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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

La batalla cultural, el odio y despus?

Joaqun Ayma
Rebelin


Nadie ms que yo, ha de rerse

babendote mi olor sobre la cara,

mascndote los huesos, los labios, los ojos

Alcira Cardona

 

Viva el cncer, pintaba en las paredes la oligarqua argentina dicharachera y feliz, mientras Eva Duarte, con el rostro desencajado, se retorca de dolor en su catre de hierro. Yakarta viene, escriban los fascistas chilenos en las paredes de los barrios pobres, los meses previos al golpe contra Salvador Allende, en alusin a la matanza en Indonesia que dej un milln de militantes socialistas asesinados. En Bolivia, Hugo Banzer, se paseaba como un prncipe por los caseros llenos de miseria, diciendo, Si ven a un comunista, mtenlo, yo respondo.

El odio, ha sido y es, protagonista central de la historia de Bolivia.

En qu mente cabe la idea de atrapar a un hombre, cortarle la lengua, amarrarlo a cuatro caballos y despedazarlo?

Los medios de comunicacin, construyeron pacientemente el odio que acabara con la vida del hroe de la Guerra del Chaco, Gualberto Villarroel. Desde el barrio de los prejuicios, Sopocachi, comenz la marcha hacia palacio de gobierno que tena como objetivo destituir al dictador. Las rfagas de los regimientos traidores, acribillaron el cuerpo de Villarroel. Luego arrojaron su cadver por una de las ventanas que da a la calle Ayacucho. Le escupieron, le destrozaron el crneo a culatazos, los transentes le clavaban ganchos mientras le sacaban los ojos, como querindole causar un dolor, ms all de la muerte misma.

Qu cosa tan terrible haba perpetrado este hombre para que luego de vaciarle las cavidades oculares, expongan su cuerpo torturado en la plaza principal?

Hace unos meses, un conocido empresario poltico pidi pblicamente, matar a Evo Morales como a Villarroel Cabe preguntarse Es para tanto?

Podemos estar o no de acuerdo con la poltica econmica de e Evo Morales? Pero es para agraviarlo ms que a Snchez de Lozada, o que a Hugo Banzer? Tomando en cuenta que los gobiernos neoliberales -para no hablar de la dictadura- confinaron, torturaron, desaparecieron y asesinaron. Sin embargo, nadie los injuri de esta manera.

Del odio no se regresa y es el atajo ms efectivo para terminar convertido en un troglodita en pleno siglo XXI.

En Bolivia, el neoliberalismo slo puede regresar al gobierno, apelando a la mentira y al odio.

La espada y la cruz. El poder, el verdadero poder, que promueve la violencia y desprecia al pueblo, ataca con su artillera meditica, colonizando las subjetividades a travs de una propaganda de resentimiento y odio, buscando ganar la batalla cultural. Es la cruz que trajo al nuevo continente Cristoforo Colombo, para acarrear a patadas a las almas extraviadas hacia el purgatorio que todo lo limpia y purifica, hasta el espritu chuto de estos indios que jams aprendieron a cubrirse las vergenzas.

Nosotros, te dicen, no somos como ellos; no somos indios, no somos ignorantes, nosotros pronunciamos las palabras de manera correcta, no somos de esas clases inferiores que tienen sexo con sus hijas, que se embriagan con alcohol hasta mear y cagar en plena Plaza Murillo. Nosotros no somos eso.

Un racismo oscurantista late en sus ojos rojos, concibiendo los agravios ms indecibles contra Evo. Es el odio de clase, el racismo, el odio a la indiada, el desprecio a lo cholo.

La izquierda colonial, la derecha seorial y hasta los ejrcitos de periodistas que no leyeron ni siquiera condorito, se cortan las venas cotidianamente, un odio gorila les aturde el pensamiento.

Han resignificado las palabras dictadura y corrupcin, asocindolas a un partido que gan tres elecciones, todas por encima del 50 % de los votos.

Sin embargo, el debate fundamental y verdadero, es A dnde irn a parar los ingresos del pas? Si a los bolsillos de las clases dominantes o a los programas sociales?

Desde hace varios aos, ha salido definitivamente del debate poltico, la capacidad de gestin del gobierno de Evo, trasladndose al escenario de los prejuicios. All qued el pas colonial, parapetado detrs del Cerro Rico, con su estandarte de sangre, con sus 500 aos de desprecios y odios. Volviendo a confirmar despus de cinco siglos que la victoria del colonialismo es que el colonizado, se desprecie a s mismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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