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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2018

Ni alquilar ni comprar: el modelo de derecho a uso desafa a la especulacin

Sarah Babiker
El Salto


La cooperativa de vivienda ecosocial Entrepatios anuncia el inicio de las obras de su primera promocin de vivienda en rgimen de derecho de uso, en el barrio madrileo de Usera. En Barcelona, la cooperativa La Borda ya ha terminado su primer edificio en un terreno cedido por el Ayuntamiento.

Cecilia dibuja en el aire el edificio donde vivir. Una corrala con forma de L que albergar 17 viviendas. Muchas de las personas que las habitarn estn ah arremolinadas, conversando frente a un solar donde, de momento, solo hay una gra solitaria en el fondo de un agujero. Pero ellas ya pueden imaginar la entrada, la terraza, las placas solares. Sobre el chafln estar mi piso, sonre Cecilia, quien confiesa que ha aprendido la palabra chafln y muchas ms en el largo proceso que ha llevado a este momento.

Al lugar, en el madrileo distrito de Usera, van llegando algunas personas rezagadas en bicicleta. Intentan colocarse en la muy estrecha acera que rodea la alambrada, permetro de su futuro hogar, para hacerse una foto colectiva. Son una comunidad de vecinas y vecinos desde mucho antes de compartir edificio.

Quienes sonren a la cmara pertenecen a la cooperativa ecosocial Entrepatios. El lugar donde van a vivir ya tiene nombre, el mismo con el que se conoce popularmente a este barrio: Las Carolinas. Se trata de la primera promocin de la cooperativa. Nacho Garca es uno de sus miembros histricos. Despus de un proceso que ha durado siete aos, est realmente ilusionado con el proyecto. Nosotras ms que de primera piedra hablamos de poner la primera estaca, cuenta Nacho, pues el edificio ser de madera. Sus futuros habitantes miran con desconfianza los solares cercanos, donde podran edificarse en un futuro bloques altos, como los que ya se construyen no lejos de all. Alertan a los nios contra los coches que pasan con ms frecuencia de lo que les gustara.

Derecho de uso, proyecto comunitario y ecolgico, enumera Nacho Garca los rasgos definitorios de esta cooperativa que cuenta ya con tres promociones. La de Las Carolinas es la fase ms avanzada. Una segunda promocin ya ha encontrado su solar en Vallecas y ha entregado el anteproyecto a la espera de conseguir la licencia. Una tercera promocin est en la bsqueda de suelo. Ahora que tenemos el proyecto arquitectnico definido, estamos diseando los usos que les vamos a dar a los espacios comunes, ese es el sueo que viene ahora, cuenta Berta Iglesias, otra de las futuras vecinas de Las Carolinas.

El derecho de uso: un cambio de paradigma

Las personas que vivirn en Las Carolinas no sern propietarias de sus pisos. Lo que tendrn es el derecho de uso. Se trata de un modelo que no es compra ni alquiler. Cada unidad de convivencia aport una cantidad inicial de entre 40.000 y 50.000 euros para comprar el terreno. Un crdito de 3,3 millones de Triodos Bank y Fiare Banca tica ha permitido financiar la construccin. Mientras hagan uso de la vivienda, sus habitantes abonarn una cuota mensual como cooperativistas, que va de los poco ms de 500 euros por un piso de 60 m2 tiles, a los 700 euros por uno de 80. No podrn alquilar ni vender sus viviendas. El objetivo es pensar la vivienda como derecho fuera del modelo especulativo.

La primera experiencia de este tipo es la de La Borda en Barcelona. Con el edificio ya terminado, las socias habitantes de esta cooperativa estn a pocas semanas de mudarse. Joana G. Greznzer explica que este proyecto surge de Can Batll, un espacio que acoge proyectos autogestionados en el barrio de Sants desde 2011. De este tejido surge un colectivo que pide la cesin de uso de una solar de titularidad pblica. Constituido el grupo en cooperativa, las negociaciones con el Ayuntamiento se resolvieron con la concesin del derecho de superficie por 75 aos de un suelo que estaba destinado a vivienda de proteccin social.

Se trata de ejercer el derecho a la vivienda en condiciones dignas, sin especular, de forma sostenible, socializando al mximo el trabajo domstico reproductivo y de cuidados, sintetiza Joana. Nos basamos en el modelo Andel de Dinamarca y el modelo de La Federacin Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM) de Uruguay, que es un modelo intermedio entre el alquiler y la compra. Es un modo de tenencia no especulativo.

Es complicado que a la gente le metas en la cabeza el paradigma del derecho de uso, valora Nacho, en un pas donde la propiedad privada, particularmente en la vivienda, est profundamente arraigada. La idea de pagar por una vivienda sin ser propietario es ms difcil aunque pagues menos que si la comprases. Para Berta Iglesias tambin influye la indeterminacin vital de la gente con respecto a si tendr trabajo o dnde vivir: Esto choca con la sensacin de que un proyecto como este te compromete muy a largo plazo, pero en lugar de vivirlo como una estabilidad en positivo, pues da cierto miedo. En otros sitios la movilidad y la estabilidad no parecen incompatibles, porque ves que ocurre que hay gente que entra, y que si t te quieres ir es posible que lo hagas recuperando lo que pusiste en un principio y sin dejar el proyecto temblando.

A la barrera mental se le suman otras limitaciones, ms materiales, que dificultan el acceso. Por ejemplo, el precio del suelo. A diferencia de La Borda, Entrepatios no cuenta con suelo pblico. Ha habido varios intentos de negociacin con el Ayuntamiento de Madrid, pero finalmente tuvieron que seguir adelante en suelo privado. Y eso tiene sus consecuencias: Estamos jugando en un mercado especulativo, y eso dificulta la accesibilidad para ciertos sectores de la poblacin, debes tener ciertos ahorros para poder entrar, reconoce Nacho. El precio final es casi igual o algo ms bajo que el de la vivienda convencional, pero ms caro que la proteccin oficial, aade.

Ms all del lmite del precio, Nacho seala que el modelo posibilita ampliar la accesibilidad a otros sectores. Por ejemplo, en nuestra cooperativa hay personas mayores de 60 aos que no hubiesen conseguido acceder a una hipoteca si no fuera a travs de la cooperativa, nunca les hubiesen concedido un crdito. O gente que temporalmente estaba sin trabajo, pero con perspectiva de volver a tener empleo, a la que tampoco le hubiesen dado la vivienda si no hubiese sido a travs de un grupo.

En Barcelona, al ser suelo de proteccin oficial, se ha intentado facilitar el acceso a las personas con rentas bajas mediante mecanismos de solidaridad interna. Por ejemplo, quienes tenan ms recursos econmicos adelantaron dinero para que otras personas con menos recursos contaran con plazos ms amplios para poner su parte. No queramos que nadie se excluyera o autoexcluyera por no disponer del capital necesario, explica Joana.

Para la construccin del edificio, que ha costado 2,7 millones de euros, cada una de las 28 unidades de convivencia aport 18.500 euros. Adems del apoyo de Coop57 a travs de un prstamo y la emisin de ttulos participativos, la Borda ha contado con el respaldo econmico de entidades del mercado social, socias colaboradoras o personas que prestaron dinero con mejores intereses que los de la banca privada. As, la implicacin de una comunidad ms amplia que la de quienes habitarn el edificio ha sido fundamental para concretar el proyecto.

Una comunidad sostenible

En Madrid pasa algo parecido: Son muy bonitos los vnculos que se han creado entre las personas que estn en las distintas promociones, cmo los de la primera se han volcado en que salga la segunda, y cmo los de la segunda estn volcndose en que salga la tercera, y cmo los de la tercera se estn volcando en que salga una cuarta. Un proceso de arquitectura social en el que han puesto mucho cuidado, afirma Nacho. Adems de la comunidad hacia dentro, la propuesta es arraigarse en el territorio: Hay vocacin para ver cmo desde el edificio o las mismas personas se va entrado en redes del barrio, creando tejido, fortaleciendo tejido.

A Selma Villa fue este aspecto de comunidad lo que ms le atrajo del proyecto. Lo conoce desde su primera fase, pero no pudo sumarse hasta la tercera. Aqu las decisiones se toman en asamblea, despus hay grupos de trabajo que se van haciendo un poco sobre la marcha respondiendo a necesidades. El grupo ms activo es el que busca suelo, cuando encuentran un solar lo proponen en la asamblea para ver si la comunidad lo considera interesante, explica Selma. Intentan dar con solares interesantes tanto en buscadores como en paseos por zonas prioritarias, algo que no es fcil porque hay muy poco suelo disponible en la ciudad.

La sostenibilidad del proyecto es otra de las patas del modelo. Cada edificio tendr que adaptar qu es ser ecolgico a las caractersticas de dnde surge, de dnde se construya, del tipo de clima, dice Berta. En el caso de Las Carolinas, la zona permita construir en madera. Yo creo que es una de las seas de identidad del edificio, se trata de un material ms ecolgico que el hormign por origen, porque cuando el edificio deje de ser sostenible es un material que se degrada bien y que tiene menos impacto que otros.

Adems, ms all del aislamiento trmico que permite el ahorro de energa, Las Carolinas prev el autoconsumo con paneles solares, el reciclaje de aguas o el uso de materiales respetuosos. Si bien el presupuesto ha marcado lmites, pues muchos materiales encarecen el proyecto, Berta apunta al ahorro que puede suponer a largo plazo, y sobre todo, a que el econmico no es el nico costo que la cooperativa valora. La Borda cuenta incluso con una cpula geotrmica que cubrir el edificio en invierno para mantener la temperatura y se abrir en verano permitiendo la ventilacin.

Una mirada al futuro

Para Berta, empieza ahora una nueva fase muy ilusionante: El ultimo ao, la participacin era hacer cosas relacionadas con la construccin y ese ha sido un proceso bonito, pero muy acotado a lo material y con una finalidad. Ahora toca disear cmo queremos que sean nuestras dinmicas de vida, cmo queremos que sea la vida en comn. Nacho es consciente de que la iniciativa es simblica, que necesita una mayor escala para ser significativa, pero para eso se necesita el acompaamiento de los ayuntamientos y que se sume ms gente. Ahora estamos sacando la cabeza de nuestra propia vivienda y queremos volver a darle una dimensin poltica a esto del derecho de uso. Para empezar, ya tenemos un ejemplo.

En Barcelona van muy por delante. A partir de que nosotras logramos la cesin con la alcalda de Xavier Trias, la administracin actual sac a concurso siete solares. Se est replicando, pero una poltica de vivienda potente debe de tener en cuenta la administracin estatal. Sea cual sea el Estado. Entonces basta con que quien gestiona la vivienda tenga como prioridad el acceso de las clases populares a la vivienda y no sea una mquina de engrosar las burbujas especulativas, como lamentablemente lo son en la actualidad los gobiernos espaol y cataln, seala Joana.

En Entrepatios tambin apuestan por que se extienda el modelo. Que se replica con ms promociones dentro de Entrepatios, pues estupendo; si se replica porque surgen otras cooperativas con autonoma que deciden hacerlo, pues tambin estupendo; y si es porque el Ayuntamiento decide promocionarlo, pues mejor an porque el msculo que va a tener el Ayuntamiento no lo vamos a tener las entidades privadas, afirma Nacho. Para Selma se trata de un cambio de modelo que apunta en el centro de todo, al capitalismo, al individualismo, a la ecologa. Es un concepto de derecho que rompe las lgicas. Si cambian las estructuras y cambia el modelo, a partir de ah tira millas.

Fuente: http://www.elsaltodiario.com/vivienda/ni-alquilar-ni-comprar-el-modelo-de-derecho-a-uso-desafia-a-la-especulacion


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