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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2018

El alma del hombre bajo el socialismo

Oscar Wilde
El Viejo Topo


Nota de El viejo topo: Tal da como hoy [16.X], en 1854, naca Oscar Wilde. Esteta, dramaturgo, presidiario en la intolerante y vengativa sociedad victoriana, dej obras notables y agudos ensayos como este, con una singular y muy creativa argumentacin en defensa del socialismo.

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La principal ventaja que aportara la implantacin del socialismo es, sin duda, la de relevarnos de la srdida necesidad de vivir para otros que, en el actual estado de cosas, tanto presiona sobre casi todos. En realidad, casi nadie escapa a ella.

De vez en cuando, en el curso del siglo, un gran hombre de ciencia como Darwin; un gran poeta como Keats; un fino espritu crtico como el del seor Renan; un artista supremo como Flaubert, ha podido aislarse, mantenerse fuera del alcance de los clamorosos reclamos de los dems, mantenerse al resguardo del muro, como dice Platn, y, as, realizar la perfeccin que haba dentro suyo, para su propio incomparable beneficio, y para el incomparable y duradero beneficio de todo el mundo. Estas, sin embargo, son las excepciones. La mayora de la gente arruina su vida por un malsano y exagerado altruismo; en realidad, se ven forzados a arruinarse as. Es inevitable que se conmuevan, al verse rodeados de tan tremenda pobreza, tremenda fealdad, tremenda hambre. En el hombre, las emociones se suscitan ms rpidamente que la inteligencia; y como sealara hace algn tiempo en un artculo sobre la funcin de la crtica, es mucho ms fcil solidarizarse con el sufrimiento que con el pensamiento.

De esta forma, con admirables, aunque mal dirigidas intenciones, en forma muy seria y con mucho sentimiento, se abocan a la tarea de remediar los males que ven. Pero sus remedios no curan la enfermedad: simplemente la prolongan. En realidad, sus remedios son parte de la enfermedad.

Tratan de resolver el problema de la pobreza, por ejemplo, manteniendo vivos a los pobres; o, como lo hace una escuela muy avanzada, divirtiendo a los pobres.

Pero sta no es una solucin; es agravar la dificultad. El objetivo adecuado es tratar de reconstruir la sociedad sobre una base tal que la pobreza resulte imposible. Y las virtudes altruistas realmente han evitado llevar a cabo este objetivo. As como los peores dueos de esclavos fueron quienes los trataron con bondad, evitando as que los que sufran el sistema tomaran conciencia del horror del mismo, y, los que observaban, lo comprendiesen, igual sucede con el estado actual de cosas en Inglaterra, donde la gente que ms dao hace es la que trata de hacer ms bien; y por fin hemos tenido hombres que estudiaron realmente el problema y conocen la vida hombres educados que viven en el East End adelantndose e implorando a la comunidad para que restrinja sus impulsos altruistas de caridad, benevolencia y otros parecidos. Se basan en la afirmacin de que la caridad degrada y desmoraliza. Estn perfectamente en lo cierto. La caridad crea una multitud de pecados. Tambin debe decirse esto al respecto. Es inmoral usar la propiedad privada a fin de aliviar los terribles males que resultan de la misma institucin de la propiedad privada. Es, a la vez, inmoral e injusto.

Bajo el socialismo todo esto, naturalmente, se modificar. No habr gente viviendo en ftidas pocilgas, vestida con hediondos andrajos, criando nios dbiles, acosados por el hambre, en medio de circunstancias absolutamente imposibles y repulsivas. La seguridad de la sociedad no depender, como sucede ahora, del estado del tiempo. Si llega una helada, no tendremos a cien mil hombres sin trabajo, deambulando por las calles miserablemente, o pidiendo limosna a sus vecinos, o apindose ante las puertas de repugnantes albergues para tratar de asegurarse un pedazo de pan y un sucio lugar donde pasar la noche. Cada miembro de la sociedad compartir la prosperidad y felicidad general, y si cae una helada, prcticamente nadie estar peor.

Por el otro lado, el socialismo por s mismo ser valioso simplemente porque conducir al Individualismo.

El socialismo, el comunismo, o como uno quiera llamarlo, al convertir la propiedad privada en riqueza pblica, y al reemplazar la competencia por la cooperacin, restituir a la sociedad su condicin de organismo sano, y asegurar el bienestar material de cada miembro de la comunidad. Dar a la vida una base y un medio adecuados. Pero algo ms se necesita para que la vida en su desarrollo completo logre su ms alta forma de perfeccin. Se necesita el Individualismo. Si el socialismo es autoritario; si hay gobiernos armados de poder econmico, como lo estn ahora de poder poltico; si, en una palabra, llegamos a tiranas industriales, entonces la condicin del hombre sera peor que la actual. Mucha gente, en el presente, a raz de la existencia de propiedad privada, puede desarrollar un muy limitado individualismo. Son los que no necesitan trabajar para vivir, o pueden elegir la esfera de actividad que realmente se aviene a su personalidad y les brinda placer. Son los poetas, los filsofos, los hombres de ciencia; en una palabra, los hombres autnticos, los hom bres que se han realizado, y con los que la humanidad entera logra una parcial realizacin. Hay en cambio mucha gente que, sin propiedad privada y estando siempre al borde del hambre, se ve obligada a hacer el trabajo de bestias de carga, tareas que nada tienen que ver con ellos y a las cuales se ven forzados por la perentoria, irracional, degradante tirana de la necesidad. Estos son los pobres; no hay gracia en sus maneras ni en sus palabras, ni educacin, cultura o refinamiento en sus placeres, ni gozo por la vida. La humanidad se beneficia en prosperidad material, con el aporte de su fuerza colectiva. Pero solamente el aspecto material es el que se beneficia; y el hombre que es pobre, en s mismo, no tiene absolutamente ninguna importancia. Es meramente el tomo infinitesimal de una fuerza que, en lugar de tomarlo en cuenta, lo destroza; en realidad, lo prefiere destrozado, ya que de esta forma es mucho ms obediente.

Podr decirse, por supuesto, que el individualismo generado bajo las condiciones de la propiedad privada no es siempre, o por lo general, bueno ni maravilloso, y que si bien los pobres no tienen cultura ni encanto, tienen sin embargo muchas virtudes. Estas dos afirmaciones seran perfectamente ciertas. La posesin de propiedad privada resulta a menudo extremadamente desmoralizadora y sta es por supuesto una de las razones por las cuales el socialismo quiere librarse de esta institucin. En realidad, la propiedad resulta un estorbo. Aos atrs, hubo gente que recorra el pas afirmando que la propiedad genera obligaciones; la proclamaban tanto y en forma tan tediosa que, al final, la Iglesia comenz a decirlo a su vez. Se escucha ahora desde cada plpito. Es perfectamente cierto. La propiedad tiene obligaciones y tiene tantas, que poseer propiedades resulta una carga. Genera constantes reclamaciones, interminable atencin a los negocios, perpetuos malestares. Si la propiedad slo ofreciera placeres, la podramos soportar; pero sus obligaciones la hacen insoportable. En el propio inters de los ricos, debemos desembarazarnos de ella. Las virtudes de los pobres pueden reconocerse fcilmente, y mucho deben lamentarse. Con frecuencia se nos dice que los pobres estn agradecidos a la beneficencia. Algunos de ellos lo estn, sin duda, pero los mejores entre los pobres nunca estn agradecidos. Estn descontentos, desagradecidos, son desobedientes y rebeldes, y tienen mucha razn al sentirse as. Sien ten que la caridad es un modo ridculamente inadecuado de restitucin parcial, o una limosna sentimental, acompaada ha bitualmente por un impertinente intento por parte del sentimentalista de tiranizar sus vidas privadas. Por qu sentir agradecimiento por las migajas que caen de la mesa del rico? Debieran estar sentados compartiendo la mesa, y lo estn empezando a saber. Y en cuanto a estar descontentos, un hombre que no lo estuviera en ese medio y llevando tan baja forma de vida, sera un perfecto bruto. La desobediencia, a los ojos de cualquiera que haya ledo historia, es la virtud original del hombre. A travs de la desobediencia, se ha progresado; a travs de la desobediencia, y a travs de la rebelin. Algunas veces se alaba a los pobres por ser ahorrativos. Pero recomendar el ahorro a un pobre es a la vez grotesco e insultante. Es co mo recomendar a un hombre que se est muriendo de hambre, que coma menos. Sera absolutamente inmoral que un trabajador del campo o de la ciudad practique la frugalidad. El hombre no debiera estar dispuesto a demostrar que puede vivir como un animal mal alimentado. Debiera negarse a vivir as, y robar o pedir ayuda pblica, cosa que muchos consideran una forma de robo. En cuanto a la men dicidad, es ms seguro pedir que tomar; pero es ms grato tomar que pedir. No: aquel pobre que es desagradecido, que no es ahorrativo, que est descontento y en rebelda, ese hombre probablemente tiene una verdadera personalidad, y tiene mucho dentro suyo. De cualquier forma, representa una protesta saludable. En cuanto a los pobres virtuosos, uno bien puede sentir lstima de ellos, sin duda, pero no se les puede admirar. Han llegado a un acuerdo privado con el enemigo, y vendido su derecho de nacimiento por un mal plato de comida. Tambin tie nen que ser enormemente estpidos. Puedo comprender a aquel hombre que acepta las leyes que protegen la propiedad privada, admitiendo que sta se acumule, en tanto l mismo, bajo estas circunstancias, est en condiciones de realizar alguna forma de vida hermosa e intelectual. Pe ro no puedo comprender que aquel a quien esas leyes destrozan y hacen horrible la vida pueda estar de acuerdo con que las mismas continen.

No es difcil, sin embargo, encontrar la explicacin a esto. Es simplemente que la miseria y la pobreza son tan absolutamente degradantes, y ejercen un efecto tan paralizante sobre la naturaleza humana, que ninguna clase tiene realmente conciencia de su propio sufrimiento. Debe decrselo otra gente, y, con frecuencia, son absolutamente incrdulos. Lo que dicen los patrones acerca de los agitadores es incuestionablemente cierto. Los agitadores son un conjunto de personas que interfiere, que perturba, que llega a una clase perfectamente contenta de la comunidad y siembra en ella la semilla del descontento. Es por esta razn que los agitadores son tan absolutamente necesarios. Sin ellos, en el estado incompleto en que nos hallamos, no se producira adelanto alguno hacia la civilizacin. La esclavitud se aboli en Norteamrica, pe ro no como consecuencia de la accin de los propios es clavos, o por algn expreso deseo de su parte para que se los libere. El sistema fue abolido como resultado de la accin abiertamente ilegal de algunos agitadores, en Boston y en otras partes, que no eran esclavos, ni propietarios ellos mismos de esclavos, ni tenan realmente nada que ver con la cuestin. Fueron, indudablemente, los abolicionistas los que encendieron la llama de la antorcha, los que comenzaron todo. Y es curioso notar que, de los mismos esclavos, no recibieron solamente muy poca colaboracin sino ni siquiera alguna comprensin; y cuando, al terminar la guerra, los esclavos se vieron libres, se encontraron tan absolutamente libres que estaban libres para morir de hambre y muchos de ellos, amargamente, lamentaron el nuevo estado de cosas. Para el pensador, el hecho ms trgico de toda la Revolucin Francesa no es que Mara Antonieta muriera por ser una reina, sino que el campesino hambriento de la Vende voluntariamente saliera a morir por la horrible causa del feudalismo.

Queda claro, entonces, que ningn sistema de socialismo autoritario servir. Pues mientras bajo el actual sistema bastante gente puede vivir con un cierto margen de libertad, y expresin, y felicidad, bajo un sistema industrial cuartelario, o bajo un sistema de tirana econmica, nadie tendra esa libertad. Debe lamentarse que una parte de nuestra comunidad viva prcticamente en la esclavitud, pero es infantil proponer que se resuelva el problema con la esclavitud de toda la comunidad. Cada hombre debiera ser libre para escoger el propio trabajo. No debiera ejercerse sobre l ninguna compulsin. Existiendo com pulsin, el trabajo no ser bueno para l, no ser bueno en s mismo, y no ser bueno para los dems, y por trabajo me refiero simplemente a cualquier tipo de actividad.

Fragmento del primer captulo del libro de Oscar Wilde El alma del hombre bajo el socialismo

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-alma-del-hombre-bajo-el-socialismo/

 



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