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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2018

Bolsonaro, tres hiptesis y una sospecha

Atilio A. Boron
Rebelin


(Por ) La sorprendente performance electoral de Jair Mesas Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil suscita numerosos interrogantes. Sorprende la meterica evolucin de su intencin de voto hasta llegar a araar la mayora absoluta. Y no fue el atentado lo que lo catapult la posibilidad de ganar en primera vuelta. Veamos: en los ltimos dos aos su intencin de voto fluctu alrededor del 15 por ciento, pese a que est prximo a cumplir 28 aos consecutivos como diputado federal (y con slo tres proyectos de ley presentados a lo largo de estos aos). Ergo, no es un "outsider" y mucho menos la personificacin de la nueva poltica". Es un astuto impostor, nada ms. A comienzos de Julio su intencin de voto era del 17 por ciento: el 22 de Agosto, Datafolha marcaba un 22 por ciento. El 6 de Septiembre sufre el atentado y pocos das despus las preferencias crecieron ligeramente hasta alcanzar un 24 y un par de semanas despus suba al 26 por ciento. En resumen: un mdico aumento de 9 puntos porcentuales entre comienzos de Julio y mediados de Septiembre. Pero a escasos das de las elecciones su intencin de voto trep al 41 y en las elecciones obtuvo el 46 por ciento de los votos vlidos. En resumen: en un mes prcticamente duplic su caudal electoral. Cmo explicar este irresistible ascenso de un personaje que durante casi treinta aos jams haba salido de los stanos de la poltica brasilea? A continuacin ofrecer tres claves interpretativas.

I

Primero, Bolsonaro tuvo xito en aparecer como el hombre que puede restaurar el orden en un pas que, segn pregonan los voceros del establishment, fue desquiciado por la corrupcin y la demagogia instaurada por los gobiernos del PT y cuyas secuelas son la inseguridad ciudadana, la criminalidad, el narcotrfico, los sobornos, la revuelta de las minoras sexuales, la tolerancia ante la homosexualidad y la degradacin del papel de la mujer, extrada de sus roles tradicionales. El escndalo del Lava Jato y el desastroso gobierno de Michel Temer acentuaron los rasgos ms negativos de esta situacin, que en la percepcin de los sectores ms conservadores de la sociedad brasilea lleg a extremos inimaginables. En un pas donde el orden es un valor supremo recordar que la frase estampada en la bandera de Brasil es "Orden y Progreso"- y que fue el ltimo en abolir la esclavitud en el mundo, el desorden producido por la irrupcin de las turbas plebeyas desata en las clases dominantes y las capas medias subordinadas a su hegemona una incandescente mezcla de pnico y odio, suficiente como para volcarlas en apoyo de quienquiera que sea percibido con las credenciales requeridas para restaurar el orden subvertido. En el desierto lunar de la derecha brasilea, que concurri con seis candidatos a la eleccin presidencial y ninguno super el 5 % de los votos, nadie mejor que el inescrupuloso y transgresor Bolsonaro, capaz de infringir todas las normas de la "correccin poltica" para realizar esta tarea de limpieza y remocin de legados polticos contestatarios. El ex capitn del Ejrcito, eligi como compaero de frmula a Antonio Hamilton Mourau, un muy reaccionario general retirado que pese a sus orgenes indgenas cree necesario blanquear la raza y que no tuvo empachos en declarar que Brasil est lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indgenas y del espritu taimado de los africanos" . Ambos son, en resumidas cuentas, la reencarnacin de la dictadura militar de 1964 pero catapultada al gobierno no por la prepotencia de las armas sino por la voluntad de una poblacin envenenada por los grandes medios de comunicacin y que, hasta ahora, a dos semanas de la segunda vuelta, parece decidida a votar por sus verdugos.

Ahora bien: por qu la burguesa brasilea se inclin a favor de Bolsonaro? Algunas pistas para entender esta deriva las ofrece Marx en un brillante pasaje de El 18 Brumario de Luis Bonaparte . En l describi en los siguientes trminos la reaccin de la burguesa ante la progresiva descomposicin del orden social y el desborde del bajo pueblo movilizado en la Francia de 1852: se comprende que en medio de esta confusin indecible y estrepitosa de fusin, revisin, prrroga de poderes, Constitucin, conspiracin, coalicin, emigracin, usurpacin y revolucin el burgus, jadeante, gritase como loco a su repblica parlamentaria: Antes un final terrible que un terror sin fin! [1] Pocas analogas histricas pueden ser ms aleccionadoras que esta para entender el sbito apoyo de las clases dominantes brasileas -enfurecidas y espantadas por el debilitamiento de una secular jerarqua social anclada en los legados de la esclavitud y la colonia- a un psicpata impresentable como Bolsonaro. O para comprender el auge de la Bolsa de Sao Paulo luego de su victoria en la primera vuelta y el jbilo de la canalla meditica, encabezada por la Cadena O Globo. Todo este bloque dominante suplic, jadeante y como un loco, que alguien viniese a poner fin tanto descalabro. Y all estaba Bolsonaro.

Y es que como lo observara Antonio Gramsci en un clebre pasaje de sus Cuadernos, en situaciones de crisis orgnica cuando se produce una ruptura en la articulacin existente entre las clases dominantes y sus representantes polticos e intelectuales (los ya mencionados ms arriba, ninguno de los cuales obtuvo siquiera el 5 por ciento de los votos) la burguesa y sus clases aliadas rpidamente se desembarazan de sus voceros y operadores tradicionales y corren en busca de una figura providencial que les permita sortear los desafos del momento. El trnsito de las tropas de muchos partidos bajo la bandera de un partido nico que mejor representa y retoma los intereses y las necesidades de la clase en su conjunto observa el italiano- es un fenmeno orgnico y normal, an cuando su ritmo sea rapidsimo y casi fulminante por comparacin a los tiempos tranquilos del pasado: esto representa la fusin de todo un grupo social (las clases dominantes, NdA) bajo una nica direccin concebida como la sola capaz de resolver un problema dominante existencial y alejar un peligro mortal. [2]

Esto fue precisamente lo ocurrido en Brasil una vez que sus clases dominantes comprobaran la obsolescencia de sus fuerzas polticas y liderazgos tradicionales, la bancarrota de los Cardoso, Temer, Neves, Serra, Sarney, Alckmin y compaa, lo que las llev a la desesperada bsqueda del providencial mesas exigido para restaurar el orden desquiciado por la demagogia petista y la insumisin de las masas y que, a su vez, les permitiera ganar tiempo para reorganizarse polticamente y crear una fuerza y un liderazgo polticos ms a tono con sus necesidades sin el riesgo de imprevisibilidad inherente al liderazgo de Bolsonaro. Pero por el momento, lo importante para las clases dominantes brasileas: subrayamos, lo nico importante, es acabar definitivamente con el legado de los gobiernos del PT y sus aliados. Conocido el derrumbe de sus candidatos en las encuestas pre-electorales, incluyendo al delfn de Fernando H. Cardoso, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aqullas necesitaban tiempo para pergear una nueva frmula poltica. Una eventual victoria de Bolsonaro se lo proporcionara, y hacia l volcaron todo su apoyo en las ltimas semanas de la campaa.

II

Segundo, Bolsonaro fue favorecido por el cambio en la cultura poltica de las clases y capas populares que las torn receptivas a un discurso que apenas unos aos antes hubiera sido motivo de burlas, desodo o repudiado en las barriadas populares del Brasil, para ni hablar en los ambientes de las capas medias ms educadas. La crisis econmica y social y la ruptura de los lazos de integracin comunitaria en las favelas, potenciadas por la falta de educacin poltica de las masas -una tarea que segn Frei Betto el PT jams se propuso como acompaamiento a sus polticas de promocin social- junto a la gravsima crisis institucional y poltica del pas prepararon el terreno para un cambio de mentalidad en donde el llamamiento al orden y la apelacin a la mano dura afloraron como propuestas sensatas y razonables para enfrentar una situacin muy crtica en los suburbios populares y que los medios del establishment agigantaban pintndola con rasgos estremecedores.

Es ste un rasgo exclusivo del Brasil? No. Todos los gobiernos latinoamericanos del ciclo poltico iniciado a fines del siglo pasado con el ascenso de Hugo Chvez cayeron en el error de creer que sacar de la pobreza a millones de familias las convertira inexorablemente en portadoras de una nueva cultura solidaria, comunitaria, inmunizada ante el espejismo del consumismo, y por lo tanto propensa a respaldar los proyectos reformistas. Sin embargo, como en la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, en Brasil tambin una buena parte de los beneficiarios de las polticas de inclusin de los gobiernos del PT fue captada por el discurso del orden de la burguesa y las capas medias -atemorizadas y llenas de resentimiento por la activacin del campo popular que hizo abandono de su tradicional quietismo- y pregonado de modo abrumador por la prensa hegemnica con el auxilio de las iglesias evanglicas. Estas hicieron lo que el PT y la izquierda no supo o no quiso hacer: organizar y concientizar, en clave reaccionaria, a las comunidades ms vulnerables rescatadas de la pobreza extrema por los gobiernos de Lula y Dilma. Y lo hicieron reforzando los valores tradicionales en relacin al papel de la mujer, la identidad de gnero y el aborto y promoviendo una cosmovisin reaccionaria, autoculpabilizadora de los pobres y esperanzada en el papel salvfico de la religin e, incidentalmente, de un oscuro poltico oportunamente bautizado y renacido como un buen cristiano en Mayo del 2016 en las mismsimas aguas del ro Jordn, donde San Juan Bautista hiciera lo propio con Jesucristo! La piadosa imagen de Bolsonaro sumergido en las aguas del ro fue masivamente difundida a travs de los medios y lo rode con el aura que necesitaba para aparecer como el Mesas que llegaba para poner fin al desquicio moral, social y poltico producido por Lula y sus seguidores. Esta prdica se difunda no slo a travs de los medios de comunicacin hegemnicos -sino sobre todo por la Record TV, propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y segunda en audiencia detrs de la Cadena O Globo- sino que tambin se reproduca en sus ms de seis mil templos establecidos en todo Brasil, una cifra abrumadoramente superior al nmero de locales que cualquier partido poltico jams tuvo en ese pas. [3] Resumiendo: se verific, como antes en Argentina y en cierta medida tambin en Brasil, la inesperada revuelta de los incluidos en contra de los gobiernos progresistas que promovieron esas polticas de integracin social en la regin. [4]

III

Una tercera lnea de interpretacin dice relacin con el eficaz -y por supuesto, nefasto- papel de los medios hegemnicos en el linchamiento meditico de Lula y todo lo que ste representa. En este sentido el papel de la Cadena O Globo y, en menor medida, el de Record TV, ha sido de capital importancia, pero no le van en zaga la prensa grfica y por supuesto una muy aceitada utilizacin masiva de las redes sociales activadas por un enorme ejrcito de militantes y trolls. Las riqusimas iglesias evanglicas disponen de dinero ms que suficiente para sostener esta letal infantera comunicacional. Toda esta artillera meditica ha venido desde hace aos descargando un torrente de informaciones difamatorias y fake news (para cuya elaboracin y diseminacin ya existen numerosos programas disponibles en la web) que a lo largo del tiempo fueron erosionando la valoracin de las polticas de inclusin social del PT y la credibilidad y honorabilidad de sus principales dirigentes, comenzando por Lula. La farsa jurdica mediante el cual se lo conden, sin pruebas, a pasar largos aos de crcel no mereci crtica alguna de la prensa hegemnica, que previamente haba maliciosa y minuciosamente atacado la imagen pblica del ex presidente y sus colaboradores. El Lava Jato sirvi para arrojar un pesado manto de desprestigio sobre toda la clase poltica, no slo los lderes del PT, y ciertos sectores del gran empresariado. Prueba de ello fue la decepcionante performance de los candidatos de la derecha en la primera vuelta, cosa que anotramos ms arriba.

Pero toda esta movida, la segunda etapa del golpe institucional cuya primera fase fue la destitucin de Dilma Rousseff, deba culminar con la detencin e ilegal condena de Lula y su proscripcin como candidato, nica forma de frustrar su seguro retorno al Palacio del Planalto. El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misin hace rato dej de ser otra cosa que manipular y formatear la conciencia del gran pblico asegur ese resultado y, sobre todo, el quietismo dentro de las propias filas de simpatizantes y militantes petistas que slo en escaso nmero se movilizaron y tomaron las calles para impedir la consumacin de esta maniobra. La complicidad de la justicia electoral en un proceso que tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasilea y la instauracin de un nuevo tipo de dictadura militar es tan inmensa como inocultable. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos polticos del ex presidente, lo encerraron fsica y mediticamente en su crcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la frmula Haddad-D'Avila e inclusive vetaron la realizacin de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En trminos prcticos la justicia fue un operador ms de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comit de campaa apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso son los verdugos que estn a punto de destruir a la frgil democracia brasilea, que en treinta y tres aos no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar.

Va de suyo que este perverso tridente reaccionario y bastin antidemocrtico es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a travs de numerosos programas de buenas prcticas donde se les ensea a jueces, fiscales, legisladores y periodistas de la regin a desempear sus funciones de manera apropiada". En el caso de la justicia uno de sus ms aventajados alumnos es el Juez Sergio Moro, que perpetr un colosal retroceso del derecho moderno al condenar a Lula a la crcel no por las pruebas -que no tena, como l mismo lo reconoci- sino por su conviccin de que el ex presidente era culpable y haba recibido un departamento como parte de un soborno. Condena sin pruebas y por la sola conviccin del juez! La legin de periodistas que mienten y difaman a diario a lo largo y a lo ancho del continente tambin son entrenados en Estados Unidos para hacerlo "profesionalmente", en lo que sera la versin civil de la tristemente clebre Escuela de las Amricas. Si antes, durante dcadas se entren a los militares latinoamericanos a torturar, matar y desaparecer ciudadanas y ciudadanos sospechados de ser un peligro para el mantenimiento del orden social vigente hoy se entrena a jueces, fiscales y paraperiodistas (tan letales para las democracias como los paramilitares) a mentir, ocultar, difamar y destruir a quienes no se plieguen a los mandatos del imperio. Lo mismo ocurre con los legisladores y, en cierta menor medida, con los acadmicos.

IV

Las interpretaciones ofrecidas hasta aqu tienen por objetivo ofrecer algunos antecedentes que ayuden a la elaboracin de hiptesis ms especficas y precisas que den cuenta del sorprendente ascenso de Bolsonaro en las preferencias electorales de los brasileos. El hilo conductor del argumento revela la trama de una gigantesca conspiracin pergeada por la burguesa local, el imperialismo y sus personeros en los medios y en la poltica que va desde la ilegal destitucin de Dilma pasando por la no menos ilegal condena y encarcelamiento de Lula hasta la emisin, das atrs, de los falsos certificados mdicos que le permiten al mediocre Bolsonaro rehuir el debate con su contrincante que, sin duda alguna, le hara perder muchos votos. Toda la institucionalidad del estado burgus as como las clases dominantes y sus representantes polticos y su emporio meditico se prestan para concretar esta gigantesca estafa al pueblo brasileo. Y en este sentido no podramos dejar de proponer como hiptesis adicional que tal vez el avasallante xito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, al menos en parte, a un sofisticado fraude electrnico que pudo haberle agregado un 4 o 5 por ciento ms de votos a los que legtimamente haba obtenido. No estamos diciendo aqu que gan gracias a un fraude electrnico -como ocurriera en la eleccin presidencial que en 1988 consagr el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtmoc Crdenas en Mxico y tantas otras, dentro y fuera de Amrica Latina- sino que sera imprudente y temerario descartar esa posibilidad. Sobre todo cuando se sabe que a diferencia del venezolano el sistema electoral brasileo no emite un comprobante en soporte papel del voto emitido en la urna electrnica, lo cual facilita enormemente la posibilidad de manipular los resultados. Es sorprendente que esto no haya sido considerado por los sectores democrticos en Brasil habida cuenta de la existencia de varios antecedentes en Amrica Latina y en otras partes del mundo en donde la voluntad popular fue desvirtuada por el voto electrnico. Por algo pases como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrnico. Por qu no pensar que la pasmosa performance electoral de Bolsonaro podra haber sido potenciada si bien slo en parte, insistimos- por el hackeo de la informtica electoral?


Notas

[1] En Obras Escogidas de Marx y Engels (Mosc: Editorial Progreso, 1966), Tomo I, pp. 307-308.

[2] Note Sul Machiavelli, sulla poltica e sullo stato moderno (Giulio Einaudi Editore, 1966), pp.50-51.

[3] El nada casual crecimiento de las iglesias evanglicas y su conexin con los designios de Washington quedan patentemente reflejados en el artculo de Miles Christi, El Informe Rockefeller. Sectas y apoyo del gobierno de Estados Unidos contra la Iglesia Catlica, disponible en http://mileschristimex.blogspot.com/2015/10/el-informe-rockefeller.html

 

[4] Cf. Gustavo Veiga, "El da en que 'Bolso-nazi' fue bautizado 'Mesas' ", en Pgina/12, 8 Octubre 2018, en https://www.pagina12.com.ar/147320-el-dia-en-que-bolso-nazi-fue-bautizado-messias . Luego del bautizo Bolsonaro aadi la palabra Mesas despus de su primer nombre, Jair. Las diferentes denominaciones evanglicas, asegura Veiga, "controlan una quinta parte de la Cmara de Diputados y en su conjunto orillan el 29 por ciento de la poblacin."

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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