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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2018

La presidencia imperial de Obama

Carl Boggs
Counterpunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Es posible que Donald Trump sea ya el peor presidente estadounidense? En menos de dos aos su trayectoria en la escena mundial ha sido lo suficientemente alarmante: retirada de Estados Unidos de los Acuerdos de Pars, sabotaje del acuerdo nuclear con Irn, traslado a Jerusaln de la embajada estadounidense en Israel, sanciones punitivas sin justificacin a Rusia, Irn y Venezuela, bombardeo terrorista de Mosul y otras ciudades iraques, amenazas grandilocuentes tanto a amigos como a enemigos, por no mencionar el regalo de 54.000 millones de dlares al Pentgono y la intensificacin de la modernizacin nuclear. Resulta difcil imaginar algo peor.

Un artculo de fe entre los liberales y los medios corporativos es que la presidencia de Trump se alza aislada cual casa de los horrores, sin precedentes por su autoritarismo fascista, sus dementes pronunciamientos y la mezcla ideolgica de xenofobia, racismo, sexismo y puro extremismo. Quienes estn en la resistencia saben que prcticamente cualquier alternativa (Bill Maher, LeBron James) habra sido mucho mejor, aunque raramente se especifican detalles concretos, ms all del pecado mortal de Trump de asociarse con Putin. Pero, precisamente, qu alternativas?Bernie Sanders? Bien, el Comit Nacional Demcrata nunca le dio muchas oportunidades. Las comparaciones obvias son con el predecesor de Trump, Barcak Obama, y su rival, Hillary Clinton. Obama estuvo al frente de la poltica exterior estadounidense durante los ocho aos anteriores, as que quiz merezca la pena considerar su legado (con toda la ayuda de Clinton).

Resulta que Obama fue uno de los inquilinos de la Casa Blanca ms militaristas de la historia de Estados Unidos, que llev la presidencia imperial a nuevas cotas. Se ha dicho que Obama fue el nico presidente cuyo gobierno estuvo involucrado en mltiples guerras desde el principio hasta el final. Sus operaciones imperialistas abarcaron muchos pases (Afganistn, Iraq, Siria, Libia, Somalia), adems de sus intervenciones por medio de terceros en Yemen y Paquistn. Orden el lanzamiento de casi 100.000 bombas y misiles contra objetivos indefensos, una cantidad total mayor que la del ms ampliamente reconocido como belicista George W. Bush, que en total lanz 70.000 bombas y misiles contra cinco pases. Solo Iraq, donde se supone que las fuerzas estadounidenses se tenan que haber retirado, recibi 41.000 bombas y misiles adems de una cantidad desconocida de artillera menor. Al mismo tiempo, a lo largo de toda su presidencia Obama orden cientos de ataques con drones en Oriente Prximo, ms del doble del total del Bush, todos llevados a cabo conjuntamente (y secretamente) con la CIA y las Fuerzas Areas.

Obama urdi dos de las operaciones de cambio de rgimen ms descaradas de la era de postguerra, en Libia (2011) y Ucrania (2014), que dejaron a ambas naciones reducidas al actual estado de guerra civil y ruina econmica. En los ltimos siete aos Libia ha estado invadida por todo tipo de milicias, grupos yihadistas y hombres fuertes locales, resultado previsible de la ofensiva de bombardeos estadounidenses y de la OTAN para destruir al rgimen laico nacionalista (y modernizador) de Gadafi. Supuestamente, este fue el mayor momento de gloria de la Secretaria de Estado Clinton, que exhibi abiertamente su regocijo imperialista tras el asesinato de Gadafi. Mientras se escriben estas lneas las condiciones de Libia empeoran da a da y salen a la luz informes acerca de cientos de personas asesinadas durante violentos enfrentamientos a las afueras de Tripoli mientras milicias rivales luchan por controlar la capital. Las milicias controlan ahora los puertos, aeropuertos y gran parte de la infraestructura petrolera. Decenas de miles de personas libias estn siendo obligadas a abandonar sus hogares, un hecho silenciado por la CNN y medios afines.

El portavoz de la ONU Stephane Dujarric conden recientemente esta violencia y mencion los bombardeos indiscriminados de grupos armados que matan a civiles, nios incluidos. Para no ser menos, Estados Unidos (junto con unos pocos Estados europeos) emiti un comunicado condenando la violencia en Libia en el que entre otras cosas se afirmaba: Urgimos a los grupos armados a que cesen inmediatamente todas las acciones militares y advertimos a quienes alteren la seguridad en Tripoli o en otras partes de Libia que tendrn que asumir sus responsabilidades por esas acciones. Muy considerado por parte de esos mismos actores militares que con la bendicin de la ONU no trajeron sino muerte y destruccin sin fin al pueblo libio.

En Ucrania, mientras se demonizaba a Vladimir Putin calificndolo de nuevo Hitler, se instalaba en el poder a los verdaderos fascistas (o, al menos, neofascistas) por medio de una bien planeada y generosamente financiada conspiracin de los funcionarios neocon de Obama, dirigidos por Victoria Nuland y alentada por notables invitados como John McCain, Joe Biden y John Brennan, todos los cuales conspiraban para llevar a rgimen de Kiev a la rbita de la OTAN y la Unin Europea. Desde 2004 el rgimen ttere de Poroshenko ha recibido la suficiente generosa ayuda econmica y militar estadounidense como para financiar su guerra contra los separatistas de la regin de habla rusa de Donbass, que ha provocado ms de 10.000 muertos y no tiene visos de terminar. Siguiendo el espantoso patrn de Libia, Iraq y Afganistn, la sociedad ucraniana se sume en un caos y violencia cada vez ms profundos sin que se vea el final.

Es fcil olvidar que fue el gobierno Obama el que plane y llev a cabo las primeras fases de la Operacin Mosul (iniciada en octubre de 2016) que provoc cientos de miles de vctimas (con al menos 40.000 personas muertas), dej una ciudad de dos millones de habitantes reducida a escombros como Dresde y empuj al exilo a casi un milln de civiles. Una suerte similar, aunque a menor escala, se llev a otras ciudades iraques de mayora sunn, incluidas Ramadi, Tikrit y Faluya (la cual ya haba sido destruida por las fuerzas estadounidenses en 2004). Fueran cuales fueran los objetivos oficiales y fueran quienes fueran los muchos colaboradores secundarios implicados, se trat sin lugar a dudas de monstruosos crmenes de guerra.

Tras hacer un llamamiento a un mundo libre de armas nucleares (y recibir un Premio Nobel por esa promesa) Obama cambi de rumbo y emprendi la modernizacin nuclear ms ambiciosa de Estados Unidos desde principios de la dcada de 1950, el mismo proyecto que ha heredado Trump. En su discurso de Praga de 2009 Obama pidi la abolicin total de las armas nucleares y afirm: La Guerra Fra ha desaparecido pero no han desaparecido miles de estas armas [nucleares]. [...]Nuestros esfuerzos para contener esos peligros [se deben] centrar en un rgimen de no proliferacin global. No cabe la menor duda de que se trata de un objetivo loable. Pero con un coste de un billn de dlares (en dos dcadas) Obama decidi crear nuevos sistemas de lanzamiento de misiles, aumentar el arsenal de ojivas tcticas y financiar un nuevo ciclo de bombarderos y submarinos, todo ello con poca o ninguna atencin poltica o meditica. Estas iniciativas violaban el Tratado de No Proliferacin Nuclear que las prohbe al tiempo que en esencia bloqueaba cualquier intento genuino de reduccin y no proliferacin de armas nucleares.

En los meses previos a su salida de la Casa Blanca Obama sent las bases para una nueva y ms peligrosa Guerra Fra con Rusia. Esta agenda, que negaba los planes previos de establecer desde cero las relaciones con el gobierno Putin, iba a tener varias facetas: expandir las fuerzas de la OTAN a lo largo de las fronteras rusas, renovar el apoyo al oligarca Poroshenko en Ucrania, nuevas sanciones econmicas ms duras, expulsin de diplomticos, acelerar la guerra ciberntica y acusar a Rusia de interferir en las elecciones de 2016. Esta estrategia, fomentada con entusiasmo por los partidarios de Clinton y sus medios de comunicacin aliados, no solo ha trado nuevos niveles de demencia a la poltica estadounidense sino que ha dejado a ambas potencias nucleares en una situacin que est amenazadoramente ms cerca de una confrontacin armada que lo que lo estuvo en el punto ms lgido de la Guerra Fra.

Las contribuciones de Obama a una presidencia imperial ms robusta fueron ms lejos. En colaboracin con Israel y Arabia Saud aliment la guerra civil siria suministrando a los combatientes rebeldes material fundamental, ayuda logstica y militar por lo que Clinton, anticipando la victoria electoral, crey que traera otro feliz episodio de cambio de rgimen que, en este caso, dejara a Estados Unidos cara a cara con los rusos. Adems, Obama iba a desplegar durante su mandato ms tropas de operaciones especiales por todo el mundo (a ms de 70 pases) que cualquiera de sus predecesores.

A muchas personas liberales y a ms de unas pocas progresistas (por no mencionar amplios sectores de la intelligentsia meditica) les costar reconciliar la imagen de un Obama agresivamente imperialista con la imagen ms familiar de un poltico reflexivo y elocuente que salpicaba sus discursos con referencias a la paz, el control de armas y los derechos humanos. Pero este mismo dualismo se corresponde mejor con la realidad histrica. Tariq Ali escribe en su libro The Obama Syndrome: Desde Palestina hasta Iraq Obama ha actuado como cualquier otro administrador del Imperio estadounidense y ha perseguido los mismos objetivos que sus predecesores, con los mismos medios pero con una retrica ms conciliadora. Y aade: Histricamente el modelo de la variante actual de presidencia imperial es Woodrow Wilson, un cristiano no menos piadoso, que siempre tena las palabras paz, democracia o autodeterminacin en la boca mientras sus ejrcitos invadan Mxico, ocupaban Hait y atacaban Rusia [s, Rusia!] y sus tratados entregaban una colonia tras otra a sus socios de guerra. Obama es una versin manida de lo mismo, que ni siquiera tiene Catorce Puntos* que traicionar.

A medida que se acercan las elecciones a mitad de mandato de 2018 Obama ha elegido apartarse de la norma histrica y atacar la presidencia de Trump, la cual considera que significa todo lo malo. Una victoria demcrata rechazara la oscura visin que tiene Trump de la nacin y devolvera al gobierno estadounidense la honestidad, la decencia y la legitimidad. En su primer discurso Obama afirm que el miedo organizado ha creado unas condiciones oportunas para ser explotadas por unos polticos carentes de escrpulos y de conciencia a la hora de sacar provecho de la historia siniestra de Estados Unidos de divisin racial, tnica y religiosa. Es necesario recordar a Obama que esa historia siniestra tambin incluye el militarismo y el imperialismo?

Sea cual sea la idea que se tenga del fenmeno Trump en conjunto, la cantidad de muerte y destruccin que ha provocado en el mundo no se acerca (por el momento) al historial de Obama de guerras, ataques con drones, cambios de rgimen, provocaciones militares y despliegues en todo el mundo. Si los intereses neocon han dado forma a la poltica exterior estadounidense, por el momento Obama y los partidarios de Clinton abrazaron mucho ms esos intereses que Trump, a pesar de la aterradora presencia del crculo de lugartenientes de Trump pertenecientes a la lnea dura. Por desgracia, los ocho aos de agresiones imperiales de Obama suscitaron sorprendentemente pocas voces disidentes en el terreno poltico y meditico. Goz de una inmunidad casi completa ante las protestas en un momento en el que el menor vestigio del antao vigoroso movimiento estadounidense contra la guerra haba desaparecido de la escena.

 

* Los Catorce Puntos fue una declaracin de principios que se iba a utilizar en las negociaciones de paz tras la Primera Guerra Mundial. Esos principios se esbozaron en un discurso acerca de los objetivos de la guerra y los trminos de la paz pronunciado el 8 de enero de 1918 por el presidente estadounidense Woodrow Wilson ante el Congreso de Estados Unidos. En general los europeos recibieron bien los puntos de Wilson, aunque sus principales aliados (Georges Clemenceau, de Francia, David Lloyd George, del Reino Unido, y Vittorio Orlando, de Italia) se mostraron escpticos acerca de la posibilidad de aplicarlos (N. de la t.).

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/09/14/obamas-imperial-presidency/

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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