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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2018

La prueba salarial del gobierno lopezobradorista

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


El tema de los salarios es uno de los que pondrn a prueba al prximo gobierno encabezado por Andrs Manuel Lpez Obrador. Sin duda, en lo inmediato, resolver acerca de la construccin del nuevo aeropuerto para la Ciudad de Mxico es una cuestin primordial que implica desde ya un desafo mayor, dados los poderosos intereses que se encuentran vinculados al proyecto peista en marcha; pero muy pronto habr que atender las demandas de las mayoras que han depositado su confianza en que el cambio de gobierno, anunciado tambin como un cambio de rgimen, deje atrs la etapa de oscuridad que se ha vivido durante cuarenta aos, con un acelerado deterioro en las percepciones salariales y en las condiciones de trabajo.

Recientemente, en el mes de julio, la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico, OCDE, difundi su informe Perspectivas del empleo 2018, un anlisis comparativo de la situacin laboral de los pases que la integran. Segn ese estudio, Mxico se encuentra en el peldao ms bajo de la escala salarial, con un ingreso medio diario por trabajador de 4.6 dlares, en tanto que el promedio de las economas del organismo es de 16.8 dlares. Dinamarca es el pas que registra el nivel salarial ms alto, con 29.8 dlares, ms de seis veces lo recibido por los trabajadores mexicanos (El Economista, 4 de julio de 2018). Tambin en el salario mnimo nuestro pas ocupa el peldao inferior dentro de esa organizacin de las economas ms grandes del mundo occidental, y uno de los ms bajos entre las naciones latinoamericanas. El salario mnimo mensual mexicano es de 147 dlares, que representa slo el 44 % del promedio latinoamericano, de 332 dlares a diciembre de 2017.

No es un fenmeno nuevo. A esta situacin se ha llegado por dos vas, complementarias y congruentes, aplicadas durante cuatro dcadas contra el sector laboral: la fijacin sistemtica del salario mnimo en niveles inferiores al de las tasas inflacionarias, ya fueran stas desbocadas, como en la dcada de los ochenta, o ms moderadas como en los periodos ms recientes, y la poltica oficial de topes aplicados a los salarios contractuales que operan en los sectores organizados de la clase obrera.

El tema de los salarios apareci en la reciente negociacin del nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canad, planteado por los sindicatos canadienses y el gobierno de este pas. Los bajsimos salarios mexicanos operan como un virtual subsidio para las exportaciones de Mxico hacia nuestros socios comerciales; pero tambin implican lmites a la capacidad de compra del mercado mexicano de las exportaciones de las economas al norte de la nuestra, cuando de lo que se trata es de constituir, segn se ha planteado, el mercado ms grande del mundo. Esa capacidad de compra est concentrada en las capas de ms altos ingresos, en tanto que los grupos mayoritarios tienen acceso a las manufacturas chinas o de otros pases de Asia, mucho ms baratas.

Por muchas razones, pues, incluso de orden internacional, la actualizacin de los salarios en Mxico es necesaria y urgente; pero sobre todo porque la poltica en la materia hasta ahora ha representado una autntica injusticia para con las familias proletarias y una forma salvaje de acumulacin (por desposesin a los trabajadores) de capital. El tema de los salarios fue planteado en tiempos recientes por el PRD desde el Congreso y la jefatura de Gobierno de Miguel ngel Mancera en la Ciudad de Mxico, pero sin resultados tangibles. De manera oportunista y demaggica el PAN, el mismo PRD y sobre todo el PRI han retomado la bandera; el partido del sol azteca plantea su duplicacin, a poco menos de 177 pesos, en tanto que el tricolor propuso en septiembre pasado, en la Cmara de Diputados, elevar el salario mnimo al triple de su nivel actual para que alcance los 265 pesos diarios, lo que jams plante durante los ltimos ocho lustros en que tuvo la mayora de los gobiernos, y las remuneraciones reales tuvieron una tendencia constantemente descendente.

Incluso Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederacin Patronal de la Repblica Mexicana, ha planteado que el sector productivo del pas s tiene la capacidad para pagar a fines del presente ao, en consonancia con los objetivos fijados por la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) en materia de desarrollo sostenido, un salario mnimo de 102 pesos, esto es, con un incremento del 15 por ciento, y que este aumento no tendra efectos inflacionarios.

Tan slo en la ltima dcada, de acuerdo con los datos aportados por el Consejo Nacional de Evaluacin de la Poltica de Desarrollo Social (Coneval), de 2007 a 2017, los salarios reales perdieron el 26 por ciento de su valor; aunque su punto ms bajo fue en 2014. Si en 2005 el salario mnimo era de 1 988 pesos mensuales, para 2014 era de 1 489 a precios fijos, iniciando una leve recuperacin en 2015 para alcanzar 1 537 en 2017.

Desde luego que la realidad laboral en la era del ultraliberalismo depredador ha llegado a niveles antes inimaginables, y los salarios mnimos, de 88 pesos diarios, se encuentran a una distancia abismal del mandato constitucional de que los salarios mnimos generales debern ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educacin obligatoria de los hijos.

La irnica paradoja es que Basilio Gonzlez Nez, presidente desde 1991 de la Comisin Nacional de Salarios Mnimos, gana un salario bruto mensual de alrededor de 173 mil pesos.

El equipo del prximo gobierno del pas, especialmente la joven Luisa Mara Alcalde, designada para ser la secretaria de Trabajo y Previsin Social, ha planteado que la recuperacin del salario mnimo ser paulatina a lo largo del sexenio para ubicarse al final de ste en 171 pesos ms la tasa de inflacin que se genere en ese periodo. Pero esa recuperacin se antoja demasiado lenta e insuficiente para la magnitud de la injusticia social impuesta por el capital y sus representantes gubernamentales en las ms recientes cuatro dcadas. Aun elevadas a esa cifra, las retribuciones mnimas no sern suficientes para cumplir con lo establecido en el artculo 123 de la Constitucin.

Pero el otro aspecto de la poltica econmica es el de los topes salariales. stos inauguraron en 1978, en el gobierno de Jos Lpez Portillo, la era de las polticas de inspiracin neoliberal con el fin primordial de controlar la inflacin y, desde luego, de elevar la tasa de ganancia del capital en un periodo de crisis, a costa de sacrificar el ingreso y el consumo de las familias trabajadoras. Durante cuarenta aos se han mantenido con los mismos propsitos, afectando a los obreros y empleados que no ganan el salario mnimo pero que tampoco pueden obtener incrementos superiores a las tasas de inflacin y casi siempre muy por debajo de stas.

Los topes se han aplicado en primera instancia a los trabajadores del mismo Estado y de las empresas del sector pblico descentralizado, peso se extienden tambin a los del sector privado. Muy pocas veces los sindicatos en ste han logrado obtener incrementos ms all de lo establecido como porcentaje tope en las retribuciones al trabajo.

Los efectos conjuntos de la poltica depredadora en los salarios mnimos y contractuales han sido aun dejando de lado el generalizado desempleo lanzar a las mujeres e hijos de las familias proletarias a buscar ingresos complementarios, el acrecentamiento de la economa informal y de la delincuencia comn u organizada. En qu medida tales aspectos de la poltica econmica han contribuido a la descomposicin del tejido social? Al parecer, las estadsticas no la registran, pero la vinculacin entre ambos fenmenos es muy visible.

La pregunta an sin respuesta es si el prximo gobierno, que ofrece atender demandas de carcter popular pero ha fortalecido sus vnculos con el sector empresarial nacional y extranjero, seguir aplicando, ms all de la anunciada poltica de salarios mnimos, la de los topes salariales, una de las expresiones ms lacerantes de la ideologa monetarista neoliberal y de la injusticia social. Es necesario que los voceros y los llamados como funcionarios a atender la economa y la poltica laboral en la inminente administracin de Andrs Manuel Lpez Obrador, se pronuncien al respecto; pero sobre todo, que los sindicatos y fuerzas organizadas de la sociedad exijan poner fin a esas polticas antilaborales, incluso antisociales, para dar paso a un autntico y necesario proceso de redistribucin de la riqueza en nuestro pas, tan vergonzosamente desigual.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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