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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

Un acercamiento investigativo al monto y la estructura de gastos de familias urbanas dependientes de salarios y pensiones
Dinmica de gastos bsicos en Cuba (y II)

Betsy Anaya Cruz y Anicia Esther Garca lvarez
IPS


El gasto en alimentos es el de mayor impacto para una familia cubana urbana, de ah la importancia de analizar las caractersticas peculiares de la distribucin alimentaria en Cuba.

La canasta de alimentos a la que todas las personas en Cuba tienen acceso mediante el racionamiento no satisface completamente los requerimientos nutricionales promedio, aunque s para los menores de siete aos de edad. Existen otras fuentes que tambin se subsidian como el consumo social, la alimentacin pblica y el autoconsumo, pero no todas las personas pueden acceder a ellas; de manera que, en dependencia de la posibilidad de obtenerlas o no, habr que recurrir en mayor o menor medida a los espacios mercantiles, lo cual repercute de forma considerable en el nivel y composicin del gasto de alimentos de la familia.

Para ilustrar esto se ha estimado cules seran los gastos en alimentacin per cpita, segn la distribucin de alimentos por fuente, y su composicin si la fuente es subsidiada o no. Para completar el gasto en los espacios mercantiles se han aplicado los precios vigentes en el mercado agropecuario en cada ao. Estas estimaciones se realizaron para 2005 segn la informacin contenida en ONE, 2006―, para 2011 considerando un consumo per cpita equivalente al de 2008 y para 2016, a partir del consumo aparente estimado de acuerdo a la disponibilidad de alimentos por fuente con los precios vigentes ese ao.

Las familias con acceso a alimentos por el autoconsumo se encuentran en una situacin favorable, ya que esta fuente garantizaba un equivalente del consumo de alimentos medio superior al 20 por ciento en 2011 y de alrededor de 14 por ciento en 2016, y a precios relativamente bajos. Sin embargo, esta no es la situacin de la mayora de las familias urbanas.

La potencial adquisicin de alimentos por alguna otra fuente subsidiada, adems de la asignacin racionada, resulta determinante en cuanto al gasto por ese concepto. Sobre la importancia de estas erogaciones ya se ha hecho referencia en trabajos previos, as como sobre la persistencia de altos precios en los espacios de mercado vigentes, como consecuencia de su imperfecto diseo[1]. Son problemas que persisten y exigen pronta solucin.

En el mercado agropecuario, por ejemplo, persisten limitaciones que restringen la competencia y su potencial eficiencia. Entre ellas destacan: la marginalidad de la oferta, dadas las reglas de acceso de los concurrentes, la falta de mercados de insumos para poder ampliar la produccin y la oferta, y tambin por la descapitalizacin del sector productor de alimentos; la colusin tcita que ocurre entre los agentes de este mercado, como resultado de sus propias reglas de acceso y de la escasez de servicios de transporte para esta carga, entre otros aspectos.

En resumen, las estimaciones logradas ponen de manifiesto que, aun con los incrementos implementados en salarios y pensiones en 2005, para las familias cuyos ingresos procedan exclusivamente de estas fuentes resultaba muy difcil asumir gastos por encima de los considerados como bsicos ―por ejemplo, los destinados a compras de equipamiento y otros enseres para el hogar, el pago de servicios a privados (reparacin de equipos, el transporte, el cuidado de nios, enfermos o ancianos para poder trabajar, y otros cuya provisin por el Estado es insuficiente), la adquisicin de libros no escolares y el entretenimiento.

Para 2011 este escenario se complejiz an ms, al combinarse la contraccin de los productos racionados que ahora deben ser adquiridos en los mercados de oferta y demanda con el aumento de precios de otros productos y servicios, situacin que no logra ser compensada por el incremento en los salarios y pensiones medios.

Finalmente, es en 2016 que se observa una mejora en la situacin. Esto puede atribuirse al incremento del salario medio que ocurre a partir de 2011, como consecuencia de la introduccin del pago por resultados en el sector de la produccin de bienes y del incremento salarial en actividades escogidas de los servicios como, por ejemplo, la salud.

Sin embargo, por la naturaleza misma de las medidas que dan origen a los incrementos salariales, se manifiesta una mayor heterogeneidad del salario promedio entre sectores de la actividad econmica. Esta mayor diferenciacin se hace evidente cuando se compara el coeficiente de variacin del salario medio entre sectores en 2005 y 2011 con el de 2016: 14 y 15 por ciento vs. 25 por ciento, respectivamente.

Si se replica el contraste de ingresos y gastos para el nivel salarial de un trabajador de los servicios comunales, sociales y personales (sector de ms bajo salario medio en 2016), la situacin de dficit de ingresos se manifiesta incluso para una familia con dos trabajadores.

Adems de estar relacionada con los incrementos salariales, esta mejora en el acceso a un nivel bsico de gastos se vincula al hecho de contemplar un nivel bsico de consumo que no incorpora algunos gastos que ya hoy podran decirse que no son suntuarios, como por ejemplo: tener acceso a un nivel de consumo de hortalizas, frutas, condimentos, productos lcteos y grasas comestibles; as como el incremento de gastos para acceder a algunos de los servicios bsicos, y las erogaciones que supone el tener que acceder a algunos bienes como ropa y calzado, y servicios de transporte en mercados con precios sustancialmente superiores a los aqu contemplados.

El verdadero dilema de los gastos de una familia

De esta manera, se realiza una nueva estimacin de los gastos familiares en 2016, en la que se incorporan a los gastos en alimentacin algunos rubros que no se haban tenido en cuenta para la estimacin de los gastos bsicos, considerando que, segn la Organizacin Mundial de la Salud[2]: Llevar una dieta sana a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutricin en todas sus formas, as como distintas enfermedades no transmisibles y diferentes afecciones.

Tal es el caso de las frutas y hortalizas. En un informe reciente de la OMS[3] (2017), se recomienda:

como objetivo poblacional la ingesta de un mnimo de 400 g diarios de frutas y verduras (excluidas las patatas y otros tubrculos feculentos) para prevenir enfermedades crnicas como las cardiopatas, el cncer, la diabetes o la obesidad, as como para prevenir y mitigar varias carencias de micronutrientes, sobre todo en los pases menos desarrollados.

Igualmente, se incluye en el consumo entre 20 y 25 gramos diarios de aceite comestible y 25 gramos de leche en polvo entera (aproximadamente 250 ml de leche fluida). Como fuente de protena animal se rebaja el aporte de la carne de cerdo y se complementa con carne de pollo, que son las dos fuentes ms accesibles.

Se mantienen las dos variantes de consumo calrico consideradas en la primera parte de este artculo: 3.524 kcal diarias (equivalentes al consumo aparente estimado para 2016), que denominamos primera variante; y 2.400 kcal diarias (equivalentes a la recomendacin nutricional promedio para la poblacin cubana en ese ao), aludida como segunda variante.

Para los otros gastos se tomaron precios ms cercanos a los que prevalecan en el mercado en 2016: para ropa y calzado, equivalentes a los de las tiendas en CUC[4], y para el transporte, no solo los del transporte pblico, sino utilizando algunos das los servicios de refuerzo y de las cooperativas no agropecuarias.

Los resultados bajo estos supuestos no tan restrictivos en trminos de consumo y ampliando los lmites de los que pueden considerarse gastos bsicos, muestran que los gastos totales por hogar se mueven entre:

Se evidencia que considerar precios de mercado para otros renglones de consumo hace que el gasto en alimentos pierda peso relativo, aunque mantiene su protagonismo en la primera variante.

Bajo estas condiciones, todos los tipos de hogares considerados enfrentan dficit de ingresos para asumir sus gastos de consumo. Estos dficits se estiman entre:

Para enfrentar los gastos estimados, una familia de tres personas necesitara un ingreso equivalente a tres salarios medios de ese ao (740 CUP) o de 9 a 10 salarios mnimos (225 CUP).

Vale destacar que estas estimaciones no han considerado los gastos destinados a: compras de equipamiento y otros enseres para el hogar, al pago de servicios a proveedores privados (como puede ser el caso de la reparacin de algunos equipos o de la propia vivienda, el transporte, el cuidado de nios, enfermos o ancianos, para poder trabajar, y otros cuya provisin por el sector estatal es insuficiente), la adquisicin de libros no escolares y de servicios de esparcimiento. Tampoco se han considerado gastos por el alquiler de la vivienda, que algunas familias, sobre todo las jvenes, deben enfrentar para poder crearse su propio espacio de desarrollo.

La dinmica de la transformacin de la economa cubana en aos ms recientes impone determinadas condiciones para poder acceder a servicios que, aunque se declaran universales para todos los cubanos, en la realidad no lo son. En este caso pueden mencionarse, por ejemplo, los servicios de salud, que en pos de su mayor eficiencia han sido compactados. Tal tendencia implica para el usuario del servicio recorrer mayores distancias para lograr el acceso y la necesidad de servicios de transporte complementarios que no siempre estn disponibles a precios asequibles.

La calidad de los servicios sociales, que forman parte intrnseca de la identidad del socialismo cubano, tambin ha sufrido un deterioro en estos aos. Aun cuando a mediados de la dcada de los 2000 se emprendieron numerosos programas para resarcirlos del deterioro sufrido a inicios de la pasada dcada de los noventa, este es un proceso que no puede considerarse concluido mientras los prestatarios de esos servicios se encuentren entre los trabajadores menos remunerados del pas.

Los escasos incentivos para mantenerse empleados en estos sectores inciden en la prdida de la calidad de su prestacin. Por ejemplo, cada vez ms quienes tienen hijos cursando la enseanza general deben sufragar gastos adicionales para el pago de repasadores particulares que garanticen la correcta asimilacin de los conocimientos que deben incorporar.

La distorsin que implica para quien trabaja el no poder solventar los gastos esenciales para la reproduccin de su fuerza de trabajo y sostener a su familia, puede ayudar a comprender muchos de los fenmenos negativos que se manifiestan en la actual sociedad cubana y lo ftil que pueden resultar (y de hecho resultan) las medidas administrativas para su enfrentamiento y solucin.

Reflexiones finales

Cuando se abord esta investigacin por primera vez en 2006, se cit la intervencin del entonces presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Sobern, en la sesin de la Asamblea Nacional del Poder Popular de diciembre de 2005, donde refera: al trabajador que vive de su salario, se le crea una situacin difcil, pues el dinero que recibe puede ser mucho para comprar los productos normados. Sin embargo, no es suficiente para acceder a mercancas que tambin les resultan necesarias, pero que se venden a precios de mercado[6]. En 2011, al evaluar nuevamente la problemtica, sus autoras afirmaron que el planteamiento de Sobern mantena total y reforzada vigencia.

Muchas han sido las transformaciones que impactan sobre el gasto familiar bsico y su estructura desde ese entonces hasta la fecha: la elevacin de salarios y pensiones, la variacin en la cantidad de alimentos racionados, la eliminacin o reduccin de subsidios a bienes y servicios, as como la dinmica de los precios de los bienes bsicos.

Entre 2011 y 2016 se aprecian dos regularidades: una mejora en el salario promedio y una contraccin del rol de la canasta de productos racionados en el consumo. Los cambios en los salarios se concentran en determinadas actividades econmicas, se incorpora una mayor heterogeneidad en los ingresos salariales y todava una parte importante de la poblacin se encuentra empleada en las actividades que perciben los ms bajos salarios: comercio y reparacin de efectos personales; hoteles y restaurantes; servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler; administracin pblica, defensa y seguridad social; educacin; cultura y deporte; servicios comunales, sociales y personales. Ellas representan 46 por ciento del empleo. Por ende, 12 aos ms tarde, la situacin referida por Sobern no ha cambiado sustancialmente, aun con las modificaciones salariales introducidas en los marcos del proceso de actualizacin.

A partir de supuestos muy conservadores acerca del consumo para una seleccin de productos y servicios de carcter bsico (alimentos, ropa y calzado, productos de higiene y aseo, medicamentos, y servicios de energa elctrica, transporte, agua y gas) e ingresos provenientes de la relacin laboral con el Estado (salarios y pensiones) que se corresponden con los promedios obtenidos a escala del pas, se demuestra que:

Si se consideran supuestos menos restrictivos para los gastos y ms restrictivos para los ingresos que los que se tomaron en cuenta para las estimaciones realizadas en 2006 y 2011, se demuestra que la situacin se torna difcil, incluso para familias con dos asalariados en su composicin. Se necesitan ms que dos salarios en una familia de tres personas para cubrir los gastos bsicos.

Por ejemplo, si se incorpora el consumo de hortalizas, frutas, productos lcteos y grasas comestibles, y se asumen precios ms cercanos a los que prevalecan en el mercado en 2016 (para ropa y calzado, equivalentes a los de las tiendas en CUC, y para el transporte, no solo los del transporte pblico, sino utilizando algunos das los servicios de refuerzo y de las cooperativas no agropecuarias), una familia de tres personas necesita un ingreso equivalente a tres salarios medios de ese ao (o de 9-10 salarios mnimos) para enfrentar sus gastos.

La insuficiencia de ingresos para asumir gastos imprescindibles para llevar una vida decorosa puede no tener lugar para ncleos familiares con acceso a fuentes de ingreso superiores (lcitas o no). Por ejemplo, la imperfecta e insuficiente ampliacin del trabajo por cuenta propia ha permitido a un grupo de personas mejorar sustancialmente su captacin de ingresos.

Sin embargo, una parte considerable de los empleados estatales ha visto deteriorarse sistemticamente el poder de compra de su salario en estos aos de transformacin econmica, lo que no es coherente con el principio expreso en la conceptualizacin del modelo socioeconmico cubano de que la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de produccin como la forma de propiedad principal del sistema socioeconmico[7], as como la nocin de que el ideal de bienestar y prosperidad de los ciudadanos est sustentado, principalmente, en sus ingresos provenientes del trabajo[8].

Notas:

[1] Anaya, Betsy y Anicia Garca: El sector agropecuario cubano en la actualizacin, en Torres, Ricardo y Dayma Echevarra (compiladores): Miradas a la economa cubana. Un acercamiento a la actualizacin seis aos despus, Ruth Casa Editorial, La Habana, 2007. Gonzlez, Ricardo y Anicia Garca: Mercados agrcolas en Cuba: elementos bsicos para un anlisis institucional, en Bergara, Mario y Vilma Hidalgo (coordinadores): Transformaciones econmicas en Cuba: unaperspectiva institucional, editado por la Facultad de Economa de la Universidad de La Habana yel Departamento de Economa de la Universidad de la Repblica, Montevideo, Uruguay, 2016.

[2] OMS (2015): Alimentacin sana, Nota descriptiva N 394, en sitio http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs394/es/, fecha de consulta 2018-02-12.

[3] OMS (2017): Fomento del consumo mundial de frutas y verduras, en sitio http://www.who.int/dietphysicalactivity/fruit/es/, fecha de consulta 2018-02-12.

[4] Se refiere la red de tiendas recaudadoras de divisas, que operan en CUC (peso cubano convertible) y ms recientemente tambin en CUP (peso cubano no convertible). En Cuba hay dos monedas de circulacin nacional: el peso cubano no convertible (CUP) y el peso cubano convertible (CUC). De acuerdo al cambio oficial, 24 CUP equivalen a 1 CUC, que a su vez equivale aproximadamente a un dlar estadounidense.

[5] El CUP, peso cubano no convertible, es la moneda ms antigua del pas y una de las dos que existen de circulacin nacional, con una equivalencia aproximada de 24 CUP respecto a la otra moneda cubana (CUC o peso cubano convertible). Esta ltima equivale aproximadamente un dlar estadounidense, de acuerdo con el cambio oficial.

[6] Sobern, Francisco: El Socialismo no es para los cubanos una opcin coyuntural, en Juventud Rebelde, edicin digital, viernes 25 de diciembre, 2005, sitio http://www.jrebelde.cu/2005/octubre-diciembre/dic-23/cuba_intervencion_index.html#up, fecha de consulta 2006-01-06

[7] Partido Comunista de Cuba (2017): Documentos del 7mo Congreso del Partido aprobados por el III Pleno del Comit Central del PCC el 18 de mayo de 2017 y respaldados por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 1 de junio de 2017 (I), p. 5, La Habana.

[8] Ibdem, p. 11.

Anexo 1
Ao 2011


Anexo 2
Ao 2016


Betsy Anaya Cruz y Anicia Esther Garca lvarez, economistas cubanas

Fuente: http://www.ipscuba.net/economia/dinamica-de-gastos-basicos-en-cuba-segunda-parte-y-final/


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