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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2018

Golpe de timn

Rafael Ramrez Carreo
Aporrea


Si alguna cosa debemos reconocer como una autocrtica, de cara a lo que ha sido el desastre de la gestin del gobierno de Maduro, es que, desde el campo chavista, revolucionario, no supimos reaccionar a tiempo, no pudimos darnos cuenta de que ramos objeto de una gran manipulacin con el tema de la lealtad a Chvez y la unidad ante el ataque de la derecha.

Ciertamente el madurismo gan tiempo y avanz en consolidar y cohesionar su grupo de poder. Cuando Chvez enferm, ellos tenan un plan para tomar el poder, nosotros no. En nuestro caso trabajamos intensamente para sostener el pas, mientras el Comandante luchaba por su vida.

Tarde entendimos la trampa, la forma de operar de esta nueva lite que controla el gobierno. Al principio, uno le achacaba el comportamiento errtico en la conduccin del gobierno al hecho, conocido entre todos los que ramos ministros de Chvez, que Maduro era extremadamente desordenado e improvisado.

Sin embargo, es experto en la triquiuela poltica, en los pactos y acuerdos, en la maniobra baja, por eso restableci la poltica con "p" minscula, tan adeca y tan suya a la vez, donde se mueve como "pez en el agua"; en la trampa, en la compra-venta de posiciones polticas y lealtades, as comenz a desplazar a los cuadros chavistas del gobierno.

Lo que pasa es que para nosotros resulta difcil entender la accin y ejecutoria de este gobierno, porque actuamos con otras reglas, otra tica, otros valores y principios: los de Chvez, los del trabajo, la honestidad, la solidaridad, la justicia.

Nos equivocamos al creer que el madurismo se mantendra en los cdigos y conductas que caracterizaron al Comandante Chvez. No lo hacen porque sencillamente son otra cosa, pero ms importante que lo que son, es lo que quieren.

No podan ser consecuentes ni leales a Chvez, porque no quieren y no van a hacer una revolucin, ni mucho menos a construir una sociedad socialista. Por eso Maduro, tal como Herodes, mata la Revolucin Bolivariana. Ya no es ms una revolucin, ya no inspira a nadie, no emociona, no moviliza. Al contrario, se han ido ms de dos millones de venezolanos, los jvenes tratan de salir del pas, desesperados, a un destino incierto.

La dura realidad es que tenemos un pas mucho ms desigual que nunca, un pas empobrecido, un pueblo envilecido, una patria que se entrega.

Los nmeros estn all, los hechos hablan por s solos: es una tragedia del da a da, los que se quieran seguir engaando aferrados a un gobierno que no va a cambiar, entonces, al menos, no hablen en nombre del Comandante Chvez, porque le hacen un terrible dao al asociarlo a este desastre, lo desprestigian, lo matan una y otra vez, no lo dejan en paz.

Si tiene cola, cuatro patas, dos orejas y ladra, entonces es un perro, ya veremos qu clase de perro es: inteligente, bruto, que muerde, que juega, pero perro es.

Si el trabajo no vale nada; si predomina el inters del capital; si el pueblo es ms pobre y los ricos ms ricos; si el sueldo no vale nada; si no se crea trabajo; si el pueblo no tiene comida, ni medicinas, ni seguridad; si se entrega el Arco Minero; si se privatiza PDVSA; si se entrega el petrleo, el gas; si se invita a las transnacionales a sustituir lo que antes hacamos los venezolanos, si se cree que la burguesa es revolucionaria, entonces, ste es un gobierno de derecha. Ahora veamos de qu tipo: un mal gobierno, mala gestin, improvisado, intolerante, autoritario, represivo. Pero es un gobierno de derecha y muerde.

Ahora que no me vengan los maduristas con que recibir una Caja Clap es socialismo: eso ya lo hacan los adecos; no me vengan con que el "Carnet de la Patria" para recibir beneficios es socialismo, eso ya lo hacan AD-Copei, el carnet del partido abra todas las puertas. Entonces, qu cosa diferencia a este gobierno de los gobiernos de la IV Repblica? Nada.

Ahora tambin se privatiza PDVSA, al igual que lo hizo la "Apertura Petrolera" de la IV Repblica, donde, por lo menos, hacan un concurso abierto de empresas y se conocan los acuerdos. Ahora, ni eso.

Se entrega el petrleo a travs de los "Contratos de Servicios Petroleros", como antes se hizo en la "Apertura Petrolera" con los "Convenios Operativos", donde al menos se hacan rondas de licitacin y participaban empresas petroleras de reconocida trayectoria, no empresas de maletn establecidas en Panam y desconocidas por la industria.

Ahora se entrega el Gas de la Patria, se entrega a empresas europeas y rusas, tambin lo hizo la "Apertura Petrolera", con el "Proyecto Cristbal Coln".

Ahora se entrega el oro del "Arco Minero" a las transnacionales y sus socios de la nueva burguesa madurista , al igual que lo haca la CVG en la IV Repblica al adecaje que estaba all instalado y a sus socios internacionales.

En Venezuela se instal un gobierno de derecha, el madurismo, que se ha venido deslizando, en un "golpe de timn", pero a la derecha. Era lo que siempre se hablaba del chavismo sin Chvez, lo que se ha expresado es la "derecha endgena", lo que se ha nucleado en torno al gobierno de Nicols Maduro.

En la lucha por el poder ahora no se confrontan dos modelos: el de la Patria y la anti-patria, como estaba planteado en tiempos del Comandante Chvez. Ahora la lucha o la puja es por un reacomodo entre el madurismo con su burguesa emergente y la oposicin tradicional con sus intereses econmicos de siempre.

La derecha emergente, el madurismo, ahora pugna por obtener el reconocimiento imperial, se disputan y buscan ser aceptados por los poderes fcticos en el continente, saben que sin ello, no tienen largo aliento. Le proponen a los centros de poder mundial un nuevo arreglo de convivencia en el pas.

Lo que sucede es que ste es un gobierno, tan, pero tan malo, tan peligroso, tan inconsistente, que no genera confianza en los poderes mundiales, no los quieren. Seguirn enviando "voceros", "seales", invitando transnacionales, entregando la Patria, pero an as, no los van a aceptar.

El problema del madurismo, de los que traicionan, es que tienen que mantener un discurso que "asusta", porque usan a Chvez para manipular a la base social y poltica acumulada en ms de diez aos de revolucin, pero, por otro lado, tienen que mandar "seales y mensajes" a la derecha, con voceros y rostros, desprestigiados y, ciertamente, sin mucho talento. No tienen definiciones polticas, terminan sin ser "ni chicha, ni limonada", terminan desdibujados.

En este perodo el gran derrotado ha sido el chavismo, el socialismo. El madurismo nos ha provocado una estruendosa derrota, una derrota estratgica, ha hecho a un lado todos los elementos que caracterizaban la propuesta chavista y Bolivariana: la Constitucin Bolivariana, la democracia participativa y protagnica, el control sobre nuestros recursos naturales, sobre el petrleo, sobre el gas, el control de PDVSA, las Misiones Sociales, los injertos socialistas, el Poder Popular, las garantas sociales, la soberana, el Plan de la Patria.

Todo esto se desvaneci ante los ojos de un pueblo manipulado e incrdulo que todo lo prometido por Chvez, sencillamente ya no ser, nadie se los ha dicho, para ya el pueblo lo sabe, en lo ntimo de su corazn, de su pasin que se enfra, de desengao en desengao, de promesa en promesa, de cola en cola.

Se desvaneci ante el silencio incomprensible de hombres y mujeres a los que el Comandante Chvez confi el futuro de la Revolucin Bolivariana. Las armas de la Repblica no fueron capaces de defender nuestras conquistas polticas y sociales. Defender el legado de Chvez.

El propsito, la naturaleza del madurismo, sus objetivos polticos y econmicos, por supuesto que no podan mantener la tica y la conducta del Comandante Chvez.

Este cambio que se ha venido produciendo de una manera tan brutal que parece mentira, tiene sin embargo su ms clara expresin en la tica del desastre y en el manejo de las instituciones del Estado Bolivariano, de sus leyes, de la Constitucin.

Que nadie se equivoque, no se trata del desarrollo de una "tctica" o "astucia" poltica para derrotar la violencia, de un exceso, de una incontinencia, de un descontrol puntual, de un error. Lo que tenemos hoy da en el pas es la situacin que la derecha madurista ha creado para sepultar al chavismo, la voluntad de combate del pueblo y en medio del caos, imponer un nuevo acuerdo.

Ante la ausencia de un Pinochet o una Junta Golpista como la de Videla, el madurismo se impone al pas sobre las cenizas del chavismo, las ruinas de su proyecto, le han provocado al pueblo un choque, en su vida diaria, su autoestima, lo han desarmado ideolgicamente, lo han desmovilizado, lo han hecho padecer tanto, al punto que ya no le interesa nada, que destruyan a Chvez, que entreguen su conciencia.

A este punto de la desesperacin y las penurias del pas, a quin diablos le importa el socialismo? el Plan de la Patria? la soberana? PDVSA? A nadie, la gente sale como puede, pide una intervencin extranjera o sencillamente se entregan, se adaptan a la realidad de la cola, la penuria, la Caja Clap, el carnet de la patria; que Maduro haga lo que quiera, la desesperanza. El dao es profundo, han matado la esperanza del pueblo, las posibilidades de un futuro pleno de desarrollo y justicia social.

El madurismo ha traficado con la miseria, las necesidades, ha "bachaqueado" la conciencia del pueblo. El ciudadano dej a un lado las razones sagradas para la lucha, el altruismo, la solidaridad. Ahora se salva quien pueda.

Si nosotros hemos sido ingenuos por ejercer la poltica desde una tica y una perspectiva distinta a la del "pranato obeso", tambin lo fue el Presidente Chvez. Jams se imagin que su obra, su Constitucin y sus leyes iban a ser barridas como ahora, que el PSUV enarbolara la triste consigna del IV Congreso de "lo que diga Maduro".

La tica, la poltica, el nuevo acuerdo de convivencia que impone el madurismo para sostenerse, contrasta radicalmente con el ejemplo de Chvez, su conducta.

Jams vimos al Comandante Chvez en extravagantes y suculentas cenas, "jugando con la sal", haciendo burlas y chistes malos, mientras los nios comen lo que pueden. Jams lo vimos disfrazado de "Sultn", ni diciendo incoherencias en sus discursos, ni bailando salsa como respuesta a los momentos duros, ni montado en un columpio, ni escuchamos discursos plagados de errores, caractersticos del que no estudia nunca!

Pero ahora ste es el modelo, el ejemplo que se impone, la imagen del madurismo. Si sto sucede en la cabeza visible, cmo diablos estar todo hacia abajo?

Tampoco vimos al Comandante Chvez haciendo crueldades, estimulando la injusticia, el atropello. Era demasiado respetuoso de la persona, independientemente de su condicin social, poltica, econmica, de las leyes, de las instituciones.

En doce aos de intenso trabajo a su lado, como Ministro de Petrleo, Presidente de PDVSA y compaero de luchas, jams lo vi levantar el telfono para que los cuerpos de seguridad del Estado, hicieran algo al margen de la ley, ni algo a favor de ningn grupo de poder.

Chvez era un jefe muy estricto en el manejo de la cosa pblica, era muy acucioso con el manejo de los los recursos del Estado y, en general, con el manejo del gobierno. Los nmeros tenan que cuadrar con rigor y los cotejaba con sus otros ministros. Si tena duda de algo, haba que explicarle todo en detalle. No era ningun improvisado.

Era muy estricto, jams menta al pas con respecto a nada, menos con respecto al petrleo, l saba lo importante que eso era para la economa y estabilidad del pas. Si nuestra produccin tena problemas, se lo deca, lo discutamos; si bajbamos diez mil barriles da, eso era un problema, se convocaba a reunin con la Junta Directiva y se buscaba solucin, no aceptaba excusas de ningn tipo. Pero escuchaba, estudiaba, se interesaba en comprender, no evada ninguna situacin.

No quiero imaginar lo que Chvez hara con Maduro y la actual Junta Directiva de PDVSA, si estuviese entre nosotros y se enterara que en estos cuatro aos de gestin madurista, la produccin ha cado dos millones de barriles da! A Chvez no le podra venir Maduro con excusas, "que si fulanito", "que si la corrupcin", "que si la conspiracin", ya estuviese destituido e investigado.

El Presidente Chvez siempre acat la ley, la Constitucin y tena la tica y honestidad como principios de actuacin. Siempre renda cuentas al pas, se dejaba interpelar por el pueblo, sin atropellar al interpelador, sin abusar de su poder como Jefe de Estado. As se gan la autoridad entre nosotros y el pueblo, con el ejemplo; nunca con base en el miedo o el autoritarismo.

El gobierno de Maduro va en direccin absolutamente contraria, no slo en lo econmico y poltico, con su "golpe de timn"hacia la derecha, sino tambin en lo relativo a la institucionalidad, la separacin de poderes, la rendicin de cuentas, el respeto al ordenamiento jurdico y constitucional. Lo hace precisamente porque es el andamiaje institucional de la Revolucin Bolivariana, Maduro no puede convivir con ella, lo aprisiona, le estorba.

No me referir a la sistemtica violacin de la Constitucin y las leyes en el mbito petrolero y minero, ni al decreto 3.368, el decreto de la entrega, ni a la desaparicin de la democracia participativa y protagnica, sino a lo que es tal vez la expresin ms cruel del comportamiento del madurismo: el manejo de la justicia como mecanismo de persecucin poltica; la "judicializacin de la poltica" a travs de la actuacin de la Fiscala y los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Maduro necesita de un gobierno desptico, autoritario, es la naturaleza de la va que han escogido para imponer su modelo sobre las cenizas del pas, es el control que necesitan para avanzar en su esquema de "tierra arrasada", poltica de choque en lo econmico, social y poltico.

Para ello necesita una Fiscala que persiga y condene. Un Poder Judicial bajo su control que dicte sentencias arregladas, a pedido. Unos Cuerpos de Seguridad del Estado incondicionales al madurismo, que responden a grupos, incluso econmicos, que actan con impunidad.

Cualquiera puede ser vctima de un abuso policial o de la Fiscala, a cualquiera le destrozan la vida, todo se vale en este gobierno donde nada importa, donde se violan permanentemente los Derechos Humanos Fundamentales de los ciudadanos.

Comenzando con los terribles hechos de violencia de los aos 2014 y 2016, donde el "Comit de Vctimas de las Guarimbas" todava espera la justicia prometida por el madurismo, los ms de 130 venezolanos muertos por arma de fuego, contusiones, quemados vivos, linchados. Toda esa "justicia" fue negociada en el ltimo "pacto" o acuerdo con la oposicin.

La violacin a los Derechos Humanos Fundamentales es una situacin a la que estn expuestos tanto los de oposicin, como los chavistas, los militares y los trabajadores, los dirigentes obreros, los campesinos. Venezuela ahora es un pas del miedo, de las grabaciones, allanamientos, secuestros, rehenes, suicidios, atropellos.

Todos hablan en voz baja, nadie escribe mensajes telefnicos, todos usan seudnimos. Ante el ejercicio abusivo de algn poltico, funcionario pblico o policial, todos callan, a dnde recurrir? quin denuncia? quin se atreve? El gobierno quiere controlarlo todo.

Ahora, al salir del pas, una funcionaria se te parar al lado para hacerte las preguntas ms inverosmiles, la Guardia Nacional pasar raqueta cuando sales o entras, y todos responden sumisos, nadie dice nada, todos tienen miedo.

Los abusos son muchos y de toda ndole, desde "el cometa rojo",hasta ms de cien gerentes y trabajadores de PDVSA presos, vilipendiados y expuestos pblicamente sus nombres, rostros y reputacin, sin derecho a la defensa.

Hay detenidos, hombres o mujeres, inocentes, pero retenidos sin derecho ni siquiera a presentarse en la primera audiencia, hasta que ceden a inculparse de un delito que no existe; nios retenidos para que el padre se entregue; madres retenidas para que se entregue el hijo; secuestro de familiares como medio de presin contra quien persiguen.

A otros, sobre todo a los chavistas, militares o petroleros, los mantienen secuestrados a sabiendas de que su condicin de salud es frgil y grave, no importa que tenga cncer, o haya sido operado a corazn abierto.

Los chavistas no entran en la "gracia", ni liberaciones, ni acuerdos del madurismo, a favor de la oposicin. Resulta extrao que el gobierno le tema ms a los chavistas sueltos que a la oposicin en la calle, por ms violenta que sea, e independientemente de los crmenes que se les imputan.

A muchos los mantienen retenidos o secuestrados, a pesar de ser titulares de una boleta de excarcelacin emitida por el juez que lleva la causa, en unas condiciones terribles de maltrato, aislamiento, hacinamiento y en franca violacin del artculo 26 de la Constitucin.

Otros y otras son retenidos durante ms de cinco aos, en las peores condiciones de maltrato y aislamiento, sin que todava les indiquen de qu se les acusa. Sus hogares son violentados, confiscados, robados, el SEBIN se queda con sus casas, en contravencin, entre otros, del artculo 47de la Constitucin.

Muchos ms son presos de Maduro, o de "fulano o fulana", no salen, estarn all hasta que Maduro quiera.

Y si algn juez se atreve a aplicar la ley, y es sta distinta a tal voluntad de Maduro, el mismo tambin ser apresado, secuestrado y correr la misma suerte. El juez tambin tiene miedo.

Este ambiente de miedo generalizado nunca lo sufrimos con el gobierno del Presidente Chvez. Hoy estamos ante la presencia de mtodos de represin poltica extraos a nuestra cultura, a nuestra idiosincrasia, es una mezcla extraa de violencia y premio. Se trabaja con lo que llaman los expertos el "cerebro reptiliano".

Revisando un artculo de Rafael Castro, titulado "La muerte de prisioneros (alto voltaje)", me encuentro con el relato de un hecho que mi padre me contaba, en nuestras conversaciones sobre el perodo de la "guerra", como l la llamaba: "En 1962, el militante comunista Jos Gregorio Rodrguez cay al vaco desde un piso superior en el edificio las Brisas en los Chaguaramos, sede de la Direccin General de Polica (Digepol). Efectivamente ese lugar de donde supuestamente se lanz este militante comunista era un sitio de tormento, que unos cuantos venezolanos conocimos y que recordamos que haba un ventanal que pisos ms abajo daba a un estacionamiento. La muerte de este prisionero fue debatida por el Congreso de la Repblica, pero hasta el sol de hoy la tesis gubernamental del suicidio, no prosper, por la atmsfera represiva de entonces."

Me preocupa y repudio lo que ha pasado con el concejal de oposicin Fernando Albn, su muerte no esclarecida, rodeada de misterio, no slo porque siempre he condenado la muerte del ser humano, o la violacin de sus derechos fundamentales, sean de la posicin poltica que sea, sino porque el artculo 43 de la Constitucin establece que "el Estado proteger la vida de las personas que se encuentran privadas de su libertad, , o sometidas a su autoridad en cualquier forma".

El gobierno es responsable de la vida del prisionero, pero se repite la historia, nunca ser la misma, pero preocupa que no es el primer "suicidio" en prisiones polticas del madurismo.

El Fiscal, triste poeta, se apresura a dar una versin de los hechos y afirmar que fue "suicidio", para, al da siguiente insistir en el "suicidio", pero ahora, con una versin de los hechos, completamente distinta, poco creble. Este seor se ahoga en sus contradicciones.

Las altas autoridades del gobierno, es decir, el presidente o vicepresidente, no dicen nada, ignoran de manera deliberada el hecho. El gobierno no da una respuesta.

Los otrora defensores de los Derechos Humanos, los que ganaron prestigio denunciando los abusos y crmenes de la IV Repblica, ahora guarden silencio. No hay ni siquiera una solicitud de investigacin, una renuncia digna. Nada.

El ministro de interior indica que "van a investigar", es decir, el ministerio investiga a sus propios funcionarios. No hay nadie detenido, como suele hacerse contra los de PDVSA a la ms mnima sospecha de cualquier cosa o incluso, de nada.

Todo se convierte en un manejo meditico: ahora, el gobierno para "calmar" a la oposicin o tratar de desviar la atencin del "suicidio", tapar la realidad, que se ha convertido en una prctica extendida del aparato de propaganda del gobierno, entonces decide "liberar y desterrar" a un prominente miembro de la oposicin violenta. As como lo metieron preso, as lo sacan.

Los presos o secuestrados polticos son rehenes que seguirn retenidos hasta que alguien "ms arriba" diga lo contrario. Son objeto de negociacin, de maniobra propagandstica, de ensaamientos personales, o de extorsin. All se quedarn, hasta que "fulano o zutano", "fulana o zutana" quiera.

Que desastre! Hay que dar la pelea porque la crisis es profunda y en todos los rdenes, en un terrible "golpe de timn",pero a la derecha. Donde hay escasez de todo, pero lo ms grave, es la escasez de dignidad, de humanidad.

Tenemos la responsabilidad de conformar una opcin distinta a este desastre, ellos nos temen, nos persiguen, porque nosotros los desenmascaramos. Lo seguiremos haciendo hasta recuperar el estado de libertades polticas que nos han arrebatado, las garantas que establece nuestra Constitucin por la que luchamos tanto, por el programa Bolivariano, por el sueo, la Patria, que moviliz y que tanto cost a este pueblo. Con Chvez Siempre Venceremos!


* Rafael Ramrez Carreo es ingeniero y poltico venezolano. Ex-embajador de la Repblica Bolivariana de Venezuela ante la ONU. Ex-ministro de Energa y Minas y expresidente de empresa pblica Petrleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) hasta el ao 2014. Militante Revolucionario, Chavista y Bolivariano.


Fuente: https://www.aporrea.org/energia/a270530.html



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