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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2018

Bolsonaro y la crisis de la civilizacin depredadora y patriarcal

Fernando Dorado
Rebelin


El fenmeno Bolsonaro en Brasil ha desatado un gran debate entre los sectores progresistas y las izquierdas de Amrica Latina. Hay que avanzar en el anlisis sin caer en justificaciones, negaciones, nimos revanchistas o espritus moralistas, que no sirven para nada. Claro, hay que profundizar en las causas particulares y generales de todo lo ocurrido para poder reaccionar pronto y de la mejor manera. Pero, hay que recordar que nada es perfecto en el mundo, sorpresas nos da la vida y la vida no acaba aqu" [1] .

Intentaremos aportar algunos elementos en la misma dinmica del anterior artculo (http://goo.gl/xLRKWw); es decir, con una mirada de mediano plazo reconociendo la complejidad de la situacin. Ello, por cuanto nuestra tesis central es que enfrentamos una crisis sistmica y no solo del capitalismo. Estn en juego los fundamentos de la actual civilizacin humana que se basa en la economa crematstica y dems componentes materiales, sociales y filosficos que se formaron a lo largo de los siglos (concepciones y tcnicas depredadoras de la naturaleza y del ser humano, relaciones sociales de explotacin, formas polticas de dominacin como el patriarcalismo y la democracia representativa, y la lgica lineal y formal).

Ubico cuatro aspectos en la discusin planteada: 1. El ascenso de Bolsonaro es un fenmeno global o es particular (local y regional)? 2. Es fruto de procesos sociales provocados por la crisis sistmica del modelo de desarrollo o es solo resultado de estrategias planeadas y ejecutadas por las lites capitalistas? 3. Los lderes proto y neo-fascistas se fortalecen ante la ausencia de una propuesta trascendente y transformadora de las fuerzas democrticas o solo es resultado de errores puntuales de los gobiernos progresistas y de izquierda? 4. Se debe abandonar el campo de la lucha institucional incluyendo lo electoral o hay que tratar de rectificar sobre la marcha?

En el anterior escrito quedaron planteadas unas preguntas que ahora espero responder y en medio de ese ejercicio ofrecer algunas pistas-respuestas sobre el problema que tenemos entre manos. Ellas son: Qu es el Prosumidor, qu papel juega en la economa postcapitalista y cmo podemos contribuir con su desarrollo cualitativo y cuantitativo?; y, Cmo las luchas sectoriales (de clase o sector social, gnero, edad, etnia, cultura) pueden contribuir a la superacin del actual modelo de civilizacin o pueden servir de excusa a las propuestas conservadoras, clasistas, machistas y racistas?

El prosumidor en red colaborativa: sepulturero del capitalismo?

En trminos sencillos el prosumidor es el nuevo artesano del siglo XXI. Para visualizarlo sirve un ejemplo: una familia produce energa elctrica en su casa de habitacin con tecnologa solar o elica. Est conectada a la red elctrica nacional, consume su producido, vende el sobrante y, a veces, compra la que le hace falta para cubrir un mayor consumo. Ese prosumidor integra y combina conocimiento, trabajo manual e intelectual, est vinculado al mercado, tiene una relativa autonoma y se moderniza tecnolgicamente para competir-colaborar con la sociedad, con otros prosumidores o con la empresa que opera y administra la red nacional o internacional.

Ya existen en el mundo millones de personas que son prosumidores sin saberlo y actan en muchas reas de la produccin. En el mundo hper-desarrollado aprovechan los enormes avances tecnolgicos para trabajar en red, abaratar costos de produccin y comparten sus productos en trminos de equivalencia o en forma gratuita (Rifkin, 2014). En los pases de la periferia capitalista existen cientos de miles de asociaciones de pequeos y medianos productores y consumidores que enfrentan a los grandes monopolios nacionales y transnacionales en defensa de sus bienes comunes, su territorio, produccin y saberes (Ostrom, 2003).

Estos pequeos y medianos productores para convertirse en verdaderos prosumidores en red colaborativa requieren del apoyo estatal, pero no un apoyo paternalista y sectorial (subsidios) sino todo un plan que implique el esfuerzo y la participacin de toda la sociedad (profesionales y tcnicos, banca colaborativa, universidades, leyes regulatorias, gobiernos locales y regionales, etc.) para apropiarse de toda la cadena productiva (produccin de materia prima, acopio, transporte, procesamiento, comercializacin, consumo) en el mbito local, nacional e internacional. Todas las luchas sectoriales deberan enmarcarse en esa dinmica socio-holstica e integral. Todo derecho implica deberes; todo privilegio debilita la lucha contra los monopolios.

El crecimiento cualitativo y cuantitativo del prosumidor y de las redes colaborativas requiere de la lucha en el terreno institucional y estatal; no para acabar de un da para otro con los monopolios sino para regular las condiciones de la competencia y la interaccin entre la economa precapitalista, capitalista y postcapitalista. Por ello se habla de intervencin estatal pero no de planificacin centralizada ni de expropiacin de medios de produccin. Es ya una lucha a muerte pero que se juega a mediano plazo en el terreno de la competitividad y la eficiencia no slo econmica sino tambin social, ambiental, cultural e institucional (Mason, 2016).

Por tanto, la lucha poltica por el control del Estado sigue vigente pero no para realizar desde arriba los cambios estructurales (anticapitalistas) o para prometer desde los gobiernos soluciones a todos los problemas que vive la humanidad (o a sus diferentes clases y sectores sociales) sino para desarrollar formas de produccin que al romper con los ejes primordiales del modo de produccin capitalista (separacin del productor, los medios de produccin y el consumo), puedan debilitar paulatinamente a los monopolios y crear condiciones para el surgimiento de nuevas relaciones sociales colaborativas en menoscabo de la competencia salvaje e irracional. Y de hecho, ir desmontando la sociedad patriarcal.

En esa lucha ya estamos involucrados pero nos falta ser ms conscientes del terreno que pisamos y de las posibilidades que tenemos para impulsar acciones organizadas por fuera y por dentro de la institucionalidad heredada. Esa nueva perspectiva nos permite, adems, mejorar la accin poltica y perfeccionar los objetivos de la lucha institucional que no tenemos por qu abandonar a ningn nivel. Al tener una mirada de mediano plazo podemos darle una funcin ms modesta pero ms efectiva a esa participacin en el aparato estatal, luchando sin tanta retrica pica por imponer mnimos principios de tica, honestidad y eficiencia administrativa.

De esa manera, los ms esclarecidos dirigentes del movimiento social y democrtico no tienen porqu involucrarse en funciones administrativas y estatales; esa funcin especfica se le puede encargar a burcratas especialistas, no elegidos sino designados con base en criterios operativos y en condiciones similares a las de otros trabajadores tcnicos. Hay que desmitificar el Estado volviendo sobre los pasos de los inventores griegos de la democracia, ahora que tenemos todas las herramientas tecnolgicas y comunicativas para recuperar el papel de decisin y control del gora societal (control social). Significa invertir la lgica de la democracia representativa y abrir espacios a la participacin social.

No es una idea nueva, Marx la plante en 1871 y los bolcheviques rusos la aplicaron pero desgraciadamente perdieron el rumbo cuando se enamoraron y fueron cooptados por el Estado heredado, despus de 1917. Hay que revisar esa experiencia y retomar la senda desde abajo.

El debate sobre Bolsonaro, el proto-neo-fascismo y las propuestas trascendentes

La mayora de los analistas que he podido leer y revisar basan sus anlisis en las particularidades de Brasil y de Amrica Latina. El peso de la herencia colonial e imperial sobre la sociedad brasilea; la manera no frontal como se pas de la dictadura a la democracia; la estrategia del imperio estadounidense para no perder su control sobre este estratgico pas; la decisin de las lites dominantes de romper el pacto social construido con el lulismo desechando la democracia como terreno para tramitar los conflictos; la reaccin anti-establecimiento y anti-poltica acumulada en amplios sectores sociales, principalmente entre las clases medias; la identificacin de las luchas de diversos sectores sociales (indgenas, negros, habitantes pobres de barrios populares, mujeres, homosexuales, etc.) con el desorden y la inseguridad, ubicndolos como obstculos al progreso, cargas para la sociedad y amenazas para la moral, la propiedad privada y la familia tradicional; la incapacidad de las fuerzas progresistas en el gobierno de romper con el pacto con la burguesa y avanzar hacia una verdadera democratizacin del pas; el papel de los medios de comunicacin para construir un relato anti-petista que finalmente fue canalizado por Bolsonaro. Alguien habla de un posible fraude electoral, parcial y no decisorio.

Todas estas razones pueden ser vlidas para el caso de Brasil y Amrica Latina. No obstante, pienso que el fenmeno Bolsonaro hace parte de un proceso global que asume formas concretas de acuerdo a las particularidades de cada pas y/o regin. Es evidente que existe una reaccin importante y global de amplios sectores sociales afectados (algunos arrasados) por la globalizacin neoliberal que no han encontrado soluciones o atencin en las propuestas progresistas y de izquierda. El Brexit, Trump y otros procesos nacional-populistas tienen bases sociales anti-globalizacin neoliberal y Brasil no es la excepcin. Pienso que para avanzar hay que resolver las preguntas centrales del momento: Por qu las fuerzas progresistas, democrticas y de izquierda en este instante no logran competir y derrotar a las propuestas y acciones de la ultraderecha proto-neo-fascista? Tenemos efectivamente una respuesta a la crisis sistmica del capitalismo que sea viable y creble para las mayoras planetarias? Los errores cometidos por los gobiernos progresistas de Amrica Latina son puntuales y corregibles en el corto plazo o se requiere una revisin de fondo de nuestra concepcin filosfica, ideolgica, poltica, metodolgica y prctica?

En la primera parte de este escrito creo haber desarrollado algunas ideas que tienen que ver con ciertos voluntarismos detectados y con la creencia de que el Estado heredado es la herramienta principal para impulsar los cambios estructurales que la sociedad necesita, desconociendo anteriores experiencias (positivas y negativas) de los trabajadores y de los pueblos a lo largo de los ltimos 200 aos. Sin embargo, creo que el tema est abierto y en desarrollo. Pienso que nuestros relatos socialistas y/o comunistas no ofrecen una narrativa trascendente (espiritual) que convenza y arrastre a las grandes mayoras de la humanidad. Tampoco la propuesta progresista logr enfrentar los retos del momento. El miedo y el odio por ahora nos ganan la partida; las iglesias y los fanatismos conservadores, clasistas, racistas, xenfobos, homfobos y machistas nos llevan la delantera. El momento nos exige una reflexin ms profunda y un replanteamiento general.

Existen importantes bolsones de resistencia que estn construyendo en la prctica y en la teora nuevas alternativas para responder a la crisis de civilizacin que vivimos. Se requiere disear una estrategia para juntarlas y potenciarlas. Algunos caminos se cierran y otros se abren. Todo es posible si nos lo proponemos!

Nota

[1] Ttulos o partes de letras de conocidas canciones de nuestro folklor musical.

Fuente: https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2018/10/bolsonaro-y-la-crisis-de-la.html#.W8VBnddKjDc

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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