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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

Los Cados, hacia el centro activista de la memoria

Laura Berro
Rebelin


Regresamos de vacaciones y el Ayuntamiento de Pamplona vuelve a traer la penltima asignatura pendiente del cambio: el destino definitivo de Los Cados. Y de nuevo nos presenta la ensima versin del concurso de ideas, cuya iniciativa no sera mala si no fuera lo que parece: un concurso-trampa para atrapar las ilusiones del cambio de poltica memorialista. Un concurso sin cronograma ni tiempo para materializarse en esta legislatura. Con un jurado cooptado por una mayora de vocales de la institucin. Sin presupuesto para la ejecucin del proyecto. Sin verdadero proceso participativo. Y, como punto de partida, sin una situacin legal clara y despejada, ya que no cuenta con una descatalogacin previa, imprescindible tanto para su eventual derribo como para intervenciones significativas. Un concurso o un brindis al sol? Sin duda, habra que analizar a fondo el porqu y el cmo de esta indefinicin, para poder entender la magnitud del fiasco.

Y cmo hemos llegado a esta situacin? Algo tendrn que ver las actitudes de los dos socios del actual gobierno municipal. Veamos.

Despus de casi tres aos y medio de legislatura EH Bildu sigue sin hacer los deberes. Se durmi en los laureles de la exhumacin de Mola y Sanjurjo de 2016. As es; las jornadas que organiz all por marzo de este ao, si bien trajeron a un puado de ponentes interesantes, no contaron con verdadera participacin ciudadana y, en el colmo de la insensibilidad, se realizaron sobre la cripta siniestra en la cual todava se celebran misas golpistas. Tampoco ha sido capaz de mantener una interlocucin en condiciones con el movimiento memorialista, ni de escuchar sus propuestas. Ni siquiera ha apagado las luces y la fuente que enaltecen el edificio como monumento fascista, o de colocar un sencillo panel explicativo como se hizo frente al culo con laureada franquista de Diputacin- en el exterior En las manos expertas del concejal de urbanismo, Los Cados se ha convertido en un nuevo juego de trile, para despistar a la ciudadana, mientras se pierde el tiempo para no asumir un posible conflicto que les desborda y les asusta.

Por otra parte, a Geroa Bai le ha faltado tiempo para sorprendernos utilizando la memoria histrica como ariete para gestionar el affaire Maravillas, a golpe de porra o de comunicado contra el Gaztetxe de Alde Zaharra, proponiendo la ubicacin del Instituto Navarro de la Memoria en el Palacio del Marqus de Rozalejo, vaco desde hace veinte aos. Si queremos que este Instituto no sea una cortina de humo ni una mera iniciativa burocrtica o acadmica, suponemos que habr de contar tambin con ese sector de la juventud que ha decidido adoptar a Maravillas Lamberto como inspiracin

Pero todo sea por el (re)cambio tranquilo Si eso ya veremos en la prxima legislatura que, si volvemos a ganar, si somos capaces de ponernos de acuerdo, si dejamos de tutelar y marear el proceso, si nos tomamos la memoria de la ciudad en serio, etctera, entonces, entraremos en la segunda fase y convocaremos el concurso del concurso o si no, tranquilos, que en 2019 ya volver UPN, que tiene un bonito proyecto de Museo de la Ciudad en la cartera, para que la dictadura del olvido vuelva a instaurarse en Pamplona. Cuanta irresponsabilidad!

En Aranzadi conviven personas partidarias del derribo de Los Cados y partidarias de su reutilizacin memorialista, las dos nicas opciones que consideramos legtimas. Y lo que nos une es la apuesta por convertir ese lugar en un centro diferente de memoria histrica. Un centro innovador de memoria viva, basado en la cultura de la paz, intergeneracional y participativo, crtico y alternativo, diverso y feminista, como nodo central de una red en Navarra -y de gestin autnoma, a resguardo de veleidades partidarias-, que transforme Pamplona, convirtindola en nuestra capital de la memoria histrica. Por ello, entendemos que el debate sobre su derribo o reutilizacin, pese a su ruido y virulencia, es secundario y engaoso y solo tiene sentido como materializacin del mejor proyecto de centro memorialista para la ciudad: aquel que consiga pasar el testigo del la memoria del terror de los asesinos y de la dignidad de las vctimas a las nuevas generaciones. Por ello no queremos museos ni jardines sin memoria, ni nos valen posiciones simplistas o concursos manipulados, sino un genuino proceso de participacin ciudadana que, finalmente, tenga su piedra de toque en una consulta popular. La ciudad debe hablar para que ningn poltico interesado imponga sus decisiones.

Reconocimiento, verdad, justicia y reparacin para la memoria de las vctimas del 36 y para todas las memorias alternativas invisibilizadas- desde un centro de activismo memorialista que, como el ngelus Novus de Klee, interpretado como el ngel de la historia por Benjamin, mirando al pasado avanza hacia el futuro.

Laura Berro, concejala de Irua

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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