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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2018

La hora del pueblo

Joaqun Ernesto Palhares
Carta Maior


El domingo 7 de octubre Brasil vivi el primer turno de elecciones presidenciales ms extraos en la historia del pas. No bastaba con el hecho de que el principal candidato del pueblo estuviera preso y censurado, con prohibicin del gobierno golpista para ganar democrticamente las elecciones, un candidato fascista, xenfobo, misgino gan el primer asalto de la pugna, para que los brasileos se encuentren en las puertas del retorno del oscurantismo,

El retroceso comenz a ser estructurado en julio de 2013, cuando la derecha, con la Red Globo a la cabeza, se apropi la la pauta reivindicadora de aquel momento, seala el director de Carta Maior, Desde entonces Brasil no tuvo sosiego. En marzo siguiente se inici la Operacin Lava Jato, Aecio Neves el derrotado candidato de la derecha- no reconoci la victoria de Dilma Rousseff, provocando adems de la crisis econmica que an soporta el pas, la derrota del PSDSB en estas elecciones, que podra llevar al partido a su extincin.

En 2015, la oligoplica Red Globo, el Parlamento golpista y el aparato judicial, pasando por encima de 54 millones de votantes, hicieron todo lo posible para impedir que Dilma gobernara, abriendo las tranqueras del odio. No fueron los hechos, sino la construccin de un imaginario colectivo anti partido de los Trabajadores y un odio a la izquierda que llev al juicio poltico de Dilma y el posterior golpe.

Y en 2017, el mundo asisti a la condena sin prueba alguna de Lula y, este ao electoral, su prisin poltica. Ni siquiera la decisin liminar del Comit de Derechos Humanos de la ONU o las innumerables manifestaciones de centenares de juristas nacionales e internacionales, intelectuales, movimientos sociales y lderes de todos los continentes pudieron contener el deseo enceguecido de eliminar a Lula, el PT y la izquierda de la direccin de los rumbos de Brasil.

Los dos grandes victoriosos de la primera vuelta electoral son Lula y Bolsonaro. A pesar de todas las restricciones a su libertad con prohibicin de escribir, de hablar y de conceder entrevistas, de recibir personas de sus relaciones, de ser candidato a la presidencia, Lula logr hacer viable la candidatura de Fernando Haddad, el exalcalde Sao Paulo, prcticamente desconocido por la gran poblacin brasilea.

Haddad, adems, cumpli: alcanz el 29% de los votos en un ambiente de extremo rechazo al PT y sus aliados. Ejemplo de eso fueron las derrotas del senador Roberto Requio; de Eduardo Suplicy; de Lindberg Farias; y de la propia Dilma Rousseff.

An derrotado en la segunda vuelta, Jair Bolsonaro, saldr como vencedor. En la cresta del odio fue favorcido por la implosin del PSDB y por candidaturas que precisaban negar al gobierno de Michel Temer para sobrevivir, dado el apoyo de ste a Geraldo Alckmin.

Es innegable que Bolsonaro conquist una inmensa base social. Su discurso de odio y violencia fue capturando las insatisfacciones de jvenes a las viudas de la dictadura, desde las periferias hasta las elites, bajo el aplauso de los vendedores de armas. El 7 de octubre los brasileos, se puede interpretar, votaron por el retorno de la dictadura. Responsable de la construccin de la polarizacin social en el pas, Globo (y tambin la pentecostal Red Record) disemin el antipetismo, reaplicando su vieja receta de anticomunismo bsico.

Pero el hechizo puede darse vuelta contra el hechicero, inaugurando un tiempo de disputa por los recursos pblicos de propagando y mercadeo del nuevo gobierno que se instalar el primero de enero porximo. Hasta ahora, la diferencia entre Globo y Record era de miles de millones. Todo indica que esta brecha se ir reduciendo drsticamente si Bolsonaro es electo.

La izquierda pasa a enfrentar una oposicin muy diferente de aquella que enfrent hasta ahora con los tucanes del PMDB. Es una nueva realidad, la de la disputa con la extrema derecha, asumidamente antidemocrtica, con un proyecto fascista de poder, profundamente violenta y contraria a los valores laicos del Estado y de los derechos humanos.

Una extrema derecha ni un poco nacionalista, cuyo capitn Messias saluda a la bandera estadounidense y tiene a Trump como dolo. Paulo Guedes, un ultraliberal de la escuela de Chicago (anunciado como eventual ministro de Economa), entregar el pas al mercado en tenebrosas transacciones. Este es el ncleo duro de la extrema derecha brasilea.

El odio no crea empleo, no aumenta la renta, no resuelve los graves problemas sociales de Brasil, de la salud, la educacin y mucho menos de la seguridad pblica. Armar a la poblacin slo atiende al lucro de Taurus, la fabricante de armas: no al inmenso problema de la desigualdad social del Brasil. Adems, el alimento del odio es la desigualdad. Es sobre ella que necesitamos hablar desde ahora.

Venciendo o no (los progresistas) necesitamos prepararnos parfa enfrentar esta nueva fuerza, a partir de la alianza con partidos, entidades de la sociedad civil y personas progresistas que puedan defender la democracia en un nuevo desafo. Es el momento de la unin y de no ms divisin, fundamental tanto para la sustentacin del futuro gobierno de Haddad como para el fortalecimiento de la resistencia contra el fascismo y el odio.

En 2019, la cuestin meditica ser crucial. Independientemente de quien gane la eleccin, las redes Globo y Record estarn en franca disputa y las redes sociales permanecern dominadas por el odio hacia la izquierda, propagado por ambas concesionarias pblicas, y por la milicia virtual del mesas, que cuenta con hartos recursos de empresarios brasileos y extranjeros, como estamos viendo a lo largo de esta campaa.

Fuente (de la traduccin al castellano): http://www.politika.cl/2018/10/11/el-techo-del-bolsonarismo-y-las-perspectivas-de-haddad-la-hora-del-pueblo/


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