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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

Cmo combatir la barbarie en Brasil?

Guillermo Almeyra
Rebelin


En Brasil estamos ante una eleccin presidencial que expresa el enfrentamiento entre dos grandes bloques.

El primero -y de lejos el ms numeroso- es una magma policial-liberticida canalizada por Jar Bolsonaro -ya prcticamente presidente- que agrupa gran parte de las clases dominantes, la amplia mayora de las clases medias urbanas y rurales y vastos sectores entre las mujeres y los afros e incluso trabajadores que aceptan e interiorizan el desprecio de aquello a quienes ven slo como ricos. El odio al Otro el negro, los estudiantes, los negros, las mujeres- es el aglutinante ideolgico reforzado por el creacionismo anticientfico (Bolsonaro cree que la tierra es plana). Como hace milenios, para esa gente slo son humanos su clan y todos los dems son inferiores, lo que justifica la dominacin masculina y de los blancos.

Ese bloque est intentando imponer el apartheid que practica Israel y si Bolsonaro pudo saltar del 17 por ciento de las expectativas de voto al 46 y de ah casi seguramente a la presidencia es porque moviliza todo el irracionalismo, la rabia y la decepcin provocadas por una democracia parlamentaria corrupta en la que, como cerdos en un chiquero, se revolcaban todos los partidos, incluido el Partido de los Trabajadores que desde hace rato no es ms que una mera mquina electoral sin principios.

Esa multitud informe y policlasista no es fascista, a diferencia del nazi-pastor y de su entorno. Busca Orden, aunque sea a costa de imponer el de los cementerios, quiere eliminar la inseguridad, la corrupcin, el desempleo y si apoy y comparti la opcin fascista es porque enfrente no encuentra a nadie que le ofrezca otro Orden, el de los trabajadores, el de un gobierno de los obreros, los campesinos y los sectores populares que reorganice el pas, expropie a los banqueros, deje de pagar la deuda, distribuya la tierra improductiva o en manos de los capitalistas soyeros que encarecen la produccin de alimentos y arruinan el territorio y el ambiente y garantice la seguridad de todos y el fin de las discriminaciones tnicas, de sexo o de preferencia sexual mediante una red de consejos de productores-consumidores y de grupos de guardias de autodefensa federados que acaben con los grupos de delincuentes.

Brasil limita con casi todos los pases sudamericanos, podra intervenir en Venezuela o Argentina y posee grandes recursos naturales. Bolsonaro quiere suprimir el ministerio de Ambiente y quitarles la tierra a los indgenas porque se prepara a dar un golpe de muerte a la Amazona. Detrs de l est el gran capital financiero internacional y el imperialismo estadounidense. stos, con las nuevas tecnologas, ya no necesitan un excedente de mano de obra para bajar los salarios ni mano de obra no calificada ni la educacin pblica de masas para tener trabajadores productivos. Su brutal poltica de eliminacin de conquistas civilizatorias logradas por las luchas obreras y populares y de continua reduccin de los salarios reales y de los ingresos enfrenta fuertes resistencias que se disponen a aplastar mediante la represin, la divisin de sus vctimas, el retorno de la ignorancia masiva. Preparan adems una guerra y ven con preocupacin el ingreso de China en el continente. Necesitan un subimperialismo brasileo con un gobierno fascista.

El bloque ambientalista-humanista-social est lastrado por su apoyo al desprestigiado PT. Adems, opone al odio al sistema la defensa de una democracia abstracta y al irracionalismo la prdica moral o principista. No combate un sistema de desigualdad, racismo y explotacin recurriendo al solidarismo, a la religiosidad cristiana con su idea original de justicia y caridad ni a la tradicin anticapitalista socialista y anarquista de solidaridad de clase, de desprecio por las fuerzas represivas y de fraternidad entre las vctimas del capital (indgenas, mujeres, afros, campesinos sin tierra, obreros desempleados). No llama a autoorganizarse, a ocupar y hacer producir las tierras yermas, a defender los bosques y el agua, a crear en asambleas en cada localidad o barrios comits de autodefensa, comits de reorganizacin del territorio, comits de creacin de fuente de trabajo, cooperativas y centros de cultura populares donde se ensee la historia del Brasil desde el punto de vista popular. No plantea la revocacin de los mandatos por los electores, el fin de los privilegios de jueces y parlamentarios, la discusin previa en asambleas de los proyectos que afecten a Brasil y de su poltica internacional.

En ese bloque lleno de contradicciones el sector constitucionalista de la burguesa teme a Bolsonaro pero slo porque ste podra provocar un estallido social si fracasa al cabo de su perodo de prueba, que ser corto dada la rapidez con la que se estn amasando los nubarrones de una nueva recada de la crisis econmica mundial. EL PT y Haddad critican a Dilma y tratan de diferenciarse de su gobierno pero sin una autocrtica pblica y, para colmo, recurren nuevamente a las transacciones con las cpulas de los partidos que no apoyan a Bolsonaro y no a un congreso de emergencia obrero-campesino-popular para intentar ganar en la segunda vuelta sectores no fascistas que votaron por el nazi-pastor y organizar la resistencia popular a un gobierno cvico-militar dictatorial con mscara parlamentaria. Habr que pasarles por encima.
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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