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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2018

Retos del normalismo rural

Luis Hernndez Navarro
La Jornada


Silvano Aureoles detesta las normales rurales. Tanto as que, para celebrar los 50 aos de la masacre del 2 de octubre en Tlalteloco, se dedic a atacar pblicamente a la Normal Rural Vasco de Quiroga, de Tiripeto, la ms antigua del pas.

En su discurso en Dilogo por Michoacn, el gobernador de la entidad se fue de frente contra esa institucin educativa. Todo mundo sabe dijo que esa escuela la utilizan mucho para rollo de adoctrinamiento. En lugar de formar profesores es para adoctrinarlos en las locuras que traen algunos, que por cierto no son de aqu siquiera del estado. Para andar metindoles ideas a los muchachos que luego traen de rehenes.

No son nuevos los ataques del mandatario estatal contra Tiripeto. Ao con ao, acostumbra combinar la denostacin con los golpes. De manera que, mientras los acusa de vndalos, violentos, transgresores de la ley y manipulados, enva a la polica a pegarles.

No es el nico poltico que aborrece estas escuelas. En Chiapas, desde finales de junio de este ao, el gobernador Manuel Velasco ha soltado una y otra vez a los perros para apalear a los jvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural de Mactumatz. Y, en otras entidades, multitud de funcionarios se llenan la boca con eptetos que escupen contra estas instituciones acadmicas y sus alumnos: ollas de grillos, fascinerosos, provocadores, son algunas de las descalificaciones que usan. Ahora, adems, se les quiere asociar ya no slo con grupos armados, sino con el crimen organizado.

A pesar de ello, algo cambi desde el 26 de septiembre de 2014. La tragedia de Ayotzinapa coloc en el centro del debate nacional la situacin de las normales rurales. Puso a flor de piel el acoso de que son vctimas, evidenci la estigmatizacin que sufren sus alumnos, y mostr la precariedad de sus instalaciones y presupuestos. Hoy, hay muchas ms personas y medios que hablan sobre estas escuelas con informacin fidedigna de las que se ocupaban de ellas antes de esa fecha.

Eso no significa que se haya detenido el clima de acoso en su contra ni la campaa de odio hacia sus integrantes. Durante 2017 fueron salvajemente reprimidos las estudiantes de Caada Honda (Aguascalientes), de Panotla (Tlaxcala) y los muchachos de Tiripeto (Michoacn). En 2018 se han cebado sobre Mactumatz y la Jos Guadalupe Aguilera (Durango).

Parte de los ataques en su contra utilizan los cursos de induccin que los aspirantes de nuevo ingreso deben tomar para enfrentar los retos de una educacin a contracorriente. En muchos medios de comunicacin se les presenta como salvajadas, Los jvenes sostienen que no son novatadas sino cursos para que quienes llegan se familiaricen con la escuela y demuestren que son hijos de campesinos capaces de dominar las labores del campo. Uno de los retos que el normalismo rural enfrenta es explicar a la opinin pblica que efectivamente son eso y no perradas denigrantes.

En contra del normalismo rural se dice que Mxico es un pas crecientemente urbanizado y que, por tanto, no se requiere una enseanza para el campo. Sin embargo, esta afirmacin oculta un hecho central. Cuarenta y tres por ciento de los planteles de educacin bsica en el pas son escuelas multigrado. En sus aulas se atiende a poco ms de 1.7 millones de alumnos de prescolar, primaria y secundaria, la mayora en comunidades rurales aisladas y de alta marginacin. A pesar de que la enseanza en ellas es mucho ms difcil que en las escuelas de un solo grado dotadas con recursos e infraestructura usualmente se manda a ellas a los maestros ms inexpertos o a becarios.

Una parte de la materia de trabajo especfica del normalismo rural es (o debiera ser) la enseanza en escuelas multigrado. De manera natural, muchos de sus egresados van a laborar a esas aulas, entre otras razones, porque casi nadie ms quiere ir all. Trabajar en ellas requiere no slo de vocacin y preparacin especializada, sino de la experiencia de crecer y vivir en un contexto precario y marginal. Justo como el que experimentaron quienes estudian en normales rurales.

Pero, es cierto que el campo mexicano es hoy diferente al de la poca en la que las normales rurales se fundaron. Hay nuevas dificultades que los maestros que laboran all deben enfrentar, y para los que requeriran una formacin especial. Es el caso de la violencia y la accin del crimen organizado; la creciente migracin que hace de las escuelas una especie de estacionamiento de mano de obra, en las que los nios esperan slo a tener la edad suficiente para partir a otras tierras; la devastacin ambiental; los graves problemas nutricionales, y el uso de las nuevas tecnologas en un entorno en el que no se tiene acceso a ellas.

Lejos de ser un lastre del pasado, las normales rurales son una necesidad para otro futuro. Hoy, ms que nunca, se requieren de ms escuelas de este tipo y de un mayor nmero de maestros y maestras egresados de ellas.

@Lhan

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/10/16/opinion/021a2pol


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