el fraile dominico Francisco de Vitoria desarroll la filosofa moral y humanista en defensa del orden natural, la libertad e igualdad de derechos de las personas. Pero si los gentiles no se sometan pacficamente a la voluntad de la autoridad real era lcito declararles la guerra justa.

Isabel la Catlica , fundadora del imperio teocrtico hispnico y patrona de la unidad proverbial, en su testamento dej bien claro que tenan que tratarse con respeto a sus ahijados indgenas: Suplico al rey mi seor muy afectuosamente , y encargo y mando, a la princesa, mi hija, y al prncipe su marido que no consienten ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las dichas indias en sus personas ni bienes reciban agravio alguno En 1542 se promulgaron las Leyes Nuevas que prohiban la esclavitud de los indgenas confinados en reservas bajo condiciones infrahumanas. Esta institucin sigui funcionando hasta 1748 sin que se pueda demostrar que haya cumplido las ordenanzas. Demostrando de esta manera que dichas leyes no eran ms que papel mojado pues los funcionarios y autoridades obligadas a aplicarlas en la mayora de los casos se inhiban.

La Leyenda Negra se define como una visin falsa de la conquista espaola que empez a extenderse por Europa a partir del siglo XVI tras la publicacin de Americae (ilustrada con sus propios grabados) del flamenco Theodor de Bry. Obra que se public en 1590 como parte de la batalla poltica que se llevaba a cabo en ese entonces entre catlicos y protestantes (Martn Lutero y Guillermo de Orange son sus mximos exponentes) que acusaba a los espaoles del genocidio y la destruccin de las Indias. El paradigma de la leyenda negra es Felipe II fundador de la santa Inquisicin. En todo caso las razas nrdicas, anglosajonas y germnicas consideraban a los espaoles razas inferiores por haberse mezclado con los judos y musulmanes. De ah que se les conociera peyorativamente como marranos. Motivo por cual estuvieran tan obsesionados con la limpieza de sangre (supercasta eugensica hispana)

Los historiadores espaoles revisionistas desesperadamente tratan de demostrar que la obra del descubrimiento la conquista y la colonizacin de las indias, Asia o frica fue la ms grande epopeya jams realizada por el ser humano. Una sagrada misin llevada a cabo por virtuosos varones impregnados de altruismo y filantropa Los verdaderos genocidas son los anglosajones xenfobos y racistas que no mezclaron su sangre con los indgenas y prefirieron exterminarlos.-replican-

El reino de Espaa denuncia la clara intencin de sus enemigos histricos de desacreditar la epopeya del descubrimiento de Amrica, las Filipinas y dems territorios e nsulas del mar ocano. Se siente ofendidos por esas sucias mentiras inventadas por los protestantes y masones envidiosos de tan colosal empresa Es preciso subirle la moral a los sbditos imperiales, convertir las derrotas en victorias donde ese imperio hundido y decadente resucita invicto.

En el Nuevo Mundo se libr una guerra entre catlicos y protestantes (la reforma y la contrarreforma) El imperio espaol adems ejercan un monopolio comercial del que se excluan a las potencias rivales y que dio como resultado al auge de la piratera y el contrabando. Piratas ingleses, franceses, holandeses con patente de corso capturaban las naos espaolas cargadas de oro, plata y piedras preciosas y que contribuyeron a cimentar el embrin del capitalismo.

Los historiadores e investigadores, los fillogos y antroplogos pro monrquico a sueldo del CSIC, del Ministerio de Cultura y patrocinado por la casa Real, la casa de Alba y los Grandes de Espaa se han comprometido de cuerpo y alma a blanquear la leyenda negra. Y para ello cuentan con millonarios presupuestos y el apoyo incondicional de instituciones oficiales y privadas (fundaciones y asociaciones)

Los muy astutos eligen los textos ms favorables para resaltarlos con letras de oro obviando los ms crticos que se ocultan baj un tupido velo. Al fin y al cabo la corona espaolas siempre ha pretendido endiosarse manipulando la historia imperial a su acomodo. Aducen que todo est documentado, que todo est archivado y compulsado con sellos de autenticidad. Nadie puede refutarlos pues ellos son los notarios de la verdad.

Los espaolistas se enorgullecen de la supuesta conquista solidaria y compasiva . Las nuevas tesis de los historiadores revisionistas afirman que a Hernn Corts y Francisco Pizarro deben ser considerados libertadores de los pueblos indgenas oprimidos por el yugo dictatorial tanto de los Aztecas como de los Incas.

Los nostlgicos del imperio espaol intentan blanquear la leyenda negra igual que hacen las mafias con el dinero negro. Desde principios del pasado siglo XX una plyade de brillantes escritores, intelectuales cierran filas en defensa de la Hispanidad: Miguel de Unamuno, el sacerdote Zacaras Vizcarra, Francisco Rodrguez San Pedro, Ramiro de Maeztu, el arzobispo Isidro Gom, Manuel Garca Morante, Jos Mara Pemn, Vallejo Njera o Camilo Jos Cela. La dictadura franquista igualmente pretendi ensalzar a los hroes de la conquista de Amrica para insuflar en sus sbditos las ms altas dosis de orgullo y vanidad.

La Hispanidad es un movimiento que tambin reclut a muchos intelectuales reaccionarios de derechas de Amrica Latina comprometidos con enaltecer el buen nombre de la madre patria como: el nicaragense Pablo Antonio Cuadra, el mexicano Alfonso Junco, Eduardo Carranza de Colombia, Pablo E Victoria, Luis Corsi Otlora de Colombia, Jos Manuel Gonzlez, Argentina, Riva Agero, Vctor Andrs Belaunde o Vargas Llosa del Per. En contradiccin surgi una corriente antiespaola de tendencia izquierdista entre los que cabe destacar a Jos Mara Arguedas, Maritegui, Ciro Alegra, Jorge Icaza, Fausto Reinaga, Manuel Gamio, Pablo Neruda, Nicols Guillen, Garca Mrquez, Eduardo Galeano, Jorge Amado o Miguel ngel Asturias, Diego de Rivera, Orozco, Siqueiros

En estas ltimas dcadas una nueva generacin de intelectuales y escritores, profesores, documentalistas o cineastas se han lanzado al rescate de ese imperio donde jams se pona el sol. La monarqua a la cabeza de su catlica majestad el rey Felipe VI est completamente decidida a defender el glorioso legado imperial borbnico patrocinando ediciones, publicaciones, conferencias, pelculas, documentales, etc. Al llamado de Despierta Ferro! los sbditos ms preclaros desenfundan la espada justiciera del Cid Campeador prestos a arremeter contra sus enemigos: Pedro Insua (1492, Espaa contra sus fantasmas) Ivn Vlez (El mito de Corts) Mara Elvira Roca Barea (Imperiofobia y Leyenda Negra -xito editorial sin precedentes y libro de cabecera de los ultra nacionalistas espaoles) el famoso escritor Prez Reverte, Luis Mara Ansn, Jess ngel Rojo Pinilla (Cuando ramos invencibles -editado con el patrocinio de Luis Alfonso de Borbn) Carlos Martnez Shaw, Jess G Maestro, Elvira Menndez, las historiadoras Mara Beltrn y Carolina Aguado (La ltima batalla de Blas de Lezo), Jorge Bustos (Vidas Cipotudas) Alberto Gil Ibez (Leyenda Negra, historia del odio a Espaa) Ivn Vlez (Sobre la Leyenda Negra) Len Arsenal (Enemigos del Imperio) Francisco Garca del Junco (Eso no estaba en mi libro de Espaa) Javier Santamarta (Siempre tuvimos hroes- La impagable aportacin de Espaa al humanitarismo)

La prensa, radio y televisin, las editoriales y redes de Internet de los pases latinoamericanos estn dominadas por las multinacionales espaolas de la informacin que constantemente emiten la propaganda imperial en un intento por convencer a la opinin pblica de los ms preciados parabienes.

El franquismo utiliz la ideologa de la hispanidad como el eje principal de sus relaciones exteriores. El nacionalcatolicismo proclam la consigna del Imperio hacia Dios como parte del evangelio fascista que transmita las virtudes de la unidad de destino en lo universal. La hispanidad es sinnimo de fortaleza, furia, valenta y arrojo. Los espaoles demostraron ser los ms fuertes, los ms arriesgados guerreros que lograron emular al imperio romano en su magnificencia.

Durante el franquismo surgieron una plyade de escritores e intelectuales decididos a santificar a las maravillas de ese imperio y elevar a los altares a sus hroes y mrtires, levantar monumentos al descubrimiento, conquista y colonizacin de las Indias; especialmente santificar a los clrigos y misioneros que abrieron el camino a la evangelizacin redentora. Los actuales historiadores pro monrquicos aseveran que Espaa no tuvo colonias, sino provincias. Los tres siglos de periodo virreinal han sido los siglos ms fecundos y esplendorosos.

Existen pocas obras que reivindiquen la memoria histrica de los nativos y su increble espritu de resistencia ante la brbara invasin europea. A las vctimas de este atroz genocidio se les silencia pues sus palabras estn cargadas de ira y resentimiento. Les robaron sus tierras, les robaron su identidad, sus lenguas, su cultura y su nica esperanza es que el Dios blanco se compadezca de su cruel destino y los premie con el paraso celestial.

El sabio Vasconcelos habl de la raza csmica, la quinta raza, una raza mestiza oprimida en busca de la redencin; todas las sangres todas de donde saldr el hombre nuevo procreado en Universopolis. Porque esa raza csmica es el resultado del aporte del gen asitico indgena original, del africano, y el blanco europeos que engendra un sinfn de mezclas sanguneas donde se revelan un impresionante sincretismo religioso y cultural. Aunque hoy el blanco ocupa la cima de la pirmide relegando a los dems estratos sociales al limbo de la discriminacin social. Lo paradjico del caso es que los propios mestizos son los que ms odian a sus ancestros indgenas.

A partir de la llegada de los europeos al continente americano comenz el colapso de los ecosistemas naturales y la destruccin del medio ambiente cuya onda expansiva se proyectan hasta nuestros das. Ese continente sin nombre ha sufrido una gran mutacin en todos los rdenes empezando por el genocidio de los pueblos nmadas que para un mejor control-fueron obligados a sedentarizarse por los invasores. A estas alturas del siglo XXI la colonizacin europea ha producido un devastador impacto en la diversidad gentica de las poblaciones indgenas que progresivamente han ido desapareciendo (tan solo sobrevive un 20%)

El finado escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor del libro las venas abiertas de Amrica Latina que es una obra crtica con la historia oficial del descubrimiento y conquista y en la que se revela el grito desgarrador de los desheredados reclamando justicia y dignidad. Sus captulos ms relevantes son: fiebre del oro, fiebre de la plata, el rey azcar y otros monarcas agrcolas fuentes subterrneas del poder. En stos se describe de la manera ms cruda la huella maldita del colonialismo y el imperialismo espaol, europeo y norteamericano. A Galeano los monrquicos espaolistas lo acusan de hispanofobia pues su narrativa rezuma odio y rencor

La lite criollo-mestiza conserva un vnculo indestructible de fidelidad con la madre patria y el santo padre que vive en Roma. Los pases latinoamericanos, salvo las contadas excepciones de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba o Ecuador, continan celebrando el 12 de octubre, el da de Coln-Columbus Day, el descubrimiento de Amrica, o el da de la Raza. En Espaa se denomina la fiesta nacional que se festeja por todo lo alto con una espectacular parada militar presidida por su majestad el rey como homenaje al heroico almirante Cristbal Coln. La madre patria nos leg la fabulosa herencia de la civilizacin cristiana, la lengua, la sangre, su cultura y genio creador. Estamos eternamente en deuda y debemos sentirnos agradecidos y orgullosos -son apartes del discurso oficial que por lo regular se pronuncia cada 12 de octubre en muchos pases latinoamericanos.

Los primitivos habitantes del continente americano no tienen nada que celebrar, muy por el contrario el 12 de octubre es un da de luto en el que se recuerda las millones de vctimas del holocausto.

Desde luego que la conquista an no ha terminado, entramos gracias a los avances cientficos y tecnolgicos en una fase ms sutil y despiadada. El neoimperialismo espaol toma las posiciones de vanguardia y los conquistadores ahora de traje y corbata desembarca nuevamente en nuestras playas con sus bancos y multinacionales, con sus empresarios y ejecutivos prestos a finiquitar el expolio que iniciaron hace ms de 500 aos.

La leyenda negra no es leyenda, es una historia real, son hechos irrefutables, no son cuentos ni fabulaciones. Estamos hablando de la banalidad del mal, el negacionismo de ese espantoso genocidio. Segn los sabios doctores todo es un invento, una falsificacin para desprestigiar la grandeza del noble imperio espaol. Los perversos descendientes de los conquistadores quieren convertir las matanzas en una oda pica, quieren convertir las torturas inquisitoriales en un cantar de gesta, quieren convertir los abusos y violaciones en una proeza, quieren convertir una de las pginas ms sangrientas de la historia de la humanidad en una inolvidable epopeya.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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