Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

Reencuentro con una familia palestina, 25 aos despus de que les arrebataran su tierra
Esta era su tierra

Robert Fisk
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Hace un cuarto de siglo presenci cmo Israel arrebataba su tierra a la familia palestina Khatib. Junto a un director de cine britnico, filmamos a las excavadoras derribando el muro de la huerta y la casa de Mohamed y Saida Khatib y de su hijo Suleiman, y arrasando su campo de olivos, higueras, albaricoqueros y almendros, pegado al viejo gallinero de Saida.

Es mo; fue de mi padre y del padre de mi padre, me dijo entonces el anciano discapacitado Mohamed. Qu se supone que debo hacer? Su hijo de 35 aos, maestro de escuela, iba a acudir a los tribunales israeles para evitar este acto de pillaje, dijo. La tierra les perteneca.

Todava se puede ver en YouTube la pattica esperanza que albergaba la familia, en el jardn de su casa, en la pelcula que realic en 1993:, Beirut to Bosnia: The Road to Palestine . Los canales de televisin Channel 4 y Discovery emitieron esta srdida historia de desposesin dentro de una serie de tres episodios sobre las razones por las que los musulmanes haban terminado por odiar a Occidente. Creo que todos esperbamos, ingenuamente, que con nuestras cmaras, las entrevistas a Mohamed y Saida, y el cuarto de hora que dedicbamos a su lucha por conservar sus tierras de Jerusaln Oriental, conseguiramos evitar el robo oficial de su propiedad.

Deberamos haber sabido que era una falsa ilusin. Quizs esa sea la razn por la cual, a medida que pasaban los aos y la colonia juda de Pisgat Zeev se expanda hacia el valle rabe de Hizme, prefer no regresar al asentamiento que rodeaba el hogar y la tierra de la familia palestina. Todava poda ver desde la carretera principal la pista que llevaba hasta la casa, pero ya no se vea la construccin. Haba demasiados tejados rojos, rboles jvenes, carreteras asfaltadas y colonos judos. La historia haba terminado.

Hicimos lo que pudimos. El periodismo es una profesin transitoria. Tena por delante guerras por cubrir en Afganistn, Argelia, Bosnia y los Khatib no eran los nicos palestinos que haban perdido sus tierras por el descomunal proyecto colonial de Israel en Cisjordania, la construccin de hogares para judos y solo para judos en tierras rabes. Adems, otras guerras Irak (de nuevo), Yemen, Libia, Siriadesviaron la atencin de la tragedia palestina.

Pero coincidiendo con el 25 aniversario de aquel viejo film y el 25 aniversario de los acuerdos de Oslo que, de no haber fallado, podran haber salvado a los Khatibyo estaba de vuelta en Jerusaln y no pude seguir ignorando la pista que conduca a la casa. Ni la ausencia del huerto, en medio de los modernos bloques de viviendas israeles, en el que da tras da habamos hablado con la familia (porque ese tipo de pelculas requiere muchas horas de rodaje).

No conseguimos comer, ni beber ni dormir, se lamentaba entonces Saida, cubierta con un pauelo blanco a la sombra de los rboles. Todava se la puede ver hoy en da, mientras protestaba frente a nuestra cmara. Acaso nos metemos nosotros en casa de otras personas? Mi marido est lisiado y ambos somos viejos. Esto es una tirana.

As que hace unos das volv a tomar el antiguo camino que lleva a la aldea de Hizme, convertido ahora en una carretera ms ancha, con un enorme puesto de control israel a la entrada y separado del asentamiento judo de Pisgat Zeev por El Muro, ese coloso de 8 metros de altura que deja una cicatriz de kilmetros a su paso por Cisjordania. Hizme, cuyas casas de piedra ms antiguas tienen claramente ms de doscientos aos, era la aldea familiar de los Khatib, y yo tena la sospecha de que la familia se habra mudado all cuando le arrebataron su casa.

All localic al hermano de Suleiman, Ahmed, con quien nunca me haba encontrado. l telefone a Suleiman, que no haba emigrado a Europa o Estados Unidos, como me tema, sino que viva en un apartamento abarrotado, con su esposa y cinco hijos, distante apenas unos tres kilmetros. As que fui con el coche hasta all y en la calle estaba Suleiman, ahora con 60 aos y ms entrado en carnes, pero con el mismo marcado acento al hablar ingls y la misma cordialidad que tena cuando nos invit a su parcela hace un cuarto de siglo.

Se haba convertido en un hombre ms triste, pero mantena la vaga esperanza muy vagade que la querella legal de su familia contra Israel pudiera reabrirse. Acaso su familia no haba expresado su disposicin a quedarse dentro del asentamiento judo? Acaso no les haban dicho que su tierra haca falta para construir una carretera (para uso pblico), y no para hacer casas para los colonos? Los abogados de la familia les haban fallado, me dijo. Pero nunca haban aceptado ninguna compensacin. Eso significara que habamos vendido nuestra tierra y por tanto que les haba cedido el derecho a quedrsela.

Al principio no pregunt a Suleiman por sus padres, aunque supona lo ocurrido. Poco despus de que les filmramos, los israeles regresaron a casa de los Khatib. Era octubre de 1993. La polica se present con funcionarios del Ayuntamiento de Jerusaln con jurisdiccin ampliada para incluir la aldea de Hizme, soldados y excavadoras. Esa maana yo estaba dando clases y mi familia me llam para decirme que los israeles estaban all con un gran despliegue de fuerzas. Entonces me di cuenta de que todo haba terminado. Tras demoler la casa, estaban destruyendo los campos, los muros, incluso los rboles, el corral de los pollos, las palomas... No dejaron nada. No dejaron piedra sobre piedra. Incluso se llevaron nuestro equipaje en los camiones, la comida, la ropa, las mantas... todo. Los siguientes das, los Khatib vivieron en una tienda, en medio de la destruccin.

Pues s, Mohamed y Saida haban fallecido y estaban enterrados en Hizme. Mohamed muri hace dos aos y Saida en 2002. Nunca olvidaron su tierra, me dice Suleiman. Siempre se lamentaron de lo sucedido. Tenamos la esperanza y la fe en el Seor de que la situacin pudiera cambiar y regresar a nuestra tierra. Mi padre sola traer el agua en burro desde la aldea de Hizme ya viste todos los rboles que tenamos ... pero no podemos luchar contra un Estado como Israel. Se supone que tiene leyes y tribunales, pero son para su propio beneficio, no para defender los intereses de otros. Durante el resto de su vida, me cuenta Suleiman, su padre se neg a comer almendras o uvas, porque no procedan de sus campos.

As que, una maana soleada y calurosa Suleiman y yo regresamos al lugar donde estuvo su hogar. Nos detuvimos en el viejo camino que llevaba hasta la casa, bloqueado ahora por unos grandes bloques. Suleiman los cruz cautelosamente y ech a andar por una elegante carretera asfaltada que atravesaba una urbanizacin de chalets con csped, rboles, tejados rojos y aparcamientos para los residentes. Nadie se fij en l solo vimos a un hombre en toda nuestra visita, que caminaba cada vez ms confiado entre las casas de los colonos.

Es la primera vez que vengo desde que construyeron todo esto, coment mirando por encima de un muro bajo, hacia el lugar donde se situaba la propiedad de su familia. Es una sensacin extraa. Viendo todo esto no es posible imaginar lo que haba aqu. Creo que nuestra tierra empieza por ah, dice sealando un lugar algo ms al sur. Los colonos no conocen su historia. No saben lo que la gente sufri aqu antes de su llegada.

Suleiman sigue mirando por encima del muro. A lo mejor, si podemos echar un vistazo desde aqu... Ese rbol alto est en nuestra tierra. No dejaron nada de lo nuestro... los muros, los rboles... no dejaron nada.

Suelo pensar que la expropiacin y el coraje van de la mano en la mente de quienes han sido expulsados de sus tierras. Pero no es as. La expropiacin es el final; el coraje, me temo, puede ser tan pattico como irrelevante. Me duele verlo as ahora, en este estado, confiesa Suleiman. [Los colonos] estn viviendo con todo lujo sobre las ruinas de otras personas. No conocen nuestra historia, no saben lo que haba antes aqu. Es una historia triste. Cuando demolieron nuestra casa, incluso si era para uso pblico, como dijeron, deberan haber tenido en cuenta nuestros sentimientos, nuestra humanidad. Aplanaron el terreno, como si no tuviera rboles, muros, nada. Tu pelcula es lo nico que queda para recordrnoslo. Gracias por traerme aqu. Es la primera vez, como si no fuera mi tierra! Ahora es para los extranjeros. Qu podemos hacer? Me duele todo lo que ocurri.

Suleiman trabaja ahora como traductor a tiempo parcial para el periodico Al-Quds Al-Arabi (Jerusaln rabe). Ha dado educacin a sus hijas y sigue dispuesto, dice, a luchar en los tribunales por recuperar su tierra. Me pregunto si es un deseo realista. Le digo repetidamente que debe encontrar los ttulos de propiedad del periodo del mandato otomano y britnico, que recuerda haber ledo antes del desahucio de la familia. Tampoco sabe nada de los grupos israeles que se oponen a los asentamientos judos en Cisjordania. No le digo lo que temo que va a pasar: que jams recuperar su tierra.

Siguiendo con nuestra visita, nos dirigimos a otro lugar cercano a los bloques. Esta carretera tambin lleva a nuestra tierra, creo. Ves aquellos rboles verdes a lo lejos? Creo que sealan el final de nuestra parcela. All estaba. Recuerdas las excavadoras yendo hacia all?

Claro que s. Las excavadoras salen en aquella vieja pelcula. Las conducan palestinos, lo recuerdo, pues los rabes todava ayudaban en la construccin de las colonias que les quitaban sus tierras. Pido a Suleiman que identifique el pas que tiene enfrente, cuando mira al lugar donde estaba la casa de su familia. Es Palestina, aunque tenga edificios israeles, me contesta. Todas estas casas que ves estn en tierras de Hizme y de Beit Hanina. Tengo la sensacin de estar viviendo en el extranjero... pero en el mismo distrito. Esperamos, si Dios quiere, que la situacin cambie, que todo cambie, que la tirana cambie.... En ese momento me doy cuenta de que Suleiman utiliza la misma palabra, tirana que usaba su madre hace tantos aos.

Y en qu estaba pensando, aqu, en la colonia de Pisgat Zeev, en esta parcela de tierra que es/fue parte de Hizme? Me siento, confuso, dice. A veces pienso que no hay nada que pueda hacer porque, ya sabes, este Estado, Israel, se fund sobre las tierras de otros, no solo sobre la de nuestra familia. Y no es fcil recuperarlas de un Estado o un gobierno como este. Todava siguen anexionando tierras.

Es verdad. Y este no es el momento ni el lugar para hablar del sufrimiento de los judos, o de los judos ortodoxos israeles que creen que Dios y no un tribunal les dio el derecho sobre las tierras de miles de palestinos rabes, incluyendo a los Khatib. Ni de la particin propuesta por la ONU que los rabes nunca aceptaron. Ni sobre el voto de esa misma organizacin que dio lugar al Estado de Israel. Ni de Trump. Oslo se cierne sobre nosotros como una sombra. Llegar a existir un Estado palestino? No, no lo creo. Cuando las conversaciones de Oslo... en aquella poca lo imaginbamos, pensbamos eso pensbamos que llegaramos a verlo. Pero despus de todo este tiempo, la situacin es cada vez peor...

Y ah da inicio a un monlogo que he escuchado muchas veces, aunque su repeticin no le quita un pice de sinceridad. Los palestinos seguirn luchando por su tierra, aunque el mundo no les preste atencin. Probablemente es cierto. Israel no podra robar tierras palestinas sin el apoyo de Estados Unidos y la apata de Europa. Me temo que es cierto. Mientras la ocupacin contine, no habr paz. An ms cierto. No, Suleiman no se ir de Palestina insisto aqu en el uso de comillas porque es su patria.

Podra haber imaginado Suleiman, cuando le conoc junto a sus padres hace veinticinco aos, que iba a pasar algo as? No, no poda imaginarlo, me dice. Y despus todo este tiempo, despus del muro y las colonias, no puedes ni darte cuenta de (casi ni puedes reconocer ?) que esto fue una vez tu tierra. Porque todo est cambiado, las casas nuevas, los rboles, las calles, los chalets...

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/10/08/the-land-belonged-to-them-revisiting-a-palestinian-family-25-years-after-their-land-was-taken/

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se mantenga su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelin como fuente del mismo



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