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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2018

La Concertacin defendi a Pinochet hace 20 aos

Felipe Portales
Rebelin


El prximo 16 de octubre se cumplirn 20 aos de uno de los hechos polticos ms impactantes que se han registrado en la historia de Chile. Se trata de la tenaz y exitosa defensa efectuada por los gobiernos de la Concertacin de la impunidad de Pinochet, comenzada luego de la detencin en Londres del ex dictador por la Justicia britnica a peticin de la Justicia espaola para juzgarlo por sus numerosos crmenes contra la humanidad.

Es cierto que los gobiernos de la Concertacin ya haban defendido a Pinochet en numerosas ocasiones, pero nunca en casos judiciales. As, frente a las duras crticas que reciba en sus viajes al extranjero como comandante en jefe del Ejrcito entre 1990 y 1998, diversos ministros concertacionistas particularmente Enrique Correa lo defendieron pblicamente muchas veces. Peor an, cuando varios diputados de la Concertacin lo acusaron constitucionalmente en marzo de 1998 luego de asumir como senador vitalicio por diversas declaraciones y acciones graves cometidas en su calidad de comandante en jefe, el establishment concertacionista presion duramente a sus diputados logrando que varios de ellos se plegaran a la derecha rechazando as la acusacin constitucional en su contra.

Pero sin duda lo ms inslito y vergonzoso fue la denodada y exitosa defensa que el liderazgo concertacionista hizo en favor de Pinochet para librarlo de una condena por sus gravsimos crmenes, primero frente a la Justicia europea y finalmente ante la Justicia chilena. Adems, la defensa frente a su segura condena en Europa se llev a cabo fundamentalmente con los mismos argumentos que us la dictadura para protegerse de las permanentes condenas que le hizo la comunidad internacional por sus graves y sistemticas violaciones de derechos humanos. Esto es, que con dicha detencin y juicio se estaba violando la soberana nacional; que con ella se estaba usando un doble estndar, pues se aplicaba selectivamente con el ex dictador chileno; que se estaba haciendo una injusticia porque ello significaba negar los avances que la transicin estaba efectuando en materia de justicia en nuestro pas; y que se estaba sentando un nefasto precedente a nivel mundial, ya que dichas prcticas afectaran solamente a ex gobernantes de pases pequeos.

Buenos chistes entre Jaime Gazmuri y Pinochet

Asimismo, aquel liderazgo utiliz la falacia de sealar que Pinochet deba ser juzgado en Chile, sabiendo que las posibilidades efectivas de hacerlo eran nulas. Esto mismo haba sido reconocido haca poco por el entonces canciller Jos Miguel Insulza, precisamente al referirse al juicio que entonces se le segua a Pinochet en Espaa!, cuando dijo: Yo no conozco querellas contra el general Pinochet, ni contra los miembros de la Junta Militar chilena. La nica que existe fue presentada en Espaa. La pregunta es si no sera ms razonable, desde el punto de vista estrictamente jurdico, presentar esas querellas en Chile. Y aqu vamos a la cosa poltica: por qu no se presentan esas querellas en Chile? Porque todo el mundo sabe que eso pondra en grave riesgo el proceso de transicin (La Epoca; 21-11-1997).

Sin embargo, lo anterior fue grotescamente negado por el mismo Insulza, una vez que en el Reino Unido la sentencia de los Lores estipul que Pinochet poda ser extraditado a Espaa solo por delitos de torturas o conspiracin para torturar. De este modo, aqul declar al diario espaol El Mundo: En Espaa, tras la sentencia de los Lores, Pinochet slo puede ser juzgado por torturas o conspiracin para torturar por hechos cometidos despus de 1988. En Chile no existe ninguna inmunidad ni ninguna amnista que impida juzgar los actos que haya cometido. Las posibilidades de juzgarlo aqu son mucho ms amplias que en Espaa. El juicio en su pas (Espaa) puede que les interese ms a los que slo quieren un juicio simblico (El Mercurio; 28-3-1999). pinochet frei

Los contactos comenzaron temprano: hubo quienes fueron a golpear puertas en los cuarteles

Por otro lado, los lderes de la Concertacin usaron de todos sus contactos mundiales que haban adquirido en la lucha contra la dictadura!, pero ahora con la triste finalidad de evitar la extradicin y segura condena de Pinochet a Espaa.

Por cierto, tuvieron el firme respaldo de varios lderes de la extrema derecha mundial como Henry Kissinger, Margaret Thatcher, Jean-Marie Le Pen y Jesse Helms. Y la dura crtica del mbito de las organizaciones de derechos humanos. De los gobiernos, solo dispusieron del explcito apoyo del presidente Menem en Argentina; y del discreto pero muy efectivo respaldo del Estado Vaticano, cuyo Secretario de Estado era el pinochetista ex nuncio en Chile, Angelo Sodano. Pero finalmente lograron, so pretexto de manifiestamente falsas razones de salud mental (como quedara demostrado con repetidas acciones y entrevistas dadas por Pinochet posteriormente), la liberacin y vuelta a Chile del ex dictador.

Posteriormente ya durante el gobierno de Lagos se inici una sostenida campaa (pblica y privada) sobre los tribunales de justicia chilenos para lograr de stos tambin la impunidad de Pinochet, usando los mismos falsos pretextos de salud mental. En ambos casos quien desempe un papel crucial fue Jos Miguel Insulza. Primero como canciller de Frei Ruiz-Tagle; y luego como ministro del Interior de Lagos. En este ltimo caso, Insulza se expres en varias entrevistas con diversos medios de comunicacin. As, por ejemplo, consultado por La Nacin si luego del desafuero a Pinochet lo imaginaba reo y detenido, contest: Francamente no () No me lo imagino detenido, no creo que est en edad ni en condiciones, ni haya el nimo de los jueces (10-8-2000).

Das despus le dijo a la Revista Caras que no creo que el juez Guzmn vaya a mandar preso a Pinochet (18-8-2000). Y ms explcitamente con la Revista Qu Pasa, agreg: Yo creo que Pinochet no est en condiciones de ser sometido a juicio. Siempre he credo a los mdicos britnicos. Esto lo he dicho antes y despus. El tema Pinochet, en gran medida, ya fue resuelto por la Corte Suprema, mucho ms all de lo que era la expectativa de quienes lo acusaban. En un momento determinado uno debera sacar la cuenta de los resultados que ya obtuvo y dejar que las cosas sigan su curso de otra manera () A m me gustara que si el juez Juan Guzmn y las Cortes deciden que por razones de enfermedad Pinochet no puede enfrentar un juicio, ojal todo el mundo lo aceptara de buena gana, con buena voluntad. El gobierno lo hara as (2-9-2000).

Posteriormente, en abril de 2001 cuando Pinochet fue procesado como encubridor en el caso Caravana de la Muerte, declar: El ya va por los 86 aos; ha estado enfermo y sera natural que el juez diga: Llego hasta aqu, no ms. Eso podra ocurrir en cualquier momento. No digo que ocurra ahora, porque estos son procesos que se demoran varios aos. Pero para gusto de unos, o disgusto de otros, este es un asunto ya terminado. No olvidemos que un pas muy respetable desde el punto de vista de su democracia y de su justicia, declar que Pinochet no estaba en condiciones de enfrentar un proceso de extradicin. Entonces no estamos solos en esto (La Nacin; 16-4-2001).

El xito logrado con las presiones del gobierno de Lagos dej especialmente mal parado al ex presidente, cuando se lo contrasta con dichos que el mismo haba expresado en mayo de 1999, cuando respecto de su posicin de que Pinochet deba volver a Chile para ser juzgado y el periodista le seal que eso es completamente imposible, Lagos le retruc: Entonces hay que crear las condiciones para juzgarlo aqu. Si decimos que lo vamos a traer pero despus no lo juzgamos, estamos mintindole al mundo, y no sera cierto que somos soberanos (El Metropolitano; 27-5-1999). Su mismo gobierno ayud a consumar la mentira!

Por ltimo, que esta actitud de defensa de Pinochet no responda ni siquiera a un real temor de desestabilizacin lo dej claro el propio ex presidente Aylwin al decir que si Pinochet era enjuiciado no temo que haya un golpe ni un peligro de regresin a una dictadura. Eso est descartado. La democracia en Chile volvi para quedarse y no la he visto en peligro ni un solo da (Caras; 18-8-2000).

Ms an, el ex ministro de Hacienda de Aylwin, ex presidente del PDC y futuro canciller del primer gobierno de Bachelet, Alejandro Foxley, junto con insinuar tambin que los tribunales dejaran sin sancin a Pinochet por razones de salud mental, efectu un verdadero panegrico a la obra refundacional de Pinochet!, sealando que el realiz una transformacin, sobre todo en la economa chilena, la ms importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mrito de anticiparse al proceso de globalizacin que ocurri una dcada despus, al cual estn tratando de encaramarse todos los pases del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria () de que haba que abrir la economa al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribucin histrica que va perdurar muchas dcadas en Chile y que, quienes fuimos crticos de algunos aspectos de ese proceso, hoy lo reconocemos como un proceso de importancia histrica para Chile, que ha terminado siendo aceptado por todos los sectores. Adems, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues termin cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso () sita a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar. Su drama personal (sic) es que, por las crueldades que se cometieron en materia de derechos humanos en ese perodo, esa contribucin a la historia ha estado permanentemente ensombrecida (Cosas; 5-5-2000).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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