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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

Entrevista a Bruno Estrada, economista y dirigente de CC.OO.
La democracia no debe quedarse en lo pblico. Tiene que entrar tambin en la economa privada

Emilio de la Pea
CTXT


Parafraseando a Marx, los economistas crticos no han hecho ms que cuestionar de diversas maneras el sistema, que genera una enorme desigualdad, pero de lo que se trata es de transformarlo. Bruno Estrada, economista, con perdn, adjunto al secretario general de Comisiones Obreras, director del rea de Democracia y Desarrollo Productivo de la Fundacin 1 de Mayo de CC.OO., analiza las diversas maneras en que se ha tratado de transformar el sistema productivo durante el ltimo siglo, pero sobre todo se pone a la tarea de cmo afrontar esa transformacin hoy en sociedades complejas y desarrolladas. La llama La Revolucin Tranquila . Ese es el ttulo del libro que acaba de publicar. A su profesin de economista aade una doble afiliacin: la de miembro de CC.OO. y, con la conviccin de que el sindicalismo debe ser activista polticamente, la de integrante de Podemos.

Qu es la Revolucin Tranquila?

La idea que quiero transmitir con ese concepto es que se pueden afrontar procesos de transformacin social profundos slo si se plantean desde espacios democrticos. La Historia nos ha llevado a la conclusin de que acelerar los cambios a travs de procesos ms o menos violentos finalmente convierten los supuestos avances en retrocesos. Es lo que ha pasado en los pases del socialismo real o en muchas revoluciones ms contemporneas. Si la gran mayora de la sociedad no va cambiando paulatinamente asumiendo esos proyectos, las vanguardias, que son las que establecen a dnde hay que llegar, al final se convierten en parte del problema y no en la solucin. Por ejemplo, como indico en el libro, el sistema de valores de la Rusia actual es mucho ms conservador, tras haber pasado supuestamente por lo que decan que era un sistema socialista, que el de la Suecia actual.

Asegura que la renuncia de la libertad a cambio de la igualdad ha supuesto un lastre para para el socialismo. A qu se debi esa renuncia que no estaba en su origen?

Por un lado, tuvo que ver con ese planteamiento de que slo las vanguardias eran capaces de establecer lo que la sociedad quera tener y, por tanto, no era necesario dar libertad a la gente. Creo que fue un grave error. Construir sociedades ms igualitarias, ms libres, exige la participacin de la sociedad, no de pequeos grupos organizados.

Junto a ello, la socialdemocracia, que en sus inicios mantuvo un equilibrio entre igualdad y libertad, a partir de la revolucin neoliberal de los aos 80, tom una posicin sumisa frente al neoliberalismo y dej de reconocer que es el Estado de Bienestar el que ofrece libertad para ms gente, frente a la visin espuria de la libertad que nos quiere vender el neoliberalismo, que en el fondo es libertad para unos pocos privilegiados. La izquierda entonces contrapuso libertad con igualdad. Yo creo que son elementos complementarios: cuanta ms igualdad haya mayor libertad habr para mayor nmero de personas, porque la gente accede a mayores niveles de libertad si tiene unos niveles materiales cubiertos.

Pero el neoliberalismo, que ha hecho de la libertad su bandera, tambin prescinde de ella cuando le hace falta. El caso de Chile con Pinochet es el ms claro.

Ese es un claro ejemplo de libertad econmica y un rgimen dictatorial de represin de trabajadores y sindicatos. La defensa de la libertad neoliberal es falsa, es la libertad de unos pocos.

Y cmo afrontar otra forma de libertad econmica que beneficie a todos, no slo a los ricos?

Debemos repensar la libertad econmica desde la democracia, que participen en ella todos los agentes de la actividad econmica, no slo los accionistas y directivos, sino tambin los trabajadores y los consumidores. En el seno de la empresa deberan opinar todos sobre las formas de produccin, los horarios, las necesidades salud laboral por encima de las necesidades de produccin. La democracia no se puede quedar a las puertas de las fbricas, como seal Ernts Wigforss, ministro de Economa sueco en los aos 30.

Es fundamental repensar la economa de forma diferente a como nos la han enseado en la Universidad: una economa dirigida slo por un pequeo nmero de agentes, cuando en el fondo la economa determina gran parte de nuestra vida. Tenemos que participar todos.

Pero, cmo puede conseguirse una democracia efectiva, donde esta abarque tambin la democracia econmica?

Para ello, la izquierda debe empezar a pensar en espacios diferentes a los que pensaba hasta ahora. Tradicionalmente la izquierda divide el espacio econmico entre lo privado y lo pblico, y el nico espacio de democratizacin es el espacio de lo pblico. As se aspiraba a aumentar el espacio econmico pblico como forma de aumentar la democracia. Yo planteo que entre ambos hay otro espacio que es el del capital colectivo: los trabajadores pueden tambin ser propietarios de las empresas, como implant la socialdemocracia sueca, con una fortsima resistencia de los empresarios, que llegaron a ir a la huelga. Parte del incremento salarial de los trabajadores iba destinado a un fondo que tomaba una parte del accionariado de la empresa. Eso permite que la democracia entre en el espacio de la empresa. Durante la vigencia de esta legislacin en Suecia, siete aos, el desempleo se redujo hasta el 1,9%, porque la reinversin productiva de los beneficios en la empresa fue mayor. Y el Producto Interior Bruto per cpita de Suecia que en 1984 era el 78% del de EEUU aument hasta representar el 126% del Estados Unidos en 1991.

Suecia sin embargo ha cedido tambin al modelo neoliberal y ahora est amenazada por el ascenso de la extrema derecha.

La batalla por esa transicin al socialismo se perdi por el conflicto social generado por los empresarios, al tiempo que era asesinado el principal impulsor de esa va, Olof Palme. Pero es un modelo que se puede retomar. De hecho, el Partido Laborista Britnico acaba de aprobar, en su reciente conferencia anual, una propuesta econmica que recoge la participacin de los trabajadores en la empresa, tal como se hizo en Suecia. La economa no se puede transformar slo a travs de lo pblico, sino tambin con la participacin de los trabajadores en las empresas.

No estn pagando los partidos socialdemcratas el haber asumido sin ms los planteamientos neoliberales? Electoralmente no hacen otra cosa que descender desde la crisis y sobre todo desde que se sumaron a las polticas de austeridad y recortes de derechos.

Lo estn pagando porque ante la crisis de 2007-2008 los ciudadanos europeos depositaron sus esperanzas en que los partidos que decan representar a los trabajadores y defender el Estado de Bienestar, se haran polticas diferentes, que defendieran a los ciudadanos frente a los mercados financieros. Sin embargo, la gran mayora de los dirigentes de esos partidos se pusieron de parte de las polticas de austeridad y devaluacin salarial. En Espaa lo vimos con Zapatero, tambin en el socialismo francs y holands.

Pero la asuncin del modelo neoliberal por los socialistas viene de antes no?

S, viene de ese aggiornamento socialdemcrata de la llamada Tercera Va en los aos 90. Un hecho relevante ocurri en 1999 impulsado por Bill Clinton, abanderado de esa Tercera Va, con Tony Blair. Clinton derog la ley Glass-Steagall, aprobada tras el crash de 1929, que separaba los bancos de inversin, dedicados a la especulacin, de los bancos de depsitos de los pequeos ahorradores, para evitar riesgos financieros a estos. Nadie en sesenta y seis aos se haba atrevido a acabar con esa ley aprobada durante el mandato de Roosevelt. Ocho aos despus de la derogacin de esta ley por Clinton se desat la mayor crisis financiera desde el Crash de 1929 con el desplome de gran parte del sistema bancario.

Los sindicatos son claves en la defensa de los trabajadores, lo han sido siempre. Y en ese periodo de auge neoliberal tambin han perdido fuerza Qu ha pasado para que mucha gente se haya alejado de ellos?

Por un lado, se ha debido a la ofensiva neoliberal. Los tres pilares de la hegemona socialdemcrata de posguerra eran unos sindicatos fuertes, un sistema monetario-financiero controlado, establecido por los acuerdos de Bretton Woods, que evitaba burbujas financieras, y un Estado del Bienestar. Esos tres elementos son lo que ataca el neoliberalismo. Se llev a cabo una desregulacin financiera, con la consecuencia de la explosin de varias burbujas financieras que tienen lugar a partir de los aos noventa en la periferia y que finalmente estallan en 2007-2008; se produce un intento de jibarizacin del Estado de Bienestar y se debilita a los sindicatos, como los agentes que en las empresas pueden enfrentarse a la posicin preeminente de los accionistas. Eso se aprecia ms en el mundo anglosajn que en los otros pases occidentales.

Ha afectado tambin el cambio en los modos de produccin?

Las formas de actuacin de los sindicatos no pueden ser ahora las mismas. La existencia de grandes fbricas, donde los trabajadores tenan una sensacin de comunidad, se ha roto en muchos espacios con la externalizacin productiva. La accin sindical es mucho ms compleja y no se ha respondido de forma adecuada. Yo creo que ahora se est aprendiendo mucho en el tema. Yo pertenezco a Comisiones Obreras. Hace tres aos iniciamos un proceso de repensar el sindicato. En Estados Unidos y el Reino Unido se plantean tambin un cambio en lnea con nuestro modelo: que adems de la accin sindical en la empresa, el sindicalismo debe desarrollar tambin el activismo poltico, sin ser un partido poltico, algo que all se haba perdido.

Y en Espaa? Qu posibilidades de transformacin se observan?

Creo que deberamos ser optimistas. Y valorar cosas hechas aqu. El 15M signific la posibilidad de establecer un relato sobre las causas de la crisis muy diferente al que hubo en la mayor parte de los pases europeos. El 15M consigui marcar como responsables de la crisis al capitalismo depredador, a los grupos financieros y a los fondos de inversin, a los latifundistas de capital, cosa que no ocurri en otros pases europeos. El 15M ha permitido as vacunarnos del ascenso de la extrema derecha, o grupos racistas, que estamos viendo ahora en gran parte de Europa.

@EMILIODELAPE

Fuente: https://ctxt.es/es/20181010/Politica/22198/entrevista-bruno-estrada-libro-la-revolucion-tranquila-podemos-ccoo-sindicalismo.htm

 



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